jueves, octubre 12, 2006

EL ASALTO.

(El Chincual)
Don Leonides había llegado al pueblo de Zirándaro de los Chávez hacía ya varios años; ahí logró hacer fortuna y levantar una tienda muy grande en una de las esquinas de la plaza central. En ella se podía encontrar de todo: mercería, abarrotes, tlapalería, ropa, etc.

La gente del pueblo lo apodaba “El Puto”, quién sabe por qué razón, pero sus clientes se acostumbraron a decir: “Voy a comprar con Don Puto”, o “lo compré con Don Puto”.

Un día, doña Merceditas, que se levantó muy de mañana a la misa de gallo, se percató que en una de las paredes de la tienda los amantes de lo ajeno habían hecho un gran boquete y corrió a avisarle a don Leonides de lo ocurrido. Don Leonides se levantó de un sobresalto y fue a dar fe de los hechos.

Días después, doña Merceditas acudió a comprar una veladora a la tienda de don Leonides:

-Buenos días don Leonides, ¿Cómo está?
-Muy bien doña Merceditas ¿ Y usted?
-Bien, bien. Oiga ¿Cómo va el asunto del asalto?
-Pos ya lo dejé por la paz.
-¿Cómo? ¿Qué no levantó un acta o algo así?
-Si, pero querían que yo hiciera las viriguaciones, las vistigaciones y los valúyos y pos así no. No tengo tiempo para eso.
-¿Cómo? ¿Y usted sabe lo que se robaron?
-Pos sí doña Merceditas: puros cigarros “Raleis”, pantalones “Garcela” y camisas “Merdalla”.

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