jueves, octubre 12, 2006

LA PAPAYA.

(El Chincual)

Panuncio Robles Mojica, junto con una veintena de sus amigos se involucró en una juerga que duró tres días durante los cuales visitó muchos lugares de la Costa Grande de Guerrero. Durante ese tiempo se olvidó de las consecuencias que le traería su osadía; por el momento, disfrutó a más no poder; pero como todo lo que empieza termina, la tarde del domingo regresaron. Como sabía del coraje que produjo a su mujer por su ausencia repentina y sin explicación, pidió que sus amigos lo llevaran a su casa; pensó que la presencia de ellos aminoraría su castigo.

Sus compañeros optaron por apoyarlo. Lo llevaron y quedaron en espera de que su mujer le abriera la puerta y lo recibiera. Después de que Panuncio tocó el timbre de su casa, apareció ella; sin pensarlo mucho se le ocurrió a él decir: “canchili vieja”, al tiempo que le ofreció una enorme papaya madura. La mujer, encorajinada la agarró y se la tiró a la cabeza, desparramándole la pulpa y semillas por la cara. Ante ello, se limpió los ojos y mirando con parsimonia a sus amigos, les dijo:

-Ya ven cabrones, y así querían que yo trajera cocos.

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