jueves, octubre 12, 2006

LA COCHINADA.

(El Chincual)

El compadrito, hombre muy querido del compadre, llega a visitar a sus compadres. El compadre en señal de agrado le dio una buena ración de mezcal y ordenó a la comadre que le preparara la cena: guiso sabroso y memelas calientes. Cuando el compadre se da cuenta que su visita empezaba a bostezar, de inmediato le dice a su mujer:

-Prepara la cama, el compadrito se queda a dormir.
-¡Dormir!, _ protesta ella, dormir, ¿y dónde?
-¿Cómo que dónde? ¡Sonsa! ... poss, dónde más, sino en nuestra cama.
-¿Y nosotros?- pregunta molesta la comadre.
-¿Y nosotros?, taruga,... poss dónde más ,... poss allí con él.
-¡Yo, no!
-¿Ah, no?. Sonsa, ¿No? ¿Quién manda?... ¿Quién?
-Poss tú.
- Entonces, se hará como digo.

Así, entre protestas y regaños que se dieron entre esposos, el compadrito fue acomodado en la cama, junto a la pared; la comadre quedó en medio, entre los compadres.

Al otro día, muy temprano, cuando el compadrito se disponía a proseguir su camino; la comadre le dijo a su esposo:

-Viejo, antes de que se vaya, quiero decirte que el compadre, cuando te dormiste, hizo conmigo su cochinada.

-¿Qué? ... ¿Hizo su cochinada contigo? ¡Ya ves!, y querías que yo durmiera junto a él. ... ¡Vale que soy tarugo!

Ante tal respuesta, a la comadre no le quedó más que poner buena cara, despedir al compadrito y decirle que regresara cuando quisiera.

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