(El Chincual)
15 de septiembre. El pueblo de Casas Grandes se encontraba de fiestas, los tendidos tricolores adornaban las calles y los retratos con los héroes de la Guerra de Independencia colgaban en los corredores de la Presidencia Municipal.
En la plaza ya se estaban instalados los castillos y los juegos mecánicos; se podía percibir el olor que impregnaba el ambiente al freír gorditas de manteca y chicharrón, tacos y enchiladas; rehileteros, algodoneros y neveros caminaban por las calles ofreciendo sus productos.
Todo estaba listo para la verbena popular y el Grito de Independencia que daría Don Justo Ramírez, el Presidente Municipal en turno.
Don Justo, como lo llamaba la gente del pueblo, siempre se caracterizó por ser un hombre de pueblo, franco y sincero. Vestía a la usanza tradicional con botín de piel, camisa y pantalón de manta, sombrero calentano y, en ocasiones especiales, finos gabanes de lana.
Ese día se apersonó en el estrado destinado para la tradicional ceremonia; la gente ya se arremolinaba en la plaza para poder obtener un lugar en donde pudiera observar el evento y la actuación de artistas locales y bailables populares.
Llegado el momento subió al estrado acompañado de las demás autoridades municipales y se dispuso a tomar el micrófono para realizar el Grito de Independencia.
La noche era un poco calurosa y don Justo se quitó el gabán, el cual puso en una de las sillas que estaban sobre el estrado, que ya era invadido por gentes del pueblo que hacía lo posible para obtener una buena vista.
Se acercó al micrófono y la gente guardó el debido silencio:
-Hijos de Hidalgo.
-Hijos de Morelos.
-Hijos de…..su tiznada madre, ya me robaron el gabán.
En la plaza ya se estaban instalados los castillos y los juegos mecánicos; se podía percibir el olor que impregnaba el ambiente al freír gorditas de manteca y chicharrón, tacos y enchiladas; rehileteros, algodoneros y neveros caminaban por las calles ofreciendo sus productos.
Todo estaba listo para la verbena popular y el Grito de Independencia que daría Don Justo Ramírez, el Presidente Municipal en turno.
Don Justo, como lo llamaba la gente del pueblo, siempre se caracterizó por ser un hombre de pueblo, franco y sincero. Vestía a la usanza tradicional con botín de piel, camisa y pantalón de manta, sombrero calentano y, en ocasiones especiales, finos gabanes de lana.
Ese día se apersonó en el estrado destinado para la tradicional ceremonia; la gente ya se arremolinaba en la plaza para poder obtener un lugar en donde pudiera observar el evento y la actuación de artistas locales y bailables populares.
Llegado el momento subió al estrado acompañado de las demás autoridades municipales y se dispuso a tomar el micrófono para realizar el Grito de Independencia.
La noche era un poco calurosa y don Justo se quitó el gabán, el cual puso en una de las sillas que estaban sobre el estrado, que ya era invadido por gentes del pueblo que hacía lo posible para obtener una buena vista.
Se acercó al micrófono y la gente guardó el debido silencio:
-Hijos de Hidalgo.
-Hijos de Morelos.
-Hijos de…..su tiznada madre, ya me robaron el gabán.

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