<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408</id><updated>2012-02-12T00:46:57.715-06:00</updated><title type='text'>Letras Guerrerenses</title><subtitle type='html'>Sean bienvenidos al espacio del autor Margarito López Ramírez, sitio en dónde podrán encontrar las obras de este escritor guerrerense.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>75</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-6373988954582478101</id><published>2008-10-25T20:45:00.002-05:00</published><updated>2008-10-25T20:50:23.583-05:00</updated><title type='text'>Al otro lado del silencio (Parte 7)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de que el maestro de teatro pasó a avisarnos sobre el inicio de las audiciones para formar el grupo de teatro escolar, Jona, Pocho y yo tomamos la decisión de hacer lo posible de entrar al grupo. Y ahí estábamos los tres pseudoactores atraídos por las historias que nos había contado el Jona. La neta es que el maestro de teatro era muy conocido en la escuela por ser bonachón y amiguero, además participaba en los eventos culturales de la escuela. Toda la escuela sabía que tenía ciertas inclinaciones sexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien sabe por que azares del destino quedamos incluidos los tres y nos dieron un pequeño papel para que lo desarrolláramos. Ensayábamos los martes y jueves por la tarde. Poco a poco empecé a sentir un gusto por esa actividad, y además descubrí que era una buena oportunidad para estar fuera de casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestras clases de teatro iban viento en popa, la obra que representábamos era una que escribió nuestro maestro. Se trataba de las peripecias que unos chavos pasan durante la juventud. Descubrí mis “dotes “histriónicos y poco a poco me empecé a adentrar, al punto en que logre ganarme uno de los personajes principales de la obra. Conocía a muchos nuevos amigos, Mario y Ricardo tenían los mejores papeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día antes de comenzar el ensayo el maestro nos comunicó:&lt;br /&gt;-Chavos, dentro de 2 meses se van a organizar los juegos estatales en Acapulco, así que vamos a participar con esta obra. Necesitamos ensayar muy duro y solo van a poder ir los que desempeñen mejor sus papeles. Nuestra escuela tiene cinco años consecutivos ganando el primer lugar en esta disciplina así que de ustedes depende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El júbilo fue general, sabíamos lo que representaba salir de la ciudad, solos y a un lugar como Acapulco.&lt;br /&gt;Los ensayos fueron arduos y dentro del grupo se empezó a percibir el olor a romances y las parejas empezaron a formarse. En lo personal me encantaba una niña que se llamaba Paty, era una niña chaparrita que iba en mi salón, con una cara angelical, pero tenía un defecto tremendo: tenía novio; por cierto muy gordo y muy mal encarado.&lt;br /&gt;Recuerdo que ella escribía con la mano izquierda, por lo tanto le era muy difícil acomodarse en su butaca; siempre usaba un perfume muy suave, podía reconocerla cuando estaba cerca..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había otras chicas muy guapas: Sandra, Gala, Edith que era amiga de Rosi mi novia, Tere, que era hermana de Tito mi vecino, a la cual ya conocía anatómicamente por haberla visto en mi sesión de fisgón en el baño; etc., todos llegamos a conjuntar un grupo muy divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fecha del concurso se acercaba cada vez mas, mis encuentros con Rosi eran menos esporádicos y no perdíamos la oportunidad de ir a la casa del Román, me sentía bien estando con ella, ya que podíamos pasar horas juntos, en teoría ella era mi novia pero en la práctica distaba mucho de serlo ya que nunca fui detallista con ella o muy pocas veces le dije que la quería, sin embargo ella me lo repetía constantemente, yo creo que la veía mas con ojos de lujuria que de otra cosa. Hasta el momento no había pasado nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día por la tarde me llamó y me dijo que se iba a inscribir en el conjunto de gimnasia rítmica que concursaría en los juegos de Acapulco y quería que la acompañara a la audición. No le costó mucho tiempo entrar, ya que sabía bailar muy bien. Ella también tenía sus ensayos por la tarde y por lo tanto nos veíamos casi todas los días al salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de muchos ensayos, llegó el día; antes de salir hacia Acapulco a bordo del camión escolar, Rosi se despidió de mi:&lt;br /&gt;-Te portas bien, van muchas chavas, seguramente vas a encontrar demasiado alcohol. Ya le dije a Edith que te echara un lente. Así que por favor, cuídate, no me vayas a poner el cuerno.&lt;br /&gt;-No te preocupes, además allí va tu amiga Edith, así que me va a vigilar.&lt;br /&gt;-¿Te digo algo?.- Me dijo&lt;br /&gt;-Si.&lt;br /&gt;-Me gustaría que tu me acompañaras a Acapulco cuando me toque concursar. ¿Qué piensas?&lt;br /&gt;-Híjole la neta es que ando bien corto de feria, y ya vez como es mi jefe, no creo tener muchas posibilidades, pero bueno, voy a hacerle la llorona. ¿Cómo ves?&lt;br /&gt;-Inténtalo. Me gustaría que fueras, te conviene.&lt;br /&gt;-¿Me conviene?, ¿en serio?...¿por qué?.&lt;br /&gt;Y me dio un largo beso.&lt;br /&gt;Ya todos arriba del camión nos encaminamos hacia el puerto, el nerviosismo crecía entre todos. Alguien llevó una grabadora enorme y el rock en español no dejaba de sonar. Después de dos horas de camino llegamos a Acapulco justo a la hora de comida. Recuerdo que como estaban muchos estudiantes de todas las partes del estado, nos concentraban a todos en algún lugar para comer y los encargados de realizar las comidas eran nada más y nada menos que los soldados del batallón de infantería, así que la comida era pésima, realmente no se que era lo que me sirvieron y el agua nunca supe de que era. Opté por mejor no comer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la “comida”, nos dirigimos al teatro donde nos tocaría concursar; la confianza en nosotros mismos era demasiada, estábamos seguros que ganaríamos el primer premio. Llegamos al lugar y nos dieron uno de los camerinos, ahí tuvimos que cambiarnos. El detalle es que era un camerino para todos, así que tuvimos que dejar el pudor por un momento y cambiarnos a la vista de todos. En una esquina pude advertir que Paty empezaba a desvestirse, mi vista quedo fija por un momento mientras disfrutaba de la visión, cuidadosamente se quito la blusa y la dejó a un lado para proseguir con la minifalda de mezclilla, lógicamente pude obtener una visión a detalle de su ropa interior. No me fijé en que todas las muchachas hacían lo mismo, solamente centré mi mirada en ella.&lt;br /&gt;-Pst, pst.- Escuché.&lt;br /&gt;Voltee hacia la izquierda, era Edith la amiga de Rosi:&lt;br /&gt;-Te paso un vasito&lt;br /&gt;-¿Un vasito? ¿De que o para que?&lt;br /&gt;-Porque se te esta cayendo la baba. Apúrate, que no te has cambiado y ya estamos por salir. Nada más estas de fisgón.&lt;br /&gt;-Si tú me dejas que te vea cuando te cambias no tendría que estar volteando para allá.&lt;br /&gt;-Cálmate, que te traigo muy bien cuidadito.&lt;br /&gt;-Menos mal. ¿Es marcaje personal?, ¿Te comprometes a cuidarme todo el día y no despegarte de mi?&lt;br /&gt;-Claro.&lt;br /&gt;-Ok.&lt;br /&gt;Nuestro turno llegó. Salimos a escena, todo transcurrió a la perfección, era obvio que los días de ensayo habían dado frutos. Estábamos seguros de llevarnos el primer lugar. Al terminar nuestra actuación la gente nos aplaudió mucho. Sabíamos que lo habíamos logrado. Después de nosotros le tocó el turno a la prepa anfitriona y nos pudimos percatar que realmente no podían hacernos sombra.&lt;br /&gt;Dos horas después llegó la hora de que el jurado diera su veredicto. Un hombre obeso tomó el micrófono:&lt;br /&gt;-Autoridades, jóvenes, público en general: el jurado calificador dará los resultados del concurso estatal de teatro. El tercer lugar le corresponde al plantel de Taxco.&lt;br /&gt;Se escucharon aplausos y los chavos de Taxco saltaron de alegría.&lt;br /&gt;-El segundo lugar es para….&lt;br /&gt;Todos nos quedamos inmóviles en espera del resultado, algunas chicas se abrazaban entre sí.&lt;br /&gt;-El segundo lugar es para ………..&lt;br /&gt;Si, para nosotros. Ciertamente, nos habían robado el primer lugar. Las chicas rompieron en llanto.&lt;br /&gt;-El primer lugar es para el anfitrión Acapulco.&lt;br /&gt;Mario de un brinco llegó hasta donde estaba la mesa del jurado y empezó a cuestionar la ética del jurado y de los organizadores. También nuestro maestro empezó a discutir. El público gritaba fraude. Obviamente no pudimos cambiar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recogimos nuestras cosas del camerino y nos dirigimos al hotel en donde pasaríamos la noche. En el camión todo era tristeza, de repente nuestro maestro llegó al camión:&lt;br /&gt;-Chavos, estoy muy orgulloso de ustedes, realmente esto fue un robo, pero estén tranquilos, ustedes fueron los mejores. Ahora a disfrutar del rato que tengan libre y felicidades.&lt;br /&gt;Se escucharon gritos de aprobación. Rafa uno de los cuates del grupo subió al camión con dos cartones de cerveza:&lt;br /&gt;-Orale gueyes que se los discutió el profe. A chupar a chupar que el mundo se va a acabar.&lt;br /&gt;Se encendió la grabadora: “Y vivo atado a un sentimiento carnal, atado a tu luna”&lt;br /&gt;Todos tomamos una cerveza y empezamos a cantar, algunas chavas continuaban llorando.&lt;br /&gt;-Órale pinche Edith, sampate una.&lt;br /&gt;-No, yo no tomo.&lt;br /&gt;-¿Como que no? ¿Entonces que pretendes hacer esta noche? ¿Dormir?&lt;br /&gt;-Pues, este, no se.&lt;br /&gt;-Ándele, sámpesela.&lt;br /&gt;-Bueno.&lt;br /&gt;Encendí un cigarro y todos me empezaron a pedir. En un abrir y cerrar de ojos se acabaron.&lt;br /&gt;-Que pinche Toño, ¿hoy si la prendemos?, al fin que las penas con pan son buenas.-Me dijo el Jona.&lt;br /&gt;-Simón, hoy si, al fin que no tengo que llegar a mi casa y aquí ni quien te diga nada.&lt;br /&gt;-Cámara pinche Toño. Ya te estas volviendo hombre. Chance te perjudicas a la Edith.&lt;br /&gt;-No mames, es la cuata de Rosi.&lt;br /&gt;-¿Y?&lt;br /&gt;-Oooo.&lt;br /&gt;“Lucha de gigantes, convierte el aire en gas natural. Un fuego salvaje advierte lo cerca que ando de entrar en un mundo descomunal, siento mi fragilidad”.&lt;br /&gt;-Chofer, párate tantito en la tienda ¿no? Ya se acabaron las chelas y los cigarros. Órale, la coperacha.&lt;br /&gt;Mario empezó a juntar el dinero y en un santiamén llenó de nueva cuenta los cartones. Repartió dos cajetillas de cigarros.&lt;br /&gt;-Vámonos chofer.&lt;br /&gt;“Tengo roto el corazón, desarmada la razón, podrás tener más de mil romances, nunca con sinceridad”&lt;br /&gt;Llegamos al hotel. Nuestro profesor nos junto en la recepción.&lt;br /&gt;-A ver hijos míos. El piso no. 3 es para nosotros, pero…pero....pero, hay cuartos en los que ya hay chavos que compiten mañana en atletismo y voley ball. Así que por favor no los molesten. Entonces quedan siete habitaciones. Obviamente son cuatro para hombres y tres para mujeres.&lt;br /&gt;-¿Por que no todos revueltos?- gritó Arturo&lt;br /&gt;-Concuerdo completamente con el punto que el compañero acaba de exponer. Y ¿ustedes banda?-añadió el Pocho.&lt;br /&gt;-Brincos dieran. Contestó Gala&lt;br /&gt;-Nada de revoltijos cabrones, no quiero domingos sietes o bodas anticipadas después de esto. Así que ya saben, echen su desmadrito, diviértanse pero tranquilicen sus hormonas. No quiero locuras. Así que chicas cuartos uno, dos y tres para ustedes, cuatro, cinco, seis y siete para los varones y mucho cuidadito cabrones.&lt;br /&gt;-Reunión de damas en el cuarto tres.-Avisó Sandra&lt;br /&gt;-¿Pos como ven chavos? Reunión de huevones en el cinco ¿no?- Grito Mario.&lt;br /&gt;-Aprobado por unanimidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos dejamos nuestras maletas en cuartos diferentes y como alma en pena nos reunimos en el cuarto cinco. Al abrir la puerta humo de cigarro invadía la habitación y en el centro tres cartones de cerveza.&lt;br /&gt;“Y creo que he bebido más de cuarenta cervezas hoy, y creo que tendré que expulsarlas fuera de mi. Y subo al water que hay arriba en el bar y comienzo…”&lt;br /&gt;-Órale y esto de donde salió-pregunté.&lt;br /&gt;-Como ves que estos cartuchitos se los discutió el profe- me dijo Jona&lt;br /&gt;-Chido, presta para andar igual ¿no?&lt;br /&gt;-Cámara&lt;br /&gt;-Mmmmm, estás coronelas están como nalga de muerto y con este pinche calor que esta haciendo, a ver voy abrir el balcón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al momento de abrir el balcón me sorprendió escuchar el relajo que se estaba armando en el cuarto contiguo, era la reunión de las chavas. Me percate que los balcones estaban comunicados y que solo los separaba una pequeña pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me asomé con cuidado de no ser descubierto. Mi sorpresa fue mayúscula. La mayoría de las muchachas no tenían puesto nada encima más que la ropa interior e inclusive Sandra y Paty acababan de tomar un baño, estaban envueltas únicamente en una toalla. Una pared me separaban de la visión que disfrutaba y tres pisos de una muerte segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto es vida y que se acabe- pensé&lt;br /&gt;-Hola morritas ¿Cómo se la están pasando? ¿chido?&lt;br /&gt;-Pinche Toño mirón, sácate a la chingada.&lt;br /&gt;Recibí un certero toallazo en la cara que por poco me hacía perder el equilibrio. Todas se cubrieron con las sabanas o con lo que pudieron encontrar a la mano.&lt;br /&gt;-Pinche Toño eres un fisgón de primera- me grito Edith.&lt;br /&gt;-Ooooo, fue por pura casualidad, yo solo quería ver como se la estaban pasando.&lt;br /&gt;-Si guey.&lt;br /&gt;-¿No quieren unas chelitas?&lt;br /&gt;-¿Cómo ven? A ver, este, ¿Quién quiere?&lt;br /&gt;-A no manchen ¿como que quien quiere?, o todas coludas o todas rabonas. Una, dos, tres, cuatro cinco, seis, siete, ocho, nueve.&lt;br /&gt;-Nueve chelas Mario acá para nuestras morritas.-Le dije.&lt;br /&gt;-A no mames apoco de ahí las estas viendo.&lt;br /&gt;-Simón&lt;br /&gt;-Orale gueyes acá están las carnes.&lt;br /&gt;-Hola chiquitas.&lt;br /&gt;-Sáquense de aquí- gritaron en conjunto&lt;br /&gt;-Oooooo.&lt;br /&gt;Tuvimos que dejar el balcón y nos concentramos en los cartones que había.&lt;br /&gt;Se oyó que alguien tocaba la puerta del cuarto. Era Willy, que tapado nada más en una toalla de manos, se quejaba del hotel:&lt;br /&gt;-No mames, este pinche hotel está tan rascuacho que ni agua hay. No mames, no hay agua güey.&lt;br /&gt;Willy se descuidó y Ramón y Mario le quitaron la toalla, lo empujaron hacia afuera del cuarto y cerraron la puerta.&lt;br /&gt;-No mamen, no sean culeros, abran ojetes.&lt;br /&gt;Tocó en cada una de las puertas de las habitaciones de los hombres pero fue inútil, nadie la abrió.&lt;br /&gt;Paty abrió la puerta del cuarto en donde estaban todas las mujeres:&lt;br /&gt;-¡Dios santo! Willy anda desnudo corriendo por el pasillo- Corrió.&lt;br /&gt;Todas las chicas salieron a verlo.&lt;br /&gt;-¡Papacito!- se oyó con voz femenina.&lt;br /&gt;Los chiflidos no se dejaron esperar. Una sábana voló desde el cuarto de las chavas y luego la puerta se cerró. Willy la tomó y se envolvió en ella. Por fin alguien se apiado y le abrió un cuarto. Después de un rato regresó con un short y una playera que quien sabe quien le prestó.&lt;br /&gt;-Pinches ojetes.&lt;br /&gt;Las risas inundaron la habitación.&lt;br /&gt;“No tengas miedo de perderte, no, el tiempo pasa tan despacio en Sildavia, no hay, desiertos, no hay, falsa pasión”.&lt;br /&gt;A los cinco minutos se escuchó que tocaban en la puerta. Arturo abrió. Era el maestro Clark, amigo de nuestro maestro de teatro que se había adjuntado a la comitiva. Con visos de una avanzada parranda y con 4 six de cerveza en una bolsa nos dijo.&lt;br /&gt;-¿Se puede?&lt;br /&gt;-Claro que si Clark, pásale.- dijeron todos.&lt;br /&gt;-Ora…. Ahí les van unas chelas. ¿O no las quieren?&lt;br /&gt;-Échamelas pa’ca antes de que te arrepientas- Dijo Mario.&lt;br /&gt;-¿Que creen chavos? Vengo de platicar con las chavas y ¿Que creen?- dijo Clark.&lt;br /&gt;-Que profe, desembuche- dijo Jona.&lt;br /&gt;-Que las chavas quieren onda.&lt;br /&gt;-A huevo, se los dije, uuuuuuu. Ora si quien sabe. Tráetelas para aca, o no, mejor vamos para su cuarto..- dijo Mario.&lt;br /&gt;-No aguanten, yo mejor voy a platicar con ellas y ya les digo.&lt;br /&gt;-Va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El profesor Clark salió del cuarto y el revuelo de la noticia llenó de alboroto el ambiente.&lt;br /&gt;-No mames, yo aparto a la Gala- dijo Arturo.&lt;br /&gt;-Nel. Yo a la Gaby.- Dijo Carlos&lt;br /&gt;-Yo me voy por Paty- Dije.&lt;br /&gt;-Cálmate cabrón, que ahí viene tu cuidadora-Me replicó Jona.&lt;br /&gt;-¿Sabes que pinche Jona? Hoy, en serio, hoy me vale madre todo. Y más vale que se me haga hoy o nunca. Ya estoy hasta la madre de esta pinche virginidad. Ya es necesario que me haga justicia la revolución cabrón. Chance mañana muero de la cruda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cinco minutos Clark estaba de regreso en la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué onda y las chavas?- dijo Ramón.&lt;br /&gt;-¿Qué creen chavos?-Dijo clark&lt;br /&gt;Todos teniamos una cara de impaciencia por saber el transcurso de los hechos.&lt;br /&gt;-¿Qué cree?, que las chavas también quieren onda.&lt;br /&gt;-A huevo- fue la expresión general.&lt;br /&gt;-Hasta que se me va a hacer santísima virgencita.- Dijo el Pocho.&lt;br /&gt;-Aja ¿Y? ¿Qué hacemos?- Preguntó Mario al maestro.&lt;br /&gt;-Pues aquí están.&lt;br /&gt;Al decir esto, el profesor abrió la puerta del cuarto y todas las chavas entraron. Unas animadas, otras no tanto. Edith traía una bolsa con cerveza en las manos.&lt;br /&gt;Rafa empezó a surtir de cerveza a las muchachas. Edith se dirigió al lugar en que yo estaba.&lt;br /&gt;-Te dije que te iba a cuidar, así que no tienes chance de portarte mal.&lt;br /&gt;-Oooo dame chance, una vez al año no hace daño. Mira tu nomás te haces ojo de hormiga y no dices nada.&lt;br /&gt;-No te hagas esperanzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo, caminaré entre las piedras hasta sentir el temblor en mis piernas, a veces tengo temor, lo sé, a veces vergüenza”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espacio en el que estábamos más de 20 era muy reducido. Para esto, atraídos por el relajo, ya se habían unido a la fiesta mi cuate el Perro y el Willy, los dos iban a concursar al otro día en atletismo. La cerveza se terminó y se enviaron comisiones de búsqueda y obtención del producto de la cebada. Para nuestra fortuna a pocas cuadras del hotel se localizaba “La costeñita” una tienda de 24 horas.&lt;br /&gt;Después de dos horas los efectos de la cerveza empezaron a causar cierta euforia en algunos de nosotros y por consiguiente en ellas también. Transcurrió una hora, me levante de mi lugar. Tenía bastante hambre.&lt;br /&gt;-Voy a tragar algo, la neta es que ya tengo mucha hambre, esa pinche comida que sirvieron los guachos estaba de los mil diablos y a esta hora ya me están reclamando las tripas-Dije&lt;br /&gt;-Te acompaño-dijo Edith&lt;br /&gt;-Cámara&lt;br /&gt;-Yo también voy-Dijo Gala&lt;br /&gt;-Y yo- se agregó Sandra.&lt;br /&gt;-Pinche Toño, no te las lleves, apenas estamos entrando en confianza y tu ya saliste con tus jaladas-Me dijo Mario.&lt;br /&gt;-Ooooo aguanta, ahorita regresamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acompañaron 7 de ellas, llegamos a una taquería frente a la playa de Caleta.&lt;br /&gt;-Yo quiero dos al pastor y una chela.&lt;br /&gt;-Yo una-dijo Edith&lt;br /&gt;Todas las chavas pidieron de cenar.&lt;br /&gt;-Toño ¿me das de tu cerveza? Me dijo Edith&lt;br /&gt;-Va&lt;br /&gt;En cinco minutos ya se había terminado mi cerveza, para lo cual solicito al mesero otra más, y fue secundada por las demás chavas que también pidieron su respectiva. Al pasar del tiempo siguieron pidiendo cervezas y para cuando terminé mi cena las chicas ya habían consumido unas cuatro cervezas cada quien. Caras ruborizadas, risas y gritos me hacían ver que a algunas ya se les había subido el alcohol.&lt;br /&gt;-Chavas vámonos- Les dije&lt;br /&gt;Para cuando llegamos al cuarto del hotel, me di cuenta que ya los compañeros también ya estaban alegres y eufóricos.&lt;br /&gt;-Pinche Toño te tardaste y ve como traes a las chavas: bien pedas- Me dijo Gerardo.&lt;br /&gt;-No mames, ellas pidieron y pues tuve que dejarlas.&lt;br /&gt;Las cervezas siguieron corriendo y el cuarto se empezó a convertir en un relajo total.&lt;br /&gt;“Soy un chico de la calle, camino la ciudad con mi guitarra sin molestar a nadie”.&lt;br /&gt;Muy disimuladamente Paty se salio del cuarto y me percaté que Carlos la seguía, ocuparon la primera habitación que yacía sola debido a que todas las chavas estaban en el cuarto de los hombres. Hicieron lo propio Mario con su novia Andrea, ellos ocuparon la segunda habitación. Después Gala con Arturo ocuparon la habitación restante. Jona y Pocho estaban sentados en una esquina del cuarto ya entrando en estado etílico. Edith, sentada junto a mi.&lt;br /&gt;Poco a poco el cuarto se fue quedando vacío. Los demás optaron por buscar un lugar más apropiado para entrar en más confianza. Pronto el pasillo del hotel se empezó a convertir en un espacio en el que se veían solo siluetas en la oscuridad.&lt;br /&gt;Mientras tanto en la habitación solo permanecíamos Arturo con Gala, el Pocho, Jona, Edith y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye Toño, vamos a la tienda ¿no?. Tengo ganas de un refresco.- Me dijo Edith.&lt;br /&gt;-Simón y ya no hay cerveza ni cigarros. Sirve de que compro unas dos aunque sea pa’mi, por que si las traigo pa’ca seguro me las agandallan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejamos el hotel y nos dirigimos a la tienda que se encontraba unas 4 cuadras calle abajo y a una cuadra de la playa. Eran aproximadamente la 1:00 de la madrugada. No había carros, ni gente en las calles.&lt;br /&gt;Llegamos a la tienda, hicimos nuestro pedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Híjole, está media canija la subida ¿no?- Le dije a Edith.&lt;br /&gt;-Si que hueva ¿Y si vamos a la playa?- Me contestó&lt;br /&gt;-Buena idea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos hacia la playa, la cual obviamente estaba desierta. Nos sentamos sobre la arena húmeda. Y platicamos por largo rato. Terminé mis cervezas y compré otras dos más. El alcohol no hacía tanto efecto en mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Oye?&lt;br /&gt;-Si, dime.&lt;br /&gt;-¿Quieres a Rosi?- Me cuestionó Edith.&lt;br /&gt;-¿A que viene tu pregunta?&lt;br /&gt;-Bueno lo que pasa es que, pues, ya tienes tiempo con ella y pues no sé.&lt;br /&gt;-Llevamos 3 meses, pero así como que quererla, así mucho, pues la neta no.&lt;br /&gt;-Osea que la engañas.&lt;br /&gt;-No engañarla, pero no compartimos mucho, me siento bien con ella, pero hasta ahí. Todo se dio así sin quererlo.&lt;br /&gt;-¿Te gusta?&lt;br /&gt;-Mmmm, si me late, pero hay otras chavas que me laten más.&lt;br /&gt;-Está bien. ¿Y que piensas de mi?&lt;br /&gt;-¿De ti?, pues que eres a todo mecate, eres una buena amiga.&lt;br /&gt;-¿Nada más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada de Edith se clavó en mis ojos. Se acercó mucho a mi boca.&lt;br /&gt;-¿No te gusto?&lt;br /&gt;-Este, la neta, la neta, claro que me cuadras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestras bocas no tardaron en unirse. Pronto estábamos tumbados sobre la arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Oye Edith?, ¿Y si nos vamos a la enramada que está ahí?&lt;br /&gt;-¿Quieres ir?&lt;br /&gt;-Si, ¿Y tu?.&lt;br /&gt;-También.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fragor de los besos nos hizo olvidar que estábamos en un lugar público, solos en la noche. Edith se sentó sobre mis piernas, desaté poco a poco los cordones que sostenían su blusa. Mi mano pudo deslizarse hasta sentir unos senos firmes y tibios. No encontré resistencia alguna. Su respiración se oía cada vez más agitada. Sus lengua no podía estar quieta y mis manos tampoco. El tiempo se suspendió, no existía nada alrededor, solo se podían escuchar las olas azotando la playa&lt;br /&gt;-Jóvenes, que pasó.&lt;br /&gt;Esa voz hizo que nos separáramos sobresaltados.&lt;br /&gt;-¿Qué pasó de qué?-Dije con nerviosismo.&lt;br /&gt;-Pues si jóvenes, estas son faltas a la moral y están en un lugar público. Me los voy a tener que llevar a la delegación.&lt;br /&gt;-No mi capitán, no estamos haciendo nada malo.&lt;br /&gt;-¿No?. Mire nomás como tiene a la señorita.&lt;br /&gt;-Ooooo…. Pues es mi novia.&lt;br /&gt;-Ahorita voy a llamar a la patrulla para que se los lleven a barandilla y que sus papás vayan por ustedes. Además aquí peligran, no ven que los pueden asaltar, y luego la señorita no está de mal ver y se la pueden quitar-Dijo el policía mientras observaba la blusa entreabierta de Edith.&lt;br /&gt;-Nel mi capitán, mire, somos estudiantes, no somos de aquí. Además, ya nos íbamos.&lt;br /&gt;-Mire joven, usted está faltando a las reglas del bando de policía y buen gobierno. Es una falta grave la que están cometiendo.&lt;br /&gt;-Neta mi capitán, ya nos íbamos. Mire dénos chance y ahí va una lanita para un café.&lt;br /&gt;-Joven, me está usted insultando.&lt;br /&gt;-Comprenda mi general, que no somos de aquí e imagínese la regañada que nos van a poner si caemos en el botellón. ¿A poco usted nunca anduvo así?&lt;br /&gt;-No pos si. Bueno para que vean que me porto bien, mira ahí nomás pasa una corta y los dejo ir.&lt;br /&gt;-Simón mi general.&lt;br /&gt;Empecé a buscar entre mis bolsillos el dinero que había ofrecido, la sangre me subió más a la cabeza cuando me di cuenta que lo había gastado en las cervezas y los cigarros.&lt;br /&gt;-Que Toño, ¿ya no traes?.&lt;br /&gt;-Nel, ya me lo gasté. Y lo demás lo dejé en mi maleta. Puta madre.&lt;br /&gt;-Ten yo te presto.&lt;br /&gt;Edith sacó de la bolsa de su short un billete de quinientos pesos.&lt;br /&gt;-Uuuuu mi cuate, ¿y apoco cree usted que con eso?, nosotros trabajamos toda la noche, también tenemos familia y nos pagan poco aquí. Póngale otro igual y con eso hago como que no vi nada.&lt;br /&gt;-Mire mi coronel, ya no traigo más, neta.&lt;br /&gt;-Ese relojito esta bonito mi zanca.&lt;br /&gt;Me resigné a perder el reloj que me había regalado Rosi el día de mi cumpleaños, no era muy bueno, pero funcionaba.&lt;br /&gt;-Bueno jóvenes, regresen a su hotel, y no vuelvan a andarse saliendo a estas horas.&lt;br /&gt;-Si mi capitán, está bien. Gracias.&lt;br /&gt;-Fue un gusto servirles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresamos al hotel con un sentimiento de ser asaltados. Antes de subir a los cuartos nos quedamos un rato más en las escaleras. Continuamos con lo que habíamos dejado de hacer. No se que tiempo transcurrió, pero el cielo ya empezaba a tomar tonos rojizos, la luz del día estaba por llegar. En el sillón de la administración yacía Ramón completamente dormido, aún con una lata de cerveza en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acompañé a Edith hasta su cuarto, más bien a buscar uno que no estuviera ocupado por algunos compañeros que no habían perdido el tiempo o en donde pudiera dormir. Encontramos uno en donde había cuatro chavas que se habían alejado del alucine de aquella noche.&lt;br /&gt;-Aquí no puedes pasar- Me dijo&lt;br /&gt;-¿Neta?&lt;br /&gt;-Creo que no.&lt;br /&gt;-Duérmete, nos vemos, mañana.&lt;br /&gt;-Mas bien al rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio un beso y me propuse a emprender la búsqueda de algún espacio para poder dormir.&lt;br /&gt;El pasillo era ahora dormitorios, aún encontré a una pareja de compañeros que se hacían uno en un abrazo candente. Gerardo, envuelto en una sábana y en un avanzado estado etílico corría a lo largo del pasillo gritando:&lt;br /&gt;-Soy el antipoeta del ocaso. ¿No habrá acaso algún cuarto disponible para mi?.&lt;br /&gt;Jorge salió de una habitación:&lt;br /&gt;-Que mi Toño, ¿No le entraste al degenere?&lt;br /&gt;-Si güey, apenas me voy a dormir. ¿Y tu?.&lt;br /&gt;-No me recuerdes por que me regreso, la Mayte fue la afortunada.&lt;br /&gt;-Pinche Jorge, ya te la perjudicaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tocamos en cada una de las puertas hasta que encontramos una en donde una voz nos contestó.&lt;br /&gt;-¿Quién?&lt;br /&gt;-Pinche Willy abre cabrón.&lt;br /&gt;-Pásenle, pásenle. Aquí la fiesta continua.&lt;br /&gt;El escenario no pudo ser más elocuente: humo, latas de cerveza regadas, Jona estaba profundamente perdido sobre la alfombra. En medio del cuarto estaba Arturo boca abajo.&lt;br /&gt;-No mames ¿y a este que le pasó?- Preguntó Jorge.&lt;br /&gt;-Pos se le cansó el caballo. Y ahora funciona de mesa.&lt;br /&gt;Arturo estaba sin playera, y sobre el, las cervezas. Exactamente parecía una mesa de centro.&lt;br /&gt;“Si estas canzada y muy sola, no tienes con quien hablar. Si te hace falta alguna ayuda, no lo pienses más, te podré alcanzar, estés donde estés”&lt;br /&gt;-Oye pinche Willy ¿Qué no tenías que competir al rato? ¿Y no este mendigo de El Perro corría los cien metros planos?-Dije con asombro.&lt;br /&gt;-A huevo, yo voy a correr como galgo- Dijo El Perro.- Yo voy a ganar la carrera. Como galgo, cabrón, te juro que voy a correr como galgo.&lt;br /&gt;-No mames estas bien pedísisisisimo.&lt;br /&gt;-A huevo, hay que beber hasta cagar sangre.&lt;br /&gt;Me senté en la alfombra, destapé una cerveza. Obviamente fui cuestionado por los que aún quedaban en pie sobre lo que había pasado con Edith. No di muchos detalles, pero conté mi hazaña. Claro está que omití el asunto del policía.&lt;br /&gt;No habían transcurrido ni cinco minutos cuando alguien llamó a la puerta.&lt;br /&gt;-¿Quién?&lt;br /&gt;-Ya te oí pinche Willy. Abre cabrón.&lt;br /&gt;-No mames es Javier, el maestro de educación física.- Dijo Willy.&lt;br /&gt;El Willy y el El Perro corrieron al baño, sabían que el maestro de educación física, su entrenador, los reprimiría por el estado en que se encontraban. Corrieron a esconderse al baño, Willy abajo del lavabo y El Perro en la regadera.&lt;br /&gt;-Abran cabrones-Gritaba Javier.&lt;br /&gt;Esperé a que se cerrará la puerta del baño. Entre abrí la puerta:&lt;br /&gt;-Déjame pasar-Espetó Javier.&lt;br /&gt;-¿Que pasó Profe?&lt;br /&gt;-¿Dónde están esos cabrones?&lt;br /&gt;-¿Quiénes?- Pregunté&lt;br /&gt;-No se hagan, dame permiso.&lt;br /&gt;Javier empujó la puerta y echó una mirada rápida, se dirigió al baño encontró la puerta con seguro.&lt;br /&gt;-Abran cabrones, esto les va a costar caro.&lt;br /&gt;Ante la amenaza, los dos indisciplinados deportistas, salieron de sus escondites.&lt;br /&gt;-No mamen, miren nomás cómo están. Órale a dormir, siquiera unas cuantas horas, sus competencias empiezan hasta las 12:00. Ya ni la chingan.&lt;br /&gt;-Ooooo Javier, no te esponjes, yo te juro que voy a correr como galgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz del día llegó y yo no había tener un momento de sueño. Nuestro maestro de teatro llegó cómo a las 9:00 de la mañana, el tuvo una parranda muy particular.&lt;br /&gt;-Vámonos a la playa a desayunar unos marisquitos ¿no?. Un caldo de camarón no caería nada mal.&lt;br /&gt;Vi la oportunidad de que un cuarto quedara solo, pensé en dormir un momento.&lt;br /&gt;-¿Tu no vas?-Me preguntó.&lt;br /&gt;-Nel, estoy cayendo de sueño. Me quedo. Más tarde como algo.&lt;br /&gt;-¿Entonces te quedas?&lt;br /&gt;-Simón&lt;br /&gt;-¿Y tu niña?&lt;br /&gt;-Yo también me quedo.&lt;br /&gt;En esa voz pude reconocer a Edith, que acaba de llegar a la puerta del cuarto.&lt;br /&gt;-Bueno. Cuidadito, cuidadito.&lt;br /&gt;-Si no te preocupes.&lt;br /&gt;La puerta de la habitación se cerró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edith se sentó en la cama donde yo estaba.&lt;br /&gt;-¿O quieres que me vaya?&lt;br /&gt;-Este…. no, no, no, puedes quédarte.&lt;br /&gt;Se acostó a mi lado. El perfume de su pelo y de su cuerpo denotaba que se acababa de bañar. Su pelo aún húmedo rozó mi cara. Sus labios volvieron a besarme. Después de un momento pude despojarla de su playera. Un sostén blanco quedaba entre sus senos y yo. Intenté quitar todo lo que nos estorbará. No me dejó más allá de su short, el cual, pedía a gritos que me deshiciera de el, pero algo dentro de ella le decía que no debía hacerlo.&lt;br /&gt;Volví a perder la noción del tiempo. Después de un rato el desvelo nos venció, nos quedamos profundamente dormidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 5:00 de la tarde estábamos ya en en el lobby del hotel esperando el camión que nos traería de regreso a casa. Nuevas parejas se habían formado, producto de una noche fragorosa. Paty y Carlos se encontraban muy amorosos sentados sobre una jardinera del hotel. Nos percatamos de que el novio de Gaby estaba llegando al hotel. Mario corrió a avisarle.&lt;br /&gt;-Gaby, Gaby, tu novio está buscándote. Está en la recepción preguntando por ti.&lt;br /&gt;-En serio.&lt;br /&gt;-Te lo juro.&lt;br /&gt;-¿Que hacemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resolvieron en que Gaby se regresaría con su novio a Chilpancingo y que allá arreglarían las cosas, terminaría con el para poder estar con Carlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche estábamos de regreso en nuestros hogares. Antes de partir hicimos un pacto de honor en que de todo lo ocurrido durante esa noche no saldría de nuestras bocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es obvio que muchos de nosotros no cumplimos con la promesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edith y yo juramos no decir nada de lo ocurrido entre nosotro. Rosi finalmente si se enteró después de que &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;en una noche de muchas caguamas Edith le confesó su deslealtad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;Despúes de eso, nunca volví a ver a Rosi.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Alfonso Maldonado Arellano&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-6373988954582478101?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/6373988954582478101/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=6373988954582478101' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/6373988954582478101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/6373988954582478101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2008/10/al-otro-lado-del-silencio-parte-7.html' title='Al otro lado del silencio (Parte 7)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-7870261060556048052</id><published>2008-10-25T20:39:00.000-05:00</published><updated>2008-10-25T20:40:06.913-05:00</updated><title type='text'>AL otro lado del silencio (Parte 6)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;VI&lt;br /&gt;Hora del recreo, todos sentados en el mismo lugar de siempre:&lt;br /&gt;-Oigan me corrieron una onda.- Dijo el Pocho&lt;br /&gt;-Me dijo el Chino, que puedes ver a las chavas cuando van al baño. Dice que en el baño de los hombres hay una rendija por donde se puede ver y que el otro día se metió como dos horas y que se dio un agasajo de lo lindo y me estuvo contando de todas las cosas maravillosas que vio. Dice que de todas las clases sociales, colores y olores.&lt;br /&gt;-No mames, se me hace que el mendigo Chino nomás te esta vacilando- Replicó el Jona.&lt;br /&gt;-Pero si es neta, pues pa luego es tarde, estamos perdiendo el tiempo aquí sentadotes.&lt;br /&gt;-A ver, déjame ver donde anda ese güey.&lt;br /&gt;Y empezó a buscarlo por todo el patio de la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Chino fue mi compañero en la primaria, siempre se caracterizó por ser un tipo de lo más relajo, el y su hermano realmente tenían la chispa suficiente para divertir a cualquiera. En esos días fue electo democráticamente el jefe de nuestro grupo, el 1° “D”. Nos dijo que si la mayoría votábamos por el nos disparaba el desayuno.&lt;br /&gt;-Chino.&lt;br /&gt;-Que onda ese.&lt;br /&gt;-Ven hijo, necesitamos platicar muy seriamente.&lt;br /&gt;-Voy, aguántame.&lt;br /&gt;Corrió hacia donde estábamos sentados.&lt;br /&gt;-¿Te acuerdas del “bisnes” ese que me contaste la otra vez?&lt;br /&gt;-¿Cuál?&lt;br /&gt;-No te hagas güey, lo del baño.&lt;br /&gt;-¿Y que transa con eso?&lt;br /&gt;-Pues queremos saber que onda.&lt;br /&gt;-Cámara, pero discútanse el desayuno ¿no?&lt;br /&gt;-Luego luego el interés pinche Chino.&lt;br /&gt;-A ver quien quiera entrarle móchense con 5 baros por piocha.&lt;br /&gt;-Nel yo no le entro- Dije.&lt;br /&gt;-Como siempre el pinche Toño con sus puterías.&lt;br /&gt;-Y si te cachan pendejo, me cae que te van a expulsar y tu jefa te va colgar de los tanates por caliente.&lt;br /&gt;-Nel, yo pongo tu coperacha.&lt;br /&gt;-¿Cuál es el plan?- Le pregunta el Pocho al Chino.&lt;br /&gt;-Esta así, es necesario que alguien se quede en la entrada del baño para que eche un lente a ver si no viene alguien. Y luego hay que meterse a los depósitos.&lt;br /&gt;-Ya estuvo pinche Toño, tu eres el elegido de los dioses para quedarte de ojo.&lt;br /&gt;-No mamen.&lt;br /&gt;Entramos al baño y esperamos a que salieran todos los que estaban adentro. El Chino señalo un cuarto como de un metro cincuenta de alto y como 2 de ancho en donde quedaban ocultos los depósitos de las tasas y que llegaba hasta el baño de las mujeres, estaban totalmente obscuros. Tomó el cerrojo e ingeniosamente hizo un moviendo con el candado dejándolo libre. Nos mostró que había unas aberturas en la pared de donde salían las jaladeras de cada una de las tasas. Era por ahí por donde se podía observar.&lt;br /&gt;-Órale güeyes, sírvanse, la mesa esta lista, pero tengan cuidado con hacer ruidos o mover las jaladeras de las tasas, si nos cachan nos castran.&lt;br /&gt;-Toño, como no quieres deleitarte jálale de volada a la puerta y echas aguas.&lt;br /&gt;Cerraron la puerta del depósito hasta dejarla entreabierta para disimular.&lt;br /&gt;Mi nerviosismo era notorio. Me coloque en la entrada del baño y empecé a hacerme tonto. En ese momento llegó Silvia, una de las chicas más hermosas de la escuela y también una de las más inteligentes, además era muy bella persona, fue mi compañera en la primaria, por cierto que siempre estuve enamorado de ella.&lt;br /&gt;-Hola Toño, que haces.&lt;br /&gt;-Este….mmmmmm….nada, esperando a los cuates.&lt;br /&gt;Como de costumbre no pude contener el sonrojarme. Las piernas me temblaban.&lt;br /&gt;-Bueno, la naturaleza llama, nos vemos.&lt;br /&gt;-Bye.&lt;br /&gt;Otras tres chavas más entraron.&lt;br /&gt;Me sentía mal de que pudieran invadir la privacidad de Silvia, pero por otro lado me carcomían las ganas de verla.&lt;br /&gt;Después de 10 minutos sonó el timbre que indicaba el terminó del receso de clases.&lt;br /&gt;Me metí al baño y abrí la puerta del depósito.&lt;br /&gt;-Órale pinches mirónes, ya se acabó el receso.&lt;br /&gt;Cada uno estaba parado observando por una rendija. Estaban como hipnotizados y únicamente escuche al Chino susurrar:&lt;br /&gt;-Ssshhhhhh, cállate güey.&lt;br /&gt;-Ahí se quedan pendejos. Yo ya le voy a llegar al salón.&lt;br /&gt;Volví a entrecerrar la puerta y me fui a clases. Ninguno regresó. Terminó la clase y me fui al baño otra vez.&lt;br /&gt;Esperé hasta que no hubiera nadie adentro. Abrí la puerta y los encontré llenos de sudor y aún pegados en sus respectivos sitios.&lt;br /&gt;-Que güey, ¿Cuánto tiempo llevamos aquí?. Me dijo la Zorra.&lt;br /&gt;-No mames esto es el mejor espectáculo del que he disfrutado en toda mi vida, no tienes idea de todo lo que vi. Y lo mejor de todo fue la Silvia, esta riquísima.- Susurró el Valle.&lt;br /&gt;Todos salieron menos Jona que se quedo en el fondo del depósito. En ese instante me hizo señas para que me metiera. La verdad es que no pude resistirlo. Me metí y los que ya estaban afuera cerraron la puerta y le pusieron el cerrojo.&lt;br /&gt;-Jijijijijijij, caíste güey. Van a venir por nosotros hasta la otra hora, así que disfruta el momento.- Me dijo Jona en voz muy baja.&lt;br /&gt;-No mames aquí hace un putamadral de calor.&lt;br /&gt;-Ya cállese, no chille y déle gusto a la pupila&lt;br /&gt;Se oyó el ruido de la puerta del baño de las mujeres, y unos pasos que se acercaban hacia la tasa que correspondía a la rendija donde yo estaba parado.&lt;br /&gt;-Órale, es tuya.- dijo el Jona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pegue el ojo a la rendija y lo primero que vi fue la cara de una chava de tercero que se distinguía por tener una forma muy semejante a la circunferencia. Entonces comenzó a subirse la falda. No quise ver.&lt;br /&gt;Jona estaba entretenidísimo:&lt;br /&gt;-No mames es Elba, se echo un pedote.&lt;br /&gt;Un olor nauseabundo llenó el depósito. Me tape la nariz con la camisa. Desde entonces conocimos a Elba con un apodo relativo a la flatulencia que emitió.&lt;br /&gt;Entonces nuevamente se volvieron a escuchar ruidos en mi rendija asignada.&lt;br /&gt;Mire y cual fue mi sorpresa al ver un cuerpo familiar, era Tere una chica que fácilmente tenía ya diecinueve años, era mi vecina. Vivía como a unas cuatro casas de la mía, era hermana de mi cuate Tito, fácilmente media un metro con ochenta centímetros, tenía un cuerpo escultural y voluptuoso, se caracterizaba por ser  aficionada al relajo. Observe y únicamente bajo su falda a la rodilla, se acomodó una tenga blanca diminuta, luego la blusa y volvió a subir la minifalda. Se arregló el sostén y se fue.&lt;br /&gt;Sentí que el calor dentro del depósito cada vez era más fuerte.&lt;br /&gt;Dos minutos después escuche nuevamente ruidos. Esta vez era una chica de segundo año. Recuerdo que se llamaba Karina, era una de esas chicas adineradas y que le hacían el feo a cualquiera que no fuera de su alcurnia. Por cierto que era preciosa. No puedo describir con palabras lo que ese día observe. Nunca lo olvidaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como a los quince minutos se escuchó el ruido del cerrojo de la puerta. Era la Zorra:&lt;br /&gt;-Órale güeyes se acabo el veinte. No se me vayan a asfixiar.&lt;br /&gt;Desde ese día eran frecuentes las visitas de mis amigos al baño.&lt;br /&gt;Y después de cada sesión se relataba con lujo de detalle lo que cada uno de ellos había visto. Yo no volví a entrar.&lt;br /&gt;Era común que Jona o el Valle se ausentaran de las clases, cuando alguien preguntaba por ellos la respuesta era  “están en el observatorio”.&lt;br /&gt;Dos semanas después, Angélica, una chava del “A” descubrió a  un tipo de tercero; ella se percató que había alguien viéndola y disimuladamente se salió del baño, llamó al prefecto y a un conserje y entre los tres detuvieron al muchacho; obviamente ese mismo día fue expulsado de la escuela.&lt;br /&gt;A raíz de ese incidente todas las chavas tuvieron que tomar las medidas pertinentes para no ser observadas: desde tapar la rendija con un sweter antes que nada o llevar una jeringa con orines o ácido muriático que vaciaban por la rendija. Jona fue alcanzado por una ráfaga de orines.&lt;br /&gt;Tanta insistencia de los visitantes al depósito provocó que la puerta fuera reforzada con tres o cuatro candados, además de que los prefectos realizaban visitas periódicas a los sanitarios.&lt;br /&gt;El asunto se olvido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-7870261060556048052?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/7870261060556048052/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=7870261060556048052' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/7870261060556048052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/7870261060556048052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2008/10/al-otro-lado-del-silencio-parte-6.html' title='AL otro lado del silencio (Parte 6)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-6263603710485713571</id><published>2008-10-25T20:36:00.000-05:00</published><updated>2008-10-25T20:37:57.060-05:00</updated><title type='text'>Al otro lado del silencio (Parte 5)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura mi nueva vecina iba en la misma escuela que yo, así que todos los días nos íbamos juntos. Su padre era un rico comerciante y tenía choferes y ayudantes a la puerta. Era muy agradable; ella vivía en su mundo color de rosa, no le faltaba nada y sus padres no la presionaban mucho para que estudiara, así que por lo general, se salía de clases.&lt;br /&gt;Empecé a contarle mis cosas  y ella las suyas. Frecuentemente estaba en su casa o ella en la mía. También Tania empezó a hacerse muy amiga de ella. Así que por lo general todas las tardes nos reuníamos y se nos pasaba el tiempo platicando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encomendaron la tarea de enseñarles a fumar, así que nos subíamos a la azotea de la casa de Laura y entre tos y mareos, Laura rápidamente empezó a fumar, la única que nunca se pudo llevar con el tabaco fue Tania. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco la confianza  entre Laura y yo se hizo muy fuerte. Así que ya no teníamos empacho en contarnos cada vez más cosas.&lt;br /&gt;Era divertido escuchar a Laura y Tania hablar sus cosas de mujeres, yo me quedaba absorto escuchando durante horas como parloteaban y se reían, inclusive varias veces les serví de paño de lágrimas.&lt;br /&gt;De vez en cuando cocinaban pasteles o postres, para lo cual yo servía de conejillo de indias y era el catador oficial. Debo decir que en algunas ocasiones el realizar la cata de cada uno de los experimentos fue una experiencia nada agradable.&lt;br /&gt;Pero ocurrió algo extraño, al paso de algunas semanas empecé a sentir algo por Laura. Su presencia me reconfortaba, me encelaba cuando me hablaba de quien le gustaba o de que algún cuate la cortejaba. Pero me desmoralizaba cuando me decía que yo era casi como su hermano, que era su confidente.&lt;br /&gt;De vez en cuando me abrazaba y me daba besos en la mejilla que me hacían tocar el cielo, otras veces me sorprendía por la espalda y me rodeaba con sus brazos apretándome fuertemente, y me decía: Toño, mi hermanito, te quiero un buen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento Rosi empezaba a no ser muy agradable para mi, y aunque es feo decirlo, me molestaba su presencia; hacía cualquier cosa por evitarla, inclusive me daba pena que Laura me viera con ella en la escuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día que estábamos en casa de Laura como de costumbre, Tania observó  el reloj:&lt;br /&gt;-En la madre, las 10:30, y mi papa ya a de haber llegado.&lt;br /&gt;Se levantó de un salto y corrió a su casa. Durante tres días no la vi y al cuarto día fui a buscarla a su casa.&lt;br /&gt;-Señora buenas tardes, ¿No se encuentra Tania?.&lt;br /&gt;-Mira Toño…este…pásale, tengo que contarte algo, antes de que llegue mi marido. ¿Recuerdas ese día que Tania llegó después de las 10:00?&lt;br /&gt;-Si, si. ¿Que paso?&lt;br /&gt;-Tania encontró furioso a su papá y…le dio una golpiza.&lt;br /&gt;-¿Qué?, pero señora, ¿Cómo está ella?, ¿Dónde está?&lt;br /&gt;-Espera. Al otro día mientras fui al mercado tomo sus cosas y se fue, el problema es que no sé a donde. ¿No te ha llamado?, ¿No sabes de ella?&lt;br /&gt;-No señora, para nada.&lt;br /&gt;-Por favor si sabes algo de ella me dices.&lt;br /&gt;-¿Pero como permitió que la golpearan?, Tania es muy buena chava y no tiene la culpa de las idioteces del imbécil ese….perdón señora, de veras que lo siento, no fue mi intención.&lt;br /&gt;-Si ya lo se Toño, comprendo que la estimas.&lt;br /&gt;-Si señora, si se algo de ella le aviso, y si usted también lo sabe, por favor dígame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche Tania me  llamó:&lt;br /&gt;-Tania, ¿Qué transa?, ¿Dónde estás?, ¿Cómo estás?&lt;br /&gt;-Bien, estoy en México con una tía, estoy bien.- sollozó.&lt;br /&gt;Claramente se podía escuchar la lluvia y el ruido de los carros por la avenida.&lt;br /&gt;-No le digas nada a mi mamá, por favor, no quiero saber nada de ellos, menos del hijo de puta ese y de su maldito hijito.&lt;br /&gt;-¿Tienes dinero?.- La verdad es que no, pero ya hablé con mi tía y dijo que me va a ayudar, aquí voy a estudiar y a conseguir un trabajo.&lt;br /&gt;-No manches Tania, por que no me avisaste. Neta que yo te hubiera podido ayudar en algo.&lt;br /&gt;-No creo Toño, ya tomé una decisión y voy a mandar al diablo todo, voy a tratar de comenzar de nuevo.&lt;br /&gt;-Tania te quiero, cuídate por favor. Y neta llámame por favor.&lt;br /&gt;-Todo fue muy rápido. Pero todo va a estar mejor, te lo prometo, tengo que colgar, te estoy llamando de un teléfono público, te llamó luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio el teléfono de donde podía localizarla y la dirección, que por casualidad estaba muy cerca de donde vivía mi abuelita, la mamá de mi mamá. Durante mucho tiempo no volví a verla. Sus llamadas eran muy escasas y yo le hablaba muy poco, ya que eran llamadas de larga distancia y salían un poco costosas. Todo eso me entristeció mucho, así que por esa razón mi relación con Laura se hizo más estrecha, éramos solamente nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente llegó José a mi casa.&lt;br /&gt;-Toño, que onda, como estas.&lt;br /&gt;-Bien José y tu&lt;br /&gt;-Bien, mira te presento a Alfredo, es mi primo y viene llegando de México, así que le ando presentando a los cuates, ya se inscribió en la prepa con nosotros.&lt;br /&gt;-Que tal, mucho gusto. Antonio Robles.&lt;br /&gt;-Alfredo Álvarez.&lt;br /&gt;-¿Así que eres nuevo en la escuela?&lt;br /&gt;-Si, la neta es que mis jefes se divorciaron y yo jale para acá; una tía me ofreció que me viniera con ella.&lt;br /&gt;-Ahhh, bueno pues ya sabes, cualquier cosa, aquí estamos.&lt;br /&gt;-Oye güey, que tal si nos vemos hoy en la tarde para sacar a este cabrón y sirve de que conoce la ciudad.- Me dijo José.&lt;br /&gt;-No te vas a perder de mucho si no conoces el rancho pero cámara, ¿Cómo a que horas?.&lt;br /&gt;-Pues no sé ¿Te parece si como a las seis?.&lt;br /&gt;-Ya estuvo.&lt;br /&gt;-Este cabrón trae carro y nos lanzamos a dar un rol.&lt;br /&gt;-Va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El papá de José tenía un muy buen puesto en el Gobierno y desde el preescolar estudió en la escuela en la que Julio y yo estábamos. Éramos los que más nos llevábamos.&lt;br /&gt;Por su parte Alfredo tenía unos tres o cuatro años más que nosotros. Era delgado, fumaba mucho y vestía muy sencillo. Por cierto que nunca se quitaba una chamarra de mezclilla azul que llevaba una leyenda que decía “Wash and where”, “Lavar y usar”. Por cierto que se le quedo el apodo del Washanwer.&lt;br /&gt;A las seis y media de la tarde llegaron por mi. Mi mamá hizo un gesto de desagrado cuando vio que me iba con mis amigos en un carro.&lt;br /&gt;- Cuídate, por favor no sean locos para manejar.&lt;br /&gt;- Si mamá no te preocupes.&lt;br /&gt;Cuando salí a la calle ellos se habían bajado del auto compacto rojo de modelo reciente. Cuando me dirigía hacia el carro salió Laura de su casa.&lt;br /&gt;-¿Que onda? ¿A donde vas?&lt;br /&gt;-Voy con unos cuates a dar un rol.&lt;br /&gt;-Quienes son?&lt;br /&gt;-Ven, te los voy a presentar.&lt;br /&gt;-Miren ella es Laura mi gran cuata.&lt;br /&gt;-El es José y el Alfredo.&lt;br /&gt;-Mucho gusto.- respondieron.&lt;br /&gt;-Bueno, me tengo que ir, voy a comprar algunas cosas con mi mamá.&lt;br /&gt;-Órale, bye.&lt;br /&gt;Nos subimos al carro. Alfredo lo encendió y me dijo:&lt;br /&gt;-No mames, esa niña está hermosa.&lt;br /&gt;Sentí que la sangre me empezó a hervir y de mala manera le contesté:&lt;br /&gt;-¿Si?, mmmm.&lt;br /&gt;-Esta preciosísima, hoy la vi en la escuela. Nunca me imaginé que fuera tu vecina, voy a tener que venir más seguido.&lt;br /&gt;-A…. si güey.&lt;br /&gt;Eso basto para que toda la tarde me la pasara enojado.&lt;br /&gt;El asunto es que después de aquel encuentro, Alfredo no dejó de buscarla y sucedió lo que tenía que suceder, si: la hizo su novia. Así que a cada rato lo tenía en mi casa, ya que a Laura sus papas no le permitían tener novio y con el pretexto de que iba a visitarme se encontraban por “casualidad”, así que tuve el desagrado de convertirme en su chaperón, realmente no me quedó de otra. Eso hizo que también llevara una buena amistad con el Alfredo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día llegó Alfredo a la casa junto con José:&lt;br /&gt;-¿Qué onda mi buen?&lt;br /&gt;-Que onda. Mira pinche chilango de mierda no me vengas con el pretextito de que me vienes a visitar, de seguro que te quedaste de ver con….&lt;br /&gt;-Nel, nel, nel, bájale. Yo venía a hacerte una invitación pero si estas emputado mejor no te digo.&lt;br /&gt;-No, no, dime. ¿De que se trata?&lt;br /&gt;-Mañana se va a lanzar mi tía a México y me voy a quedar solapa, así que ya le dije al José que se lance para allá y nos compramos unas chelitas, así que pídele chance a tus jefes; diles que te vas a quedar en mi casa a ver unas películas ¿Te late?.&lt;br /&gt;-Puta madre, yo no bebo pero… a ver si me dan chance.&lt;br /&gt;-Pues de una vez, pídele chance a tu jefe.&lt;br /&gt;Mi padre estaba sentado en la sala y de mal humor y después de hacerme el interrogatorio correspondiente, me dio permiso.&lt;br /&gt;Era sábado y cuando llegué a la casa de Alfredo eran como las siete de la tarde y ya estaba con unas cervezas en la mesa.&lt;br /&gt;-Pásale cabrón, sírvase.&lt;br /&gt;-No más una, a mi no me late mucho el alcohol.&lt;br /&gt;-¿Y el José?- Pregunté&lt;br /&gt;-Me habló por teléfono que ya venía, dice que trae una sorpresita.&lt;br /&gt;-De seguro que son viejas, así como es de mujeriego ese cabrón.&lt;br /&gt;-Jajajaja, ese güey que va a saber de amor si nunca ha besado un burro. Nunca le he conocido a una vieja.&lt;br /&gt;En ese momento sonó el timbre, era José con un voluminoso bulto.&lt;br /&gt;-Miren lo que le bajé a mi jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacó del envoltorio bolsas de frituras, latas de calamares y mejillones, galletas saladas y una botella muy grande de ron blanco.&lt;br /&gt;-Te puliste hijo, sobre todo con el aguarras ese que traes para beber, con razón tu jefe está como está, bebiendo esas porquerías.- replicó Alfredo.&lt;br /&gt;- Uuuuuu, di que te traje algo para tragar. Al que se ve que no quieren es a ti güey, ni un chile te dejó tu tía en el refri. No si, si, espérate, se acordó de ti, hay una cebolla y un chile verde. Con eso ya tienes para la semana.&lt;br /&gt;- Ja,ja,ja,ja,ja,ja.&lt;br /&gt;Pasaron las horas y se acabaron las cervezas, Alfredo abrió la botella  de ron y dijo:&lt;br /&gt;-A falta de pan: galletas.&lt;br /&gt;-Oye pinche Toño ¿Te acuerdas de nuestras épocas en la primaria?&lt;br /&gt;-Sirol, como no. Me acuerdo de todo. La neta es que me gusto mucho ir en esa escuela.&lt;br /&gt;-Pues de nada te sirvió ir en una escuela de monjas, eres más ateo que el mismo diablo, gracias a dios.- me replicó José.&lt;br /&gt;-Nel, me acuerdo de todas las pendejadas que hace uno de chavito. Me latía un buen la Silvia, su piel era casi transparente y sus trencitas, uy estaba rechula y era bien inteligente la condenada, lástima que la inteligencia no le sirvió de mucho, pues anda de novia con el imbécil mamarracho ese, y luego la Lorena, también muy bonita y ahora está mejor, el otro día me la encontré en el centro, dice que vive en Veracruz.&lt;br /&gt;-Oye y te acuerdas de Luisa?.- me preguntó José.&lt;br /&gt;-Como no. ¿Les cuento algo?, pero putos si chismean.&lt;br /&gt;-Ya vas.&lt;br /&gt;-Esa niña fue la primera que tuvo el honor de estrenarse esta boquita que ven.&lt;br /&gt;-Ya, ya, bájale. Digo por lo de trompita.- me dijo burlonamente Alfredo.&lt;br /&gt;-Neta, iba mucho a su casa o ella iba a la mía. Y jugábamos a que nosotros éramos los papas y su carnal y el mío los hijos. Para esto nos acostábamos los dos en la cama y hacíamos como que estábamos dormidos, entonces… nos dábamos unos besitos. Y la verdad que desde la primaria me dejo prendido, pero ya ves. Nos fuimos a la secundaria y ya casi no la veía, por suerte ahora vamos en el mismo salón pero anda con el mendigo fresota ese que mide como unos dos metros el pinche ferretero. Por cierto el otro día el putito cremosito ese la cacheteo enfrente de todos los del salón y que se la hacemos de pedo. Entonces cuando vio a toda la banda le saco y patitas para que las quiero.&lt;br /&gt;-Mierda. A mi también me latía la Luisa, pero ya ves.&lt;br /&gt;-Oye José ¿Te acuerdas cuando una de las monjitas cachó a todos los hombres del salón y a la Maura viendo un libro de sexualidad en la biblioteca?&lt;br /&gt;-Como no, si hasta nuestros jefes llamaron.&lt;br /&gt;-Ufff.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vedad es que el alcohol nunca había sido algo que mi interesara; en mi casa mi padre solo bebía esporádicamente y cuando lo hacía nunca se sobrepasaba. Solo había algunos tíos que si le tomaban un poco de fe al deporte, pero hasta ahí.&lt;br /&gt;Pero mientras el tiempo pasaba entre sorbos de alcohol y cigarros, se empezaba a notar los estragos de la sustancia etílica en cada uno de nosotros, la mente se nos aclaraba un poco y los recuerdos fluían. Sin embargo tal vez por el miedo que me inspiraba el hecho de emborracharme, me hacía el disimulado y no ingerí las mismas cantidades que José y Alfredo. Algunas macetas fueron las depositarias de varios vasos.&lt;br /&gt;Se acabaron los refrescos de cola y como ya eran más de las 2:00 de la madrugada decidimos beber el licor “en las rocas”, lo cual aumento más el horrible sabor. Para esas horas, José ya había empezado a bailar solo, Alfredo tenía una colección impresionante de música y el stereo sonaba con música de Def Leppard. De repente Alfredo desapareció de mi vista. Todavía en tres de mis cinco sentidos comencé a buscarlo por la casa.&lt;br /&gt;Lo encontré sentado en las escaleras del patio, junto al tanque de agua.&lt;br /&gt;-Que haces güey.&lt;br /&gt;-Nada cabrón, llégale güey, quiero estar solo.&lt;br /&gt;-No mames, que te pasa.&lt;br /&gt;Levanto la cara y se le alumbró con el foco de la sala, alcancé a ver sus ojos completamente rojos y con las mejillas llenas de lágrimas.&lt;br /&gt;-Nada güey. Nada.&lt;br /&gt;-Ya se, güey. Te saca de onda el pedo de tus jefes no?&lt;br /&gt;-La neta es que si. Cabrón, no sabes lo gacho que se siente, que pinche culpa tengo yo. Mis hermanos no hay pedo, ya están más grandes que yo y cada quien ya sabe que onda con su vida. En cambio aquí tu servilleta es el más pendejo y no sabe que hacer.&lt;br /&gt;-¿Te hago una pregunta sin ofenderte güey?&lt;br /&gt;-Desembucha&lt;br /&gt;-¿Por qué son las broncas con tus jefes?&lt;br /&gt;-El de la mayor parte es mi jefe, fíjate que se consiguió otra vieja, tuvo un chavito con ella y ya sabes, mi jefa se dio tinta.&lt;br /&gt;-Ya, ya. ¿Y tu que transa, por que jalaste para acá?&lt;br /&gt;-Lo que pasa es que mi jefa corrió a mi jefe de la casa, se divorciaron y luego mi jefa también se agarró un noviecito y la neta eso ya no me pareció. Luego empezaron las broncas clásicas que me das esto, que esto yo lo compre, que yo me quedo con Alfredito, no Alfredito esto, nel ni madres el niño se queda conmigo, y ahí fue donde yo estallé y los mande mucho a la jodida. La neta es que ya no aguantaba tanta bronca y yo estaba en medio de todo, y para acabarla el noviecito de mi jefa es un pinche fresita que me cae de la chingada y además es menor que ella güey.&lt;br /&gt;-No, si esta grueso, te comprendo.&lt;br /&gt;-¿Comprenderme?, no mames, ¿Cómo es posible que me entiendas si tu no estas viviendo el pinche pedo cabrón?.&lt;br /&gt;-No güey pero yo en tu lugar a lo mejor me hubiera sentido igual o no se. Pero, ya cabrón, aliviánate.&lt;br /&gt;-Si, ya se me pasará. Discúlpame.&lt;br /&gt;-Además pues aquí estas entre cuates, vas a ver te va sentir mejor.&lt;br /&gt;-La neta es que Laura me ayudado mucho en este cuete.&lt;br /&gt;-Mmmmmmm, ya empezamos mal.- dije en voz baja&lt;br /&gt;-Que dijiste güey?&lt;br /&gt;-No, nada.&lt;br /&gt;-Fíjate que ….&lt;br /&gt;-Que güey…. Dime&lt;br /&gt;-Nada&lt;br /&gt;-Nada pura chingada, dime.&lt;br /&gt;-No güey te vas a rajar.&lt;br /&gt;-Uuuuuy de cuando a acá.&lt;br /&gt;-La neta es que…Laura y yo hicimos planes para fugarnos.&lt;br /&gt;-¿Queeeee?, no mames, ya te hizo mal el petróleo disfrazado de ron que trajo el José. Te dije que estaba adulterado.&lt;br /&gt;-No mames, es en serio, me cae que si.&lt;br /&gt;-Oye, ¿es neta lo que me dices o nada más me estas choreando?&lt;br /&gt;-Nel, es neta.&lt;br /&gt;-Ya sabía que ustedes dos estaban medios pendejos todavía. Ya sospechaba.&lt;br /&gt;-¿Pendejos por que?&lt;br /&gt;-No mames, cuantos años tienes?&lt;br /&gt;-19&lt;br /&gt;-¿Y ella?&lt;br /&gt;-15&lt;br /&gt;-¿Y como la vas a mantener pendejo, con puras rebanaditas de amor  y traguitos de aire? Chinga tu madre.&lt;br /&gt;-Nel güey, te lo digo por que se que eres muy su cuate y nos vas a ayudar con la bronca.&lt;br /&gt;-Mira, mira, mira, seré de vez en cuando su pinche pendejo chaperón pero… hasta ahí, a mi no me metan en sus pendejadas. Solo a ti se te ocurre sacar de su casa a una niña bien a la cual no le hace falta nada, que tiene quince años, que tiene unos padres con lana. No mames; ya me imagino. Tu ni siquiera te sabes las tablas de multiplicar y ya te quieres aventar un boletito de estos. Estas bien pendejo me cae de madre.&lt;br /&gt;-A ver, a ver, a ver. Me late que lo que te encabrona no es eso.&lt;br /&gt;-No pendejo, que va a ser entonces.&lt;br /&gt;-A mi me late que tu sientes algo por Laura.&lt;br /&gt;-Ya vez te digo que a ti de chavito te hicieron una lobotomía y te dejaron medio idiota.&lt;br /&gt;-¿Una que?&lt;br /&gt;-Olvídalo, tu reducido cerebro no alcanza para tanto.&lt;br /&gt;-No, en serio me cae que tu sientes algo por Laura, ella ya me lo había dicho y…si güey, ahora que me acuerdo ese día que pasamos por ti, te vi la cara de emputado cuando te dije que me latía. Ya cabrón, de cuates, dime.&lt;br /&gt;-Nel, ya ahí muere. Nada más te digo que conmigo no cuentes.&lt;br /&gt;En eso escuchamos como se rompía un vidrio y corrimos hacia la sala para ver que sucedía.&lt;br /&gt;-José. José. Donde andas carbón.&lt;br /&gt;No lo encontramos en la planta de abajo. Subimos al segundo nivel y lo buscamos en las recamaras. Nada.&lt;br /&gt;-José. José.&lt;br /&gt;-Que pedo cabrones. Ora si ya me va cargar la chingada. Me despiden de este pinche mundo.&lt;br /&gt;Su voz venía del baño.&lt;br /&gt;-No mames pinche Pepe abre.- gritó Alfredo&lt;br /&gt;-Chinga tu madre pinche Chilango.&lt;br /&gt;-Si, si, lo que tu digas pero abre.&lt;br /&gt;-Nel, a quí me voy a quedar, posiblemente me suicide ahogándome en la tasa o me cuelgo de la regadera con estas pantaletas de tu tía. Uyyyyy, por cierto que chiquitas están y que bonitas.&lt;br /&gt;-Chale, deja pervertido.&lt;br /&gt;-A ver déjame verlas, esta rebuena la tía ¿Son de hilito? O ¿Tanguita?- Le dije&lt;br /&gt;-A no mames, ¿también tu?&lt;br /&gt;-Ohhhh, es la neta.&lt;br /&gt;-Le voy a llamar a tu jefe para que te venga a sacar- Amenazó Alfredo&lt;br /&gt;-Orale, háblale y de paso dile que chingue a su madre el muy ojete, a ver si así me pela. ¿Pero sabes que? mándaselo a decir por oficio por que solo así entiende el cabrón, o dile que su jefe lo quiere ver urgentemente.&lt;br /&gt;-¿Su jefe?, ¿Tu abuelito güey?&lt;br /&gt;-No mames, hasta para entender borrachos eres pendejo pinche Alfredo, su jefe en la oficina. A el es único que le hace caso: si señor Aponte, si, voy rápido, con gusto señor Aponte, no es molestia señor Aponte, hasta dormido habla de el, chinguen a su madre los dos y ustedes dos también. O ya se, dile que me estoy cogiendo a su secretaria en su escritorio de maderas finas o en su sillón de piel. Vas a ver como llega más rápido que en putisa el hijo de la chingada.&lt;br /&gt;-Entonces si tu jefe no hace caso le hablamos a tu jefa.&lt;br /&gt;-Ni a cual irle, mi jefa debe estar jugando canasta con sus pinches amigas chismosas, no tiene otra cosa que hacer más que el pinche desayuno, que si la Cuquis Mendoza se hizo la cirugía plástica, que la Chiquis Sotomayor tiene almorranas, que si la esposa del gobernador aquello, que el desfile de modas, que fueron a llevarles ropa a los niños pobres. Mamadas: aquí esta su pinche pobre hijo llevándoselo la chingada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos percatamos que José se había terminado el resto de la botella en el rato que estuvimos platicando y que al acabársela la arrojó desde la ventana del baño a la calle.&lt;br /&gt;El caso es que tuvimos que quitar la chapa de la puerta. Durante todo este tiempo le estuvimos hablando a José para que no fuera a cometer una tontería.&lt;br /&gt;Escuchábamos como hacía ruidos extraños, Alfredo le decía:&lt;br /&gt;-Pinche José, ¿Qué te pasa cabrón?, ¿Te estas guacareando o te estas ahogando? Contéstame pendejo.&lt;br /&gt;-No guey, lo que pasa es que me encontré un mounstro y estoy platicando con el, o lo que es lo mismo, estoy cantando Oaxac…. Brruuuuppp.&lt;br /&gt;Cuando por fin pudimos abrir la puerta nos encontramos con un espectáculo nada agradable. &lt;br /&gt;José estaba sentado en la tasa del baño, con los pantalones a las rodillas y completamente vomitado.&lt;br /&gt;-Ja,ja, ja, ja, ja, no mames, eres una piltrafa humana, te voy a tomar una foto. La voy a mandar a el Diario de Guerrero y le voy a poner de encabezado “El exorcista en Chilpancingo”.&lt;br /&gt;-Exorciza a tu puta madre mejor, pinche chilango de mierda. Hay que hacer patria con este güey ¿no?, ¿O como vez pinche Toño, tu si eres mi compadre?- Me decía mientras lo tratábamos de levantar de la tasa.&lt;br /&gt;-Ja,ja,ja,ja.&lt;br /&gt;Eso no fue todo, tuvimos que meter a José a la regadera con todo y ropa.&lt;br /&gt;-Déjenme par de putos. Así me querían ver para agarrarme. Par de jotos.&lt;br /&gt;-Nel güey, yo no le voy al América y ni voto por PRI. El que si le va al América es este pendejo chilango. Yo soy Chiva de corazón.&lt;br /&gt;-Idiota, no sabes de futbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso José se quiso agachar a no se que, resbaló y se fue de bruces contra la pared, eso bastó para que se durmiera, lo llevamos a un sillón y ahí se quedó.&lt;br /&gt;-Sabes que güey, yo también tengo sueño. Así que mejor me voy a echar una jeta.&lt;br /&gt;-Si yo también.- me contestó Alfredo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto toque la cama caí en un sueño profundo. A la mañana siguiente me desperté con un horrible sabor de boca y dolor de cabeza. Salí a la sala y lo primero que vi fue a José buscando agua.&lt;br /&gt;-No mames ¿que me pasó?, mi ropa está bien mojada, me duele un madral la cabeza, traigo una sed de los mil diablos y lo peor es que tengo un hambre de naufrago.&lt;br /&gt;-La moya te duele por que te metiste un putaso buenísimo y la sed es por que estas bien crudote.&lt;br /&gt;-Ay diosito, si en la peda te ofendí, con la cruda me sales debiendo.&lt;br /&gt;-Ja, ja, ja, ja, al que ofendiste fue a otro. Cuando llegues a tu casa pregúntale a tu papá si no le zumbaron los oídos en la noche. ¿Oye y el Afredo?&lt;br /&gt;-No se, ¿como me preguntas por ese güey si no se ni de mi?.&lt;br /&gt;-Voy a buscarlo a ver si no se suicido con galletas de animalitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso se oyó el ruido de la puerta de la calle y Alfredo entró con una bolsa. Traía barbacoa y consomé de chivo.&lt;br /&gt;-Órale borrachos, ya llegó su antídoto,  con esto se les va a quitar la cruda.&lt;br /&gt;-Ya rugiste león a darle.- dijo José&lt;br /&gt;-Atásquense ahora que hay lodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dejaba de pensar en Laura, dos días después de los sucesos comentados ella me llamó por teléfono y me dijo que quería hablar conmigo. Acepté y tardó dos minutos en llegar a mi casa.&lt;br /&gt;-Hola&lt;br /&gt;-Hola, que tal.&lt;br /&gt;-¿Que haces?&lt;br /&gt;-Mmmmm, nada en especial.&lt;br /&gt;-Estás enojado conmigo.&lt;br /&gt;-No, ¿Por qué?&lt;br /&gt;-Mira, Alfredo me contó que ya sabías lo de nuestros planes.&lt;br /&gt;-¿Planes?, ¿Cuáles?&lt;br /&gt;-No te hagas, los de fugarnos.&lt;br /&gt;-Yo no les llamaría planes, creo tener otros adjetivos calificativos más acorde con ellos. ¿Siguen con esa idea en la cabezota? Pues ya sabes que estoy en total desacuerdo, pero al fin y al cabo los que se van echar el rifón son ustedes.&lt;br /&gt;Me tomo de la barbilla, me miró a los ojos y me dijo:&lt;br /&gt;-Toño, dime por favor, yo se que estoy mal, pero dime algo, regáñame, o algo, pero dime que hago.&lt;br /&gt;Su cara quedó muy cerca de la mía y sentí unas ganas inmensas de poder besarla.&lt;br /&gt;-Mira Laura, es una tontería. Me extraña que siendo tan inteligente como eres se te ocurran ese tipo de sandeces. ¿Qué te falta en tu casa?&lt;br /&gt;-Nada.&lt;br /&gt;-¿Tus papás te golpean?&lt;br /&gt;-No para nada&lt;br /&gt;-¿Te tratan mal?&lt;br /&gt;-No&lt;br /&gt;-Entonces que fregados te pasa.&lt;br /&gt;-Me pasa que lo quiero y que me hace falta.&lt;br /&gt;-Ay no m…anches, pero si lo ves todos los días, en la escuela, en las tardes, los fines de semana, ocupan mi casa como su centro de reunión, tienes su foto en tu cauto. ¿Que más quieres?&lt;br /&gt;-Tienes razón.&lt;br /&gt;-Mira Laura, lo que pasa es que no sabes cuanto te quiero.&lt;br /&gt;Abrió los ojos y se me quedo viendo azorada. Titubee y dije:&lt;br /&gt;-Este si… te estimo demasiado, tu me lo has dicho que somos como hermanos y que me cuentas todo, eso es suficiente para decirte que no lo hagas, que la vas regar gacho.&lt;br /&gt;-Tienes razón, sería un golpe muy duro para mis papás.&lt;br /&gt;-Laura por favor, no lo hagas.&lt;br /&gt;-Ok, te lo prometo.&lt;br /&gt;-¿En serio?&lt;br /&gt;-Júramelo&lt;br /&gt;- Te lo juro.&lt;br /&gt;-Va.&lt;br /&gt;-Te agradezco por tus consejos, y ¿sabes algo?&lt;br /&gt;-¿Qué transa?&lt;br /&gt;-Yo también te quiero&lt;br /&gt;Me dio un beso en la mejilla y rápidamente se fue a su casa.&lt;br /&gt;-Oye Laura espérate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tranquilizó un poco la forma en la que me aseguró que no iba a realizar tal tontería, y a la vez hizo. Pero dos semanas después llegó la mamá de Laura a mi casa a preguntar por ella, supuse que había sucedido lo inevitable y con un gesto de extrañeza le dije lógicamente que desconocía el caso, quedé de avisarle si conocía algo. Transcurrieron dos días para que los encontraran en un balneario cercano a la ciudad, parece que Alfredo le contó algo a  Mayte una amiga de el y pues los delató.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura no volvió a salir de  su casa en mucho tiempo, ni me llamó. Después me enteré que pensaba que yo la había delatado. La suerte de Alfredo nunca la conocí, ya no volví a ver.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;Alfonso Maldonado Arellano&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-6263603710485713571?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/6263603710485713571/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=6263603710485713571' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/6263603710485713571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/6263603710485713571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2008/10/al-otro-lado-del-silencio-parte-5.html' title='Al otro lado del silencio (Parte 5)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-8595638388321235349</id><published>2008-10-25T20:34:00.000-05:00</published><updated>2008-10-25T20:36:23.927-05:00</updated><title type='text'>Al otro lado del silencio (Parte 4)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo ese tiempo transcurría bajo los influjos de una extraña droga que se llama “juventud”, nada era más importante para ti que la banda, el rock, tus discos, tus cintas, las chavas. Es como estar demasiado alejado de la realidad, vivir en otro planeta, en otra dimensión; no importaba lo que pasaba en Medio Oriente o que la economía del país este por los suelos, no importaba cuanto dinero puedes traer en el bolsillo. Importaba que todos éramos unidos y que nuestras diferencias económicas o sociales habían podido quedar atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena el timbre y rápido nos salimos del salón:&lt;br /&gt;-Que onda Zorra vamos a tu cantón ¿no?.&lt;br /&gt;-Simón, al fin mi jefa se fue a ver a su mamá a la costa y estoy solapa.&lt;br /&gt;-Vientos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al doblar la esquina me di cuenta que ya todas las chavas estaban ahí.&lt;br /&gt;-Orale pinche toño, ya te están esperando- Me dijo el Pocho.&lt;br /&gt;-Ya, ya, ya güey se va a dar tinta y no mames no me late para chava.&lt;br /&gt;-Y que güey, tu nada más apañatela y ya, o que, ¿para agandallartela necesitas declarártele?&lt;br /&gt;-Nel pinche Pocho, pero ya güey, ya se dio color que me vienen echando desmadre con ella.&lt;br /&gt;-Que onda morras como están.&lt;br /&gt;-Que onda Zorra, a ver si ya abres el changarro, tenemos mucha sed y ustedes ni sus luces.- Replica Raquel.&lt;br /&gt;-Ho..hola.- Me dice una voz en un tono muy bajito.&lt;br /&gt;-Hola Rosi como estás?.&lt;br /&gt;-Bien, ya tenía mucho tiempo que no te veía.&lt;br /&gt;-Este….si, si.&lt;br /&gt;-Siéntate aquí.&lt;br /&gt;-Si, nada más dame shampoo de ir por un tabique.&lt;br /&gt;-¿Shampoo? ¿Un tabique? ¿Para que?&lt;br /&gt;-Bueno, que me des chance de ir por un tabaco, un cigarro, quiero decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mötley Crüe empezó a sonar a todo volumen dentro de la casa de la Zorra. Wild Side. Regresé y me senté junto a ella.&lt;br /&gt;-Tengo mucho calor.&lt;br /&gt;Levantó los brazos y se quito el sweter, y al hacerlo pude disfrutar de la transparencia de su blusa y de su sostén de media copa.&lt;br /&gt;-¿Ya mejor?- Pregunté absorto.&lt;br /&gt;-Si.&lt;br /&gt;Su brazo rodeo mi cuello y me dijo:&lt;br /&gt;-¿Te acuerdas de lo que dejamos pendiente el otro día?&lt;br /&gt;-Si..si..claro que recuerdo&lt;br /&gt;Nos perdimos en otro largo beso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de otro rato se detuvo y me dijo:&lt;br /&gt;-Oye Toño. ¿Qué onda contigo?&lt;br /&gt;-Chale, ¿Cómo que que onda conmigo?&lt;br /&gt;-Si, nada más vamos a andar así o que.&lt;br /&gt;Me llene de sorpresa y mi cara volvió a delatar vergüenza.&lt;br /&gt;-Bueno…no sé me … me…a mi me lates y no sé….- Balbuceé&lt;br /&gt;-La neta, es que me cuesta un chorro de trabajo llegarle a una chava y pues no sé.&lt;br /&gt;-Si me lo pides aceptaría, así que pues…adelante- Dijo con una voz que parecía mostrarme confianza.&lt;br /&gt;-Bueno…como empiezo….a si…si…mmmmm…..¿Quieres ser mi novia?&lt;br /&gt;-No se. Mmmmm déjame pensarlo.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-No tonto. Si. Claro que si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ahora el gran Toño, ya tenía novia. Pero ahora mi duda era ¿que hacer? a mi no me gustaba para nada eso de andar de la manita por la calle o mandar cartitas, mucho menos estar colgado del teléfono todo el rato. Me sentía raro, como que me arrepentía de habérmele declarado y mejor hubiéramos seguido así. Pero aún tengo el maldito defecto de no saber decir que no, eso me traído muchos problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pinche Toño, ya tienes vieja güey… no mames, ahora si ya vas a andar de manteles largos.&lt;br /&gt;Así me recibió la Zorra al llegar a la escuela.&lt;br /&gt;-Puta madre, quien te vino con el chisme.&lt;br /&gt;-Nadie, nadie.&lt;br /&gt;-Como que nadie cabrón.&lt;br /&gt;-No la neta es que ayer en la tarde me fue a “visitar” la Anabel, y entre faje y faje me contó el chisme.&lt;br /&gt;-Pinche Zorra, te sigues agandallando a la Anabel, nomás no me la maltrates tanto cabrón.&lt;br /&gt;-No guëy, si lo de ayer no lo inicie yo, prácticamente me violó.&lt;br /&gt;-No mames hijo de  tu… ya te la perjudicaste…..&lt;br /&gt;-Nel, nel, es puro choro, brincos diera. Además tu ya tienes vieja güey.&lt;br /&gt;-Nel nomás es por un ratón.&lt;br /&gt;-Uyyyyyyy, si.&lt;br /&gt;-Neta, a mi no me late tanto eso de tener una de planta.&lt;br /&gt;-Bájale, bájale. Ni que tuvieras de donde escoger, así que más vale la que traes a que andes de la mano con la Manuela.&lt;br /&gt;-No mames.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora del recreo siempre nos sentábamos en uno de los pretiles de los edificios de en medio de la escuela, ese lugar era sagrado, nadie más se podía sentar ahí:&lt;br /&gt;-Orale güey ahí te buscan.- Me dijo burlonamente el Jona.&lt;br /&gt;-Puta madre y apenas me voy a empezar a tragar mis tacos.&lt;br /&gt;-Ten pinche Valle, llégale tu a mis tacos.&lt;br /&gt;-Ya vas carnal, al fin tu vas a tragar puro amor.&lt;br /&gt;-Ya pendejo, traga y no me estés chingando.&lt;br /&gt;-Hola&lt;br /&gt;-Hola- Contesté.&lt;br /&gt;Al instante sentí un beso en la boca y su mano tomo la mía. No quiero describir la pena que sentí.&lt;br /&gt;Insistí a que nos fuéramos a un lugar donde nadie nos viera, así que nos fuimos atrás de los laboratorios, bajo la sombra de un gran árbol. Los besos no se hicieron esperar. De vez en cuando volteaba hacia los lados para cerciorarme de que nadie nos estuviera viendo, mucho menos el prefecto.&lt;br /&gt;-¿Vamos a la casa de Román?- Me dijo en voz baja&lt;br /&gt;-¿Ahora?… pe..pero ¿y las clases?&lt;br /&gt;-Me puedo salir un rato, nada más que tengo examen a la una y debo regresar.&lt;br /&gt;-Este…pues si, vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me soltó del brazo en todo el camino, nos bajamos de la combi y mis piernas simplemente no podían dejar de temblar.&lt;br /&gt;-Chin, esta cerrado.- Dije al llegar a la casa&lt;br /&gt;-Si...pero se te olvida que las llaves están en la maceta.&lt;br /&gt;-Este…si…de veras.&lt;br /&gt;Entramos en la casa que por cierto estaba hecha un relajo.&lt;br /&gt;-Espérame voy al baño.- Me dijo&lt;br /&gt;Hice un espacio entre todos los cojines regados en la sala y trate de acomodarlos para podernos sentar, prendí el stereo y comenzó a sonar  “Still loving you” de Scorpions.&lt;br /&gt;-¿Que ustedes no pueden vivir sin música? - Me pregunto.&lt;br /&gt;-No, no podemos.&lt;br /&gt;-¿Me das un beso?-me dijo mientras se acostaba entre los cojines.&lt;br /&gt;-¿Uno nada más?&lt;br /&gt;Quise ocultar mi nerviosismo. El tiempo pasó muy rápido y realmente no se cuanto estuvimos tirados sobre los cojines, pero empecé a desabrochar su blusa. Esta vez no me detuvo, por el contrario ella desabotonó mi camisa. Mis manos y mi boca no se detenían y podía sentir sus senos firmes y sus piernas que despedían un tremendo calor. Los tirantes de su sostén color blanco estaban a punto de caer de sus hombros. Llegó el momento en que no podía detenerme y traté de subir su falda.&lt;br /&gt;-No, no.&lt;br /&gt;-Discúlpame, no fue mi intención.&lt;br /&gt;Sus labios me callaron y comprendí que al igual que yo sentía miedo; al menos podría representar mi primera vez, a mis 15 años el miedo era algo de esperarse. La verdad mientras duraba el frenesí de besos, abrazos y manoseos, me preguntaba como diablos tenía que hacerle, al menos tenía la teoría.&lt;br /&gt;Después de no se cuanto tiempo me abrazó y me dijo:&lt;br /&gt;-Te amo.&lt;br /&gt;Para este entonces realmente no sabía que responder. Tontamente le dije:&lt;br /&gt;-Gracias.&lt;br /&gt;-¿Y tu a mi?.&lt;br /&gt;-Si también.&lt;br /&gt;Aunque lo único que sentía por ella eran unas grandes ganas por tocarla y por besarla, por conocer eso de lo que todos hablaban y se enorgullecían, no más.&lt;br /&gt;-¿Nos vamos?, tengo examen a la una- Me dijo mientras se levantaba de la alfombra.&lt;br /&gt;-¿Es necesario que vayas al examen?&lt;br /&gt;-Vámonos ¿Si?&lt;br /&gt;-Si claro.&lt;br /&gt;-Toño&lt;br /&gt;-Dime&lt;br /&gt;-Oye ¿lo has hecho alguna vez?&lt;br /&gt;-¿Hacer que?&lt;br /&gt;-¿Has tenido relaciones con alguna chava?&lt;br /&gt;-Ufff, con muchas, infinidad- le contesté, al mismo tiempo que me cubría la cara con el sweter mientras me lo ponía.&lt;br /&gt;-Mmmmm, ¿de veras? ¿Con quien?&lt;br /&gt;-Bueno no con muchas pero, y además, este…, ni modo que te diga con quien, y de todos modos no las conoces.&lt;br /&gt;-Yo nunca lo he hecho. ¿Qué se siente?, ¿Es bonito?&lt;br /&gt;-Este, pues si, si es bonito&lt;br /&gt;-¿Lo harías conmigo?&lt;br /&gt;-Pues, claro. ¿Y tu conmigo?&lt;br /&gt;-Si, me late un buen la idea, pero yo te avisaré cuando llegue el momento. ¿Duele?&lt;br /&gt;-¿Mmmm? ¿Qué?&lt;br /&gt;-¿A ti te dolió?&lt;br /&gt;-¿A mi? Este, pues claro que no. Supongo que a la que le debe doler es a ustedes las mujeres.&lt;br /&gt;-¿Supones?&lt;br /&gt;-Bueno no, así debe ser. A…a… ustedes se les rompe algo, si es el caso, y a nosotros no.&lt;br /&gt;-Ok.&lt;br /&gt;-Toño&lt;br /&gt;-¿Qué? Oye, ya no te voy a contar más.&lt;br /&gt;-Toño&lt;br /&gt;-Ooo…¿Que transa?&lt;br /&gt;-Te manchaste el pantalón, ja, ja, ja.&lt;br /&gt;-¿Dónde?&lt;br /&gt;-Ahí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me que de mudo cuando señalo el lugar preciso de la mancha y lo único que pude hacer fue dejarme la camisa por fuera. Ella también se arregló la blusa y comenzó a besarme, aún antes de abrir la puerta me siguió besando.&lt;br /&gt;En el justo momento en que salíamos de la casa escuche una voz muy familiar.&lt;br /&gt;-Toño ¿que andas haciendo?.&lt;br /&gt;Mi sangre se heló y automáticamente reconocí la voz de Doña Eufrosina, mi vecina, la más beata de las beatas.&lt;br /&gt;-Este, nada y ¿usted?&lt;br /&gt;-No, no, no, yo te pregunte primero, ¿qué no deberías estar en la escuela?&lt;br /&gt;-Este, si…pero….pero…acompañé a…a…Rosi a traer unas cosas para...para…Laboratorio...si…eso.&lt;br /&gt;-Mmmmmm.&lt;br /&gt;Con la vista recorrió a Rosi de arriba abajo y le dijo:&lt;br /&gt;-Buenos días….señoooriiita.&lt;br /&gt;-Buenos días señora.&lt;br /&gt;-Señorita, aunque se tarde más.&lt;br /&gt;-Ándense con mucho cuidado, por que ahora luego, luego, salen con sus chistecitos. Yo en mis tiempos…&lt;br /&gt;-Ya Doña Eufro, ya, párele, si no estamos haciendo nada.&lt;br /&gt;-Hmmm. Le voy a decir a tu mamá que te andas saliendo de clases.&lt;br /&gt;-No Doña Eufro, se lo juro que nada más veníamos por unas cosas.&lt;br /&gt;-Hmmm. Regrésate a la escuela, y  fájate esa camisa.&lt;br /&gt;-Si Doña Eufro, adiós.&lt;br /&gt;Rosi estaba muda y su piel morena obscureció aún más de la vergüenza, corrimos para tomar la combi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A una cuadra de la escuela yo me quede en la tienda comprando un cigarro suelto, era lo único para lo que me alcanzaba, y ella corrió para llegar a tiempo a su examen. Al llegar al salón me percaté de que ya se habían ido todos, así que me fui a la tienda de la Zorra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Papacito, de donde vienes mi rey, mira nada más como te dejaron. Si vienes con una cara de felicidad que parece que…– Me dijo el Pocho.&lt;br /&gt;-Cállate güey.&lt;br /&gt;-El Toño ya se estrenó, ya se estrenó.&lt;br /&gt;-No mames, bájale de tanates.&lt;br /&gt;-Pinche Toño, cuenta, cuenta.- Me dijo el Jona.&lt;br /&gt;-No mames, no paso nada.&lt;br /&gt;-¿A poco estuvieron viendo tele?, si cabrón, a ver, cuenta.&lt;br /&gt;-¿Y cómo se dieron cuenta de que me fui con la Rosi?. –Pregunté&lt;br /&gt;-Pendejo, pues si nomás faltaste a 4 horas de clase y las chavas nos dijeron que también Rosi no estaba.- Me dijo el Valle.&lt;br /&gt;-Puta madre, ¿también ellas se dieron cuenta?.&lt;br /&gt;-Simón, jajajaja.&lt;br /&gt;-No, la neta es que no pasó nada, nada más que traigo un dolor acá donde les platique que puta… no me deja caminar.&lt;br /&gt;-Jajajaja, lo que pasa es que eso sucede cuando te pasas mucho tiempo acá en el caldo y nomás nada de nada y se quita solo con visitar a tu vieja amiga.- Me dijo con voz de experiencia la Zorra.&lt;br /&gt;-No mames.&lt;br /&gt;-Oye por cierto, pasó al salón el maestro de teatro para invitarnos a que nos uniéramos al grupo, como ves.- me dijo Jona.&lt;br /&gt;-No mames, ¿Yo en teatro?, si no puedo engañar a mi papa cuando le digo que voy bien en la escuela, ahora imagíname actuando.&lt;br /&gt;-No güey, pero vele el lado amable, dicen unos cuates de tercero que luego el sistema de prepas en donde estamos organiza concursos estatales, y que son en otras partes del estado, osease que hay chance de salir y que se arman unos desmadres a todo mecate…y lo mejor de todo es que hay unas morras bien suaves.&lt;br /&gt;-Bueno, bueno, eso suena mejor.&lt;br /&gt;-Pero aún así no me late.&lt;br /&gt;-Pues mañana hay disque “audiciones” en la tarde así que tu dirás, yo si le voy a entrar.&lt;br /&gt;-Yo tambor.- dijo el Pocho&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;Alfonso Maldonado Arellano&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-8595638388321235349?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/8595638388321235349/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=8595638388321235349' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/8595638388321235349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/8595638388321235349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2008/10/al-otro-lado-del-silencio-parte-4.html' title='Al otro lado del silencio (Parte 4)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-968126532419556845</id><published>2008-10-25T20:32:00.001-05:00</published><updated>2008-10-25T20:34:31.362-05:00</updated><title type='text'>Al otro lado del silencio (Parte 3)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que esos primeros meses de la preparatoria me la había pasado en el relajo total. Mi vida eran los cuates y el rock. Había empezado a sonar mucho el rock en español, aunque no era tan duro como el heavy metal, me gustaba. Salieron grupos como Soda Stereo, Miguel Mateos, Enanitos Verdes, La Unión, además me gustaban muchísimo bandas como El Tri, Luzbel, Ángeles del Infierno.&lt;br /&gt;Lora aunque cantaba horrible hacía sentir sus letras, sobre todo se nos ponía la carne de gallina cuando escuchábamos esa rola de “Ella existió solo en un sueño, el es como un poema que poeta nunca escribió”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, por primera vez, se hizo un festival de rock aquí en la ciudad. En la plaza de toros tocó Luzbel, El Tri, Trolebus, Mama Z. Por desgracia no me dejaron ir, dijo mi papá que iba a estar lleno de mariguanos y borrachos, a mi mamá también le dijeron que se iba a poner muy delicada la situación y no me dieron permiso para ir. Además no creía que me fueran a dar dinero para el boleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esos días la mamá de la Zorra puso un pequeño negoció en su casa, vendía tortas y refrescos, así que a la hora del receso nos íbamos todos para allá. A veces la Zorra se tenía que poner a despachar y no se daba abasto, invitábamos a las chavas del “C” a que vinieran a comprarle, así que a veces le echaban la mano.&lt;br /&gt;La casa de la Zorra se había convertido en nuestro centro de reunión después de clases.&lt;br /&gt;Todos hablábamos de las mujeres pero la verdad es que creo que ninguno de nosotros había tenido un encuentro más cercano con alguna, al menos yo seguía igual que como vine al mundo. Al Valle le hacían mucha tiña de que se iba quedar virgen toda la vida. Yo tuve una novia en la secundaria con la que duré una semana y hasta ese entonces no había podido tener otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la bola de las chavas del “C” había dos o tres niñas bonitas, ya se empezaban a juntar mucho con nosotros, un día las invitamos a la casa del Román, saliendo de clases nos fuimos todos para allá; hicimos una colecta y compramos pan y jamón y se pusieron hacer las tortas. Había una chica que no estaba muy bonita, pero me llamaba la atención, se llamaba Rosi, como que se me acercaba mucho, pero era y sigo siendo bastante miedoso para eso, no me había atrevido a decirle nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones pensaba que me había descarriado un poco por que en la secundaria siempre estuve algo así como con las manos atadas, y además mis instintos que no habían despertado. Era la explosión de la juventud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba a punto de reprobar unas cuantas materias y el cigarro me encantaba, mis cuates ya se tomaban de vez en cuando unas cuantas cervezas pero yo todavía no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esos días se acababa de mudar Laura a una casa contigua a la mía, la conocía desde que íbamos en la primaria. No era muy bonita pero era muy buena gente conmigo. Estábamos empezando a llevarnos muy bien, siempre me decía que era su confidente.&lt;br /&gt;Un día salimos de clases y me dice la Zorra&lt;br /&gt;-Que onda, ¿vamos a la casa del Roman no?&lt;br /&gt;-Sale&lt;br /&gt;-Las chavas nos iban a estar esperando&lt;br /&gt;-Cámara&lt;br /&gt;Cuando llegamos a la casa ya estaban todas las muchachas reunidas.&lt;br /&gt;-Cual escoges güey – Me dice la Zorra&lt;br /&gt;-Se pueden todas?&lt;br /&gt;-Nel, la Anabel es para miguelito&lt;br /&gt;-Entonces a la Marcela&lt;br /&gt;-Si pero ya ves que de esa esta enamorado el Valle&lt;br /&gt;-Pinche Valle nunca le va a hacer algo&lt;br /&gt;-Que onda - les dice la Zorra&lt;br /&gt;-Huy, ya era ora- Susurró Raquel.&lt;br /&gt;Todas estaban acostadas en la alfombra, el humo de cigarro invadía ya el ambiente y en el stereo se escuchaba música de Timbiriche.&lt;br /&gt;-No mamen, están cometiendo sacrilegio, mendigas pecadoras, se van a condenar por estar escuchando esa basura en este recinto sagrado, es más, el stereo va a vomitar la cinta esa que le pusieron. Así que de inmediato me cambian esa bazofia y me colocan ese disco de Twiisted que esta sobre la bocina.- Gritó el Valle.&lt;br /&gt;-Uuuuuu, sabíamos que se iban a esponjar. Mejor quitamos la música y propongo que juguemos a la botella. ¿Habrá una botella vacía por ahí?- Dijo Raquel&lt;br /&gt;-Uuuuuu, si eso es lo que sobra aquí, ya sabes que el Román es bien esponja, aquí hay una tella de caguama vacía, que por cierto todavía tiene tufo, se me hace que es un cadáver de anoche.&lt;br /&gt;Nos sentamos en el piso y formamos una rueda, hicimos rodar la botella.&lt;br /&gt;Al primero que le toco fue a Jaime y a Raquel.&lt;br /&gt;-Ora güey, no se raje. – Le dice El Valle a el Perro&lt;br /&gt;-Nel pinche Raquel, eres la novia de mi primo.&lt;br /&gt;-A no, no, no, sin rajarse, y si no prenda – Dijo Anabel, que me quedaba exactamente enfrente y que sentada en el piso me dejaba ver parte de su ropa interior. La verdad es que me derretía por que me tocara con ella. Fue mi compañera en la Secundaria y siempre me gustó.&lt;br /&gt;Se empezaron a besar y en menos de 5 segundos…&lt;br /&gt;-Ya , ya ….ahí muere. – Dice Jaime&lt;br /&gt;-Uuuuuuuuuuuuuu, pinche maricón.- se escucha&lt;br /&gt;-Ni para el arranque me duró.- dice Raquel&lt;br /&gt;Rodaron otra vez la botella. El cuello apunta a mi sin detenerse aún por completo y el fondo esta por señalar a Anabael, mi corazón late como nunca, pero termina por detenerse en la chica de a lado, levanté la vista y era Rosi. Se sonrojó, me sonrojé.&lt;br /&gt;-Órale, órale que al fin estaban queriendo dice Jona.&lt;br /&gt;Nos levantamos, puse las manos detrás de mi y ella me tomó por la cintura.&lt;br /&gt;-Uuuuuuuu- gritaron todos.&lt;br /&gt;Realmente no sabía que hacer con las manos, termino por tomarla también de la cintura, siento sus labios, su respiración y sus frenos dentales, siento sus senos pequeños pero firmes, siento que la cara en cualquier momento me puede estallar.&lt;br /&gt;-Ya, ya, ya, ya. Que ya.&lt;br /&gt;-A estos ya les gustó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos separamos bruscamente y mi diente por accidente quedó atorado en sus frenos, se me rompe un pedazo. Era un fogón por dentro. Sudaba copiosamente, mi corazón amenazaba por salirse de su lugar. Cada quien se va a su sitio.&lt;br /&gt;Después de un rato de candentes juegos se forman las parejas y cada una toma lugares diferentes de la casa. El único que se quedó solo es el Valle que se hizo el disimulado y se puso a ver los discos que tiene Román. La Zorra finalmente se mete a un cuarto con Anabel; lo miro de reojo. Jaime con Raquel, la novia de su primo, se buscaron un lugarcito en el patio trasero de la casa; Jóna y Marcela se quedaron en la salita y yo me llevé a Rosi a la recamara del fondo de la casa, bueno eso de me llevé es un decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me senté en la orilla de la cama y ella sobre mis piernas. Comenzamos a besarnos, mis manos habían sido invadidas por un incesante temblor. Me recargo sobre la almohada y ella quedó encima de mi. Quise tocar sus senos pero me quitó inmediatamente la mano, su respiración estaba acelerada y siento su sudor correr por mi mejilla. Después de una hora alguna de las chavas gritó:&lt;br /&gt;-Ya son las dos treinta, vámonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosi se levantó de mi al tiempo que con mi mano acaricio una de sus piernas, se arregla la blusa y la falda, me da un beso y me dice que nos vemos el Lunes.&lt;br /&gt;Me recuesto sobre la cama y cierro los ojos, un sopor recorre todo mi cuerpo. Me voy a la sala, las muchachas ya se habían ido. Todos estaban fumando.&lt;br /&gt;-Jajajaja, No mames te mojaste el pantalón- me dice Jona&lt;br /&gt;-Ya bájale güey ni que a ti no te pase. Pásame un cigarro&lt;br /&gt;-Cuenten güeyes- dice la Zorra&lt;br /&gt;-De lujo por poco me la ensarto - Dice Jaime, el Perro&lt;br /&gt;-Pinche Jaime, haya esta diosito, te esta vigilando y te va a castigar por haberte apañado a la vieja de tu primo- Dice el Valle&lt;br /&gt;Con resentimiento veo a la Zorra que me dice:&lt;br /&gt;-Que güey y tu?&lt;br /&gt;-Tranquilo – Le respondo&lt;br /&gt;-Esta exquisita la Anabel- Dice con sorna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la tarde pensé en Rosi y sus senos al hacer contacto con mi pecho, la verdad es que tenía una sensación muy extraña, ganas de buscarla para sentirla de nuevo pero ignoraba donde vivía o su teléfono.&lt;br /&gt;A las ocho me habla Jona:&lt;br /&gt;-Que onda hijo, no vamos a ir al toquin.&lt;br /&gt;-Simón nada mas deja avisar.&lt;br /&gt;-Mamá ¿Me das chance de ir a una tocada? Es aquí en el Teatro del Pueblo, llego temprano.&lt;br /&gt;-Dile a tu padre.&lt;br /&gt;-Siempre es lo mismo&lt;br /&gt;-Ya te escuche Antonio&lt;br /&gt;-Perdón Papá ¿me das chance?&lt;br /&gt;-A que horas regresas?&lt;br /&gt;-Como a las once&lt;br /&gt;-Pues ya que – me contesta de mala manera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había demasiada banda, la verdad es que la Banda Bostick no era mucho de mi agrado, pero como este tipo de eventos eran escasos en la ciudad, no había que dejar pasar la oportunidad. Todo era característico de una tocada: el olor a hierba seca quemada era fuerte, decíamos que apestaba a petate quemado, mareaba; los carrujos se dejaban ver sobre todo entre la banda más gruesa. Estoperoles, pantalones de mezclilla ajustadísimos, tenis Converse, chamarras de mezclilla, o en algunos contados casos de piel, las mentadas de madre a la autoridad y al anunciador&lt;br /&gt;Un pésimo sonido, entradas accesibles, pocas chavas, silbidos, mas mentadas de madre para el organizador que se subía al estrado para invitar a los jóvenes a no consumir drogas, condones inflados volando por todo el lugar. Siempre se armaba el slam, los golpes eran muy fuertes y no faltaban las grescas.&lt;br /&gt;-No quieres–Me dice el Chilango mostrándome un humeante carrujo.&lt;br /&gt;-Nel, yo no le hago&lt;br /&gt;-Cámara, yo respeto.&lt;br /&gt;-Usted Jona – Nel yo tampoco&lt;br /&gt;-Chido – Y le da un jalón para después lanzarse al slam.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Alfonso Maldonado Arellano&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-968126532419556845?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/968126532419556845/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=968126532419556845' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/968126532419556845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/968126532419556845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2008/10/al-otoro-lado-del-silencio-parte-3.html' title='Al otro lado del silencio (Parte 3)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-6692026202971901076</id><published>2008-10-25T20:29:00.001-05:00</published><updated>2008-10-25T20:32:30.786-05:00</updated><title type='text'>Al otro lado del silencio (Parte 2)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;II&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;-Les tengo una noticia- dijo el Jona&lt;br /&gt;-Desembucha&lt;br /&gt;-El Román acaba de rentar una casa por ahí por San Panchisco y esta suave, tiene estereo y puso un chorro de posters de Maiden y Mötley, le quedó chido, así que ahí se van a poder “orgianizar las parchangas”, nada más hay que ayudarle con el aseo y no ensuciar.&lt;br /&gt;-Cámara vamos a conocer ¿no? La llave está en la maceta. - dice el Valle&lt;br /&gt;-Simón al final de la clase. - Le dije&lt;br /&gt;-Nel vamos de una vez al fin que tenemos clases con la pinche gorda esa que me cae re´mal, ¿Apoco te vas a rajar?&lt;br /&gt;-No mames güey, voy a tronar un madral de materias por su pinche culpa.&lt;br /&gt;-Puto si no vas. Me dijo el Jona.&lt;br /&gt;-Ni modo, vámonos, pero la puerta esta cerrada.&lt;br /&gt;-Nos saltamos por allá atrás.&lt;br /&gt;Y allá vamos; primero pasó la Zorra, luego el Pocho, luego el Valle y al último yo.&lt;br /&gt;- Apúrate güey que te va a cachar el pinche Adolfo.&lt;br /&gt;En el salto mi chamarra de piel, que mis tíos me trajeron de Francia, se atoró en un alambre y se rompió.&lt;br /&gt;-Puta madre, ya valió, se madreo mi chamarra. Y todo por hacerles caso cabrones.&lt;br /&gt;-Ni pedo – Me dijo el Valle.&lt;br /&gt;-Me carga….me van a cagar mis jefes.&lt;br /&gt;-Ya güey no sea chillón – Me dice el Pocho.&lt;br /&gt;Román era un cuate ya grande, tenía como unos 38 o 40 años pero era amigo de nosotros. Yo lo conocía desde hace mucho tiempo, trabajó en la misma oficina de gobierno que mi padre. Decían que era homosexual, pero nunca nos dijo algo o se supo que tuviera afición extraña, así que siempre hubo un respeto muto. Además si alguien le pedía algún favor, sobre todo monetario, ayudaba. La mayoría de la banda era de escasos recursos, casi todos vivían en las colonias que se asentaban en las orillas de la ciudad: ropas raídas por el uso, tenis viejos, sin dinero para el almuerzo, un cigarro para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mi parte aunque mi familia no estaba en la miseria, también por razones ajenas a mi, siempre andaba con un déficit monetario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a la casa del Román. Era pequeña y tenía una salita chiquita, una cocina, dos recamaritas y un patio pequeño.&lt;br /&gt;-No mames, está al pedo.- Dijo la Zorra.&lt;br /&gt;Jona tomó la almohada que estaba sobre el sofá y se la puso entre las piernas, comenzó a besarla y acariciarla.&lt;br /&gt;-Mmmmmm, Sara oh si.&lt;br /&gt;-Te digo, tienes un problema psicosexual cabrón.&lt;br /&gt;-Ya pinche Toño.&lt;br /&gt;-Pues esta bien la casita, mira hasta discos hay.&lt;br /&gt;-Ponte el de Luzbel- Me dijo el Valle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y empezó a sonar: “….le pedía a Dios que se me apareciera para que así en el y en su palabra creyera, y solo encontré a una iglesia que peca de convenenciera”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta picuda esa rola, mi mamá ya me dijo que si la vuelve a escuchar en la casa me va a llevar a con un Cura.- Dijo la Zorra poniéndose los dedos en la frente simulando unos cuernos.&lt;br /&gt;-Mi jefe me acusa de adorar a ídolos gringos y siempre me quita los posters que tengo en mi cuarto.- Dije&lt;br /&gt;-Órale, la coperacha para las cocas y los cigarros, y de una vez el volado para ver quien manda al Valle – dijo Jona.&lt;br /&gt;-Chale, vete tu güey. – Replico  Valle&lt;br /&gt;-De a 5 baros por piocha y no hay cuete yo voy.&lt;br /&gt;-Cámara pinche Jona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su regreso, Jona comenzó a repartir los cigarros sueltos que había comprado. El humo empezó a invadir la diminuta sala sin sillas. Había varios cojines y una alfombra media vieja pero para nosotros era el paraíso, el perfecto lugar para irte de vez en cuando en lugar de estar en clase. Me gustaba mucho un poster grande que estaba pegado en la pared de la sala, era la portada del disco de Iron Maiden “Live After Death”. En una de las paredes, el Román empezó a dibujar el logotipo de Ratt y uno de Motley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya como a las dos de la tarde :&lt;br /&gt;- Orale güeyes a recoger su basura y echarle un zarpazo de tigre a la choza esta para que el Román nos de chance de venir más seguido-Dice Jona&lt;br /&gt;-Cámara&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegue a mi casa y con esa intuición femenina mi madre me gritó desde la cocina:&lt;br /&gt;-A ver, ven acércate. Seguramente apestas a cigarro, ¿Cuántos te fumaste?&lt;br /&gt;-Ninguno mamá, lo que pasa es que los cuates fuman y pues yo me impregno.&lt;br /&gt;-No es cierto. Para que quieres que se entere tu padre de que fumas, ya ves que el ni fuma ni toma, y se me hace que te estas volando las clases. Empiezas a tener el pelo largo. No le busques tener broncas con tu papá.&lt;br /&gt;-No jefa.&lt;br /&gt;-¿Jefa?, no soy tu jefa, soy tu mamá. Ah, Te llamó Julio por teléfono.&lt;br /&gt;-¿Julio? ¿Esta aquí.?&lt;br /&gt;-No. Me dijo que hablaba de Puebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio era el mejor de mis amigos, lo conocía desde la primaria. Era de esos amigos que siempre se acuerdan de ti. Sus papas se divorciaron desde hacía mucho tiempo y el se fue a vivir a Puebla. Siempre que venía para acá nos veíamos y salimos al cine o dar la vuelta por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jef….Mamá. ¿Donde están mis pantalones rotos?&lt;br /&gt;-Ya los tiré&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;-Ya estaban que daban lástima.&lt;br /&gt;-No mamá, no los tires, esos son mis favoritos.&lt;br /&gt;-Si pero a mi me da pena que te vean en la calle así.&lt;br /&gt;-¿Cuando los tiraste?&lt;br /&gt;-Hoy&lt;br /&gt;Corrí al patio donde estaban los botes de basura y por fortuna estaban ahí. Aunque con manchas de comida y no se que otra cosa más, los saqué y los lavé. Se oyó el ruido de la puerta, el jefe de la casa había llegado, entró mi papá.&lt;br /&gt;Ya llegué.&lt;br /&gt;-Que paso papá&lt;br /&gt;-¿Como estas?&lt;br /&gt;-Bien ¿y tu?&lt;br /&gt;-Bien&lt;br /&gt;Un beso en la mejilla.&lt;br /&gt;-A ver…ven, ven…date la vuelta.&lt;br /&gt;-Mañana no quiero verte con ese pelo, ¿eh?&lt;br /&gt;-Pero papá…..&lt;br /&gt;-Nada. Ya dije.&lt;br /&gt;-¿Como vas en la escuela?&lt;br /&gt;-Bien.&lt;br /&gt;-¿Y las calificaciones?&lt;br /&gt;-Hasta dentro de un mes1&lt;br /&gt;-Hasta dentro de un mes. Si como no. Te lo advierto, que si vas mal te sales de estudiar y te me pones a trabajar en algo útil. Yo no quiero holgazanes en esta casa.&lt;br /&gt;-Si papá.&lt;br /&gt;-Ahh, se me olvidaba, al rato va a venir mi secretaria, va transcribir una conferencia que viene en un video. Así que tu le vas dictando.&lt;br /&gt;-¿A que horas?&lt;br /&gt;-Quedo de venir a las cuatro y media&lt;br /&gt;-Cámara.&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Que si,  le voy a ayudar.&lt;br /&gt;-Por cierto que te quedaría muy bien. Con eso de que no te conozco ninguna novia, no me hagas pensar mal de ti eh?&lt;br /&gt;-Chale, chale. A mi me laten las chavas, al que se me hace que no le gustan es al Carlitos.&lt;br /&gt;-Órale – contestó mi hermano – yo que…..&lt;br /&gt;-A ver, tradúceme al español esas palabras de chale…te estas refinando hijito.&lt;br /&gt;-Ya esta servido- grita mi mamá desde la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rico olor de la comida de mi mamá ya salía de la cocina. Me senté en la silla que me correspondía desde que por primera vez asistí al ritual de la comida con mis papas, no comíamos hasta que llegaba mi padre. Recuerdo que de chico me gustaba mucho sentarme en ese lugar por estar al lado de mi papá. Para mi era una persona a la cual respetaba mucho y quería, y que hasta cierto punto me infundía un poco de temor. Siempre había sido estricto conmigo, pero lo comprendía, venía de una familia muy pobre, su papá los abandonó y dejó en la miseria a el, a su mamá y su hermana, así que desde muy pequeño tuvo que buscar como ganarse la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me contaba que muchas veces no tenían que comer y que se alquilaba como peón o realizaba jornadas duras en el monte para juntar leña, el aseguraba que el trabajo en el campo era lo más duro que podía haber. Tuvo que salirse del pueblo polvoriento donde vivía para poder estudiar en la ciudad de México. Eso precisamente es lo que le admiraba: el deseo de no quedarse con las ganas de hacer algo. En ese tiempo tenía un trabajo estable que le daba no mucho pero si lo suficiente para darnos ciertas comodidades.&lt;br /&gt;El era mi ejemplo a seguir.&lt;br /&gt;Mi mamá por el contrario tuvo una vida más holgada, siempre me contaba que fue feliz cuando era niña, aunque también tuvo que salirse de su casa para estudiar en una ciudad más grande, donde me cuenta que vivió con una tía que la trató mal. Aunque estudió, siempre se dedicó únicamente a nosotros, era muy dulce y la quería demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tenía dos hermanos, Carlos menor que yo por dos años y Karina, a la cual le llevaba 10 años. Carlos estaba en la secundaria y Karina en preescolar. Por cierto que ella era la consentida de la casa, era la luz.&lt;br /&gt;A Carlos también le gustaba el rock, aunque discutíamos siempre por todo; compartíamos el mismo cuarto, el cual decoramos con posters de Iron Maiden y de Motley Crue, mi mamá decía que eran diabólicos. A mi me encantaban, sobre todo los de Maiden.&lt;br /&gt;En mi recámara nunca dejaba de sonar la música, cuando estaba en casa siempre mantenía la vieja grabadora encendida. Solamente cuando mi padre llegaba se apagaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta sonando el timbre. Ve a abrir&lt;br /&gt;-Si papá&lt;br /&gt;-¿Quién es?&lt;br /&gt;-Soy Lidia, buenas tardes.&lt;br /&gt;-Bu..bue…nas tardes.  Diga?&lt;br /&gt;-Hola mucho gusto, soy Lidia, la secretaria del Licenciado Robles. ¿Se encuentra?&lt;br /&gt;-Este, si…si…pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no era una visión. No sabía si estaba despierto, su nombre escuchado en una voz muy linda me pareció de lo mejor. Al dejarla entrar la recorrí con la mirada.&lt;br /&gt;De atrás se veía divina, su olor era refrescante, estaba seguro que se acaba de bañar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas tardes Licenciado Robles.&lt;br /&gt;-Que linda voz- Me dije&lt;br /&gt;-Mira Lidia, te presento a mi hijo, se llama Toño.&lt;br /&gt;-Mucho gusto&lt;br /&gt;-Échale la mano ¿si?&lt;br /&gt;-¿Nada más una? Si de eso pido mi limosna-Pensé&lt;br /&gt;-Claro que si.&lt;br /&gt;-Pasa por aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La video estaba en mi cuarto y la hice pasar para allá. Morena, pelo negro y a media espalda y un cuerpo excelente, su pelo húmedo caía sobre su espalda y se podía percibir el olor de la crema humectante. Me hizo imaginarla en el baño lleno de vapor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que tú eres el hijo del licenciado.&lt;br /&gt;-Si así es.&lt;br /&gt;-Pues yo creo que me vas a estar ayudando un buen rato, tengo que transcribir la conferencia que viene en este video y es muy larga.&lt;br /&gt;-Si no hay ningún problema. ¿Vas a venir todos los días a esta hora?&lt;br /&gt;-Parece que si. Lo que pasa es que yo estudio por las mañanas y a las cuatro entro a trabajar con tu papá, en vez de irme a la oficina me vengo para tu casa.&lt;br /&gt;-Ok.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me embrutecí con su mirada y con la minifalda de mezclilla que me dejaba ver sus torneadas piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Empezamos?&lt;br /&gt;-Este….si, claro.&lt;br /&gt;Después de dos horas:&lt;br /&gt;-Bueno yo creo que aquí vamos a terminar por hoy. Ya me voy a la oficina.&lt;br /&gt;-Si está bien.&lt;br /&gt;-Me ayudas mañana?&lt;br /&gt;-Como tu digas.&lt;br /&gt;-Ok. Hasta mañana y mucho gusto.&lt;br /&gt;-Bye.&lt;br /&gt;-Te acompaño a la puerta.&lt;br /&gt;-Si claro, voy a esperar la combi en la esquina.&lt;br /&gt;-Este…te acompaño?&lt;br /&gt;-Como quieras.&lt;br /&gt;-Papá ya se va Lidia.&lt;br /&gt;-Nos vemos en la oficina, ¿ok?&lt;br /&gt;-Si hasta luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ansié en ese momento tener un carro y poder llevarla hasta la oficina. Por desgracia estaba muy lejos de poder manejar el carro de mi papa, era casi imposible que me lo prestara y yo sabía manejar un poco.&lt;br /&gt;No perdí la oportunidad para observarla nuevamente. Cuando por fin pasó el transporte, se despidió de mi y al subir el escalón de la combi pude observar sus hermosas piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Virgen santísima, aleja de mi estos malos pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al regresar a la casa:&lt;br /&gt;-Que, como ves ¿te gustó?, tiene 17 años.&lt;br /&gt;-Esta guapa.&lt;br /&gt;-Órale…..&lt;br /&gt;-Este…si….cámara&lt;br /&gt;-Mmmmmmm&lt;br /&gt;-Ohhhhh. Oye dame chance de ir al centro.&lt;br /&gt;-¿A que vas?&lt;br /&gt;-Con los cuates.&lt;br /&gt;-Con los cuates, con los cuates, puro con los cuates, ¿Ya estudiaste?&lt;br /&gt;-No tengo tarea&lt;br /&gt;-No importa que no tengas tarea, estudia, lee algo. Nada más  obtengo bajas calificaciones tuyas y te me sales de estudiar para ponerte a chambear.&lt;br /&gt;-Si papá, no te preocupes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me salí al patio para ver si ya se habían secado mis pantalones rotos, para mi mala suerte no y dedico diez minutos a secarlos con la plancha.&lt;br /&gt;-Mamá ya me voy.&lt;br /&gt;-No te tardes, trata de llegar antes que tu papá para que no se enoje.&lt;br /&gt;-Si Ma. Regreso luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo vivía en una zona cercana al centro, es uno de los barrios más tradicionales de la ciudad y se caracterizó hace muchos años por ser un barrio bravo, al donde los hombres o jóvenes de otros barrios no podían entrar por que eran sacados a pedradas.&lt;br /&gt;Me gustaba mucho el barrio, en el parque de la iglesia pasé muchas horas agradables cuando era niño, realmente me dolió cuando tiraron unos de los árboles y destruyeron sus jardineras para remodelarlo.&lt;br /&gt;No había muchos jóvenes en mi calle, por lo general habitaba gente ya grande y señoras beatas que no salían de la iglesia, así que la mayoría de mis amigos eran los que tenía en la escuela o que conocía desde la secundaria o primaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir de la casa me encontré con Tania, era la única amiga que tenía en la colonia, había sido mi vecina por mucho tiempo. Era muy bonita y empezaba a mostrar un bello cuerpo, obviamente siempre había querido más que una amistad con ella pero como que el sentido de amigos estaba por encima de otras cosas. Vivía con su mamá, su padrastro y un hermano que estaba completamente demente, era una lata. Llegó aquí desde que íbamos a la secundaria y luego luego se relacionó con nuestro vecino Tito, que por cierto no estaba muy agraciado por la vida. Recuerdo que tiempo después se fugó con el, no los encontraban por ninguna parte. Luego de una semana los encontraron en Zihuatanejo. La reprimenda fue terrible para ella, y se tuvo que ir de aquí como un año, la verdad lo sentí mucho y desde ahí odie a Tito, aunque era mi cuate.&lt;br /&gt;-Hola.&lt;br /&gt;-Que onda ¿A donde vas?&lt;br /&gt;-Voy al centro,¿y tu?&lt;br /&gt;-Voy a comprar harina y leche para un pastel que esta haciendo mi mamá. Dame un rait ¿no?&lt;br /&gt;-Simón pero solo si te llevo cargando&lt;br /&gt;-Que dijiste, ya se dejó ¿no?&lt;br /&gt;-Pues si quieres te llevo en mis brazos, sirve que así te puedo ir abrazando.&lt;br /&gt;-Ay payasito, vámonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lleva una minifalda de mezclilla color rojo, sus piernas eran muy largas y blancas, la verdad es que eso es lo que más me gustaba de ella; percibí  el olor de su pelo mojado.&lt;br /&gt;-Como has estado?&lt;br /&gt;-Mal.&lt;br /&gt;-Por que?&lt;br /&gt;-Ya vez, siempre las mismas broncas con el pinche viejo ese.&lt;br /&gt;-Ahora que te hizo.&lt;br /&gt;-Me quiso pegar anoche de nuevo.&lt;br /&gt;-Pegarte?…pinche ruco. Pero ¿Porque?&lt;br /&gt;-Ya vez. Cada vez que se le vota la canica, o que llego tarde siempre se quiere pasar conmigo. No me deja salir, y su hijito ese ya me tiene hasta la madre, siempre agarra mis cosas y me hace travesuras.&lt;br /&gt;-Oye Tania…te puedo hacer una pregunta?&lt;br /&gt;-Si&lt;br /&gt;-Pero me la contestas en serio?&lt;br /&gt;-Si, claro.&lt;br /&gt;-Nunca se ha querido pasar de lanza tu jefe contigo?&lt;br /&gt;-¿Como?&lt;br /&gt;-Si, tu sabes….como explicarte, que te quiera tocar o forzarte a algo.&lt;br /&gt;Se quedo seria por un momento&lt;br /&gt;-No, nunca.&lt;br /&gt;-¿En serio?&lt;br /&gt;-No….nun…nunca.&lt;br /&gt;-Oye me quedo aquí en la tienda de don Alfonso. Luego platicamos.&lt;br /&gt;-Tania….se me hace que ese hijo de su…&lt;br /&gt;-Ya me voy Bye.&lt;br /&gt;-Oye espérate.&lt;br /&gt;-Luego platicamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la plaza me encontraba con toda la banda. Nos juntábamos muchos cuates en una de las jardineras, justo atrás del Ayuntamiento. Era costumbre que siempre encontraras a alguien ahí. Había de todo, desde chavos banda que se vinieron de Cd. Netzahualcoyotl quien sabe por que azares del destino, hasta chavos como el hijo del dueño de un hotel de paso o de más o menos posición social. Era una banda heterogénea y casi por lo regular había indirectas…puta ya llegaron los fresitas o uhh allí vienen los mamarrachos valentones. Pero cuando se trataba de entrarle al moquete o de hacerle el paro a un cuate, no había distinción de clase social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre existía un tema que platicar o una chava a la cual ver, la verdad es que por aquí pasaban todas las chicas de la ciudad.&lt;br /&gt;No tenía mucho tiempo que acababan de remodelar el centro, no es que lo anterior hubiera estado mal, si no que la ciudad estaba creciendo y necesitaba otra imagen: construyeron un Ayuntamiento, un paso a desnivel y le cambiaron la imagen al palacio de gobierno, pusieron muchos árboles y una explanada muy grande, me gustaba mucho.&lt;br /&gt;-Que onda pinche Toño&lt;br /&gt;-Que onda huevones como están?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;Había que saludar a todos por que si no se enojaban, ese día conté a 23. Era toda una jungla: ahí estaba El oso con sus playeras de físicoculturista, su hermano La maraca con sus playeras posesionadas (así se les llamaba a las playeras Maiden, Megadeth o Motley que tenía dibujos de calaveras o demonios) y una melena que le llegaba hasta debajo de los hombros, no se hablaban, una vez por andarse peleando La Maraca le rayo el estomago con una navaja, dormían en un mismo cuarto pero la mitad estaba pintada totalmente de negro y la otra de verde agua. Por allá El Ciego un buen amigo, El Pegajoso le decían así por que se parece al fantasma de una película, El tío, La Zorra, El Vaga, El Perro que arrastraba el apodo desde su papá, El Negro, obvio el color, El Gofo, La Lombriz, por largo y flaco, La Muñe, El Cuchi, El Pato, El Toro, La cigüeña, El árabe, La güicha y otros dos que aún no conocía.&lt;br /&gt;El tiempo aquí se pasaba rapidísimo. A las nueve ya estaba de regreso en mi casa. Mientras me dormía estuve pensando en Tania y en sus broncas. Me enfadaba la idea de que su padrastro quisiera aprovecharse de ella.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;Alfonso Maldonado Arellano&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-6692026202971901076?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/6692026202971901076/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=6692026202971901076' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/6692026202971901076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/6692026202971901076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2008/10/al-otro-lado-del-silencio-parte-2.html' title='Al otro lado del silencio (Parte 2)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-8894003795899693416</id><published>2008-10-25T20:14:00.001-05:00</published><updated>2008-10-25T20:29:03.054-05:00</updated><title type='text'>Al otro Lado del Silencio (Parte I)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;I&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las seis………&lt;br /&gt;Gritaba mamá desde su recamara. Era la hora en la que todos los días me despertaba. Era necesario un baño para despabilarme; la verdad es que era la parte más difícil del día: empezarlo. Dejar esa almohada mullida y las cobijas que parecían decirte “No te vayas, quédate un rato más”.&lt;br /&gt;El calentador de agua se había apagado durante la noche y el agua estaba tremendamente fría…….&lt;br /&gt;-Puta madre, aborrezco el agua fría. Brrrrrrrrr&lt;br /&gt;-¿Desayuno? Nel mejor me reviento unos taquitos de canasta en la escuela. Hoy le toca disparar al Valle. Pero ese tipo nunca trae lana, pero ya es tarde, mejor me aguanto.&lt;br /&gt;-Ya apaga la luz- me dijo Carlos mi hermano enredado en las cobijas y con la almohada en la cara.&lt;br /&gt;-No mames como haces escándalo cabrón&lt;br /&gt;-Ya levántate huevón, se te va hacer tarde.&lt;br /&gt;-Ohhhhhh&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí de mi casa aún a obscuras y poniéndome el sweter por que ya en esos meses el frío empezaba a sentirse y en la escuela el viento era más helado. La prepa estaba en una colonia alejada del centro de la ciudad, la razón por la cual escogí aún la desconozco, la verdad no tenía un buen prestigio pero creo era la de moda y tenía la fama de que reinaba un buen ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encendí un cigarro, pero lo tire de inmediato, me causó nauseas. 6:50 y no pasaba el transporte, mis retardos eran continuos y ya llevaba dos en matemáticas, al tercero irremediablemente éramos enviados a presentar examen extraordinario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era común ver pasar por la avenida a los chavitos ricos en los carros que papá les compraba o en sus flamantes camionetas, no se daban cuenta de toda la bola de tercermundistas que estábamos esperando transporte y ninguno se acomedía a darnos un aventón.&lt;br /&gt;-Bola de fresas, maricones, pendejos. Algún día cabrones, algún día.&lt;br /&gt;Por fin el camión pasó, por cierto siempre estaban hasta el tope y por lo general me tocaba ir parado. Por suerte encontré un lugar en la puerta y me colgué de los manubrios, bruscamente el chafirete arrancó y en la siguiente parada pretendía subir más gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Recórrase para atrás señora. A ver chavo, recórrete.&lt;br /&gt;-Súbelos al techo güey - Se oyó desde el fondo del camión&lt;br /&gt;-Si no te gusta bájate cabrón- Respondió el chofer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música tropical se dejaba escuchar, el chofer se alucinaba y de reojo por el retrovisor le veía las piernas a la Gaby que venía sentada en el primer asiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues la Gaby no está tan mal.- Pensé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camión nos dejaba a dos cuadras de la escuela y todavía había que caminar un buen tramo, lo difícil era en la temporada de lluvias, como la colonia era nueva, la civilización aún no se daba una vuelta por aquellos rincones perdidos de Dios. No todo estaba pavimentado y siempre se hacían lodazales, así que eran constantes los resbalones de las chavas dejando embarrado el pudor en el fango. Una vez a la maestra de inglés se le quedó atorado el zapato en el fango y al dar el paso se ensucio la media, solamente escuché:&lt;br /&gt;-Chin, estoy harta de esta pinche escuela&lt;br /&gt;Se escucharon algunas risas.&lt;br /&gt;-Y de todos ustedes también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era imposible que un taxista se animara a llevarte para allá, con frecuencia los carros quedaban  atascados.&lt;br /&gt;Algunos de los escolapios se ponían bolsas en los pies para no ensuciarse los zapatos, se veían ridículos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué derrapando al portón de la escuela y me encuentro con que el prefecto ya había cerrado.&lt;br /&gt;-Hasta la siguiente hora chavos.&lt;br /&gt;-No mames pinche Adolfo, son apenas 7:10- Grita una chava.&lt;br /&gt;-¿Qué dijiste?, con más respeto hacia mi por favor jovencita.&lt;br /&gt;Se me hacía en extremo curioso escuchar a una mujer decir groserías.&lt;br /&gt;-Ni modo, levántense mas temprano.&lt;br /&gt;-Puta madre, otro retardo en mate, ni pedo, ahora si ya me va a mandar a extraordinario.&lt;br /&gt;Me senté en la banqueta a esperar.&lt;br /&gt;-Que güey, ¿Ya cerraron?- Me dijo el Jona que todavía venia quitándose las lagañas de los ojos.&lt;br /&gt;-Ya guey.&lt;br /&gt;-Ni pedo, al fin que yo no le entiendo ni madres a las matebruticas, y hablando de eso ¿Traes cigarros?.&lt;br /&gt;-Nel, el último me lo quise fumar y me revolvió el estomago, mejor lo tiré.&lt;br /&gt;-Te va castigar Diosito por desperdiciado. ¿Y los demás güeyes ya llegaron?&lt;br /&gt;-La neta no sé.&lt;br /&gt;-¿Vas a ir a la tocada del viernes o te vas a rajar?- Me pregunta&lt;br /&gt;-¿Quien va a venir?&lt;br /&gt;-La Bostick&lt;br /&gt;-No me late mucho pero simón, si me lanzo al relax ¿y tu?&lt;br /&gt;-Nel ando bien brujo, mi jefe no nos ha mandado lana.&lt;br /&gt;-¿Cuánto van a cobrar?&lt;br /&gt;-Quinientos baros.&lt;br /&gt;-Si tu papacito no te ha mandado, aquí tu otro papacito te los presta.&lt;br /&gt;-Por eso te quiero un chingo.&lt;br /&gt;-No mames. Que sea menos.&lt;br /&gt;-Mira ahí viene la Sara, mira como las mueve, sabe lo que trae la condenada. Mmmmm “pa’ ti”, “pa’ mi”, “pa’ ti”, “pa’ mi”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sara era una chica muy guapa que aunque no tenía muy buena reputación, toda la escuela suspiraba por ella. Tenía un cuerpo esbelto que hacía  lucir con la minifalda del uniforme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No mames esta rebuena.- Me dice el Jona.&lt;br /&gt;-Si güey. Y se va sentar enfrente de nosotros.&lt;br /&gt;-Allí  mi reina, así siéntate, así, así, eso ahora date un poquito la vuelta, ahí chiquitita, mmmmm.&lt;br /&gt;-Ya güey te va cachar que le estas viendo los calzones.- Le repliqué.&lt;br /&gt;En un descuido nos regalo una esplendida vista de su ropa interior negra.&lt;br /&gt;-Uffffff, con eso ya tengo para la semana.&lt;br /&gt;-Pinche Jona eres recalenturiento,  te van a salir pelos en la mano o de perdis un callo.&lt;br /&gt;-No hay cuete.&lt;br /&gt;-Orale chavos, pa´dentro, levántense mas temprano&lt;br /&gt;Adolfo el prefecto abrió el portón y nos dejó entrar.&lt;br /&gt;-Mira Toño, ya va larga tu listita de faltas y por consiguiente vamos a tener que llamar a tu papá para que se dé cuenta- me advirtió Adolfo en voz baja, mientras pasaba por la puerta.&lt;br /&gt;-Chale, la neta es que el camión pasa hasta la…, lleno y se me hace tarde-pretexté.&lt;br /&gt;-Bueno, estas advertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora de Física que se pasó de volada, por cierto el maestro era pésimo, suena el timbre y al receso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Orale Valle te toca mocharte con los tacos.&lt;br /&gt;-No mamen, estoy ahorrando para el pinche uniforme del desfile del 20 de noviembre. Me tengo que comprar un mendigo pants y los tenis, estos que traigo ya tienen un chorro de hambre- me muestra las suelas rotas de sus tenis.&lt;br /&gt;-Ni pedo güey tu ya tragaste a costa de nosotros toda la semana, así que amachina.&lt;br /&gt;-Yo quiero tres de carne enchilada&lt;br /&gt;-Yo tres de cecina&lt;br /&gt;-Yo tres de chorizo con papa, pero sin pelos Doña Libo, porque ayer se me quedo atorado uno en los dientes y adivinar de donde era.- Dice la Zorra.&lt;br /&gt;-Se me hace que fue abajeño- Dice el Pocho.&lt;br /&gt;-Pues ahora les voy a echar mas cabrones, para a ver quien de ustedes le cae, chance así me ligo a uno-replicó doña Liboria.&lt;br /&gt;-Pinche Pocho te traes de un ala a la ñora.&lt;br /&gt;-No mamen.&lt;br /&gt;-No más te descuidas flaquito y puedes estar en mi catre.&lt;br /&gt;El Pocho no hizo más que sonrojarse ante las palabras de la taquera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Valle era un cuate muy flaquito y bajito de estatura, pero entrón y bravo para las peleas. Trabaja de ayudante en una imprenta. Cuando le preguntaban en donde trabajaba el decía que trabajaba en una empresa y que el era el Ingeniero en Tipografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felipe la Zorra era el que tenía dotes de seductor y vivía en la colonia en donde estaba la escuela. Su mamá trabajaba en una oficina y aprovechaba para vender cosméticos, de esos baratos que se venden por catálogo. Sus papás estaban divorciados y su hermano mayor se había ido a trabajar a los Estados Unidos. La verdad es que su madre pasaba muchos apuros para poder mantener a flote a la familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pocho, tenía huertas de café en la sierra del estado y vivía modestamente con sus papas. Siempre le decíamos que entre el café debía tener las “matotas de mota”. Se reía y dejaba ver su diente de oro. Se llamaba Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jona era un buen cuate,  muy humilde, le decíamos así por que se llamaba Jonás. Su papá se fue de bracero. Vivía en una de las colonias mas alejadas de la ciudad, en uno de los cerros. Siempre que le preguntaban por el lugar en donde vivía decía: ¿Ves el último foco que se ve hasta allá arriba en el cerro?, ¿Si? Pues yo vivo todavía un poquito más arriba. Por cierto que la Colonia se llamaba Vista Bonita, por que se dominaba toda la ciudad desde ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya viste a la Silvia, esta de lujo- Dijo la Zorra&lt;br /&gt;-Si guey pero es fresita, anda con el piche cremosito maricón ese de tercero y no se fija acá en la banda.&lt;br /&gt;-Pues como, necesitas comprarte una buena nave, tener una cartera llena de billetes y aunque estés feo.&lt;br /&gt;-Osea que a ti te falta nada más el carro y la lana- Le dije al Pocho.&lt;br /&gt;-Pinche Toño y tu que transa, cuando te consigues una morra- Me dijo el Valle&lt;br /&gt;-Aguanta, ya casi. Y además bájale, tu nada más sigues suspirando cuando lees tu cartita esa que te mando la Norma desde Veracruz y eso fue cuando ibas en la secundaria.&lt;br /&gt;-Pinche Valle se me hace que eres puñal.&lt;br /&gt;-Cállense güeyes que a ustedes no les conozco ni una vieja.&lt;br /&gt;-Yo le ando cayendo a la Maura- dice el Jona&lt;br /&gt;-¿Saben que?, voy a la casa ahorita vengo.&lt;br /&gt;-Pinche Zorra ya vas a cagar.&lt;br /&gt;-Sincho ya sabes que yo comiendo y cagando.&lt;br /&gt;-Orale gúey te traes unos cigarros sueltos&lt;br /&gt;-Cámara.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;Alfonso Maldonado Arellano&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-8894003795899693416?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/8894003795899693416/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=8894003795899693416' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/8894003795899693416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/8894003795899693416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2008/10/al-otro-lado-del-silencio-parte-i.html' title='Al otro Lado del Silencio (Parte I)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116554275821873158</id><published>2006-12-07T19:51:00.000-06:00</published><updated>2006-12-07T19:52:38.230-06:00</updated><title type='text'>Vericuetos de un silencio (2a. parte)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;II&lt;br /&gt;En el transitar inicial que Saturnino Lama realiza en lo que fuera su hogar, constata que, cuando apenas han transcurrido cuarenta días del suceso funesto que lo ha atraído, en el cuarto de los trebejos de La casa del tamarindo, yacen arronzados: candelabros, velas despabiladas, sahumerios ahumados, restos de copalsanto, botellas con residuos de aceite, trapos en desuso, tapayolas marchitas, rosas secas, floreros desperdigados y vasos de cristal agrietado por el calor de la cera hirviente en la que flotaron mechas chamuscadas por el ahora apaciguado fuego adoratorio; observa que en el cuarto habitado por su madre, reposan reliquias e imágenes religiosas que fueron depositarias de sus aflicciones; palpa que en los muebles vetustos hay una mantilla de polvo, sinónimo de velado propósito que pretende diluir los recuerdos que éstos atraen con sólo mirarlos. En el aposentado silencio que hay en su rededor, se escucha el acompasado tic tac de un reloj empotrado en un viejo perchero colocado en lo alto de la pared del corredor de la casa que ha envejecido con todo y sus techos de carrizo, puertas de madera, paredes calizas, pisos de ladrillo y demás cosas que, a fuerza de usarse o estar en el abandono, se han convertido en cachivaches.&lt;br /&gt;El hogar primero de Saturnino es La casa del tamarindo, ubicada en el Callejón de los Dolores, es una edificación como hay muchas en el solar pueblerino; tiene patio en cuyo rededor se sitúan mediaguas y corredores con plantas de ornato avejentadas; también traspatio en donde creció un tamarindo centenario, en cuya fronda subyacen el decir y hacer de tres generaciones: la de don Federico Lama Abraján (el papalico), quien lo vio germinar en la última década del siglo XIX; la de don Venustiano, su hijo (“don”) de quien se dice que lo conoció en su edad plena cuando su tronco y ramaje en floración, semejaban un conjunto gigantesco de varas de texpancololi tamizadas de amarillo oro, y la de los hijos de “don”, quienes crecieron, juguetearon y se hicieron hombres bajo su lozanía. El árbol era grande, tan grande que, visto desde cerros y lomeríos que circundan a El Valle, servía de brújula.&lt;br /&gt;—Allá está el tamarindo de “don”— decía la gente.&lt;br /&gt;Ahora sólo quedan reminiscencias de él. Su tronco se ha desgajado, y la mayoría de sus ramas han sucumbido ante el paso de los años. Pero aún sigue vivo, se le observan adheridos a su tronco y ramas vetustos, renuevos de follajes, flores y fruto.&lt;br /&gt;—Está en pie, en espera de lo que habrá de venir. ¡Morirá como los viejos robles. Sin remilgos ni reniegos... sucumbirá, con dignidad— persiste el comentario de la gente.&lt;br /&gt;Por eso muchas personas lo toman como ejemplo de cómo debe aceptarse la existencia; como mero tránsito fugaz sobre la faz de la tierra; como mera ilusión pasajera, pero con fe y persistencia. Por eso, y ante el acontecimiento que cimbró a la familia de “don”, la gente dio en decir:&lt;br /&gt;—Hay luto en La casa del tamarindo... qué dios la ampare... Jesús sacramentado... descanse en paz— se escuchó al tiempo que un manto impregnado de ausencia y soledad se extend ía y entraba como vaho en los hogares; propiciando recuerdos, perdones y exaltación de bondades; como si con ello, amigos y demás personas, comprasen indulgencia para que, cuando llegado el momento de la muerte propia, se hable bien de ellos en su condición de difuntos.&lt;br /&gt;En aquel entonces, según el decir de jesusa, se vio venir a lo largo del callejón a Godofreda Rentería, avanzaba dejando ecos de su pregón:&lt;br /&gt; —“¡Tamaaalessss! ¡Calientitossss! ¡De picadillo, queso y heridos! ¡El Tamaall! ¡Cóoompre... cómpreme el tamal!”&lt;br /&gt;Ante el mitote que propiciaba su voz de flauta desafinada, alguien la encaró:&lt;br /&gt;—“¡Cállate, mujer! ¡Ah..., sí que eres desconsiderada! Como si no te dieras cuenta...”&lt;br /&gt;Ella argumentó desconocer lo que acontecía en la casa de El Tamarindo. Cuando enterada estuvo de lo acontecido, mostró su asombro y hasta aparentó aflicción; pero, después de que le pidieron aquí y le compraron allá, se fue y otra vez se le escuchó a lo lejos; se le percibió como si los deudos de la difunta le hubiesen encargado difundir lo acontecido en el seno de la familia Lama, endosó sus cometarios a su propósito comercial.&lt;br /&gt;—¡Cómpreme! ¡sabrosiiitooos!— gritaba con más ah ínco.&lt;br /&gt;Ante la cantaleta que se oía venir a lo lejos, la gente salía a la calle, concurría, compraba o sólo magullaba los tamales en su afán de acercarse a quien esparcía los pormenores de algo que se enriquecía en detalles conforme pasaba de boca en boca; un algo que crecía como alud que conllevaba sentimientos, emociones y desahogos a través de ese decir y más decir de la gente.&lt;br /&gt;Ante el enigma de la muerte, las virtudes afloraron; se olvidaron desavenencias y como si la fallecida hubiese estado ahí junto a los parlantes, éstos emularon sus virtudes y olvidaban sus errores y si habían existido desavenencias en el trato con ella, éstas se diluyeron, porque, decían: ha pasado a mejor vida... ha pasado a mejor vida... A fuerza de escuchar aquí y allá la misma afirmación, Atenógenes Melesio, el remedo de juglar, bohemio y filósofo del pueblo, empezó a vociferar:&lt;br /&gt;—¿Quién garantiza que sea verdad tal afirmación...? ¿Pasar a mejor vida?&lt;br /&gt;Y como sus palabras propiciaron duda y silencio, después de unos instantes, se contestó a sí mismo:&lt;br /&gt;—“Pienso que ello es sólo elucubración en torno a un futuro incierto; un mero advenimiento de conformismo ante lo desconocido e inevitable; bálsamo que mengua el dolor que atrae el sólo pensar en el destino que cargamos a cuestas; mero sueño, decir demencial que augura ventura o desventura postreras; debilidades o fortalezas que surgen ante lo inexplicable de la muerte que es eterno dilema del ser, sólo disipado por quienes, comoella, traspusieron su planta más allá del velo de la vida...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como viese que nadie opinaba al respecto, ya porque evitaban discutir o porque no entendieron lo escuchado, le dio por finiquitar su transacción comercial con Godofreda.&lt;br /&gt;—Dame uno de rajas, otro herido y uno más de ciruela.&lt;br /&gt;La petición antecedió a su desahogo:&lt;br /&gt;—¡Quédense allí...! ¡Ignorantes! ¡Quédense con su sentimiento tamalero...! ¡Quédense con su mitote!&lt;br /&gt;A pocos instantes de su retirada, Atenógenes Melesio, escuchó palabras que conten ían el desdén de Godofreda, y con éstas, risotadas de quienes la acompañaban:&lt;br /&gt;—¡Ta’s loco...! Y más que eso... ¡Ta’s amargado, perro capón!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116554275821873158?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116554275821873158/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116554275821873158' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116554275821873158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116554275821873158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/12/vericuetos-de-un-silencio-2a-parte.html' title='Vericuetos de un silencio (2a. parte)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116554164425493346</id><published>2006-12-07T19:19:00.000-06:00</published><updated>2006-12-07T19:34:04.273-06:00</updated><title type='text'>Vericuetos de un silencio (1a. parte)</title><content type='html'>I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Con la carga emocional de una incertidumbre que repetidas veces lo indujo a postergar su viaje en el transcurso de los últimos días, Saturnino Lama está a la vera de la carretera que da acceso a su terruño. Se le ve con chamarra negra, botines de piel clara, camisa y pantalón de mezclilla azules y un bolso color rojo que semeja una mochila de sofisticado diseño. Observa en el horizonte el rosicler que arremete contra la oscuridad agonizante. ¡Solazado parece estar ante la visión que muestra el paisaje que antecede al amanecer!&lt;br /&gt;La tranquilidad que impera en el paisaje lo imbuye en sus reflexiones: ¿Cómo iniciar sin pensar en el final? ¿Cómo pensar en el amor sin trastocar el desamor...? ¿Cómo evocar sin sentir la fustigación del olvido encubierto...? ¿Cómo llegar y remover escombros sentimentales que apretujan el alma...? ¿Cómo hablar sin corromper silencios...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amontonamiento de ideas semeja maraña; hilaza sin principio ni fin, nave sin proa, navegante sin puerto, céfiro sin rumbo. Sólo será de entrada por salida, como quien no quiere la cosa; como quien dice: para taparle el ojo al macho —le rebotan en la memoria las frases que su conciencia le dicta para sosegar sus deseos, anhelos, remordimientos y resentimientos.&lt;br /&gt;Pasan frente a él algunos conductores de automotores a quienes pide que lo lleven; pero ninguno se detiene. Como autómata, con el brazo en alto, insiste en su propósito sin asimilar el desdén de aquellos que lo miran pero no le dan respuesta alguna. Transcurren algunos minutos que le parecen eternos. La soledad del solar, y su soledad adosada al frío lo atosigan y lo inducen a pensar en el ayer, ahí apenas unos años atrás, cuando por la misma ruta que ahora desanda, salió con sentimientos encontrados: unos, diciéndole: ¡Aléjate! Ojos que no ven, corazón que no siente... los amores perdidos, como a los muertos, se les entierran;” otros, contrariando: “¡Quédate! Sólo los cobardes huyen para no enfrentar su adversidad, las batallas se ganan en el frente... santo que no es visto, no es adorado”.&lt;br /&gt;Para cuando los primeros destellos solares dibujan la aurora, el cuerpo de Saturnino se zangolotea en la cabina destartalada de un viejo camión de redilas oscilantes y lámina mohosa en la que imperan brochazos de pintura color verde tierno, y en cuya parte frontal luce la enorme cornamenta de un ejemplar vacuno. Desde allí, avizora sembradíos que semejan tapices multicolores ensamblados con pulcritud artesanal; observa residuos acuosos acumulados y se embelesa ante la pluralidad del relieve conformado por el valle rodeado por domos, cerros y lomerío.&lt;br /&gt;Al escudriñar el paisaje, encuentra alientos y vivencias que arriban a él. Revive recuerdos de su niñez, recuerdos de cuando recorría los caminos llevado ahorcajado en el cuello de sus tíos, o en ancas de los caballos jineteados por su padre o su abuelo; atrae vivencias de las andadas de arreador de vacas paridas, dadoras de leche espumosa en el patio de su casa; añoranzas de su adolescencia en la que idealizó a su abuelo y también a su maestra a quien amó y miró como estrella inalcanzable; sin olvidar que idolatró a la vecina de carnes tilicas, facciones diminutas, pecas en la piel y cabellos amordazados en un remedo de molote apretujado por una peineta de carey. De su juventud, afloran reminiscencias de rebeldías, anhelos, osadías, frustraciones y realidades y de la antesala de su hombría, acuden pormenores de noches bohemias en las que, en compañía de sus amigos, entonó canciones de Pancho Padilla, Álvaro Carrillo, Indalecio Ramírez, Agustín Ramírez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cual bálsamo cicatrizante de las heridas que le produjeran el desamor, le afloran deseos que lo inducen a canturrear: parece mentira que ahora, no quieras saber más de mí, si ayer en tus brazos me dabas tu amor con frenesí, me quieres o...&lt;br /&gt;Un repentino y abruto palpitar sacude sus entrañas y le enrarece el entendimiento. Tan metido va en lo suyo, que no atiende los pormenores del monólogo de su benefactor ocasional de quien apenas escucha algo de lo mucho que le dice en la proximidad de su adiós: “no pasaré por el centro del pueblo. Me iré de largo, pero no olvide que... Tenga presente... Lo dejo en la orilla...”, advertencias que ignora y otra vez, de repente, se percata de que está de pie en la cuneta de la carretera, y más aún, que descendió del vehículo sin haber dado las gracias ni despedirse siquiera del hombre que fue amable con él.&lt;br /&gt;—Seguramente habrá pensado que soy un idiota— se dice para sus adentros.&lt;br /&gt;En pos de su afán, camina rumbo a la avenida principal que da acceso a su pueblo, pero antes de llegar a ésta, desvía sus pasos al paraje denominado Las Piedras Altas, situado a un lado de la ruta que lo guía. Se encarama en una enorme roca, y con la emoción que produce el retorno a lo querido, escudriña el entorno. Su cuerpo asimila la luz tempranera y se estimula con la humedad asentada en los suelos. En la amalgama de sus pensamientos, descuella la imagen de Abril Fernanda al tiempo que su mirada se posa en la hierba que fenece en un recoveco de tierra asida a la concavidad de un promontorio rocoso, parece sentir o resentir los momentos del desenfreno amoroso vivido en ella. ¡Vive...!, revive su ayer, tan hondamente, que no se percata del tiempo transcurrido. Quienes lo ven, sin reconocerlo, se plantean interrogantes:&lt;br /&gt;—“¿P’os qué hace ese, allí encaramado? P’os ni que fuera zopilote. ¿Y ahora qué, con eso de estar... mirar y mirar?”&lt;br /&gt;En El Valle, el calor matinal da ventura a los cultivos que crecen en la tierra fértil alentados por el riego sobre amelgas o la humedad que yace bajo las costras terrosas de los barbechos. Saturnino Lama, observa en la amplitud de él: bultos con indumentaria blanquecina, gente que va de aquí para allá, de allá para acá; hombres y mujeres; campesinos que transitan entre verdores que contrastan con los suelos sacamoleados que esperan las simientes que fermentarán impulsadas por las aguas del temporal lluvioso que se avecina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El calor arrecia y mientras unos zanates relumbrosos cogen chapulines en las cercanías de una milohuatera, en el infinito azul del cielo el estruendo de un cohete rompe el silencio, y prende la algarabía del festejo de la Santa Cruz en distintos lugares del entorno: la Cabaña de don Fabián, El rincón de los amates, Pacho, Santa Rosa, Mechacingo, Zoconantitlán, El Fortín, Texcalzín, Machohua. La cuchara del albañil y la pala del chalán quedan bajo resguardo porque es día tres de mayo, fecha dedicada a la Santa Cruz, y también a los constructores, quienes desde temprana hora han traído sus cruces ornadas con listones y flores.&lt;br /&gt;Un campesino cultivador de hortalizas emite un agudo y prolongado grito cuyos sonidos, cual abanico extendido, se dispersan en el relieve que semeja mosaico de matices florales que simbolizan vida y esperanza; se dispersa, extinguiéndose en la distancia delimitada por el horizonte lejano. Las manos del hombre abandonan la tarecua, el azadón, el toconi y se allegan de tapayolas, varas de San José, margaritones, terciopelo, Sangre de Cristo, perritos y mercadelas que acoge en sus brazos. ¡Es día de fiesta! Día de expresiones rogativas, solemnidad y misticismo; día de plenitudes y desahogos; día de veneración y felicidad pueblerinas. ¡Día de la Santa Cruz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acicateado por sus vivencias y las manifestaciones jubilosas de su coterráneos, reinicia su caminar; desciende con ánimo renovado hacia el caserío. A su paso encuentra a quienes su presencia es motivo de admiración; ya por su prolongada ausencia; ya por lo que se supone fue su alejamiento; ya porque lo ven con su indumentaria catrina o bien porque le miran como si fuese un reaparecido.&lt;br /&gt;—        Hasta hoy viene a dar Saturnino. ¡Dios mío! ¿Si supiera cuánto tiempo lo esperaron su padre y hermanos? ¡Qué ingratitud!— murmura doña Mercedes Guevara, la rezandera del barrio, al tiempo que se santigua como si temiese que algo malo le sucediera.&lt;br /&gt;—        ¡Qué dios la guarde, doña meche! ¿Cómo están por allá en su casa?— suena la voz del recién llegado que se manifiesta en apego a las costumbres del pueblo.&lt;br /&gt;—        Bien. ... Todo bien... Satur...&lt;br /&gt;En las expresiones de la anciana, amables, pero parcas, deja entrever que el padre de Saturnino, se quiere morir, y que por más que sus otros hijos intenten distraerlo, el anciano está metido en lo suyo, con su cantaleta: “me quiero morir... me quiero morir”. Cosa que preocupa a sus vecinos y amigos. Saturnino no emite respuesta alguna, sólo muestra preocupación que rubrica su adiós.&lt;br /&gt;En la calle principal, sonido de flautas y el tuntunear de una tamborilla anuncian el porrazo de tigre.&lt;br /&gt;—¡Viene el encuentro!— dice la gente al tiempo que resuenan acordes del Chile Frito y bailan los Manueles, seguidos de los Diablitos.&lt;br /&gt;Allá truena el chirreón del tlacololero mayor, y se oyen sungas de huexquistles y mojigangas.&lt;br /&gt;La mayordomía pasea su algarabía y su veneración a la Santa Cruz. Entre la multitud, mujeres que apretujan sus cinturas con rebozos, transportan una vara de la cual cuelgan velas de cera y cadenas de tapayolas. Al tiempo que estalla la cohetería, manos comedidas ofrecen mezcal vertido en pedazos de carrizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hay fiesta en mi pueblo, señor— murmura Saturnino.&lt;br /&gt;Los chamacos esparcen su algarabía en el Callejón de los Dolores; transitan apresurados por este espacio que la autoridad del pueblo ha insistido en llamar Monte Blanco; pero quienes lo habitan lo han llamado y llaman a su modo: cuando no tenía denominación empezaron por nombrarlo callejón de la Dolores por eso de que en él residía Macrina Romero, madre de Chofa la partera a quien con sólo saludarla con un: “¿doña... cómo está?”, se soltaba diciendo que le dolía una y más partes del cuerpo, de ahí que sus vecinos le hayan endosado el mote de La Dolores; después, cuando ésta parió y crió a sus trillizas, callejón de las Dolores. La denominación actual quedó cuando la prole de doña Macrina y su marido El Doloritos se vio incrementada con el nacimiento de sus gemelos Los Doloritos; por eso y aunque hay una placa en lo alto de la pared de una de las esquinas que reza: calle Monte Blanco, la gente le llama Callejón de los Dolores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Carajadas de la gente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saturnino adentra su andar en el callejón: ámbito de su pasado, espacio de juegos infantiles, paisaje de fantasías y realidades, lugar de quimeras de adolescente; territorio de amigos y adversarios, propiedad de todos y de nadie; cauce ocasional de aguas procelosas en donde zarparon, navegaron o naufragaron sus barcos de papel; solar de quicios y rincones testigos de caricias y besos primeros; foro de disputas, avenencias y contemplaciones.&lt;br /&gt;Pasa de largo junto a la morada de doña Agapita, su maestra de párbulo que daba clases por una módica cuota que pagaban los padres de familia, de quien aprendió el Silabario de San Miguel, y en éste, a pronunciar ese deletrear que fue riguroso ejercicio en su aprender: ce ache i chi ve o vo (chivo) ce a che a cha eme a ma ce a ca (chamaca). Y lo que ayer fue llanto y temor por la exigencia de la mentora, hoy sólo es reminiscencia de castigos que le generan alegría misma que aflora a través de una leve sonrisa; y más, cuando esta vivencia lo vincula al momento en que, atraído por las mejillas sonrosadas de su compañera de al lado, le plantó un beso a lucesita, niña bonita de hermosos y brillantes ojos. Como acto reflejo, una de sus manos toca el glúteo que soportó en aquel entonces el cuerazo proveniente del coraje que había en su profesora por lo que consideró un atrevimiento indigno de un niño de escasos cinco años de vida.&lt;br /&gt;—Aunque me castigaran otra vez, la volvería a besar. ¡Vaya que sí!— pensó para sus adentros.&lt;br /&gt;Otra vez sonríe, mientras avanza. A pocos pasos de allí, detiene sus pasos frente a la que fuera su casa paterna, y le da por escudriñar la fachada de la misma. Imbuido en lo que hace, no repara que lo observan algunos de sus antiguos vecinos, entre ellos jesusita, quien lo columbró desde que se adentró en el callejón.&lt;br /&gt;—El arribo del hijo ausente— exclama jesusa.&lt;br /&gt;—¡Hasta que se dignó... !— remarca con la intención de que se le escuche; mas, como advierte que nadie la atiende, abandona el propósito que la llevaba fuera de su casa, y traspone sus pasos a través de la primera puerta que ve entreabierta y ahí, se entrega a sus habladurías; suelta una retahíla de hechos o suposiciones en torno al recién llegado.&lt;br /&gt;—Segura estoy que no tanto viene por su difunta, seguro que está aquí por Abril Fernanda, porque deben de saber que...— casi se ahoga por su decir arrebatado, reforzado éste con gesticulaciones y ademanes ante alguien que le da poca importancia a su verborrea.&lt;br /&gt;Afuera, en el callejón, los nudillos de la mano izquierda de Saturnino, golpean, primero con suavidad y después con fuerza, la carcomida madera que resguarda la privacidad de “don”, su padre. Su insistencia se detiene al escuchar un acompasado y lento caminar que va hacia él, al tiempo que suena tras la puerta una i nterrogante:&lt;br /&gt;—¿Quién es?&lt;br /&gt;—Yo— se concreta a responder, titubeante.&lt;br /&gt;En el encuentro no hay mayor demostración de&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;afectos; aunque Saturnino experimenta en su interior el animoso regocijo que lo induce a estrechar entre sus brazos a su progenitor, se detiene y dice:&lt;br /&gt;—Santo, papá— se concreta a saludarlo.&lt;br /&gt;—Dios te bendiga— responde el anciano.&lt;br /&gt;No median otras expresiones. Después de frases entrecortadas, carentes de contenido, se da entre ellos una conversación informal en la que cada cual guarda sus emociones, pensamientos, sentimientos, añoranzas, y tal vez reclamos. Saturnino mantiene su mirada enfocada a los pies de su padre, como se le enseñó antaño: “no mires a la cara de tus mayores, y menos cuando se te está regañando, porque se te secan los ojos...” Hoy, no hay regaño, pero le dura y acata la sentencia. Le vienen a la mente algunos refranes que enmarcaron su comportamiento ante sus mayores: cuando habla cana, calla moco, donde manda capitán no gobierna marinero, más sabe el diablo por viejo, que por diablo, como te ves, me vi, como me ves, te verás...&lt;br /&gt;Con la mirada en el suelo áspero conformado por un amasijo rugoso y mal extendido de un albañil chambón, “don” descansa su cuerpo en el mullido tejido de palma de zoyate que conforma el asiento de una silla estructurada con fajillas y retazos de madera envejecidos; reposa sin mostrar la emoción que le genera la presencia de su hijo, el xocoyote.&lt;br /&gt;Saturnino, traspasa los umbrales de la casa; va por ahí como si buscara algo en corredores, cuartos, cocina, jardines y patio pueblerinos. Conforme avanza encuentra vestigios de haceres y utensilios que se allegan quienes cultivan el campo o se dedican a la crianza de animales; husmea aquí, allá y hurga en el aposento materno en el cual imperan silencios y recuerdos amontonados. Un torrente lacrimoso amenaza inundar sus ojos, pero lo reprime; su garganta lo traga dolorosamente. “Don”, acogido en su silencio, observa a su hijo. “Los años no pasan en vano —murmura—, su físico no es el mismo; parece como si de repente se le hubiesen venido los años encima; pero, aún es fuerte. ¡Oh, Dios! Qué no diera por volver a tener ese vigor, fuerza y voluntad, para salir airoso ante la adversidad y las dificultades de la vida. ¡Es más!, ahora que convengo lo que he vivido, lo que soy y lo que desearía vivir, hasta por menos daría todo lo que tengo; pero, por desgracia, mi esperanza de existencia se escapa y veo venir el golpe que la truncará de raíz. ¡Dios mío!, ¡cuán rápido transcurre el tiempo! Cuánta razón tienen quienes afirman que “la existencia es efímera, mero tránsito, mera ilusión pasajera.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Don”, se haya ante la encrucijada de su existencia. Agobiado por los años, concluye: “sólo me queda morir.”&lt;br /&gt;El silencio que circunda a ambos es semejante a un velo terso que une y separa a la vez, un silencio que se ahonda conforme pasa el tiempo y no obstante que cada cual siente afectos recíprocos, un dique emocional se apoltrona entre ellos, de ahí que se les mire metidos en lo suyo: uno, pensando que ha llegado, otro preguntándose por qué de esa presencia tardía.&lt;br /&gt;El maullido y ronroneo de un gato oculto en algún reducto existente en el amontonamiento de cachivaches que yacen al amparo de una mediagua, atraen la atención de Saturnino, motivándole la evocación de un pasaje vivido en su infancia:&lt;br /&gt;“Un día soleado de un mes de noviembre que estaba sentado entre mazorcas, maíz desgranado, arneros con tamo, costales de jarcia repletos de granos y olotes desperdigados. La campana y el reloj emitían sonidos anunciando las doce horas. Mi padre llamó a Morrongo, mi gato consentido, y después de acariciarlo, con un pedazo de madera maciza, empezó a golpearle la cabeza. Para que no se le escapara, lo sostenía de la cola columpiándolo como péndulo en movimiento. El animal de mirada con tintes de azul añil, de pelaje negro, otrora hermoso ejemplar de bigotes largos embadurnados de tufos de ratón, se convulsionaba; abandonaba su elasticidad de felino; sufría el rompimiento de su cráneo; agonizaba, sucumbía. ¡Moría emboscado! Traicionado. Todavía me parece ver sus ojos, esos bellos ojos desorbitados intentando mirar para encontrar respuesta a los impulsos cerebrales que le preguntaban por qué de su muerte repentina y cruel. Mi padre golpeaba con saña inaudita, al tiempo que yo gritaba desesperado en un intento por salvar a mi gato. Cuando yacía ensangrentado en el suelo, aún tuve la esperanza de que recurriera a su segunda vida; pero por más que lo alentaba se vino por tierra la creencia de que los gatos tenían siete vidas. Alejado de la escena funesta, lloré en un rincón la desdicha de mi gato.”&lt;br /&gt;Como en aquellos años de su infancia, Saturnino, siente que cada golpe dado por su padre, lo induce al llanto; pero ahora, contrario a lo que la liviandad de su niñez le facilitó, no llora, sólo se atraganta la congoja que le trae el recuerdo y otra vez se pregunta: ¿fue la forma más sabia para contrariar el instinto de cazador que mi gato llevaba dentro y que lo hizo asiduo cazador de pollos? No quiere ir más allá y como siempre, en su condición de hijo, piensa: lo hecho por mi padre está bien hecho, por la sola condición de que es mi padre. ¡No se diga más! —concluye— .Trae a su mente el decir de su madre: “No somos nadie para juzgarlo. ¡Dios dirá!”, como ayer, la conformidad le llega; aunque no la comprensión a lo que su padre manifestó, refiriéndose a ella cuando yacía casi inmóvil y agonizante en su lecho: “ Ya no me sirve como mujer... De una vez que se muera. No la mato porque no quiero que se diga que soy vil; pero, ganas no me faltan...” Las palabras son como latigazos; y otra vez el hilillo del resentimiento lo fustiga; pero teme acogerlo cuando a su mente arriba el relato que su abuelo le hiciera cuando en cierta ocasión le ejemplificó aquello de que “cada quien cosecha lo que siembra”. Parécele escuchar la voz del anciano:&lt;br /&gt;En el patio de una casa habitada por una familia acomodada, un niño, valiéndose de un cuchillo de cocina, intentaba redondear un pequeño trozo de madera. El padre de éste, atraído por el ahínco que demostraba su hijo, se acercó a él y lo interrogó:&lt;br /&gt;—¿Qué hace mi cachorrito?&lt;br /&gt;—Un plato— contestó el niño sin despegar los ojos del trozo de madera.&lt;br /&gt;—¿Un plato...? ¿Haz dicho un plato?&lt;br /&gt;—¡Sí, papá... un plato!&lt;br /&gt;—¿Pero, para qué quieres un plato de palo si en esta casa abundan platos de fina porcelana?&lt;br /&gt;—Sí, papá; pero yo haré un plato de palo, como tú lo llamas.&lt;br /&gt;—Pero, dime, ¿para qué lo quieres...? ¡Dime...! ¿Para qué?&lt;br /&gt;—Para ti... papá; para ti; para cuando seas viejito, como mi abuelito.&lt;br /&gt;El padre, molesto, intentó golpear al niño; pero viendo que éste trabajaba con natural empeño, se contuvo. En la tranquilidad de su alcoba, compartió con su esposa la preocupación que le motivaba la actitud de su h ijo.&lt;br /&gt;En las primeras horas del día, cuando el niño se disponía a concluir su tarea, el abuelo fue traído del cuarto de los trebejos a una recamara aireada y soleada de la casa; se le bañó con esmero y cubrió su cuerpo con ropas limpias, también se le llevó al comedor y sin importar que sus manos temblorosas dejasen caer platos y tazas, los alimentos se le sirvieron en trastes de fina hechura. Satisfecho por las atenciones que se le daban al anciano, el niño dejó inconcluso el plato. Su padre lo abrazó con cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan —había concluido su papalico— que de los platos de palo usados por el abuelo, sólo quedó el recuerdo; como quedó en el recuerdo el trabajo tesonero del nieto.&lt;br /&gt;Intentando arribar al olvido, deja escapar de sus labios sonidos que atraen al animal: “bicho, bichito... bichito...”, al tiempo que, a manera de respuesta de éste, se escucha un maullido remolón, parecido al que emitía el Morrongo cuando se arrimaba a las piernas de su amo para lograr que le acariciaran el lomo y le dieran sopas con manteca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Padre e hijo, se miran, como si ambos hubiesen coincidido en la vida del Morrongo. La evocación deja al desnudo sentimientos escondidos que, a fuerza de estar enclaustrados, se han transformando en resentimientos; pero Saturnino recuerda a su madre, y parafrasea lo dicho por ella: “No soy nadie para juzgarlo. ¡Dios dirá!”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116554164425493346?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116554164425493346/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116554164425493346' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116554164425493346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116554164425493346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/12/vericuetos-de-un-silencio-1a-parte.html' title='Vericuetos de un silencio (1a. parte)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116554039490275822</id><published>2006-12-07T19:10:00.000-06:00</published><updated>2006-12-07T19:13:14.913-06:00</updated><title type='text'>Vericuetos de un silencio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Margarito López Ram írez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;A Silvia Ojeda Jiménez&lt;br /&gt;en reconocimiento a su actitud&lt;br /&gt;y trabajo tesoneros.&lt;br /&gt;A la memoria de don Roberto Ramírez, mi abuelo&lt;br /&gt;y del maestro F rancisco G arcía Vázquez, mi amigo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vericuetos de un Silencio” o la desenvoltura descriptiva de Margarito López Ramírez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«...Danos el libro que todos puedan leer,&lt;br /&gt;el que sea para todos, como el sol;&lt;br /&gt;y que todos lo entiendan como el agua; el que nos alumbre en este largo camino&lt;br /&gt;que se llama vida;...»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafael Heliodoro Valle&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez nadie mejor que Herman Broch, justifique la afirmación que “escribir es una provocación. Escribir es honrar a las metamorfosis del alma, a las transformaciones con apasionamiento, a vivir la vida propia y las ajenas, a desenredarse de los conflictos y el caos que circundan a la humanidad doliente. El escritor mira a las personas y a las cosas con visión fuera de lo común, sus ojos permanecen en vigilia para atraparlo todo, para devorarlo sin causar daño, digerirlo en la realidad de sus entrañas y expulsarlo convertido en hojas de papel.” El escritor como el poeta son seres únicos. Quien escribe aprende la forma y el contenido y cuando lo cree oportuno hace discurrir sus ideas y pensamientos en tropel, para compartirlos con sus lectores.&lt;br /&gt;En la literatura, como en la vida, afirma Antonio Tabucchi, “lo fundamental no es encontrar, sino buscar. Los hallazgos me parecen secundarios, lo esencial es el ansia de la búsqueda”. Así se crean las verdades propias con las que habla toda la sociedad. Se da como cierto que quien convierte su vida en un relato “cae en los afanes del artificio y de la ficción”. Así los más antiguos recuerdos pueden ser pura invención para justificar la necesidad de estructurar la existencia como una totalidad y llenar así los vacíos de la misma.&lt;br /&gt;Las aseveraciones anteriores permiten destacar la decisión afortunada del profesor Margarito López Ramírez, de publicar “Vericuetos de un Silencio”, relato novelado que muestra espacios objetivos sobre la cotidianeidad tixtleca, en el Estado de Guerrero. Aquí desfilan usos y costumbres heredados por nuestros mayores, perfiles y sombras; tradiciones y consejas; platillos regionales; emociones y afectos; también se muestra la dureza del trabajo agrícola bajo el sol quemante y la fresca caricia de los vientos del sur o la sombra de las arboledas del pródigo valle. Quien conoce la región y las viejas comunidades entiende las formas de vida y los conocimientos de sus moradores, interpreta sus silencios y de cuando en cuando traduce sus palabras en otros contextos.&lt;br /&gt;Esta obra tiene la virtud de haber sido escrita con amor, con ese amor profundo que se da espontáneo al&lt;br /&gt;saberse hijo de la noble, misteriosa y heróica tierra guerrerense. El autor discurre por los “Vericuetos de un Silencio”, caminos que parten a todos los confines, cargando la confidencia hermana, la añoranza reproductora de vivencias, de amores y sabores juveniles, las enseñanzas del padre y del abuelo, el cariño de los hermanos siempre unidos al terruño, pero también dejando escapar el grito desesperado o la dolorida reflexión por la mujer que decidió “dejar a su hombre” en homenaje a su belleza y demás atributos, “vivir su vida en el aquí y el ahora”.&lt;br /&gt;Margarito, ha sabido trasladar las reminiscencias de infancia y juventud y las plasma a las páginas de esta su nueva obra que tiene calidad narrativa incuestionable. Como escritor tenaz, forjado en la práctica honrada, ha sabido desde siempre el valor de la palabra y su manejo auténtico, el fiel cuidado de su discurso han hecho posible consolidar su sitio entre los mejores cultivadores de la literatura regional guerrerense. Su mayor mérito radica en aprovechar las realidades de su entorno como temas de sus relatos, sabe situarse en el momento preciso para plasmar las emociones y pasiones de la sociedad y los individuos.&lt;br /&gt;Entiende que la literatura se involucra con todo y que invariablemente es producto de las vigencias sociales en su conjunto. El reconocido maestro Arqueles Vela,&lt;br /&gt;afirmaba que “las formas de vida, devienen en las formas del arte”. Esto nos permite advertir la evolución de la conciencia social a través de la creación estética.&lt;br /&gt;En esta obra la calidad literaria se aprecia de principio a fin, sus personajes son seres en movimiento, su lenguaje popular es resultado del coloquio diario. El autor posee capacidad expresiva que favorece una firme estructura en la narración. No sobran los dichos, refranes, historias, cuentos y referencias sobre los comportamientos colectivos o de los protagonistas: Saturnino Lama, Abril Fernanda, Mercedes Guevara, Macrina Romero, la maestra Agapita, don Venustiano, don Federico Lama Abraján, Godofreda Rentería, Atenógenes Melecio, Altagracia, Lisandro Lama, José Salomé, Gertrudis Lama, Heraclio Terreros Garduño, Sinforosa Montiel, Cándida, Malaquías Guatemala, Generosa Gatica, Merenciana Zamudio, María de Jesús Pantaleón y Rentería, Pascuala Torres Ríos, Josefa Orbe, Dalila, Celestina Correa, Juana Guevara, Desiderio Mejía, el capador, doña quencha cuetes, susy pueblo y Juan arreglos, entre otros.&lt;br /&gt;Destaco el recurso narrativo de Margarito que permite entender los fenómenos de la apropiación y la identidad a través del lenguaje. Quien vive por estas tierras o ha tenido acercamientos con moradores de otras regiones del Estado, sabe que el lenguaje nos une&lt;br /&gt;e identifica. Como también el paisaje de abandono, tristeza, polvo, pertenencia y esperanza, aquí el tiempo fluye apaciblemente dentro de una irresistible voluntad por existir, por sobrevivir.&lt;br /&gt;Esta obra llama la atención y recomiendo leerla y comentarla. Provoca curiosidad, es interesante el manejo de la psicología de los personajes en coloquial convivencia pueblerina. En alguna de sus estampas encontramos felices descripciones de edades, lugares y paisajes en donde nacimos, crecimos y nos reconocemos muchos guerrerenses con códigos muy específicos. Un nacimiento, una boda, un bautizo, un velorio, son actos en los que toda la comunidad se hace presente, comparte los mismas gustos y comulga con el mismo dolor.&lt;br /&gt;“Saturnino adentra su andar en el calejón: ámbito de su pasado, espacio de juegos infantiles, paisaje de fantasías y realidades, lugar de quimeras de adolescente, territorio de amigos y adversarios, propiedad de todos y de nadie; cauce ocasional de aguas procelosas en donde zarparon, nave garon o naufragaron sus barcos de papel; solar de quicios y rincones testigos de caricias y besos primeros; foro de disputas, avenencias y contemplaciones”.&lt;br /&gt;Con sus obras el maestro López Ramírez confirma que es un buen narrador con toques de gracia y&lt;br /&gt;desenvoltura descriptiva, capaz de recrear personajes sencillos, gente del pueblo, que nace y se forma en el campo, que convive con toda la carga histórica, que marca los ámbitos provincianos y que acepta la muerte como el hecho más natural, para eso ha sido preparado en cada estación de su existencia. Pero además tiene el acierto de engrasar el molde en que ha de cocinarse el relato, esto es, el estilo, el tono, la palabra precisa. Tiene el cuidado de bajar la flama en el momento justo para evitar que se derrame. Cuidadoso, lo retira del fuego y lo deja enfriar. Añade la sal necesaria y lo sirve no en porciones, sino entero como debe deglutirse necesariamente un buen relato.&lt;br /&gt;Este es un libro maduro preparado con esmero, que se lee con una sensación grata. Deseamos que el autor persista en el oficio. Apreciamos su talento, lo sentimos dotado para mayores faenas literarias.&lt;br /&gt;Puede y debe continuar por estos vericuetos de la vida.&lt;br /&gt;¡FELICIDADES!&lt;br /&gt;José Rodríguez Salgado&lt;br /&gt;Abril de 2006.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116554039490275822?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116554039490275822/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116554039490275822' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116554039490275822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116554039490275822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/12/vericuetos-de-un-silencio.html' title='Vericuetos de un silencio'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070322974192346</id><published>2006-10-12T20:31:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:33:49.823-05:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;El Chincual&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;Margarito López Ramírez&lt;br /&gt;Alfonso Maldonado Arellano&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrección: Francisco García Vázquez+&lt;br /&gt;Primera edición, 2003.&lt;br /&gt;DRS. al autor&lt;br /&gt;ISBN&lt;br /&gt;Impreso en México&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Dedicado a las mujeres y hombres que con su ingenio contribuyen al enriquecimiento de nuestra tradición oral ahora impresa para deleite y solaz de los amables lectores.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;PROPÓSITO:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;En la presente compilación, se intenta rescatar y, en su caso, resguardar, contra los rigores del tiempo, decires y haceres de quienes han dicho o hecho algo significativo sobre el particular; ya como producto de su ingenio o bien porque el diario acontecer los involucró circunstancialmente. No nos referimos a grandes acontecimientos, que para ello están los testimonios históricos, sino a aquello que aun teniendo como protagonistas a personas comunes, rompe la monotonía de los pueblos y se incorpora al anecdotario de los mismos; algo que se  recuerda y festeja por su chispa que irradia calor y alegría en las emociones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se pretende ridiculizar a nadie ni emplear expresiones peyorativas que denigren la imagen de los protagonistas. En algunos casos las citas son textuales, conservando la autenticidad de las personas, y en otras se ha preferido usar un seudónimo para no causar molestia a los actores. En este propósito, habrá quienes se sentirán estimulados por ser motivo de evocación;  a otros les parecerá que citarlos es irrelevante, y no se descarta a alguien que considere un insulto el asentar su nombre en estas páginas; en previsión de esto último, expresamos nuestras disculpas, sin omitir el agradecimiento que merecen mujeres y hombres que nos dan su comprensión en aras de lo que se pretende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este tenor, se asientan temas antiguos y de nueva creatividad, unos producto de la realidad, otras consecuencia de la imaginación; algunas son resultado de lo que se ha vivido; la mayoría de ellos son herencia cultural que perdura gracias a la tradición oral que se da exuberante  e ingeniosa en  las raíces que sustentan la autenticidad del pueblo mexicano y guerrerense en particular.      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt; Los compiladores&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070322974192346?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070322974192346/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070322974192346' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070322974192346'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070322974192346'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-chincual-margarito-lpez-ramrez.html' title=''/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070305771494456</id><published>2006-10-12T20:30:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:30:57.820-05:00</updated><title type='text'>DOÑA SEGUNDA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;La rezandera del pueblo ha concluido la conducción del novenario de rezos en memoria de un difunto, y como en otras ocasiones, los dolientes ofrecen un bocadito para quienes los acompañaron durante nueve días que se elevaron expresiones rogativas a Dios para lograr el eterno descanso de quien se supone pasó a mejor vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Segunda, se llama la versada en estos menesteres. Ya recibió el presente (algún obsequio), bebió rompope y comió cacahuazintles que dieron los caseros; junto con otras señoras se encuentra en torno de una mesa en donde le han servido una cazuela con mole verde y dos o tres tamales tololoches; las demás comen, pero ella no; permanece en silencio, con la cabeza cubierta con su rebozo chilapeño; se le ve apesadumbrada con la mano derecha tocando una de sus mejillas, como si llorase. Quienes la rodean, conociéndola como se las gasta en estos acontecimientos, no le dicen palabra alguna; pero la casera, que la considera personaje importante en la vida de la comunidad y más en la novena de su muertito, se dirige a ella con comedimiento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Doña Segunda, cómase su molito. ¿O qué, no le gusta?&lt;br /&gt;-No mijita, no es eso, es que estoy recordando que es el guiso preferido de mi hermano Poleis y pienso llevárselo, contesta ella en tono compungido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En respuesta escucha que se le dice: ¡No se preocupe doña Segunda, cómase su mole y tamales, que para Poleis le daremos otro tanto! Sus compañeras de mesa, ríen y le gastan bromas de lo que supuestamente llegará al estómago de Poleis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, en remembranza a los propósitos de doña Segunda, cuando alguien quiere que se le dé o ya se le entregó una buena porción  para llevar a su casa, se justifica diciendo: “¡es para Poleis!”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070305771494456?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070305771494456/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070305771494456' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070305771494456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070305771494456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/doa-segunda.html' title='DOÑA SEGUNDA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070299952460435</id><published>2006-10-12T20:28:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:29:59.596-05:00</updated><title type='text'>UNA MENTIRITA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era uno de tantos calurosos días en las obras de la presa de La Calera, cuya cortina detendría buena parte de las aguas del río del Oro. Era verano y los peones sudaban copiosamente ante los embates de los rayos del sol y esperaban con ansia el día de pago que ya se había retrasado casi dos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pepe, el hijo de doña Herculana la partera, mejor conocido por El Volcán, era el niño malcriado, entrometido y mentiroso del pueblo. Solía ayudar a su madre a ganarse unos centavos llevando algo de comida que ella preparaba para ofrecer a todos los empleados de la gran obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su trabajo consistía en cargar su burro con sendos bultos que contenían uchepos, crema, toqueres, atole de San Juan, queso de cincho y gorditas de cuajada, viandas que vendía entre los trabajadores de la construcción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Volcán se había ganado la fama entre los peones por sus travesuras, maldades y mentiras que solía contar a los peones. Ese día, a la hora del desayuno, Juan el cadenero, llamó a Pepe y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Guache, Volcancito, tráeme unos uchepos y una pocha de atole que el hambre ya arrecia.&lt;br /&gt;Pepe acercó su burro y atendió la petición de Juan.&lt;br /&gt;-Oye Volcancito, échame una mentirita, ándale, de esas que tú sabes improvisar.&lt;br /&gt;-No señor, ya tengo mucha prisa.&lt;br /&gt;-Ándale, a ti te salen muy bien esas mentiritas. Muchachos vengan a oír una mentirita de aquí de mi amiguito el Volcán.- Dijo Juan&lt;br /&gt;La gente se arremolinó en torno a Pepe.&lt;br /&gt;-No, no, señor. Ya no me da tiempo. Es que ya están pagando y me tengo que apurar a vender todo para irme al pueblo, porque si no, no le voy a poder cobrar a los peones que me deben.&lt;br /&gt;-Arí, ¿Cómo que ya están pagando? ¿De a deveras?&lt;br /&gt;-Pos yo no sé señor, pero cuando me vine ya estaba la camioneta del ingeniero estacionada en la plaza y ya había artisísima gente; estaban las colas regrandotototas.&lt;br /&gt;-Cuanto te debo Volcancito.&lt;br /&gt;-50 centavos señor.&lt;br /&gt;-Gracias por avisarnos. Hey muchachos, que ya está pagando el ingeniero en el pueblo. Vámonos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los trabajadores dejaron sus herramientas y se apresuraron a caminar hacia el pueblo que quedaba a no menos de 30 minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la caminata, al llegar al pueblo, todos los trabajadores encontraron una plaza completamente vacía: ni ingeniero pagando, ni colas de trabajadores, nadie sabía nada.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Descorazonados tuvieron que regresar a sus labores sabiendo que el jefe de la cuadrilla les tendría reservado un regaño por haberse ausentado de sus actividades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De regreso a la obra Juan y sus compañeros encontraron a Pepe el Volcán montado en su borrico, feliz por ya haber terminado su vendimia para emprender el retorno a su casa.&lt;br /&gt;-Guache jijo, nos engañaste. Nos dijiste que ya estaban pagando. Vas a ver la friega que te voy a acomodar pa’ que se te quite.&lt;br /&gt;-¿Por qué señor? Usted me pidió que le dijera una mentirita ¿no? Y pos se la dije.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070299952460435?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070299952460435/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070299952460435' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070299952460435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070299952460435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/una-mentirita.html' title='UNA MENTIRITA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070247058698206</id><published>2006-10-12T20:20:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:21:17.690-05:00</updated><title type='text'>LAS GALLINAS DE DOÑA QUETA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;La farra había comenzado desde temprano en “El Foco Rojo”, la única piquera del pueblo.&lt;br /&gt;Cruz Agatón “El Negro” y José Pineda, mejor conocido por “La Bamba”, ya habían consumido gran cantidad de alcohol. No eran grandes amigos pero se volvieron entrañables en la farra de ese día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlota, ¿qué aquí en esta cantina no hay nada de bastimento? Ya el alcohol me sacó harta hambre y el tripaje me está rechine y rechine-gritó El Negro.&lt;br /&gt;-No mi prietito; aquí lo único que hay es lo que ves: las muchachas, yo y vino- contestó una de las meretrices.&lt;br /&gt;-No mi zanca; allá en mi querida costa, en todas las piqueras siempre hay algo qué comer.&lt;br /&gt;-Eso será allá en tu tierra, pero aquí te aguantas mi negrito- contestó La Bamba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruz “El Negro”, llamado así por el color de su piel, siempre vestía de ropa y mocasínes blancos. Había llegado, por azares del destino, a esas tierras calentanas proveniente de la Costa Chica del estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Bamba era el clásico bromista de pueblo. Dicharachero y desparpajado, ya había hecho pasar malos ratos a muchos de sus conocidos, como consecuencia de bromas pesadas en extremo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya entrada la noche:&lt;br /&gt;-Oye zanca, ya vámonos, tengo muchísima hambre.&lt;br /&gt;-Espérate amigo-replicó La Bamba mientras se espantaba los zancudos con el sombrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dos horas de insistir, El Negro logró convencer a La Bamba de que se retiraran del lugar para poder comer algo. Pidieron la cuenta y se encaminaron hacia el centro del pueblo, ya que el congal estaba situado en uno de los extremos, allá por el campo de aviación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras caminaban tambaleándose por entre las primeras calles, José ya venia maquinando en su mente la siguiente broma a realizar y obviamente el destinatario era el inocente costeñito. Se sentaron en el pretil de la casa de doña Cholita a descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fíjate negrito que se me está ocurriendo algo.&lt;br /&gt;-¿Qué pasó zanquita?&lt;br /&gt;-A mi también me están rechinando las tripas, y como que se me antojó un caldito de gallina, bien calientito.&lt;br /&gt;-Ummm, buena idea mi chulo, pero ‘onde vamos a agarrar a estas horas quien nos haga de comer.&lt;br /&gt;-Eso es lo de menos; podemos cocinarla en tu casa.&lt;br /&gt;-¿Qué estás loco? Si ya tengo cuentas pendientes con mi mujer por haberme salido de la casa todo el día y de seguro la voy a encontrar hecha una fiera y tú todavía quieres que le diga que se ponga a cocinar. ¡Virgen santísima! Además yo no tengo gallinas en mi corral y ¿en dónde piensas tú que vamos a poder encontrar una a deshoras de la noche?&lt;br /&gt;-Tú no tienes gallinas, pero ‘ora que me acuerdo doña Queta la pollera tiene hartas que se suben a dormir en el cascalote que está en el patio de su casa y sus ramas salen hasta la calle de atrás ¿Qué te parece si nos subimos al árbol y bajamos algunas?&lt;br /&gt;-No zanca, estoy borracho pero no pendejo.&lt;br /&gt;-Bueno mi negro, vamos a hacer una cosa: yo me subo por la gallina y luego se la llevamos a mi vieja. Ella sí se va a levantar a cocinarla.&lt;br /&gt;El hambre era más fuerte que la decencia y La Bamba convenció al Negro de ir a conseguir la cena. Al llegar a la casa de doña Queta doblaron en la esquina y se situaron justo debajo del árbol que en esa temporada del año no tenía muchas hojas. Por tal motivo era muy fácil distinguir a las gallinas echaditas en sus ramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Órale zanquita, súbete pues.&lt;br /&gt;-Va pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Bamba hizo el intento de quitarse los botines, pero siguió con su plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes una cosa? Se me hace que tú eres el que se va a subir negrito; yo estoy  güero y con esta luna llena va a ser muy fácil que me vean las gallinas. Si te encueras con tu colorcito no te van a ver y no se van a asustar. Además tú ya tienes práctica subiéndote a las palmeras a cortar cocos; se te va a hacer muy fácil. Yo te echo aguas desde aquí.&lt;br /&gt;-No más eso me faltaba, güero desabrido. ‘Ora me quieres agarrar de tu cuchito para que me suba al árbol.&lt;br /&gt;-Bueno si no quieres, pus no, al fin que yo tengo frijoles en mi casa y me los voy a calentar, pero eso si, nomás alcanzan pa’ mí.&lt;br /&gt;-No, no zanquita, pus ‘ai voy pa’rriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quitó la ropa, la dobló con mucho cuidado y la puso encima de un huizache. Con agilidad Cruz empezó a subir. A su paso las gallinas empezaron a despertar y a hacer escándalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ira zanca, voy a agarrar ésta.&lt;br /&gt;-Aviéntamela; yo la capeo acá abajo-susurró José.&lt;br /&gt;Cruz tomó por las patas una gallina rechoncha y la aventó por los aires.&lt;br /&gt;-Ya me voy a bajar.&lt;br /&gt;-No mi negrito, espérate; ya que estás arriba, aviéntame otra.&lt;br /&gt;-¿Ésta?&lt;br /&gt;-No, ésa está muy flaca.&lt;br /&gt;-Entonces ésta&lt;br /&gt;-No, tampoco; se ve que ya está vieja. Mira, en aquella rama de hasta arriba se alcanza a ver una grandota; se ve que va a hacer buen caldo.&lt;br /&gt;-No, mi rey. Eso ya está muy alto.&lt;br /&gt;-Ándale condenado, al fin ya estás trepado; jálale más pa’rriba.&lt;br /&gt;Cruz subía hasta la última rama del árbol mientras La  Bamba, con gallina en mano, agarró la ropa del ingenuo negrito y empezó a retirarse del árbol, acercándose poco a poco hasta la ventana del cuarto de doña Queta, que da a la calle, en donde dormía plácidamente con su esposo don Pánfilo, el matancero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando El Negro estaba en lo más alto del árbol:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Doña Queta se están robando sus gallinas! ¡Apúrese!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cual fue la sorpresa del pobre Cruz al oír el grito de su compañero de farra. Trató de empezar a bajar, pero en un instante salió doña Queta acompañada de don Pánfilo que iba armado de pavorosa Cuasclera que guardaba tras la puerta del cuarto, y de una lámpara de baterías. Apuntó el haz de luz de la lámpara hacia el árbol en donde sabia que dormían las aves y descubrió a Cruz, completamente desnudo, bajando con mucho trabajo por las ramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Méndigo crestón, bájate de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Queta miraba azorada aquella escena.&lt;br /&gt;-¿Y tú que vez Quetita? Tápate los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Pánfilo apuntó su arma y disparó contra la figura obscura que descendía rápidamente. El disparo atinó muy cerca de Cruz e hizo pedazos a varias gallinas. En su desesperación El Negro brincó hacia el lado equivocado cayendo sobre una nopalera. Nunca más se supo de Cruz en el pueblo. Por cierto, que al siguiente día el médico del lugar atendió a La Bamba por dolor estomacal y vómito; el dictamen: indigestión, con síntomas de cacareo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070247058698206?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070247058698206/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070247058698206' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070247058698206'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070247058698206'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/las-gallinas-de-doa-queta.html' title='LAS GALLINAS DE DOÑA QUETA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070177956671829</id><published>2006-10-12T20:08:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:09:43.170-05:00</updated><title type='text'>EL TIZONCITO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Arturo Martínez, de profesión ingeniero forestal, regresaba a su casa después de un largo mes de estancia en la Montaña de Guerrero. Su trabajo consistía en realizar revisiones periódicas para el control de la tala inmoderada, la cual ya estaba causando estragos en dicha región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre viajaba solo; su herramienta indispensable era su vagoneta de doble tracción, ideal para transitar por los accidentados caminos y lodazales producidos por las torrenciales lluvias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última revisión la había hecho en una barranca del municipio de Olinalá, que ya había sido devastada por los talamontes clandestinos; durante todo el trayecto de regreso a Chilpancingo, la lluvia lo venía acompañando.&lt;br /&gt;Manejaba sumido en sus pensamientos, anhelaba volver a ver a su pequeño de 6 meses y a su esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transitaba por una vereda cuando de repente, de entre unos matorrales le salieron al paso cuatro indígenas con morrales al hombro y machetes terciados; aplicó los frenos a fondo y la camioneta derrapó un buen trecho antes de poder detenerse. Arturo pensó que se trataba de un asalto. No hizo más que quedarse con las manos sujetas al volante. Al voltear hacia la ventanilla vio que el indígena de mayor edad, empapado por la lluvia, se le acercaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Patrón, ¿Vas crucero Tlapa?&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-¿Vas crucero Tlapa? ¿Llevas crucero Tlapa?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arturo respiró profundo, menos mal que no se trataba de un asalto; pensó en reprender al viejo por cometer la imprudencia de atravesarse sin la más mínima precaución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien, súbanse.&lt;br /&gt;-Gracias patrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano les dijo algo en náhuatl a sus acompañantes y rápidamente se subieron en la parte trasera de la vagoneta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amigo, usted súbase aquí adelante conmigo- le dijo Arturo al anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el retrovisor Arturo podía ver las caras lánguidas de los indígenas y cómo el agua les escurría por la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué mis amigos, ¿no pasaba el camión?&lt;br /&gt;-No patrón, camión no pasa hace un mes, quesque se quedan atorados en el lodo-respondió el anciano.&lt;br /&gt;-No me diga patrón; me llamo Arturo.&lt;br /&gt;-Sí patrón.&lt;br /&gt;-¿Cómo que no pasan los camiones? Entonces ¿Cómo le hacen para ir a Tlapa o a otro lugar?&lt;br /&gt;-Caminando patrón, o en bestia.&lt;br /&gt;-Pero, ¿Cuanto tiempo  hacen para llegar cuando menos a Olinalá?&lt;br /&gt;-Tenemos que caminar noche y día pa’ llegar.&lt;br /&gt;-¿Un día caminando para llegar de su pueblo hasta Olinalá?&lt;br /&gt;-Si patrón, en veces cortando camino por cerro.&lt;br /&gt;-Y si tienen un enfermo ¿Cómo carajos hacen para traérselo?&lt;br /&gt;-Pos veces en bestia, en veces cargando, pero veces si nos mueren en camino. L’otro día se murió chamaco de Pascacio, éste que va aquí atrás, de las calenturas; no más llegamos medio camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arturo sintió que lo invadía una pena terrible y quiso cambiar de tema de conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento. Y ahora ¿Qué van a hacer a Tlapa?&lt;br /&gt;-Vamos traer una cajita.&lt;br /&gt;-¿Cajita? ¿De qué?&lt;br /&gt;-Pa’l chamaco, vamos dar cristiana sepultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arturo guardó silencio. Buscó entre sus ropas una cajetilla de cigarros, la cual no encontró. Intentó en la guantera y ahí estaban. Sacó uno y oprimió el encendedor de la camioneta. Cuando el encendedor estuvo listo, lo sacó y encendió el cigarro que tenia en la boca.&lt;br /&gt;Miró por el retrovisor y se percató que sus acompañantes lo miraban con curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieren un cigarro?- dijo Arturo.&lt;br /&gt;Todos asintieron. Extendió la mano y le pasó la cajetilla al anciano; tomaron uno. Después de un momento el anciano dijo:&lt;br /&gt;-Patrón, préstame tu tizoncito.&lt;br /&gt;-¿El qué?&lt;br /&gt;-Tu tizoncito prender cigarro.&lt;br /&gt;-Ya entiendo, el encendedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oprimió nuevamente el encendedor para después pasárselo ya encendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia era intensa y Arturo no dejaba de pensar en la tragedia que le había sucedido a Pascacio. El barro hacía que la camioneta patinara y se acercara peligrosamente a los barrancos.&lt;br /&gt;Pasaron cerca de dos horas de viaje y el silencio reinaba en el interior de la camioneta. Arturo sintió ganas de fumarse otro cigarro. Sacó de su bolsa la cajetilla y se agachó para volver a activar el encendedor, pero no lo encontró. Recordó que lo había pasado a sus acompañantes para encender el cigarro que les ofreció.&lt;br /&gt;-Oigan, ¿Quién trae el encendedor?&lt;br /&gt;-¿Qué patrón?&lt;br /&gt;-Si, el encendedor, para prender mi cigarro.&lt;br /&gt;-¿Usted dirá el tizoncito?-respondió uno de los indígenas que venían atrás.&lt;br /&gt;-Sí, ese&lt;br /&gt;-Hmmmm, quesque horas que lo tiré; pas’ que ya se había apagado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070177956671829?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070177956671829/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070177956671829' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070177956671829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070177956671829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-tizoncito.html' title='EL TIZONCITO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070170963505473</id><published>2006-10-12T20:07:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:08:29.713-05:00</updated><title type='text'>ATOLITO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;El General Jonás León fue en su tiempo un revolucionario que luchó del lado de los villistas. Había participado en gloriosas batallas, llegando incluso a entrar en acción en la toma de Zacatecas, de donde no salió bien librado, ya que recibió una bala en la pierna izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora a sus 80 años, ya su visión se había nublado, la mano le temblaba cuando se llevaba la cuchara a la boca y a raíz de esa bala las dolencias en la pierna ahora le imposibilitaban caminar; yacía postrado en la cama. Había perdido la mayoría de los dientes y su dieta básica la constituían atoles de diversos sabores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Clara, su esposa, una mujer con mucha paciencia, diariamente a las ocho de la mañana servía una taza de atole a don Jonás. Si doña Clara, por algún motivo, no estaba puntual a la hora del atole, don Jonás le gritaba desde su cama:&lt;br /&gt;-¡Clara, atolito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así transcurrían los días de Don Jonás. Por su parte Doña Clara estaba harta y no veía ya el día en que tuviera que dejar de atender de esa manera al General.&lt;br /&gt;Una mañana, Clara se levantó, como de costumbre, a las seis de la mañana a barrer el patio del zaguán y a darles maíz a las gallinas. Después encendió el fogón y preparó un delicioso atole de arrayán, lo sirvió en un jarro y lo acompañó con pan de huevo.&lt;br /&gt;Con paso lento se acercó a los aposentos del General, abrió la puerta y le llamó:&lt;br /&gt;-Jonás, Jonás, despiértate ya, que está listo tu atole.&lt;br /&gt;-Jonás, Jonás….&lt;br /&gt;El General no daba signos de escuchar. Clara se acercó y lo sacudió.&lt;br /&gt;-Ándale viejo, ya despiértate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Clara comprendió que el General Jonás León había sido llamado a rendir cuentas con el Creador; tapó a su compañero de varios años con la sábana y con paso tranquilo si dirigió a la iglesia, por el cura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el transcurso del día, Clara se dedicó a comprar el féretro y a realizar los arreglos necesarios para velar el cuerpo del General. Al llegar la noche, Procorito, el rezandero, ya empezaba las primeras plegarias. Algunas gentes del pueblo se acomidieron a ayudar a doña Clara a repartir café, cigarros y pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clara no había derramado una sola lágrima; parecía como si la muerte del General le hubiera quitado un gran peso de encima, ya que ella era la única encargada de  atenderlo y de aguantar sus gritos y los maltratos típicos de una persona de edad avanzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran ya las siete de la tarde, el frío arreciaba y la gente abarrotaba la sala de la casa y seguía en el rosario que Procorito efectuaba. La tapa del féretro permanecía abierta a fin de que la gente que llegaba tuviera la oportunidad de despedirse del General.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, Procorito notó un leve movimiento en los parpados del difunto. Tragó saliva y perdió el hilo de la oración, trató de concentrarse nuevamente en el rosario. Fijó otra vez la vista en don Jonás y se percató de una temblorina en una de las manos. Entonces Procorito envió por los aires el rosario y el libro de oraciones, y corrió despavorido al tiempo en que el General se incorporaba con dificultad dentro del féretro, con las manos colocadas en el pecho, ante los desorbitados ojos de los asistentes al velorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Clara: ¡Atolito!- gritó el General con voz ronca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los asistentes corrieron y trataron de pasar para salir hacia la calle por la angosta puerta de la sala. Las mujeres observaban con horror y emitían gritos de terror, otras se santiguaban o lloraban. No faltó quien, con oraciones, trató de devolver al General al mundo de los muertos o de ahuyentar al mismo diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Clara: ¿Dónde está mi atole?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo reclamo, del hasta hacía poco tiempo difunto, hizo que en un santiamén la casa quedara completamente vacía; nadie tuvo el valor suficiente para estar un momento más en aquel pandemonium. Era lógico que nadie se había dado cuenta que el General estaba despertando de un agudo estado cataléptico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Clara con paso sigiloso, se acercó hacia donde se encontraba el ataúd que contenía al General que permanecía sentado. Se armó de suficiente valor y llegó hasta el ataúd. Tomó al General de las solapas del traje color negro que vestía, lo miró a los ojos y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no, no, no,…yo ya compré la caja, ya gasté en flores, café, comida, rezandero; estuve toda la mañana en el trajín; no, no, no,…ahora “TE MUERES CABRÓN”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070170963505473?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070170963505473/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070170963505473' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070170963505473'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070170963505473'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/atolito.html' title='ATOLITO'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070164488546257</id><published>2006-10-12T20:06:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:07:31.526-05:00</updated><title type='text'>EL ADIOS.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una diversidad de objetos, materiales y sustancias desperdigadas a su alrededor, Martín Farías, hombre industrioso conocido por su ingenio y laboriosidad en quehaceres manuales y de oficio remendón, suelda un tanque de gasolina en la acera que colinda con su casa; sin importarle la presencia de su clientela y demás personas que transitan junto a él, con voz cavernosa entona una canción al tiempo que pone esmero a su tarea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la acera de enfrente, camina el maestro Chon, don David Encarnación, quien es también persona muy conocida entre los estudiantes por su  capacidad en las manualidades y elaboración de infinidad de objetos; atento por naturaleza, al pasar frente al taller de don Martín, se dirige a él con el mejor tono de voz:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Adiós, Martín!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Martín, suelta su soplete y el martillo, y con enojo lo enfrenta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Adiós David, hijo de tu ch.... madre.&lt;br /&gt;-Hermano; porqué me la mientas&lt;br /&gt;-Hermano, porqué me remedas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tranquilo como es el maestro Chon, prosigue su camino mientras don Martín da los últimos golpes a la lámina para dar por terminado su trabajo; como si nada hubiese sucedido, reinicia su cantaleta: “no hay ojos más lindos, en la tierra mía, que ... “.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sonidos de la voz cavernosa de don Martín hacen eco a lo largo de la calle. Al oírla, don Chon, se hace a sí mismo una pregunta: ¡Carajo! ... ¡Joder! ... ¿A poco así hablo?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070164488546257?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070164488546257/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070164488546257' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070164488546257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070164488546257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-adios.html' title='EL ADIOS.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070157333890783</id><published>2006-10-12T20:03:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:06:13.413-05:00</updated><title type='text'>EL CHILTEPIN.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Don Hemeterio Chiporahua, más conocido como el Chiltepín por lo ameno de su conversación, se halla sentado en la puerta de su casa, rodeado de sus amigos; junto a él, las dos muletas que le sirven para caminar en ausencia de la pierna que le cortaron a consecuencia de un accidente que tuvo en sus años de juventud. Ha dicho algo y los presentes lo festejan con carcajadas que cunden en el lugar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún persisten algunas risas del grupo en cuestión, cuando calle arriba  aparece la silueta de don Olegario Santamaría, señor de respeto, octagenario, contemporáneo de don Chiltepín y compañía. El hombre, cuya voz se ha perdido a causa de una dolencia crónica que lo ha dejado afónico, intuye que su bienvenida, como es costumbre, será una broma, una carajada de poca madre, como él da en llamar a las ocurrencias de sus amigos a quienes todas las tardes frecuenta para atemperar  sus tristezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahí viene Santamaría- impuso silencio la voz de don Chiltepín-escuchen cómo me lo voy a joder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo de hombres dejó escapar cuchicheos al tiempo que esperaban la llegada de don Olegario. Cuando estuvo a escasos pasos de ellos, se escuchó el vozarrón  de don Chiltepín:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oye, Ole!&lt;br /&gt;-¿Qué quieres cabrón? -sonó casi silente la voz afónica de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ironía y una sonrisa de oreja a oreja, don Chiltepín dijo: “cántame una canción a capela”&lt;br /&gt;Don Olegario que para eso de dar respuestas rápidas, se pinta solo, contestó:&lt;br /&gt;-Sí, cabrón, yo te la canto y tú me la bailas sin muleta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo festejó lo escuchado, y no faltó quien acudiera a felicitar a don Olegario  por su ingeniosa contestación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Chiltepín se limitó a decir:&lt;br /&gt;-No cabe duda, eres chingón, pinche Santamaría. Por eso te aprecio, y dado que, por este día ya tuviste tu ración de ironía ¿Qué te parece si nos buscamos a otro para chingarlo, y reírnos a más no poder para aligerar esta perra vida en la que tú estás sin voz y yo sin una pierna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Olegario se limitó a expresar su afirmación con un movimiento de cabeza. Otra vez se escucharon las carcajadas y esa camaradería que siempre imperaba en el grupo comandado por don Chiltepín. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070157333890783?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070157333890783/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070157333890783' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070157333890783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070157333890783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-chiltepin.html' title='EL CHILTEPIN.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070140247929658</id><published>2006-10-12T20:02:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:03:22.553-05:00</updated><title type='text'>LOS CONVERSADORES.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(EL Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;En el paraje denominado Los Amates, conversan, bajo la sombra de estos árboles,  don Pedro Peperucho (más que apellido era su apodo por vivir en una casa rodeada de matorrales denominados peperucha)  y don Fulgencio Farfán (don Ful). La charla que sostienen se ha prolongado más de lo acostumbrado: han hablado de su ganado, las siembras, el cura, el dueño del cine y hasta del presidente municipal. Ambos montan en sus respectivos jumentos. Desde hace un buen rato, el que carga a  don Ful, le ha dado por rebuznar cada vez que habla su dueño, obligándolo a  elevar el sonido de su voz. Ni reatazos y menos insultos hacen que el animal se sosiegue; a don Ful no le queda más que suspender su plática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pepe- le dice a su compañero- ¿qué te parece si continuamos otro día? Porque este puto burro no nos deja oír.&lt;br /&gt;-Como quieras, Fulgencio, como tú quieras; ya sabes que estoy a tus órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos, de ochenta y pico de años, continúan su camino en direcciones encontradas; se les mira talonear la barriga de sus bestias para que éstas aceleren el paso. Don Pepe va tranquilo, pero don Ful lleva arranques de enojo; al llegar éste a su casa, desensilla a su borrico y de inmediato lo azota con una chicota hecha con las cintas de un viejo calzón de manta. El animal, simula miedo y dolor pandeándose cada vez que el objeto le toca el lomo. Se escucha constante la voz de su dueño, que con  enojo le grita:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuál es tu opinación? ... ¿Cuál es tu opinación?  ¡Eh! ¡Dime, Dime!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de cinco o seis chicotazos, don Ful suspende el castigo y se sienta a poca distancia del borrico; éste, para las orejas en dirección a su dueño y le dedica una andanada de rebuznos, como si con ellos le quisiera recordar que por más de ocho años lo ha traído de aquí para allá y para todos lados a cambio de manojos de hoja seca y unas cuantas mazorcas de popoyote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al transcurrir unos treinta minutos en los que don Ful ha permanecido pensativo, el animal vuelve a rebuznar. Su dueño lo mira y hasta le sonríe; se pone de pie, toma un talego que cuelga de un horcón, en cuyo  interior hay maíz, bellotas verdes y pedazos de tortilla tiesa, y lo lleva hasta el hocico del animal, el cual manifiesta regocijo pateando el piso y moviendo la cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez, don Ful lanza su pregunta:&lt;br /&gt;-¿Cuál es tu opinación?...¿cuál es tu opinación?.&lt;br /&gt;Pero el burro no puede rebuznar; se limita a menear las orejas, y con ello, se intuye,  quedan allanados los enojos, y un entendimiento velado de que a cambio de una buena ración de alimento sabroso, éste soportará, durante el tiempo que sea necesario, las conversaciones de los señores en comento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070140247929658?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070140247929658/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070140247929658' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070140247929658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070140247929658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/los-conversadores.html' title='LOS CONVERSADORES.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070128839577090</id><published>2006-10-12T20:00:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T20:01:28.463-05:00</updated><title type='text'>LAS GAMBUSINAS.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chicnual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transcurría el año mil novecientos cincuenta y siete. Juan Romero, alumno de la Normal de Ayotzinapa, y tres de sus amigos entraron al dormitorio de los alumnos de nuevo ingreso de esa escuela&lt;br /&gt;- ¡Ora, raleos - les dijo a los alumnos de reciente inscripción&lt;br /&gt;-¡Vamos a las gambusinas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es eso, güey?- interroga un muchacho alto, flaco, negritillo y pochunco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A poco no sabes? Son una especie de gallinitas gordas que en las noches caminan por los surcos en busca de alimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son palomas nocturnas- agregó otro&lt;br /&gt;-Se guisan sabrosas y se comen acompañadas de salsa picosa con frijoles refritos y tortillas calientes del comal de La More.&lt;br /&gt;-Y eso qué- dice alguien en tono desconfiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cómo que qué? - lo ataja Juan - pues que hay que agarrarlas para guisarlas y cenárnoslas.  O qué, ¿no se les antojan ahorita que están sin cenar?&lt;br /&gt;Lo dicho por él provocó que a más de cuatro les empezaran a gruñir las tripas y se les hiciera agua la saliva.&lt;br /&gt;-Pues sí, pero, ¿cómo?&lt;br /&gt;-Ustedes vengan con nosotros y verán cómo les enseñamos. Y, ahí van Juan y sus amigos seguidos de una veintena de muchachos que fueron a parar en las afueras de los edificios que emergían entre la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que parecía ser el lugar ideal para agarrar las susodichas gambusinas, Juan y sus acompañantes se empezaron a desnudar al tiempo que ordenaban que los demás lo hicieran, argumentando que sólo de esa manera se podía  tener éxito en la tarea que emprenderían. La poca resistencia que algunos presentaron fue vencida por la desnudez de quienes los guiaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las nueve de la noche. Juan apresuró al grupo de raleos; les recordó que a las diez las autoridades de la escuela daban el aviso para suspender el alumbrado eléctrico;  acto seguido los colocó frente a cada surco del sembradío y les dijo que se fueran  a lo largo de ellos buscando las  avecillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ustedes, - les dijo a sus amigos-colóquense en el otro extremo con la ropa de todos. Yo me voy con ellos. Sus amigos cargaron las ropas y se alejaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los encuerados empezaron a caminar en silencio entre las matas de milpa, a lo largo de los más de trescientos metros que medían los surcos. Iban agachados, con las manos extendidas y con la ilusión de encontrar las gambusinas para mitigar su hambre de adolescentes. Al llegar al final del sembradío, ¡Oh, decepción! Tenían las manos maltratadas por el roce con los terrones y pedruscos; no habían encontrado ninguna avecilla, y para completar su infortunio, los muchachos que transportaban sus ropas no estaban. El más sorprendido fue Juan, a quien se suponía que le dejarían su vestimenta en algún lugar. Después de mucho buscar y gritar pidiendo sus ropas, no les quedó más remedio que aprovechar la oscuridad, posterior al aviso que indicaba que todos deberían disponerse a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan echó punta; atrás iban todos con su desnudez y su vergüenza oculta en las sombras de la noche. Seguramente pensaban que lo que estaban viviendo concluiría al llegar a los dormitorios, pero para su sorpresa cuando entraron, éstos fueron iluminados y empezaron a recibir golpes en las nalgas, provenientes de quienes, al saber que había un grupo de gambusineros, atrajeron la complicidad del velador para que en el momento preciso activara el servicio del alumbrado.&lt;br /&gt; Ante ello, Juan demostró su disgusto y a punto estuvo de liarse a golpes con sus amigos promotores, pero la intervención oportuna de uno de los alumnos más antiguos, de profesional, como se les llamaba en aquel entonces a quienes cursaban estudios posteriores a la educación secundaria, evitó el enfrentamiento. Al allanarse los enconos, todos rieron de la broma que era una de tantas acciones de la novatada reservada a quienes ingresaban como alumnos de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, Gro.   &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070128839577090?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070128839577090/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070128839577090' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070128839577090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070128839577090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/las-gambusinas.html' title='LAS GAMBUSINAS.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070119461677652</id><published>2006-10-12T19:58:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:59:57.983-05:00</updated><title type='text'>VENGANZA A LA MEXICANA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;En el mercado de un pueblo pequeño como muchos hay en el ámbito mexicano, se hizo presente un señor flaco y descolorido; cargaba una enorme bolsa en la espalda, que lo  jorobaba; vestía pantalón corto y camiseta sucios y desteñidos; sus pies calzaban zapatos prietos de suela tosca; en la cabeza llevaba un sombrero de palma y  en el cuello muchos colgajos. Tan pronto como lo columbraron, doña Matiana Rentería, que vendía atole blanco con dulces y panile, y doña Rebeca Romero, expendedora de guisos y chirmoles picantes, lo llamaron “gringo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ey,... güero,... mister,... ¡Acércate, precioso!&lt;br /&gt;-¡Ven pa´ca, gringo, jijuelmaiz! Vente al atole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la primera vez que visitaba el  lugar, y ante las voces de las mujeres y la admiración que causó su presencia entre los comensales, el gringo se sintió estimulado. Empezó a caminar hacia el fondo del manteado; en su transitar, le dio por probar  los guisos que humeantes se exponían en cazuelas. Sorpresivamente,  empezó a introducir el dedo índice en cada uno de ellos para después metérselo en la boca, al tiempo que exclamaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“¡Oh, mucho bueno! ... ¡Rico, saber rico,... bueno, bueno,...  oh, oh!  ... “&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así avanzó ante la mirada, primero de admiración,  después de repulsión que le brotaba a doña Rebeca; con su ¡Oh, qué bueno!, saboreó frijoles, enjitomatado, aporreadillo, tlatonile, huaspedo, adobo, frijol con carne, mole,  ... ; concluyó metiendo el dedo en la jícara con atole que tenía en sus manos doña Matiana y en el molcajete del que sopeaban panile una decena de inditos. Cuando se dio por satisfecho, con un “Gud bay” como despedida, se alejó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al siguiente día, sin esperar que lo invitaran, repitió su osadía. Los comensales protestaron y no faltó quien le quisiera dar sus fregadazos, pero las responsables de los changarros recomendaron prudencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se enoje, marchante, ya sabe cómo son estos güeros de entrometidos; si quiere le cambio su comida para que no tenga sabor de gringo- dijo una de las mujeres para calmar los ánimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron algunos días, y el forastero no había aparecido de nuevo; las mujeres pensaron que para ventura de ellas, se había alejado del lugar; pero no fue así: el domingo siguiente, arribó haciendo alharaca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya llegué, cabruoones! -gritó al tiempo que enarbolaba su sombrero- ¿Mi extrañar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la pregunta que lanzó, las mujeres se miraron y se dieron a entender algo. Doña Rebeca, que para esa hora  atendía su comal repleto de memelas,  le gritó a su compañera: ¡A´i te lo mando!  Acto seguido, se dirigió al gringo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mister, chulo,... ven,...precioso! ..., ¡Acércate, corazón!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presintiendo que el güero empezaría a meter el dedo en las cazuelas de guisos y en los platos de sus clientes, tan pronto como miró que se acercó al puesto de comida, sin darle tiempo para reflexionar, con diligencia y expresiones cariñosas, logró que éste mordiera un taco hecho con tortilla recién sacada del comal, en cuyo interior rebosaba de salsa de chile de árbol, picante a más no poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara del gringo enrojeció,  gruesos cordones de lágrimas le brotaron en los ojos, levantó los brazos y el movimiento de sus manos daban a entender que quería agua; doña Matiana aprovechó la oportunidad, poniéndole en la boca una jícara que contenía atole caliente; era tanta la desesperación del forastero, que sin precaución alguna sorbió el contenido. Las consecuencias para él fueron desastrosas: de pronto no sabía si tragar o arrojar la porción hirviente. Cuando por fin el atole encontró sosiego en el estómago, sus intestinos arrojaron un estrepitoso pedo cuya sonoridad llegó más allá del ámbito destinado a la vendimia.  Se le vio aspirar por boca y nariz, y palmearse las nalgas al tiempo que decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-”¡Ayyy  caubrooon,  si no salirte, hasta tú quemarte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, nadie sonrió, vendedoras y clientes se comportaron como si apreciaran que el pedo de referencia hubiese resultado sin quemaduras; pero, tan pronto salió el gringo, se dejaron escuchar carcajadas cuyos ecos rebasaron fronteras, llegando al otro lado, más allá del Río Bravo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado el tiempo; ahora, en la marquesina de uno de los negocios que expenden alimentos cocinados en el mercado de ese pueblo, se lee en letras garigoleadas: “AQUÍ, NO HAY PEDO”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070119461677652?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070119461677652/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070119461677652' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070119461677652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070119461677652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/venganza-la-mexicana.html' title='VENGANZA A LA MEXICANA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070108639812946</id><published>2006-10-12T19:57:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:58:06.566-05:00</updated><title type='text'>EL JARRO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silvestre y Guadalupe habían salido muy temprano del pueblo para subir al cerro a localizar unas reses perdidas. Ya tenían caminando 7 u 8 horas a lomo de caballo.&lt;br /&gt;No llevaban ni sus bules ni provisiones, ya que no pensaban que la búsqueda se tuviera que alargar tanto; tampoco había algún riachuelo o manantial cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para esas horas el hambre ya empezaba a arreciar y la sed hacía que ambos se relamieran los bigotes continuamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye Chivete, ya tengo harta hambre y sed.&lt;br /&gt;-Hmmmm, tan delicado, aguántate amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron su búsqueda y después de dos horas más, Guadalupe escuchó a lo lejos los ladridos de unos perros y le dijo a su acompañante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O’i Chivete, pa’llá se oyen unos perros; debe de haber una ranchería o alguna casuchita; vamos a ver si nos dan agua.&lt;br /&gt;-Pos ora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se guiaron por los ladridos y llegaron a un plan en donde había una pequeña casa de adobe de donde salía una pequeña nube de humo proveniente del fogón de la cocina; en el patio había un pozo de reata.  Los perros les dieron la bienvenida asustando a los caballos. Llegaron hasta la tranca de la casa; en el patio jugueteaban dos niños que sacaban agua del pozo y se la arrojaban uno con el otro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas tardes; oye guache ¿no’stá tu apá?- preguntó Chivete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los niños corrió hasta la puerta de la casa y gritó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amá, te buscan unos forasteros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira Chivete, se ve que ya está ardiendo el fogón de la cocina; de segurito nos van a ofrecer de comer- Dijo Lupe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió la mamá de los niños limpiándose las manos con el mandil y acercándose hacia la tranca. A primera vista todo parecía estar bien. Lupe fijó su vista en la cara de la señora: era muy visible la deformidad de su rostro causada por el labio leporino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muejnas tajdes senores ¿ En que lej puedo sejvil.&lt;br /&gt;-Señito buenas tardes, mire ya llevamos mucho tiempo buscando unas reses y tenemos mucha sed, ¿No sería usted tan amable de regalarnos un jarro con agua?.&lt;br /&gt;-Ji como no, con usto. Peo pajen, jiéntense, dejcansen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora se metió a la casa; Silvestre y Gudalupe se bajaron de los caballos y se cubrieron con la sombra de un cirián.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira Chivete, hay que decirle a la señora que nos dé un plato de frijoles y unas tortillas, y que se las pagaremos, yo ya tengo hartisisima hambre.&lt;br /&gt;-Ari, bueno, tas bien loco Lupe; no ves cómo tiene la boca la señora; a lo mejor esa enfermedad se pega.&lt;br /&gt;-Hmmmm…tan delicado que eres hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante salió la señora de la casa con dos enormes tarros de agua.&lt;br /&gt;-Gracias señito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guadalupe lo bebió con avidez mientras Silvestre tomó el jarro entre sus manos y dándole vuelta  intentó beber del lado del asa, donde por lo menos –pensaba- que la mujer no colocaba su boca con frecuencia; y trataba así de evitar el contagio.&lt;br /&gt;Guadalupe terminó el agua y le regresó el tarro a la señora, quien reía disimuladamente, como burlándose de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué le pasa seño?- le preguntó Guadalupe.&lt;br /&gt;-Nada. Jijijijijiji. Lo que paja eg que el señor bebe en el jarro igualitito que yo. por el mijmo lado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070108639812946?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070108639812946/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070108639812946' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070108639812946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070108639812946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-jarro.html' title='EL JARRO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070102059035287</id><published>2006-10-12T19:55:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:57:00.730-05:00</updated><title type='text'>LA  ADIVINANZA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Son las cinco de la tarde; el sol va en busca de su ocaso. Don Venustiano Corona alienta a dos de sus hijos, buscando motivarlos para que se apresuren a quitar la hierba que crece junto a las matas de fríjol. A consecuencia de haber trabajado inclinados la mayor parte de lo que va del día, Martín, de once años, y Arturo, que recientemente cumplió seis, se quejan, sin detener su labor, del dolor de cintura que los fustiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como viese don Venusriano que el corte de limpia que llevan está aún muy retirado del carril, opta por platicarles y hasta contarles adivinanzas, las mismas que repetidas veces les ha hecho “adivinar” y que resultan aburridas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Agua pasó por mi casa, cate me dio la razón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tú allá, yo acá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y otras más que eran de la edad de la canica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el cansancio y la indiferencia de sus hijos, don Venustiano cambió de táctica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuéntenme una adivinanza -dijo- Sí, ... sí, cuéntenme una. Y nos apuramos para salir a las cinco y media, antes de que se meta el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos chamacos, que conocían el carácter estricto de su padre, que los había  educado sin permitirles decir disparates u otra grosería, se miraron uno al otro como diciendo: “tú,... yo, no”. Pero ante la insistencia de quien buscaba hacerles menos pesada la tarea que les había impuesto, Arturo, sintiéndose  estimulado por Martín que con cuchicheos le recordaba una adivinanza escuchada a  sus compañeros de juego, accedió, no sin antes preguntarle a su papá que si lo que iba a escuchar no le causaría enojos. A lo que él contestó que no, que de ninguna manera  se molestaría, siempre y cuando no dejaran de arrancar el pajón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bueno, a´i te va! ...  ¿Pero, no te vas a enojar? -se aseguró de ello Arturo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente, don Venustiano le confirmó que no habría problema. Confiado en ello, Arturo se destapó diciendo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ulo, ulo, tres pelos en tu culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía no bien cerraba la boca por donde  le había salido la última palabra a Arturo, cuando ya le estaban lloviendo los majaguazos, y a Martín también porque  - según el decir de don Venustiano -tenía culpa por haber alentado a su hermano a decir ese disparate.&lt;br /&gt;-“Y, ahora, para que se les quite.... nos vamos a ir hasta que anochezca, léperos”, remató don Venustiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arturo, con llanto en los ojos y sin dejar de arrancar la hierba, dijo en voz baja: “no es leperada, es el nanche”.&lt;br /&gt;La explicación no aminoró el castigo; el retorno a la casa de ellos fue en silencio, aunque de vez en cuando en la oscuridad, una risilla se escapaba como aligeramiento del llanto derramado por algo que se había dicho sin la menor intención de ofender a su señor padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Tiempos aquellos, señores! ... Tiempos de respeto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070102059035287?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070102059035287/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070102059035287' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070102059035287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070102059035287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-adivinanza.html' title='LA  ADIVINANZA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070091443767331</id><published>2006-10-12T19:54:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:55:14.516-05:00</updated><title type='text'>EL INSOMNIO DE DON CHUCHO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Doña María de Jesús, doña Chucha, mujer delgadita pero de una gran fortaleza física, dormía junto a su esposo, don Jesús, don Chucho, que en las últimas horas de la madrugada no podía conciliar su sueño con la almohada. Corajudo, como es el viejito de noventa y siete años,  le dio por gritar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Chucha, Chucha!- Como viera don Chucho que ésta no le contestaba, optó por golpearla con uno de sus codos al tiempo que insistía-¡Chucha, Chucha! Pero, ni así despertó la viejita. A él no le quedó más que desahogar su enojo, diciéndole:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sí, como tienes tu pendejo que te mantenga, te duermes a pierna suelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Chucha no se enteró; durmió hasta el amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otra ocasión, ya muy avanzada la noche, don Chucho tampoco podía dormir, y nomás por  molestar,  codeó a su esposa al tiempo que le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Chucha, Chucha!&lt;br /&gt;-Sí, Chucho, dime- contestó ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Molesto, don Chucho, le reclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-”Jajajay, cabrona; no puedes dormir; seguramente estás pensando en tu querido”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esa calma de ángel que tiene doña Chucha, se concretó a decirle: “Ora, tú, qué cosas piensas”, y se volvió a dormir mientras don Chucho se quedó con sus ganas de pelear.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070091443767331?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070091443767331/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070091443767331' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070091443767331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070091443767331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-insomnio-de-don-chucho.html' title='EL INSOMNIO DE DON CHUCHO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070082528207827</id><published>2006-10-12T19:52:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:53:45.423-05:00</updated><title type='text'>EL TELEGRAMA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;Cierta mañana se recibió un mensaje con carácter de urgente en la oficina de Telégrafos de la comunidad de Salsipuedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El texto decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Presidencia de la República. México, D.F. Aviso urgente a autoridades locales. Se acerca fenómeno natural de grandes dimensiones. Tomar medidas necesarias. Responder a mensaje con informe detallado a la brevedad posible.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mensajero tomó su bicicleta y como alma que lleva el diablo hizo llegar la misiva al comisario municipal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en la Ciudad de México no se recibía ninguna respuesta por parte de la comunidad. Transcurridos 2 meses se recibió un telegrama proveniente del Comisario de la localidad de Salsipuedes, con el siguiente texto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Recibimos a fenómeno natural con gente armada en la entrada del pueblo. Lo corrimos a punta de balazos. Pero no podíamos enviar informe detallado porque nos pegó un temblor de la chingada.”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070082528207827?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070082528207827/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070082528207827' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070082528207827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070082528207827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-telegrama.html' title='EL TELEGRAMA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070074436223726</id><published>2006-10-12T19:51:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:52:24.436-05:00</updated><title type='text'>EL AGENTE.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Se realizaban los preparativos para la recepción del Comandante General de la Policía del Estado, que visitaría a La Esperanza, con el objeto de revisar las condiciones en las que estaba laborando el cuartel de la policía comunitaria destacamentado en la localidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uniformes y armas completamente limpios; reos bañados, rasurados y comidos; el olor a mole de guajolote ya inundaba la vieja casa de adobe que hacía las funciones de comandancia y cárcel a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sargento Aquiles era el encargado de guiar los destinos de la comandancia de La Esperanza y desde muy temprano se había dado a la tarea de prevenir hasta los más pequeños detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minutos antes de que llegara el funcionario estatal, se acercó al Sargento Aquiles uno de los parroquianos para solicitarle empleo como policía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oiga mi capitán, quiero pedirle que mi dé trabajo aquí di policía; yo quiero andar con mi fusil, y mi uniforme.&lt;br /&gt;-Tas loco Cesáreo, cómo crees que te voy a dar chamba; no ves que ni siquiera das la altura. A ver ¿cuánto mides?&lt;br /&gt;-Pos ni se; como 1.55 mi capitán.&lt;br /&gt;-No soy capitán; soy sargento y además la medida reglamentaria es de 1.65 y ya vete; tengo harto trabajo. Además viene hoy el Comandante y si te ve que no das la altura me va a regañar.&lt;br /&gt;-Mire mi capi…perdón mi sargento, platíquile al Comandante que quiero trabajar y que li parece si li doy unos pesos.&lt;br /&gt;-Mmmm…no, no; cómo crees Cesáreo, anda vete.&lt;br /&gt;-Ándile mi jefe.&lt;br /&gt;-Bueno, vamos a ver…vamos a ver. Cuando llegue el Comandante ya veremos.&lt;br /&gt;Cesáreo le dio al Sargento Aquiles un rollito de billetes, entonces recibió órdenes de su nuevo jefe para que tomara un uniforme y unas botas de la bodega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Comandante arribó a la comunidad a las tres de la tarde, fue recibido con cohetes y música de viento. Realizó una visita al centro de la ciudad en donde ya se había improvisado un templete para pronunciar un discurso a la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posteriormente se encaminó a la comandancia en donde ya se encontraban formados por estatura todos los policías del destacamento, incluyendo al nuevo integrante que obviamente ocupaba el primer lugar de la fila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Comandante, un policía con varios años de experiencia, de fortaleza y altura considerables, recorría la fila inspeccionando con ojo clínico a cada uno de los policías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al lugar que ocupaba Cesáreo en la fila lo barrió con una mirada y observó con detalle al diminuto oficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mmmmm….a ver Sargento venga para acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquiles se apresuró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dígame mi Comandante.&lt;br /&gt;-¿Por qué está entre el personal este sujeto? Desde mi punto de vista no da la estatura reglamentaria.&lt;br /&gt;-¿No señor? Me parece extraño. A ver oficial Cesáreo ¿Cuánto midió?&lt;br /&gt;-2500 pesos mi sargento&lt;br /&gt;Los ojos del Comandante parecían salirse de sus órbitas y Aquiles tomó una tonalidad lívida, ante tan comprometedora respuesta.&lt;br /&gt;-No sea tarugo; que cuánto midió de altura, no cuánto me dio.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070074436223726?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070074436223726/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070074436223726' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070074436223726'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070074436223726'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-agente.html' title='EL AGENTE.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070064766225532</id><published>2006-10-12T19:49:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:50:47.843-05:00</updated><title type='text'>EL SUEÑO REPARADOR.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan, quienes vivieron en la casa de don Ricardo Ventura Centenario, don Ríchar, como se le conocía al cacique de Peñas de Lobo, Gro., que  en una mañana del mes de mayo cuando empiezan a arreciar los calores, su mujer, doña Fortunata Olvera de Ventura, con urgencia levantó a la servidumbre para que prepararan un variado y nutritivo almuerzo a su marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cocineras se sorprendieron de la disposición escuchada, porque en cuestión de racionar los alimentos, doña Fortu, no obstante que navegaba en la abundancia, había impuesto un régimen de austeridad, empezando por su marido a quien le decía que no debía comer en demasía y menos carnes y otros derivados de lo que producían su rancho y el extenso campo cultivado por él durante los trescientos sesenta y cinco días del año. He ahí que, don Ríchar siempre padeciera “latido” y una anemia que frecuentemente lo ponían al borde de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la enfermedad se posaba sobre el cacique, su mujer se soltaba diciéndole: “Ya ves,... eso te pasa por tragón,... por jambado”. Don Ríchar, paciente como era, aguantaba la reprimenda, aunque ganas le sobraban para decir lo que todos sabían: lo tenían bien trabajado y a medio comer, porque según el decir de doña Fortunata, era pecado comer mucho. En consecuencia, cuando la enfermedad cedía en él, ella se afanaba más en someterlo a una dieta rigurosa; su bastimento consistía en tortillas frías, unos cuantos chiles verdes y granos de sal que en veces  era  enriquecido con alguna tortilla con guiso que alguno de sus peones le daban como muestra de la compasión que sentían por su patrón al verlo venir, encorvado,  huesudo, soñoliento y con la mirada perdida en el horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso las disposiciones de la mañana de referencia, tomaron por sorpresa a mujeres y hombres que servían a doña Fortunata, y más descontrol hubo, cuando miraron que fue en busca de su marido que se encontraba en las caballerizas, trayéndolo con amabilidad y comedimiento hasta sentarlo en una silla del comedor en donde reposaban alimentos preparados y un abultado bastimento, distinto al que tradicionalmente le preparaban para que mitigara su hambre durante los días que duraba la búsqueda y pastoreo de su ganado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más sorprendido de este cambio, fue don Ríchar, pero su mansedumbre no se alteró, comió y se hizo del abultado tenate que contenía alimentos con la misma parsimonia de días anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La curiosidad inundó el ambiente, rondó en el transcurso de ese día, hasta que doña Fortunata llamó a Petronila, su ama de llaves, y le contó el por qué de su repentino cambio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ora verás, Petro, que tuve un sueño de veras que reterraro: soñé que se había muerto mi marido y que días después la muerte vino por  mí; y que derechito me fui a los infiernos. Y que voy viendo que allí estaba mi marido en medio de llamas que se levantaban hasta sus rodillas. Y, ahí tienes que cuando me columbró, que me dice: “Ajajayyy, ya llegaste,...  hija de la chingada. Ahora aquí nos vamos a fregar los dos; tú por miserable, muerta de hambre, y yo por tarugo”. Ahí  tienes Petronila, que  luego se dirigió a un montón de diablos que estaban comiendo alrededor de la lumbre, y  a grito pelón les exigió que le echaran más leños a la hornilla; éstos lo obedecieron y como eran muchos, casi al momento la lumbre creció, y cuando dos diablos me iban a llevar hasta donde estaba mi marido, que para esa hora se le veía todo sollamado por las flamas que le llegaban hasta los hombros, entonces que despierto bañada en sudor y con el corazón que me hacía tun tun , como queriéndose salir.&lt;br /&gt; Doña Petronila, que no perdía detalle de la  plática, se limitó a decir: “¡Alabado sea Dios!”, al tiempo que imaginaba los beneficios que traería el soñar de su patrona. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070064766225532?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070064766225532/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070064766225532' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070064766225532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070064766225532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-sueo-reparador.html' title='EL SUEÑO REPARADOR.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070056066713381</id><published>2006-10-12T19:42:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:49:20.766-05:00</updated><title type='text'>EL PEDIMENTO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Un indito enamorado como estaba de La María, convino con ésta que se matrimoniarían. Para  este propósito recurrió a quien años atrás lo llevó a la pila bautismal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Padrino –le dijo con respeto- lo quiero pedirle,  pida  mano de mi novia.&lt;br /&gt;-¿Ya lo pensates bien, Juanucho, ya lo pensates? – fue la respuesta del viejo que invitaba a   la reconsideración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche del domingo siguiente, en carácter de huhueyote mayor, don Gregorio Tepec  Chiporahua, se apersonó en la casa de los padres de la novia. Contra lo acostumbrado, el novio, Juan Rosendo Mejía, lo acompañaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de los saludos y ese decir y más decir que semeja un ritual cuando se pretende convenir la realización de un matrimonio entre habitantes de pueblos pequeños, alejados y dispersos en el suelo de México, el padrino empezó su tarea de pedidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante lo que veía venir don Carmelo Tlalmanalco, pidió a su mujer, doña Altagracia Dircio, que estuviera presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ven mujer, que los señores nos quieren decir algo- con la mirada dirigida hacia el piso, la señora,  sin pronunciar palabra alguna de situó a un lado de quien la llamaba; a leguas se notaba su descontento, mismo que descargaba de vez en cuando sobre la naturaleza del supuesto novio. Por la mente de ella, rondaba lo trabajadora que era su hija (lavaba, planchaba, acarreaba leña, payanaba el nixcontle, hacía tortillas, guisaba,...) y la carga que recaería sobre su persona en caso de que ésta se casara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi ahijado, aquí presente- dijo con parsimonia don Gregorio -me lo ha pedido que pida la mano de la hija de ustedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Carmelo, cuyo hacer mucho dependía de lo que dijera su mujer, levantó la mirada hacia ella en espera de su opinión. Ella, que de por sí era bravucona, resolló gordo y  enfrentó al huehueyote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No lo sabe lavar su ropa! ¿Pa´ qué lo quiere?.&lt;br /&gt;-Pero, más que sea ancina, mi ahijado la quiere – contestó don Gregorio.&lt;br /&gt;-¡No lo sabe ni poner frijoles! ¿Para qué lo quiere?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Goyo, no se apartó de su “Pero, más que sea ancina, mi ahijado la quiere”, repitiéndolo como sonsonete, después de que doña Altagracia mencionaba cada uno de los supuestos defectos que tenía María, con la intención de provocar un desánimo en el novio porque no sabía su hija planchar, guisar, remendar, coser, ... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan, que había permanecido acurrucado al lado de su padrino, veía como se le quería escapar la oportunidad de matrimoniarse con su prenda amada. De ahí que, cuando su pretendida  suegra quiso dar por terminada la entrevista con un:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡En pocas palabras,... no lo sabe trabajar! ¿Pa´ que la quiere?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Impulsado por el amor que sentía por María, se puso de pie y soltó su decir determinante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Si no lo quieres pa´ que lo trabajes, lo quieres pa’ que lo montes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante tan convincente manifestación, don Carmelo y don Gregorio, consideraron necesario acordar la fecha de la boda. Y, según  el decir de la gente, con el tiempo, él y María, fueron muy felices.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070056066713381?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070056066713381/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070056066713381' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070056066713381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070056066713381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-pedimento.html' title='EL PEDIMENTO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070015535967365</id><published>2006-10-12T19:41:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:42:35.436-05:00</updated><title type='text'>EL TESTIGO ANDANTE.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Don Fabián, un señorón que ha rebasado los ochenta años, hincó sus espuelas en la panza de su penco para que éste apresurara el paso en la cuesta cercana al lugar donde pastaba su ganado. Atrás de él, en ancas de El Calandrio y abrazado a la cintura de su abuelo, cabalgaba su nieto José, un chamaco de escasos ocho abriles que disfrutaba  la compañía del viejo que tenía fama de sabio. A pocos pasos de allí, se encontraron a don Victoriano, dando motivo a un diálogo que se dio en lo ancho del camino:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Victoriano, ¿No viste mi vaca la Tapayola?- pregunta con cierta impaciencia don Fabián.&lt;br /&gt;-No, que yo sepa tu hermana no está enterada de la hora- contestó de inmediato don Victoriano.&lt;br /&gt;-Te estoy preguntando que si viste a mi vaca la Tapayola.&lt;br /&gt;-No creo que sepa Concha y menos Lola que se fue a misa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te estoy preguntando la hora, ni quiero saber algo de mi hermana, de Concha o Lola, lo que  yo quiero es saber de mi vaca Tapayola -  gritó enojado don Fabián.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con toda calma le respondió don Victoriano: “No, ellas no andan en la bola... “&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no aguantó más don Fabián, y con visible desesperación fustigó a su caballo, lanzando como despedida sus desahogos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vete a la chingada... pinche sordo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obteniendo,  a manera de respuesta procedente del tío Victoriano, un: “lo mismo pido para  ti, cuñado, lo mismo; que te vaya bien”; al tiempo que azuzaba a su borrico para alejarse e irse metido en el silencio de su perenne sordera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José, que había permanecido como mudo testigo de la conversación dada entre su abuelo con el tío abuelo Victoriano, sintió el tufo de una serie de pedos que su abuelo solía dejar escapar cuando más enojado estaba, al tiempo que decía:&lt;br /&gt;-Éste es para mi cuñado Victoriano,...  este también... y éste,...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el hedor lo atosigaba, se  atrevió a protestar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Abuelito, abuelito!,...son para él, pero yo los estoy oliendo-obteniendo como respuesta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--¡Cállate! ¡Cállate, chamaco!,...  tú no sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Calandrio, con su carga a cuestas, empezó a trotar con ánimo de llegar al paraje La Gallinita Asada en donde seguro estaba que le permitirían pastar; instantes después, al abuelo Fabián  le dio por silbar una tonadilla, al tiempo que propiciaba una conversación amena con su nieto; como en repetidas ocasiones, le  narró acontecimientos  vividos o presenciados en tiempos de la revolución. José, que aún guardaba vestigios de los olores recibidos,  recuperó su alegría, más, cuando al llegar a la cima, aspiró aires impregnados de florestas provenientes de  las ramas de titipanzin, nixtamalxochil, quiebraplatos y copalcohuites, y se le olvidó lo de La Tapayola, la vaca madre que comandaba el rebaño de su  abuelo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070015535967365?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070015535967365/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070015535967365' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070015535967365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070015535967365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-testigo-andante.html' title='EL TESTIGO ANDANTE.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116070003939780573</id><published>2006-10-12T19:38:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:40:46.163-05:00</updated><title type='text'>LA PARRANDA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Cuenta uno de mis amigos originarios de Tierra Caliente, que en una ocasión que él y una veintena de coterráneos se encontraban inmersos en el disfrute de una parranda, cuando se les acabó el vino, que a esas horas de la madrugada era necesario para mantener los ánimos en un pequeño pueblo de esa región. Después de que innumerables mandaderos habían regresado sin el preciado líquido, a alguien se le ocurrió decir: “vamos a la casa de doña Chona, ella, seguro estoy que nos va a surtir”. Acto seguido se dirigieron hacia la casa de la señora de referencia, misma que estaba ubicada junto a un montón de piedras que se utilizaba para asolear la ropa en medio de un enorme solar protegido por postes y alambre.&lt;br /&gt;Uno a uno, entre la alambrada,  fueron introduciéndose al terreno. En medio de la oscuridad, se les fue encima un perro bravo del tamaño de un Gran Danés que los obligó a correr alrededor del asoleadero. Cuando más atosigados estaban, a coro les dio por gritar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Doña Chona, ... tía, tía Chona. ... Su perro, su perro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz de la casera, se dejó escuchar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No le tengan miedo; ya está capón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta los sorprendió, momentáneamente quedaron inmóviles; qué les daba a entender doña Chona; pero, ante la agresividad del perro, cuenta mi amigo, que hasta el cuete se les bajó; algunos se encaramaron al montón de piedras, y los más ligeros emprendieron la decorosa huída, antes de que otra cosa les sucediera.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116070003939780573?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116070003939780573/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116070003939780573' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070003939780573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116070003939780573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-parranda.html' title='LA PARRANDA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069986544227288</id><published>2006-10-12T19:35:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:37:45.510-05:00</updated><title type='text'>LA SERENATA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;En mis años de estudiante, alumno de la normal “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Gro., solía correr gallo.  La noche de un día viernes, mis amigos y yo nos organizamos para entonar canciones junto al balcón de la casa en donde vivía la novia o amiga   de alguno de nosotros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las dos de la mañana, según el tintinear del reloj de la iglesia de la ciudad de Tixtla, Gro., cuando, al estar cantando bajo la ventana de la última casa programada en nuestro itinerario, se acercó un hombre alto cubierto por un enorme sarape que le llegaba hasta los pies; se detuvo, quedó  junto a nosotros sin decir  palabra alguna; pero al cesar los acordes de las guitarras que acompañaban la canción Diosa, de Zendejas, y presurosos nos disponíamos a retomar el camino rumbo a la Normal, de su garganta brotó una voz aguardentosa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A dónde van, chamaquitos? ¡Nadie se mueva o se lo lleva la chingada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante que  éramos un grupo conformado por trece aguerridos jovenzuelos, superior a él en número y vigor, nadie se movió; tampoco se intentó persuadirlo para que nos permitiera alejarnos de ese lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos a ver si son gallitos o puros pájaros nalgones!-  dijo al tiempo que extraía de sus ropas una botella cuyo líquido procuró que resbalara por su gaznate.&lt;br /&gt;-Vamos a ver – prosiguió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Se saben  Cielo rojo? ... ¿Perfidia y Solamente una vez?,...  ¿Se las saben?&lt;br /&gt;Alguien de nosotros dijo: “Sí”, con voz entrecortada,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor del gabán, a quien no se le miraba la cara por el enorme sombrero que llevaba, ordenó: ¡síganme! Curiosamente, se había apoderado de nosotros una mansedumbre inexplicable; la rebeldía que nos caracterizaba en casos similares, desapareció; acatamos, sin replicar, su indicación; así llegamos hasta una casa ubicada en un callejón oscuro, cerca de Las Siete Esquinas.  Ahí, como pudimos, cantamos las tres canciones cuyos nombres había pronunciado. Cuando terminamos, escuchamos que el hombre gimoteaba; lo notamos porque con voz entrecortada, nos dio las gracias e hizo que le prometiéramos que a las ocho de la mañana de ese día, regresaríamos a su casa para saborear el pozole que su prenda amada, así lo dijo, había preparado para festejar el cumpleaños de ella.&lt;br /&gt;-Preparen Las mañanitas- fue lo último que oímos de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al despedirnos en medio de las sombras de la madrugada, sentimos que el frío nos fustigaba el cuerpo. Cuando  estuvimos bajo la iluminación proveniente de una luminaria sujeta en lo alto de un poste ubicado en una esquina, dirigimos la mirada hacia él, notamos que en una de las ventanas que daba a la calle, había claridad, quedando al descubierto la silueta de una mujer que agitaba uno de sus brazos en señal de adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las siete y media de la mañana salimos de Ayotzinapa para estar  a la hora y lugar convenidos. Entre bromas festejábamos la agasajada que nos daríamos en casa del señor del gabán. Para llegar  puntuales, tuvimos que correr los últimos quinientos metros que faltaban de nuestro recorrido; jadeando entramos al callejón. Pero ¡oh! sorpresa la que nos llevamos cuando estuvimos frente a la casa en donde habíamos cantado las canciones últimas; el panorama era desolador: paredes corroídas por la humedad, techos caídos y puertas de madera derrumbadas. Alguien que nos vio boquiabiertos ante la fachada en ruinas, nos dijo con comedimiento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay nadie, muchachos,... hace muchos años que la dueña, una señora bonita, murió; la encontraron muerta.  Según el decir de la gente, a causa de la tristeza que se apoderó de ella por la desaparición repentina de su  esposo o querido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el transcurso de algunos días, no corrimos gallo, pero ante el reclamo de quienes eran depositarias de nuestros afectos amorosos, reiniciamos nuestra afición; pero, sin olvidar la noche del engabanado y la promesa de aquella comilona frustrada.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069986544227288?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069986544227288/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069986544227288' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069986544227288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069986544227288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-serenata.html' title='LA SERENATA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069970713876604</id><published>2006-10-12T19:31:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:35:07.266-05:00</updated><title type='text'>COSA DE MACHOS.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Teresa Bravo Terreros, a quien en el pueblo se le conoce como Tereso, por su abierto comportamiento como hombre,  se le escucha con frecuencia decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nosotros los machos, semos cabrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante ello, nomás por el puro afán de pasar un buen rato, Malaquías Ventura, Orlando Simón y Antonio Luna la invitaron a un duelo etílico. Para lo cual, con anticipación la comprometieron a no faltar, argumentando que éste sería para conmemorar su cumpleaños. Teresa empeñó su palabra de que estaría presente. A la hora y en el día convenidos, se reunió con ellos en un solar que no tenía más que una mediagua pequeña en donde cupieron todos, además una tina repleta de botellas con cervezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Entonces qué, vale!  ¿Bebemos?- le dijo Antonio a Teresa, que vestía pantalón vaquero y camisa  con dibujos a cuadros; calzaba botas y se cubría la cabeza con un sombrero de porte tejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿O qué,... te rajas?- sonó retadora la voz de Malaquías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Te rajas,... te rajas!  ¿Cuál te rajas? Sólamente que no fuera macho- respondió ella en tono sarcástico, al tiempo que lanzaba un escupitajo que aterrizó junto a los pies de Antonio Luna, quien le afirmó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Arajo, Tereso, eres como la chingada... - lo dijo con sunga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Más que eso, soy cabrón, ¿O qué, acaso nosotros los machos no semos cabrones?&lt;br /&gt;Orlando Simón  destapó cuatro botellas de cerveza y las distribuyó. Broma tras broma y decir  y más decir hicieron amena la convivencia en la que Teresa confirmó su condición de macho y cabrón, según el decir de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de haber consumido mucha cerveza durante  tres horas en que el bullicio fue subiendo de tono, una urgencia urinaria se apoderó de Antonio, quien de inmediato se dirigió a sus compañeros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Arajo, vales, tengo ganas de tirar las aguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Faltaba más, faltaba menos!- habló Malaquías&lt;br /&gt;-Un mexicano nunca mea solo,  ¡te acompañamos! ¿Verdad, valedores?- La respuesta no se hizo esperar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bah! ..., clarines. –se escuchó a coro.&lt;br /&gt;Al no existir construcción alguna para satisfacer estas necesidades fisiológicas, ni lugar en donde esconderse, los tres hombres de referencia se arrimaron a una de las paredes; desde allí miraron que Teresa hizo lo mismo en el lado opuesto; los tres se desabrocharon los pantalones para facilitar la descarga de su vejiga; Teresa simuló hacer lo mismo. Durante algún tiempo los cuatro permanecieron de pie; finalmente Teresa miró que sus compañeros se fajaban los pantalones, ella también hizo lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la vejiga desahogada, Malaquías contó un chascarrillo que culminó con eso de: “Caminando y meando para no hacer pozo”. Pero Teresa no le encontró gracia a lo escuchado;  posiblemente a causa de que su vejiga estaba repleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos a beber, Tereso; ¿O qué? ... ¿Te vas a rajar? –Orlando la presionó.&lt;br /&gt;-¿Cuál rajar? ¡Sólo que no fuera macho! – intervino Antonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ay cabrón - complementó Malaquías al tiempo que entregaba otra ración de cerveza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el transcurso de la tarde, conforme seguían consumiendo la bebida, volvieron los hombres a propiciar que todos, como buenos mexicanos, mearan juntos, argumentado que eran machos y cabrones. Teresa siguió su simulación para no aislarse del grupo, pero después de cinco horas de estar con ellos, ya no aguantó más y procedió a despedirse. Todavía Malaquías la quiso detener:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Arajo, valedor,... la mejor mula se me quiere echar- le dijo burlón.&lt;br /&gt;-¿Acaso no eres macho?- habló Orlando&lt;br /&gt;-Quédate otro rato, Tereso, siquiera de aquí hasta que nos echemos otra meada juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo escuchado provocó carcajadas. Teresa, entendió la intención que los había llevado a invitarla; medio borracha como estaba y con la molestia por la urgencia de visitar un lugar donde desahogar su vejiga, levantó el brazo derecho y dibujó, lo que en su ambiente representaba una soberana mentada de madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres hombres, aunque conscientes de que habían fracasado en su intención, rieron a más no poder, al tiempo que Teresa se fue con su integridad a salvo, al no haberles permitido que la vieran satisfacer su necesidad conforme a su naturaleza de mujer. A partir de entonces, a ellos, de sí, les nació respetarla, confirmándole que en verdad reconocían que  era muy macho y muy cabrón, cosa que acogió con agrado&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069970713876604?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069970713876604/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069970713876604' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069970713876604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069970713876604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/cosa-de-machos.html' title='COSA DE MACHOS.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069947947015319</id><published>2006-10-12T19:28:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:31:19.576-05:00</updated><title type='text'>LOS DANZANTES.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;En la plazuela de un pueblo anclado en la montaña de Guerrero, danzan Moros y Cristianos; lo han venido haciendo desde las ocho de la mañana en honor al santo patrón del  lugar. Son las doce horas del día, y la gente rodea a los danzantes que sudorosos ponen su mejor esfuerzo para aparentar realidad en el drama y la contienda que conlleva su danzar. Repentinamente, un moro le dice a su contrincante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Espératelo! ... Voy  marrármelo mi huarache!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cristiano, de figura diminuta pero ágil, le contesta de inmediato:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A mí no me lo haces pendejo...  Qué marrar ni marrar,...  se te olvidó tu relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Instantes después, reanudaron sus movimientos, y para que el danzante Cristiano  no fuera a decir algo, el Moro dijo parte de su discurso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que vengo,... qué es lo que escocho? ... De ver tanta gente, mejor mi joyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente miraba con entusiasmo a los danzantes, mientras un niño de escasos tres años lloraba desconsoladamente sentado en la banqueta próxima a ellos. Sus lágrimas escurrían y se mezclaban con el sudor y la mucosidad provenientes de sus narices. Por la indiferencia que había hacia él, daba la impresión de que se hallaba perdido. Pero, de repente, se escuchó la voz del Cristiano de figura diminuta y ágil:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pérate, Moro valiente, voy a darle chichi  mi´jo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, acto seguido, se despojó de la indumentaria, botó al carajo su machete y se dispuso a atender al niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jefe de los Cristianos, al escuchar las palabras de su correligionaria.  Con el machete en alto, gritó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“¡Alto Moros!, silencio mósica....  siñora, siñores,.... Soldado cristiana, va dar mamar su hijo!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La concurrencia no se desperdigó; se quedó en espera de que reanudara el espectáculo, con el deseo de ver rendidos a Los Moros. Minutos después el niño, con la cara limpia y el estómago lleno, quedó sentado en la banqueta. Y, nuevamente, se inició la refriega entre danzantes al son de la tamborilla y el sonsonete de violines pueblerinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Moro, que era un indio ladino, aprovechó el  momento de cansancio del Cristiano, o mejor dicho, la Cristiana, para decirle al oído:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nomás que termine esto, qué te lo parece si nos vamos entendiéndolo en un rinconcito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La indita, que no era ninguna tonta, sin dejar de revolotear el machete, le dijo a grito abierto que no; todavía él le preguntó que por qué no; a lo que ella contestó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡ Porque no soy tu pendejación!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La danza siguió y siguió hasta el anochecer, con la derrota de los Moros.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069947947015319?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069947947015319/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069947947015319' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069947947015319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069947947015319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/los-danzantes.html' title='LOS DANZANTES.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069925469149610</id><published>2006-10-12T19:26:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:27:34.910-05:00</updated><title type='text'>LA CURA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ernesto Oropeza, más conocido como el Chivo, había frecuentado médicos y una diversidad de curanderos en busca de un remedio que le quitara la rigidez de su cadera que le impedía moverse con soltura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el círculo de amigos que frecuentaba Ernesto, después de que se le sugiriera infinidad de remedios caseros sin resultado positivo, llegó a comentarse que sufría el hechizo de alguien que lo mantenía en actitud sumisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día de tantos, sin plan alguno se reunieron y bebieron bastante licor, y como nunca al Chivo se le vio tieso como siempre, pero eufórico; más tarde, todos se trasladaron a un centro nocturno en donde se bailaba música afroantillana y otros ritmos de mucho movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jolgorio se hizo grande en ese lugar saturado de gente alegre. Había mujeres y hombres de distintas nacionalidades. Una güera de buen ver invitó a Ernesto Ortega para que bailara con ella; él, azuzado por la algarabía de sus compañeros, se levantó y la acompañó al centro de la pista. Por un buen rato sólo se miraba la cabeza de él sacudida por el ritmo acelerado de la música. Alguien se preguntó cómo le estaría haciendo para superar su tiesura y bailar como lo estaba haciendo. Sus amigos optaron por olvidarse momentáneamente de Oropeza, de quien se decía había agarrado movida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la farra estaba por concluir, se vio venir al Chivo Oropeza; abrazaba a la güera, y, ¡Oh sorpresa! Caminaba completamente normal. Alguien le preguntó: “Ernesto, ¿y tu tiesura?” Hasta entonces se dio cuenta de su alivio. De lo que fue su cura, se dijo mucho: que un trauma,... que su cuerpo se acomodó,... que la música lo desestresó,... que esto, que lo otro; lo cierto es que el buen amigo Ernesto Oropeza se sintió tan bien que hasta llegó a recomendar, como medio curativo a cuanto entiesado encontraba, ese centro recreativo con música antillana,.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069925469149610?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069925469149610/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069925469149610' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069925469149610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069925469149610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-cura.html' title='LA CURA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069891642823408</id><published>2006-10-12T19:21:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:22:02.796-05:00</updated><title type='text'>LA RECONCILIACIÓN.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Adalberto Gatica, señor de edad octogenaria, llevaba algunos años separado de su mujer, doña Elena Zamudio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Betito, como se le conocía en el pueblo, no obstante que era un viejito cuerudo y corajudo, recapacitó sobre su actitud y la conveniencia de que doña Elenita retornara a su hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sobrino de don Beto, Genaro Gatica, se encargó de operar el plan que su tío ideó para lograr su propósito: simularían que don Adalberto estaba agonizante para atraer a doña Elenita que había jurado no regresar con su marido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la noche de un día sábado, la casa de don Betito, una cabaña hecha con palma de zoyate, se vio concurrida por familiares, amigos y vecinos. Corrió la noticia en el pueblo: “está agonizando don Beto”. Queriendo o no, doña Elenita, a sugerencia de don Genaro, acudió a su anterior casa para acompañar a su marido en los últimos momentos que, supuestamente, le quedaban de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Betito, actuó bien; simuló su estado agónico; tan enfermo se veía que, cuando llegó doña Elenita, ésta empezó a llorar y se le escuchó decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, Beto, Betito, .. por Dios, no te mueras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su simulación que momento a momento perfeccionaba, don Beto pidió a su sobrino que se acercara; cuando éste lo hizo, muchos murmuraron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguro que le está diciendo en dónde está su dinero guardado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Genaro desapareció momentáneamente de la escena; más tarde se le vio venir con una charola repleta de copas con vino o mezcal, mismas que empezó a distribuir entre la concurrencia; cuando éste llegó junto a la cama del supuesto agonizante, hizo un rodeo para proseguir su reparto. Don Betito, de inmediato dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hijo,...Genaro,... mi´jo; ¿Qué yo soy puente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que provocó que Genaro regresara y le diera en la boca el contenido de una copa de mezcal, hecho que no pasó desapercibido para doña Elenita, que bien conocía lo argucioso que era su marido. En cambio, entre la concurrencia, esto se tomó como que era su último deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo marchaba bien; doña Elenita olvidó el incidente de la copa, y con disimulo procuraba algunas atenciones y mimos a su marido. Ambrosia, la rezandera, ponía sus mejores empeños para que don Betito pasara a mejor vida; Genaro, que a grito pelón le pedía a su tío que no lo dejara en este mundo, disfrutaba aquello de que todos se hubiesen tragado la idea del agonizante. Pero, nunca falta un pero; a la rezandera se le ocurrió que para ayudar a buen morir a don Betito, se encendieran velas; más de una centena de cirios rodearon al moribundo; a los pocos minutos, tufos de mechas y cera empezaron a saturar el ambiente y, qué les cuento que al poco rato empezaron a volar moyotes y a caer del techo alacranes azuzados por la humareda encerrada y, para acabarla de joder, a Graciana Perales, La cholola, le empezó a dar un ataque epiléptico, mandando al carajo su vela encendida, misma que provocó un incendio incontrolable. Era un gritar y más gritar de las señoras, quienes no sabían si apagar el fuego o evitar mordiscos o piquetes de los animales. En esta confusión, se olvidaron del moribundo, y cuando alguien preguntó por él, razón dieron algunos curiosos que lo vieron salir ensabanado, dejando al descubierto su embuste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, se habló de la argucia del tío y el sobrino, también del incendio que se atribuyó al castigo que Dios había enviado al marido de dona Elena. Con el tiempo, no se comentó más el acontecimiento, pero quedó en la mente de los moradores del pueblo, que los moyotes y alacranes habían sido los mismos diablos que querían el alma de don Beto, quien llegó a vivir más de cien años, motivando por ello que se dijera: “está empautado con el diablo”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069891642823408?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069891642823408/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069891642823408' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069891642823408'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069891642823408'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-reconciliacin.html' title='LA RECONCILIACIÓN.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069843720805703</id><published>2006-10-12T19:12:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:13:57.356-05:00</updated><title type='text'>EL PADRINO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;En un pueblo de la Costa Grande de Guerrero, el cacique del pueblo, don Homobono Rentería Romero,  hombre viejo, padrino de más de media comunidad, amaneció de mal humor, con deseos de encontrar quién se la pagara. Para empezar el día, aspirando el humillo de un enorme puro, se recostó en un sillón situado en el corredor de su casa ubicada en la calle por donde transitaba la gente. Una veintena de muchachillos, sus ahijados, uno tras otro, se dispusieron a manifestarle sus respetos, dándose, entre éstos y el viejo, un diálogo al tiempo que le besaban la mano con reverencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Santo padrino.&lt;br /&gt;-Dio´ te bendiga.&lt;br /&gt;-Santo padrino.&lt;br /&gt;-Dio´ te bendiga.&lt;br /&gt;-Santo padrino.&lt;br /&gt;-Dio´te bendiga. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando habían cumplido con su deber los primeros diez ahijados, la voz de don Homobono empezó a denotar impaciencia y enfado; sus respuestas se fueron deformando:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Santo padrino.&lt;br /&gt;-Dio´  e bendiga.&lt;br /&gt;-Santo Padrino.&lt;br /&gt;-E´ te bendi  ...&lt;br /&gt;-Santo padrino.&lt;br /&gt;-E´te...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enojo del padrino fue creciendo, e hizo crisis cuando el ahijado, que ocupaba el vigésimo lugar, con esmero le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Santo padrino!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obtuvo, como respuesta, un contundente:  “¡chinga tu madre!”..., provocando risotadas  entre la muchachada que se alejó festejando la ocurrencia del padrino a quien desde  lejos le hicieron presente su algarabía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo los miró, contagiándose de su alegría; aspiró el humo de su puro y murmuró: “muchacho´, calientiiiillo´, hijo´ de siete ch ... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069843720805703?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069843720805703/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069843720805703' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069843720805703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069843720805703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-padrino.html' title='EL PADRINO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069834180358698</id><published>2006-10-12T19:11:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:12:21.956-05:00</updated><title type='text'>LA COCHINADA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El compadrito, hombre muy querido del compadre, llega a visitar a sus compadres. El compadre en señal de agrado le dio una buena ración de mezcal y ordenó a la comadre que le preparara la cena: guiso sabroso y memelas calientes. Cuando el compadre se da cuenta que su visita  empezaba a bostezar, de inmediato le dice a su mujer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Prepara la cama, el compadrito se queda a dormir.&lt;br /&gt;-¡Dormir!, _ protesta ella, dormir, ¿y dónde?&lt;br /&gt;-¿Cómo que dónde? ¡Sonsa! ... poss, dónde más, sino en nuestra cama.&lt;br /&gt;-¿Y nosotros?- pregunta molesta la comadre.&lt;br /&gt;-¿Y nosotros?, taruga,... poss dónde más ,... poss allí con él.&lt;br /&gt;-¡Yo, no!&lt;br /&gt;-¿Ah, no?.  Sonsa, ¿No? ¿Quién manda?... ¿Quién?&lt;br /&gt;-Poss tú.&lt;br /&gt;- Entonces, se hará como digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, entre protestas y regaños que se dieron entre esposos, el compadrito fue acomodado en la cama, junto a la pared; la comadre quedó en medio, entre los compadres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día, muy temprano, cuando el compadrito se disponía a proseguir su camino; la comadre le dijo a su esposo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Viejo, antes de que se vaya, quiero decirte que el compadre, cuando te dormiste, hizo conmigo su cochinada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? ... ¿Hizo su cochinada contigo?  ¡Ya ves!, y querías que yo durmiera junto a él. ... ¡Vale que soy tarugo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante tal respuesta, a la comadre no le quedó más que poner buena cara, despedir al compadrito y decirle que regresara cuando quisiera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069834180358698?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069834180358698/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069834180358698' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069834180358698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069834180358698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-cochinada.html' title='LA COCHINADA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069823978803272</id><published>2006-10-12T19:09:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:10:40.410-05:00</updated><title type='text'>DOÑA CUNDA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Don Regino Antúnez Pedraza, descansa en su sillón preferido repasando las cuentas de un rosario, mientras que su mujer, doña Facunda Tepec, barre dando escobazos aquí y allá con enojo. Al llegar adonde está su marido, imprime mayor fuerza a su trabajo, y  adrede lo golpea en los pies; éste, que tiene la paciencia de un verdadero santo, le pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás enojadita?&lt;br /&gt;-¡Sí! ... ¿Y qué?- contesta ella con mayor enojo y deseos de que su marido se contradiga.&lt;br /&gt;-Pero si no te hago nada - dijo él, sumiso, con el ánimo de contentarla.&lt;br /&gt;-Precisamente, por eso- dice doña Cunda con mayor coraje.&lt;br /&gt;-Deberías ser como el vecino: los días viernes se pierde y hasta muy noche entra a su casa; pelea con su mujer, y no obstante que hacen su alboroto, al otro día amanece ella como calandria, pizpireta y cantadora. Tú, en cambio, te levantas a la misma hora y al regresar también: comes, duermes la siesta como ratón, te vas a misa, acudes a cenar y te duermes como tronco viejo, sin chiste.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de entonces, don Regino, con el afán de tener contenta a su mujer, le sugirió que se desbalagara con sus amigas y amigos; que se vaya a las fiestas en donde tiene fama de bailadora y entonadora de canciones que acompañaba con su guitarra; mientras él, apegado a su monotonía, acude a sus misas y retiros espirituales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, el barrer de doña Cunda se suavizó y, cuentan quienes tienen la oportunidad de conocerla de cerca, que hasta canturrea y mima a su marido, Regi, como lo llama cuando más contenta está. Aunque, de vez en cuando vuelven los enojos, y ante la consabida expresión de su marido que le dice que “no le hace nada”, la justificación de ella, es “por eso mismo”, y otra vez le dice aquello de “deberías ser como....”  Él, se encoge de hombros y se limita a decir: “quién entiende a las mujeres”; contestándose a sí mismo con algo que escuchó decir: “ a las mujeres no hay que entenderlas, hay que amarlas”. Con ello le vuelve la calma y se mete en sus cavilaciones en torno a su mujercita, una señora bragada, aproximadamente de dos metros de estatura y noventa y ocho kilogramos, que lo tiene acostumbrado a no replicarle jamás, so pena de recibir un bofetón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, aunque sea así, la quiere y es feliz; es su decir a sus amigos y compañeros de feligresía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069823978803272?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069823978803272/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069823978803272' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069823978803272'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069823978803272'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/doa-cunda.html' title='DOÑA CUNDA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069809523239143</id><published>2006-10-12T19:07:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:08:15.353-05:00</updated><title type='text'>LA PAPAYA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Panuncio Robles Mojica, junto con una veintena de sus amigos se involucró en una juerga que duró tres días durante los cuales visitó muchos lugares de la Costa Grande de Guerrero. Durante ese tiempo se olvidó de las consecuencias que le traería su osadía; por el momento, disfrutó a más no poder; pero como todo lo que empieza termina, la tarde del domingo regresaron. Como sabía del coraje que produjo a su mujer por su ausencia repentina y sin explicación, pidió que sus amigos lo llevaran a su casa; pensó que la presencia de ellos aminoraría su castigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus compañeros optaron por apoyarlo. Lo llevaron y quedaron en espera de que su mujer le abriera la puerta y lo recibiera. Después de que Panuncio tocó el timbre de su casa, apareció ella; sin pensarlo mucho se le ocurrió a él decir: “canchili vieja”, al tiempo que le ofreció una enorme papaya madura. La mujer, encorajinada la agarró y se la tiró a la cabeza, desparramándole la pulpa y semillas por la cara. Ante ello, se limpió los ojos y mirando con parsimonia a sus amigos, les dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -Ya ven cabrones, y así querían que yo trajera cocos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069809523239143?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069809523239143/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069809523239143' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069809523239143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069809523239143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-papaya.html' title='LA PAPAYA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069799999627858</id><published>2006-10-12T19:05:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:06:40.190-05:00</updated><title type='text'>LA PETICIÓN.</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt; (El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;El compadrito libidinoso, le trae ganas a la comadre. Un día que sabía que no estaba en casa el compadre, se hace presente. La comadre, sin imaginar las intenciones de su queridísimo compadrito, se porta amable, le abre la puerta, le dice que su marido no está. Éste, se las ingenia para que ella le ofrezca algunas copas de mezcal; cuando ha consumido las suficientes para agarrar valor, a boca de jarro le dice:&lt;br /&gt;-Aflójeme las nalgas, comadre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora, indignada como está, no pierde la calma, con un:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A que mi compadrito con que quiere que le afloje las nalgas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan las horas, la comadre no halla cómo sacar de la casa a su compadrito, y éste persiste en su propósito sin apartarse de la cantaleta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aflójeme las nalgas, comadre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante tanta insistencia, ella le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mire compadrito, a mí quien me las aflojó fue su compadre, y como ya llegó le voy a decir que de inmediato se las afloje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El citado compadrito, palideció, y a sabiendas de que su compadre calzaba grande, optó por salir de la casa como rata por tirante, sin escuchar el saludo de quien llegaba y le decía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No se vaya! ¿En qué puedo servirle?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado el tiempo, y no obstante que las nalgas de la comadre son la obsesión del compadrito, no se ha hablado más del asunto. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069799999627858?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069799999627858/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069799999627858' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069799999627858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069799999627858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-peticin.html' title='LA PETICIÓN.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069792902002595</id><published>2006-10-12T19:01:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:05:29.096-05:00</updated><title type='text'>EL ENCARGO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Adelfo Vargas visitó a su amigo Isidro Sánchez Rodríguez; después de saludarlo le hizo saber el asunto que lo había llevado hasta él:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Arajo,  Siroléis, ya que vas a México, llévate mi reloj para que lo arreglen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Isidro, hombre de buenos sentimientos, no se negó. Tomó el reloj y le dijo la fecha y hasta la hora que  había programado para su regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llevó el reloj, un viejo y destartalado reloj del año de la canica. Para no quedar mal con su amigo, desatendió actividades que lo llevaron a esa ciudad, distrayendo su tiempo en busca de alguien que le metiera mano a lo que más que reloj, parecía caja de pomada de La Campana. Para lograr su propósito, prometió buena paga y hasta propina; además, tuvo que dar vueltas y más vueltas al establecimiento del relojero que de mala gana se había comprometido en esa empresa reparadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al regresar don Isidro de la Ciudad de México, encontró a su amigo en actitud de espera. Sin aguardar el requerimiento que veía llegar, le entregó el reloj. Don Adelfo, después de palparlo y comprobar una y más veces que el funcionamiento era satisfactorio, abrió la boca para decirle:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Arajo, Siroléis, ya ni te pregunto cuánto es, porque seguro que me vas a decir que nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido se retiró del lugar. Don Isidro quiso detenerlo, pero al mirar que iba desparramando bullicios, prefirió, como la vez anterior, dejar que se alejara; Don Adelfo se fue con el brazo en alto, luciendo el enorme reloj diciendo a quien encontraba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me lo arregló mi amigo, Siroléis; él me lo trajo de México&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mirar la felicidad que sus afanes produjeron en su amigo octogenario, se dio por bien servido. Sin olvidar lo que en un momento, éste le dijera:  “ya ni te digo cuánto es porque ...   “.   &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069792902002595?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069792902002595/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069792902002595' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069792902002595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069792902002595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-encargo.html' title='EL ENCARGO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069761349039698</id><published>2006-10-12T18:58:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T19:00:13.563-05:00</updated><title type='text'>EL SUEÑO ANSIADO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solterona del pueblo, después de agotar infructuosamente sus recursos y propiciar sin éxito, encuentros que la condujeran al matrimonio o mínimo que éstos le llevaran a alguien que le hiciera el amor, dicho como ella daba en llamar a la práctica del sexo, recurrió a una amiga, a quien le confesó su urgencia; ésta, que contaba con un haber nutrido de experiencias amorosas, le sugirió estrategias diversas, pero por desgracia para Filomena, la necesitada, ninguna le dio resultado; ante ello, le comentó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira , amiga, no te queda más que  hacerte la loquita; así le llaman a quienes por estar muy urgidas de  aquellito, tienen que hacerse las locas que abrazan el último poste de alumbrado eléctrico que está en El Callejón del Gemido, en espera de que pase un borracho que, según el decir de muchas de las que han vivido esa experiencia, además de estar bien dotado, es experto en violar a quienes encuentra allí a las doce de la noche; pero, debo decirte que las golpea antes de cometer su fechoría con ellas; te lo digo para que estés enterada de ello, aunque, razones deben tener algunas para volver a vivir esa experiencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Filomena, que era fea por donde se le viera, no dijo palabra alguna a su amiga y se fue metida en sus silencios. Sin  meditarlo mucho, la noche siguiente acudió al lugar de referencia. Allí estuvo bajo la escasa luz que provenía de un foco viejo y amarillento. Para sus adentros, repetía como disco rayado: Dios mío, que venga, que venga, que venga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de las doce horas con cincuenta minutos, cuando había perdido las esperanzas de que el borracho violador apareciera, lo vio caminar oscilante en lo ancho de la calle; el corazón se le alegró tanto que sus temores quedaron ocultos. Pero, ¡Oh decepción! ¡ Éste pasó sin hacerle caso, deteniéndose a escasos veinte metros, posiblemente al escuchar el gimotear de ella en el que envolvía algo así como:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que no se vaya, que no se vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de algunos minutos, el individuo regresó y se plantó frente a ella, mirándola de pies a cabeza. El rostro de Filo, que esperaba con ansia lo deseado por mucho tiempo, se iluminó con una sonrisa que dejó al descubierto sus desordenados dientes ahuecados, entonces, el hombre le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡A ti, no te voy a violar! Pero, sí te voy a madrear.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069761349039698?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069761349039698/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069761349039698' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069761349039698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069761349039698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-sueo-ansiado.html' title='EL SUEÑO ANSIADO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069671905256709</id><published>2006-10-12T18:44:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T18:45:19.190-05:00</updated><title type='text'>EL CAZAFORTUNAS.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Dorotea,  muchacha fea y taimada, hija única y la más rica del pueblo, fue cortejada por un cazafortunas; el sujeto planeó embarazarla y aparentar que, obligado por las circunstancias, aceptaba casarse con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las acciones de su plan para dejar la pobreza,  figuraba la idea de invitarla al cine. La señorita Dorotea, después de manifestar algunos remilgos para ocultar su deseo, aceptó. El fulano, que sabía lo que hacía, empezó su labor de convencimiento en la oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dame un beso, Doroteíta, dame un beso, preciosa- dijo él, con voz susurrante.&lt;br /&gt;-¿Y chi nosss cachan?- contestó ella.&lt;br /&gt;-No nos cachan, Doroteíta, no nos cachan- le aseguró el hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el tiempo que duró la proyección de la película, a Dorotea y a su acompañante, se les miró como un solo bulto al amparo de la penumbra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dame esto, dame lo otro,... haz esto, haz lo otro,...- se le escuchaba decir al cazafortunas.       &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, para todo tuvo un: “Y chi che chente,… y chi esto,  y chi lo otro,...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al transcurrir los días, Dorotea, sentía estar en la cima de su enamoramiento; fue cuando el fulano logró llevarla a un hotel de mala muerte que existía en las afueras del pueblo. A los pocos minutos de haber entrado en él, la pareja se entregó a las delicias del amor. Y, ahí está que, cuando más emocionado estaba el cazafortunas, éste, habló ansioso y necesitado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Muévete, Dorotea, muévete!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, que para entonces estaba también a las puertas de un disfrute esperado, contestó con viveza pero con un dejo de preocupación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yyyy,   ... chi che chale? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069671905256709?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069671905256709/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069671905256709' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069671905256709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069671905256709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-cazafortunas.html' title='EL CAZAFORTUNAS.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069653398378933</id><published>2006-10-12T18:29:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T18:42:14.080-05:00</updated><title type='text'>EL GALLO DE MARTÍN.</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Una veintena de hombres, entre los que había choferes y chalanes en el pueblo de Nativitas de los Tepanoles, esperaba que Martín Feliciano arreglara descompostura de su vehículo. El aburrimiento se apoderó de ellos. Rodolfo Bustillo, hombre inquieto y dicharachero, buscó algo que lo distrajera. Lo primero que se le ocurrió, fue elogiar el gallo que deambulaba en el patio la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué bonito gallo tienes Martín!- dijo él, con el propósito de resaltar las cualidades que el animal tenía para adornar una cazuela con mole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sí, hermano?- contestó Martín, al tiempo que dirigía su mirada hacia el  gallo que agitaba su plumaje para despabilarse el  disfrute de la pisada que había dado a una gallina copetona que lo rondaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí, es un gallo fregón!- fue su decir para referirse que era bueno para las gallinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Martín, que tiene fama de argüendero, empezó por afamar el gallo atribuyéndole facultades que no tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabías que este animalito es descendiente de El Gallo de Oro, el de la película en donde actuó la chulota Villa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No seas mitotero, Martincero, no seas mitotero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hermano te digo la verdad!-Insistió con vehemencia-ha ganado muchas peleas,... es bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodolfo Bustillo tuvo deseos de hacerle ver que si para algo fuera bueno el animal, sería únicamente para el chilatequile picoso, pero prefirió seguirle la corriente. Cuando más estaba Martín afamando su gallo, Rodolfo lo retó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos jugando tu gallo contra un gallo que tengo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Martín, que era observado por su esposa Hortensia, doña Tencha, y por aquellos hombres que habían encontrado distracción a costa de quien les arreglaría sus máquinas, no se pudo negar. Con rapidez cogieron el animal que se disponía a incursionar en las caderas de una polla colorada; le seguetearon los espolones y  arrancaron las plumas que resaltaban en sus patas costrosas. A los pocos minutos lo enfrentaron a un gallo que de por vida estaba destinado a la pelea. Por instinto el gallo molero, mostró bravura erizando las plumas al tiempo que lanzaba  navajazos. Al verlo Martín, saltó tan alto como pudo y se le escuchó decir:&lt;br /&gt;-¡Ayayayyy, bravo como su dueño!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un segundo encontrón, con el mismo resultado, y en Martín creció la emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Chingón, chingón!- decía con los brazos en alto, con entusiasmo desbordado que lo hacía ver como chamaco y no como hombre setentón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero al tercer choque, el gallo molero cayó agonizante por la herida que le produjo su contrincante. Sin esperar más, Rodolfo y los demás que habían apostado en contra de Martín, agarraron los animales, el viviente y el muerto; recogieron  los dineros producto de la apuesta, y se alejaron en busca de un lugar para festejar la inesperada jugada de gallos. Todavía alcanzaron a escuchar ecos provenientes de la voz de doña Tencha, quien a grito pelón se dirigía a su marido:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Martín, hijo de siete chingadas, me mataron mi gallo, pero a partir de mañana tú pisarás mis gallinas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no se supo más de esa pelea entre el giro de Rodolfo y el descendiente de El Gallo de Oro del citado Martincero; tampoco de la amenaza producto de los enojos de doña Tencha. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069653398378933?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069653398378933/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069653398378933' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069653398378933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069653398378933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-gallo-de-martn.html' title='EL GALLO DE MARTÍN.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069562300556207</id><published>2006-10-12T18:26:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T18:27:03.086-05:00</updated><title type='text'>LA SORPRESA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cuenta que El Zaragate, Paulino Mejía, marido de Paula Ortega, avecindados en un pueblo de la Costa de Guerrero, se avenía de fondos para sostener su hogar, vendiendo tortas, tacos, enchiladas y aguas de frutas, en la calle. De mañana, tarde y hasta muy noche se le veía transitar con su pregón que algo tenía de femenino:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cómpreme la torta, los tacos...- mientras su mujer permanecía, en apariencia, desatendida y aburrida en su casa. Lo de apariencia se dice porque, una mañana del mes de mayo, Paulino, con el rostro moreteado, se presentó a la comisaría para poner su demanda contra Cándido Potosí, El Norteño. El comisario preguntó que cuáles eran los cargos, entonces el demandante narró los hechos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ora verás comisario, que la noche de ayer cuando llegué a mi hogar, no encontré a Paula; después de mucho buscarla la encontré atrás de la casa en donde El Potosí la tenía haciendo el amor de manera incómoda, y como viera yo que era algo desconocido para mí, que le digo, ¡Ejejé, Paula!,... ni yo te hago eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, entonces, los moretones que traes, ¿de qué son, Zaragate? _ preguntó la autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ora verá que El Potosí se enojó y me pegó hasta que se cansó, y cuando me dejó bañado en sangre, todavía me dijo: “esto es para que no me andes interrumpiendo... ¿Usted, cree?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comisario, hombre de respeto, aconsejó a Paulino Mejía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira Zaragate, más vale que te quedes callado y atiendas tu casa, porque como están las cosas, al rato le vas a dar motivos al Potosino para que te contramate. ¡Cállate y cómete tu vergüenza!&lt;br /&gt;-Pero ya no va a volver a pasar, señor comisario, porque ahora Paula me dijo a qué horas debo llegar a mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comisario movió la cabeza en señal de desaprobación, al tiempo que se le escuchó decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Habrase visto..., si de que los hay, los hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una palmada en la espalda de Paulino fue suficiente para que éste abandonara el lugar; se fue con su cantaleta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cómpreme la torta,...- mientras a lo lejos algunos lugareños lo señalaban: ¡A´i va, ... Paula, ni yo te hago eso!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069562300556207?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069562300556207/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069562300556207' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069562300556207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069562300556207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-sorpresa.html' title='LA SORPRESA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069527866831919</id><published>2006-10-12T18:20:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T18:21:18.740-05:00</updated><title type='text'>TRAGON.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;En el pueblo de Pojolcingo siempre se pueden encontrar viajeros de distintas partes del estado y del país. La mayoría con el propósito de visitar al Señor Santiago, santo milagroso al cual se le adjudican varios milagros y curaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdaleno Nejapa después de muchas horas de viaje había llegado a Pojolcingo para realizar una manda: prometió visitar al santito para que lo curara del pinto que lo aquejaba y que día a día lo invadía inexorablemente. Traía consigo únicamente su morral con unos cuantos pesos y una cobija que le haría las veces de cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día pasó todo el tiempo en la iglesia; entró a ella de rodillas. Compró veladoras finas y las encendió con la llama del cirio que siempre permanecía encendido frente a la imagen milagrosa. Llenó sus ánforas con agua bendita; le habían dicho que humedeciera un lienzo y que lo colocara en las partes afectadas, así la enfermedad se detendría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como a las nueve de la noche el sacristán le avisó que era hora de cerrar las puertas de la iglesia y que si quería podía dormir en el atrio en donde pernoctaban muchos peregrinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdaleno encontró un lugarcito, tomó su morral como cabecera y se acurrucó en una de las bancas. El cansancio le hizo caer en un sueño profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente el hambre lo despertó. Se levantó, estiró los brazos, se calzó los huaraches y un escalofrío lo recorrió al darse cuenta que el morral con sus pocas pertenencias y su dinero, simplemente había desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscó por los alrededores y terminó por resignarse a haber sido victima de un robo. El hambre le provocaba ruidos y retortijones en el estómago. Caminó por una de las calles del pueblo pensando en qué tendría que hacer para comer algo y conseguir dinero para su regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin darse cuenta, caminó hasta el mercado y los aromas de las fondas llegaban a su nariz; de inmediato el estómago le volvió a reclamar alimento con un rechinido que escuchó hasta la mujer de las tortillas que estaba a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salían a su paso todas las fonderas para ofrecerle de comer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pásale hijo, mira aquí hay pancita y relleno; pasa a sentarte chulo!- le dijo una mujer morena.&lt;br /&gt;-¡Mira mi rey, tortillitas calientes y agua fresca, pásale papito!- le ofreció otra fondera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magdaleno atendió el llamado de sus tripas y con desconfianza se sentó en una banca de madera. La mesa estaba adornada con un ramo enorme de pápalo, quelite y pipisha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué te sirvo  mi rey? Hay rellenito, y pancita calientita. ¿Te sirvo primero un platito de pancita y luego el rellenito?&lt;br /&gt;-Sí señora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente la mujer sirvió una cazuela de pancita y le acercó cebolla y chile verde picado y humeantes tortillas que apenas habían salido del comal.&lt;br /&gt;Magdaleno, ni tardo ni perezoso empezó a comer. Después de unos momentos el  sudor ya rodaba por su frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Mi rey, te traigo un vasito de agua?, tengo agüita de jamaica, horchata, tamarindo y refresquitos, ¿Qué te traigo corazón?&lt;br /&gt;-Una de tamarindo por favor.&lt;br /&gt;-Enseguida mi rey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acabó el plato de pancita y la mujer le sirvió otro de relleno. Después de los dos platillos de comida, una veintena de tortillas y 4 vasos de agua, Magdaleno sacó unos “Alas” de su bolsa; encendió un cigarro y lo fumó tranquilamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al acabarse el cigarrillo se levantó de la mesa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues muchas gracias morenita, todo estuvo muy sabroso.&lt;br /&gt;-Qué bueno que le gustó todo, señor.&lt;br /&gt;-Pues hasta luego.&lt;br /&gt;-¿Cómo que hasta luego? Si son 20 pesos, no me has pagado todavía.&lt;br /&gt;-Pero no traigo centavos pa’ pagarle; fíjese que anoche me robaron todo mi dinero.&lt;br /&gt;-¿Cómo que no traes dinero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer abrió sus grandes ojos, se le hincharon las venas del cuello y gritó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pinche pinto hijo de la chingada; vas a ver cabrón.&lt;br /&gt;-Sí morenita, ándale, síguele diciendo así; no sabes cómo le he dicho de cosas a este cabrón pinto y ni así se me quita.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069527866831919?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069527866831919/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069527866831919' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069527866831919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069527866831919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/tragon.html' title='TRAGON.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069520691059042</id><published>2006-10-12T18:18:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T18:20:06.976-05:00</updated><title type='text'>LA DIRIGENCIA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Camilo Banderas era un hombre avecindado en Placeres del Oro, y se dedicaba a la crianza de ganado vacuno. Hasta ese momento no le había ido muy bien, ya que en la región el negocio estaba acaparado por unos cuantos ganaderos y los precios eran manejados a los antojos de los caciques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una ocasión, Camilo asistió a los funerales de un familiar de su esposa; ahí se encontró con Horacio Carrillo, un viejo amigo con el cual no se veían desde la infancia y por coincidencia se dedicaban a la misma actividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camilo le contó a Horacio de las peripecias que tenía que pasar para poder comercializar su ganado así como de la dificultad que tenía para comprar ganado fino o al menos de mejorar la raza. Horacio viendo la necesidad de su amigo le recomendó que viajara a la ciudad de Huetamo, Michoacán y que ahí localizara a Celerino Barraza, un poderoso ganadero que accedía a vender ganado de buena calidad a cualquiera que se lo solicitara; además podría encontrar buenos precios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camilo puso mucha atención a las recomendaciones de Horacio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira mi amigo, nada más te voy a sugerir que el trato mejor lo hagas con su esposa. Dicen las malas lenguas que doña Hortencita es la que lleva los pantalones en la casa y ella es la que manda. Así que para que no andes con rodeos, ya sabes.&lt;br /&gt;-‘Ta bueno Horacio, muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la semana siguiente Camilio se enfiló a la ciudad de Huetamo en su camioneta de redilas y con dinero suficiente para hacerse de dos o tres cabezas de buena cría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No olvidaba el consejo de Horacio y al llegar a Huetamo comenzó a preguntar por doña Hortencita Barraza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tardó en llegar al rancho “La bendición de dios”, en donde se podían apreciar las buenas ganancias que le redituaba el negocio a don Celerino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la puerta del rancho uno de los trabajadores se acercó a la camioneta de Camilo y amablemente le preguntó qué se le ofrecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vengo a buscar a la señora Hortencita, mi amigo, ¿Se encontrará?&lt;br /&gt;-Quién lo busca.&lt;br /&gt;-Camilo Banderas de Placeres del Oro, Guerrero.&lt;br /&gt;-Aguarde aquí, ahorita sale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camilo se bajó de la camioneta. Después de diez minutos salió doña Hortencita. Era una mujer blanca, alta y con una figura voluminosa. Caminaba con dificultad con sus zapatos de tacón y se levantó el vestido para no ensuciárselo en un charco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dígame señor, en qué puedo servirle.&lt;br /&gt;-¿Doña Hortencita?&lt;br /&gt;-A sus órdenes don Camilo; dígame para qué soy buena.&lt;br /&gt;-Mire señora, yo vengo con el fin de poder comprarle algunos animalitos; ya sabe, para poder mejorar la raza allá en mi rancho. Y pos me recomendaron ampliamente su ganado, que aquí…&lt;br /&gt;-Mire mi amigo-interrumpió la señora.&lt;br /&gt;-Aquí el que se encarga de eso es don Celerino, mi esposo. Yo le pediría que lo espere. No tarda en llegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero señora, me dieron la referencia de que la esposa de don Celerino, doña Hortencita, es la que lleva las riendas del negocio y que lo mejor era que yo hiciera trato con usted.- replicó Camilo.&lt;br /&gt;-Mire señor, le repito que el que se encarga de eso es mi esposo.&lt;br /&gt;-¿Entonces con usted, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente la paciencia de doña Hortencita se agotó y en tono estridente le dijo a Camilo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mire mi amigo, está bien que mi esposo sea pendejo, pero yo nomás lo derijo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069520691059042?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069520691059042/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069520691059042' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069520691059042'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069520691059042'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-dirigencia.html' title='LA DIRIGENCIA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069504757055772</id><published>2006-10-12T18:15:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T18:17:27.666-05:00</updated><title type='text'>EL GABAN.</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;15 de septiembre. El pueblo de Casas Grandes se encontraba de fiestas, los tendidos tricolores adornaban las calles y los retratos con los héroes de la Guerra de Independencia colgaban en los corredores de la Presidencia Municipal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la plaza ya se estaban instalados los castillos y los juegos mecánicos; se podía percibir el olor que impregnaba el ambiente al freír gorditas de manteca y chicharrón, tacos y enchiladas; rehileteros, algodoneros y neveros caminaban por las calles ofreciendo sus productos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo estaba listo para la verbena popular y el Grito de Independencia que daría Don Justo Ramírez, el Presidente Municipal en turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Justo, como lo llamaba la gente del pueblo, siempre se caracterizó por  ser un hombre de pueblo, franco y sincero. Vestía a la usanza tradicional con botín de piel, camisa y pantalón de manta, sombrero calentano y, en ocasiones especiales, finos gabanes de lana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día se apersonó en el estrado destinado para la tradicional ceremonia; la gente ya se arremolinaba en la plaza para poder obtener un lugar en donde pudiera observar el evento y la actuación de artistas locales y bailables populares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado el momento subió al estrado acompañado de las demás autoridades municipales y se dispuso a tomar el micrófono para realizar el Grito de Independencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche era un poco calurosa y don Justo se quitó el gabán, el cual puso en una de las sillas que estaban sobre el estrado, que ya era invadido por gentes del pueblo que hacía lo posible para obtener una buena vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó al micrófono y la gente guardó el debido silencio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hijos de Hidalgo.&lt;br /&gt;-Hijos de Morelos.&lt;br /&gt;-Hijos de…..su tiznada madre, ya me robaron el gabán.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069504757055772?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069504757055772/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069504757055772' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069504757055772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069504757055772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-gaban.html' title='EL GABAN.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069491632309213</id><published>2006-10-12T17:53:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T18:15:24.423-05:00</updated><title type='text'>LA FUNCION DE CINE.</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Martín  Feliciano, esposo de doña Filomena Crispín, padre de más de cuatro, según lo dice él cuando se refiere a sus cinco hijos: Antonio, Melquíades, Trinidad, Pedro y Ramona, su consentida, muchacha de escasos diecisiete años. Entra al salón Esperanza, un galerón en donde se proyectan películas, y busca a su amigo González a quien localiza y procura sentarse junto a él, para estar, como siempre, armando relajo que en muchas ocasiones les ha costado que la concurrencia pida que los saquen del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de acomodar su cuerpo en la burda concavidad del asiento hecho de madera y acostumbrar sus ojos a la oscuridad, empieza con su cuchicheo que molesta a González. “¡Cállate, Marto, cállate!” Martín no hace caso a lo que se le dice, menos a lo proveniente de sus vecinos de asiento que empiezan a protestar por los ruidos chillones que emite su garganta; contrario a lo que desean todos, le da por hablar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira hermano, ve aquella pareja, mira cómo están.&lt;br /&gt;-Cállate, pinche Marto, cállate – habla despacio González.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin afectarle las protestas, Martín sigue con su voz chillona:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ya viste, González, cómo la tiene? ¡Hermano, la está ultrajando! ... Ve, Gonzalitos,.... Ve. ... cabrón, cómo la tiene.  ... Amigo, en mi tiempo ya me la hubiera ...  ,y si duda tienes de lo que te afirmo, güey, pregúntale a Fili.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez intenta callarlo González, con un “no seas mitotero”, pero Martín está incontenible, emocionado por la pareja que a lo lejos mira y le parece que se acaricia. Con los ojos fijos a aquel bulto que atrae su atención sin percatarse de los pormenores de la película “Allá en el Rancho Grande”, éste, da un segundo empuje a sus expresiones murmurantes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dale, dale, acábatela, ¡Có ...  .!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no ha terminado de pronunciar su última palabra cuando la cinta se rompe propiciando que el operador de la película ilumine el salón, y entonces Martín se lleva las manos a la cabeza y a grito pelón exclama:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pa’sque es mi Ramoncita, ... mijita, chula, ¿Qué te hacía ese desgraciado?, ... mi preciosa, mi bonita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos, ajenos al drama que vive Martín Feliciano, la pareja amolda sus cuerpos en espera de que se reinicie la proyección. Alguien, refiriéndose a él, le da por decir: “eso le pasa por lujurioso y argüendero”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069491632309213?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069491632309213/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069491632309213' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069491632309213'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069491632309213'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-funcion-de-cine.html' title='LA FUNCION DE CINE.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069357909629023</id><published>2006-10-12T17:51:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T17:52:59.180-05:00</updated><title type='text'>EL PLEITO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Malaquías Ortega Peláez, El Malaco, anduvo borracho todo un día en compañía de Carlos Zenón Peralta, El Carlangas. Al primero le había dado por beber por decepción, porque lo había abandonado su mujer, doña Catalina Peñalosa, señora respetable de armas tomar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la noche, el tema recurrente que tocó Malaco fue el de cómo debía tratar El Carlangas a las mujeres para que lo respetaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque Carlangas poco conocía a Malaquías, después de más de veinte horas de andar juntos, cuando empezó a amanecer, tenía la firme convicción de que estaba ante un hombre firme en sus propósitos, un valentón que no le temía a nada; de ahí que se sintiera orgulloso de andar en esa compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A punto de borrachera, El Malaco propuso despertar a doña Catalina: minutos después, él y su acompañante, la llamaban desde la calle, bajo una de las ventanas de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como vieran las hermanas de ésta, que Malaco insistía en que se le permitiera entrar, abrieron las puertas. Al poco tiempo de estar adentro, armó una tremolina, con pistola en mano amenazaba a las mujeres y a cuanto individuo pasaba por el lugar. El alboroto fue creciendo ante el asombro de las caseras que con gritos de: “¡No,  Malaquías!” intentaban que éste no balaceara los muebles por el despecho que le prodigaba la indiferencia de su esposa. Repentinamente, atraído por los gritos, a un señor de fornido cuerpo que transitaba por la calle, se le ocurrió detenerse para enterarse de lo que allí ocurría; acto seguido, El Malaco se dirigió a él, acusándolo de que era el querido de doña Catalina. La acusación fue tan contundente que el transeúnte se dio por ofendido y aceptó el reto que se le hacía para dirimir la presunta querella. Malaco, sabedor de que sus cuñadas no lo dejarían que se peleara, salió con ademanes pendencieros para enfrentar al casual contrincante que lucía imponente. De pronto, Malaquías se vio sólo frente a él, por lo que optó por simular que algo se le había olvidado dentro de la casa, de donde ya no salió y desde ahí prefirió iniciar una batalla verbal para ocultar su miedo. Para entonces, El Carlangas, que actuaba como réferi, y se movía asumiendo distintas posturas entre la multitud que se había desplazado desde la plazuela, atraída por el movimiento inusitado, sufrió una decepción: “¡No habrá pleito!”, se dijo para sus adentros. Al percatarse de ello, dirigió a Malaquías su reclamo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Arajo, vale, ... ¿y el pleito?  ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El pleito? ¿Cuál pleito? ¿No ves que ése me tuvo miedo?- Dijo Malaquías para justificar su cobardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah, no, a esta pobre gente que dejó su palco para venir a ver el pleito, no la puedes defraudar, así es que si aquél te tuvo miedo ahora te vas a ch ... conmigo para que se te quite lo argüendero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido, El Carlangas con enormes piedras en las manos retó a su amigo de parranda, mientras que éste se refugiaba en las enaguas de sus cuñadas. La puerta de la casa fue cerrada con premura, al tiempo que los pedazos de roca, buscaban llegar al oponente escondido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente festejó con carcajadas la ocurrencia de El Carlangas, a quien se le invitó que disfrutara de la comodidad  en el palco de honor, que le permitiría saborear el agua de las verdes matas y la jugada del toro de once en honor al santo patrono del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Malaquías, no se supo más en el transcurso del día, ni en los días posteriores;  la gente se enteró que se había reconciliado con su mujer, doña Catalina Peñalosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de entonces, El Carlangas dio en decir a lo largo de sus andanzas: “No es de hombres dejar a medias lo que se empieza”. De ahí que, en las contiendas etílicas de los lugareños, se diga con frecuencia: “Como dice el Carlangas, ...   .”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069357909629023?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069357909629023/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069357909629023' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069357909629023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069357909629023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-pleito.html' title='EL PLEITO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069331613608074</id><published>2006-10-12T17:48:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T17:48:36.263-05:00</updated><title type='text'>LOS TOQUES.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo de La Ciénega era conocido en la región por profesar de manera fervorosa la religión católica. Era costumbre de muchos años que vecinos de otros pueblos visitaran la antigua iglesia el día de la fiesta del pueblo, la Santa Cruz. En esa iglesia se veneraba una astilla de la cruz en la que Jesucristo murió crucificado que, según cuentan los ancianos, fue traída por los primeros frailes que pisaron esas tierras en tiempos de la conquista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese tres de mayo la gente abarrotó la iglesia para escuchar la misa de siete; el padre Carpo lucía su mejor sotana y los acólitos no dejaban de balancear los incensarios. Había gente venida desde la misma capital y de pueblos cercanos; todos vestían sus mejores galas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago Quintana, un asiduo asistente a las misas, era el preferido del Padre Carpo para dar lectura al Evangelio durante las ceremonias de los domingos o días importantes, dada su buena voz y dicción. Llegado el momento Santiago subió al estrado en donde ya estaba preparado el micrófono y el libro de las sagradas escrituras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente guardaba silencio. José tomó el micrófono para acercarlo más a su boca, cuando de pronto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-….eeeeerrrrrrgaaaaa, esto da toques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus palabras retumbaron en todos los rincones de la iglesia; la gente apresuradamente salió al atrio, unos aguantándose la risa y otros dando tremendas carcajadas; las beatas no dejaban de santiguarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente las Hermanas de la Vela Perpetua hicieron una colecta para arreglar el desperfecto del micrófono. Santiago no volvió a leer el evangelio. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069331613608074?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069331613608074/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069331613608074' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069331613608074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069331613608074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/los-toques.html' title='LOS TOQUES.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069294937575783</id><published>2006-10-12T17:41:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T17:42:29.446-05:00</updated><title type='text'>CENTAURO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ramón Méndez había llegado a Las Fraguas como jefe del registro civil. Recién egresado de la escuela de leyes en la ciudad de México, aceptó con agrado su primer empleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de algunos meses empezó a cortejar a Susanita Vargas, hija de buena familia y afamada en la región por su excepcional belleza. Ya habían tenido ciertas pláticas, incluso Susanita había convencido a Ramón para que fuera a su casa a fin de que sus padres lo conocieran y formalizaran el noviazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora convenida, Ramón llegó a la casa de la familia Vargas y Vargas. Iba vestido de manera impecable y llevaba un gran ramo de flores frescas. Tocó la puerta y fue recibido por el General Crisóstomo Vargas, un militar retirado que tenía fama de ser no muy amable con los pretendientes de su única hija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pásele joven. Descanse, Susanita viene en un momento.&lt;br /&gt;-Gracias General; mucho gusto.&lt;br /&gt;-Hmmm, el gusto es mío, joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramón se sentó en una silla de mimbre en donde, justo debajo de ella, Centauro, el perro guardián de la casa, descansaba. El General se sentó frente a él en su sillón predilecto y retomó su lectura.&lt;br /&gt;En pocos minutos Ramón empezó a sentir retortijones y ruidos raros en el estómago. Trató de recordar cuál era la causa de tan singular malestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fueron las combas, méndigas combas; si ya me habían dicho que esos frijolitos eran potentes- pensó.&lt;br /&gt;El tiempo pasaba y su novia no salía de su cuarto. Los malestares continuaban y no tardaron en provocar que Ramón sintiera la imperiosa necesidad de soltar una flatulencia. El sudor corría por su frente. En un intento por desahogarse levantó disimuladamente una pierna y poco a poco soltó un gas, haciendo el máximo esfuerzo por no emitir ninguna expresión sonora.&lt;br /&gt;El resultado de tal acción provocó que la estancia se impregnara con olores fétidos que pronto llegaron hasta la nariz del General, quien sintió el golpe de tan desagradable aroma. Dejó su lectura y fijó la vista en el apenado joven:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Centauro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El can sólo levantó la cabeza y se volvió a acurrucar. Ramón intuyó que el General había atribuido la flatulencia al perro y por consiguiente se sintió aliviado por no tener que pasar un penoso incidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gases no dejaban de revolotear por su estómago y, confiado en que el General había culpado al perro de tan pestilente efluvio, expelió otra flatulencia que nuevamente tuvo efectos nauseabundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Centauro, jijo de la …!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Centauro, que aguantaba a pie firme los efluvios del indecente novio, se limitó a  rascarse la nariz y tratar de volver a conciliar el sueño. Susanita no salía y Ramón, ante la necesidad de responder a su organismo, volvió a aflojar el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El General, harto de seguir aguantando tales inmundicias, volvió a gritar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Centauro, jijo de siete mil tiznadas: salte de ahí, que el señor te va a cagar!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069294937575783?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069294937575783/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069294937575783' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069294937575783'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069294937575783'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/centauro.html' title='CENTAURO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069286082830120</id><published>2006-10-12T17:38:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T17:41:00.896-05:00</updated><title type='text'>LAS FILAS.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio y Pablo, dos vendedores de una reconocida marca de cosméticos, habían llegado hasta Santa Brigida para ofrecer sus productos a las mujeres del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La venta no había tenido éxito y sus bolsillos se encontraban completamente vacíos; sus maletas pesaban más que nunca. A las cinco de la tarde el hambre ya les arreciaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al doblar una esquina se percataron que a la mitad de la cuadra se escuchaba música de chile frito y se percibía un invitador aroma a mole. La puerta de entrada a la casa estaba adornada con papel picado y con un ramo de flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira compañero, ahí hay jolgorio. Qué bien huele. ¿Y si nos colamos, quién quita y nos den de comer?- sugirió Antonio a Pablo.&lt;br /&gt;-Bueno guache ¿Qué estás loco? Si ni siquiera conocemos a los de la fiesta.&lt;br /&gt;-¿Y qué prefieres quedarte sin tragar?&lt;br /&gt;-Pos no.&lt;br /&gt;-Ándale atarantado, tú vente. Ya veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de ellos sacó su pañuelo y limpió la tierra de sus botines; se arregló la camisa y acomodó su corbatín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos entraron a la casa; en el patio, bajo una ramada, se encontraban mesas perfectamente arregladas con manteles de encaje, sendos platos servidos con humeante mole de guajolote; los asistentes disfrutaban del mezcal y de las cervezas frías. La gente los miró con recelo.&lt;br /&gt;-¿Y a éstos quién los invitó? Le susurró en el oído don Filiberto, el boticario, a su esposa.&lt;br /&gt;-Pos no se.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos amigos se sentaron al final de la mesa y una de las criadas les sirvió dos cervezas bien heladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habían podido tomar un sorbo, cuando don Filiberto se paró de la mesa, se dirigió a la explanada que se destinó para el baile y solicitó a los asistentes atención para dirigir unas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señores, señoras, quiero pedirles un gran favor. En estas tierras se acostumbra a realizar un tradicional ritual en ocasiones especiales. Les pido a los amigos de la dama formar una fila a mi lado izquierdo y a los amigos y amigas del novio a mi lado derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los asistentes se extrañaron y acataron el pedimento del orador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio y Pablo se miraron extrañados:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ora qué hacemos tú?- preguntó Pablo.&lt;br /&gt;-Pos..pos…vamos a la fila del novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos tomaron el lado derecho de don Filiberto. Todos los asistentes se formaron del lado izquierdo. Los dos amigos pronto se percataron que eran los únicos que estaban formados en la fila derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Fili volvió a tomar la palabra:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A los amigos de la dama que se formaron a mi lado izquierdo les agradezco su asistencia a este evento tan importante para la familia, y a los amigos que se formaron de mi lado derecho, les informo que….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Filiberto se tornó de un color rojo y las venas de su cuello saltaron hasta el punto de reventar, descubrió la escudara 45 que llevaba fajada al cinto y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-…que se vayan a chingar a su madre, porque esto no es una boda; son unos quince años. Desgraciados gorrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos amigos corrieron hasta las afueras del pueblo, olvidándose de recoger sus pertenencias.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069286082830120?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069286082830120/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069286082830120' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069286082830120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069286082830120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/las-filas.html' title='LAS FILAS.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069269655495139</id><published>2006-10-12T17:35:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T17:38:16.936-05:00</updated><title type='text'>VAN A VER….</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marianito Zavala, hijo único, era mejor conocido en el pueblo de Ziripitiro con el sobrenombre de El Kali. Este mote se lo ganó a pulso debido a su afición a la lectura de los cuentos del legendario héroe Kalimán, al cual solía imitar poniéndose capas y turbantes blancos. Tal era su admiración, que de niño se entretenía haciendo brincos y piruetas, soñando con realizar las proezas de tan singular personaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto día, colgó la reata de lazar de su padre de una de las ramas más altas del pinzán que se encontraba en el potrero. Su gran error fue el de no elegir la rama apropiada y al descolgarse al grito de ¡Kaaaaaliiiiiimaaaannnnn!...la rama no soportó su peso y cayó estrepitosamente entre la cuinda del corral de los cerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe afortunadamente no lo mató, pero sí le rompió 2 costillas, un brazo, una pierna y perdió el conocimiento. Las secuelas del accidente se hicieron notar cuando empezó a dar muestras de trastornos mentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios años, El Kali creció y su locura comenzó a ser más evidente; descuidó su aseo personal y se dedicó a la vagancia. Sus papás de avanzada edad ,ya no podían hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan que un día se anunció la muerte de la señorita Petrita Arévalo a la edad de 80 años; ella era la presidenta de la Liga de la Decencia, y toda la gente del pueblo acudió al velorio de tan distinguida personalidad. No podía faltar El Kali, tomó uno de los asientos más cercanos al féretro, disimuladamente don Pascual y doña Lucha se retiraron de los asientos que estaban cercanos a él, ya que debido a su descuido personal despedía un olor nada grato. Después doña Carmela hizo lo propio tapándose la nariz con su rebozo, hasta que se quedó prácticamente solo en la primera y segunda filas de asientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego del rosario, las compañeras de devoción de Petrita se dieron a la tarea de repartir pan, café y cigarros a toda la concurrencia. Al Kali nadie le ofrecía nada; se limitaba a quedar boquiabierto viendo cómo pasaban y pasaban las charolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las horas transcurrían y nuestro personaje no había encontrado la oportunidad de cenar algo o cuando menos fumarse un Alas. Indignado se levantó de su asiento y en voz muy alta dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hmmmm!...Ya me voy porque aquí no dan nada. Van a ver ora que se muera mi mama.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069269655495139?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069269655495139/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069269655495139' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069269655495139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069269655495139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/van-ver.html' title='VAN A VER….'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069242277744704</id><published>2006-10-12T17:32:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T17:33:42.900-05:00</updated><title type='text'>EL ASALTO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Don Leonides había llegado al pueblo de Zirándaro de los Chávez hacía ya varios años; ahí logró hacer fortuna y levantar una tienda muy grande en una de las esquinas de la plaza central. En ella se podía encontrar de todo: mercería, abarrotes, tlapalería, ropa, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente del pueblo lo apodaba “El Puto”, quién sabe por qué razón, pero sus clientes se acostumbraron a decir: “Voy a comprar con Don Puto”, o “lo compré con Don Puto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, doña Merceditas, que se levantó muy de mañana a la misa de gallo, se percató que en una de las paredes de la tienda los amantes de lo ajeno habían hecho un gran boquete y corrió a avisarle a don Leonides de lo ocurrido. Don Leonides se levantó de un sobresalto y fue a dar fe de los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días después, doña Merceditas acudió a comprar una veladora a la tienda de don Leonides:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días don Leonides, ¿Cómo está?&lt;br /&gt;-Muy bien doña Merceditas ¿ Y usted?&lt;br /&gt;-Bien, bien. Oiga ¿Cómo va el asunto del asalto?&lt;br /&gt;-Pos ya lo dejé por la paz.&lt;br /&gt;-¿Cómo? ¿Qué no levantó un acta o algo así?&lt;br /&gt;-Si, pero querían que yo hiciera las viriguaciones, las vistigaciones  y los valúyos y pos así no. No tengo tiempo para eso.&lt;br /&gt;-¿Cómo? ¿Y usted sabe lo que se robaron?&lt;br /&gt;-Pos sí doña Merceditas: puros cigarros “Raleis”, pantalones “Garcela” y camisas “Merdalla”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069242277744704?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069242277744704/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069242277744704' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069242277744704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069242277744704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-asalto.html' title='EL ASALTO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116069230803638451</id><published>2006-10-12T17:31:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T17:31:48.263-05:00</updated><title type='text'>GENTE HABLADORA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre Lucas había llegado a la población de Ziriquicho para hacerse cargo de la iglesia del lugar. Después de oficiar durante algunas semanas, arribaron a la localidad una mujer joven acompañada de un niño de escasos 7 años quienes llegaron directamente a vivir a la casa del padre. Pronto se corrió el rumor de que se trataba de la hermana y el sobrino del padre, lo cual, la mayor parte del pueblo no creyó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos personajes empezaron a darse a la tarea de ayudar al padre en los deberes propios de la iglesia e incluso durante la misa el muchacho se encargaba de recoger la limosna y de fungir como acólito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre Lucas siguió oficiando bajo sospecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto día, el padre se enteró que doña Francisca, la enchiladera, se portaba de muy mala manera con su esposo, el cual se caracterizaba por ser una persona muy tranquila y sumisa. Las comidillas del pueblo eran que él se ajustaba a las medidas disciplinarias de su mujer y que incluso era golpeado. Por tal motivo se dio a la tarea de hablar con doña Paca para tratar de suavizar la situación en su casa y darle algunos consejos de cómo llevar armonía a su pareja y a su hogar, siempre cumpliendo con los designios del Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira Francisca, en el pueblo se habla mucho de que tu matrimonio con don Plácido no anda muy bien hija; que tú no vives en armonía con él y se ha llegado a saber que utilizas el maltrato y los golpes sobre su persona. ¿Qué piensas al respecto hija?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ay padre, pues qué gente tan habladora hay en este pueblo, afigúrese de que también dicen que la muchacha y el chamaco que viven con usted no son ni su hermana ni su sobrino. ¿Cómo la ve padre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hija, pues tienes razón. Qué gente tan habladora ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116069230803638451?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116069230803638451/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116069230803638451' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069230803638451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116069230803638451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/gente-habladora.html' title='GENTE HABLADORA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068348176136306</id><published>2006-10-12T15:03:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T15:04:41.880-05:00</updated><title type='text'>EL TIBURÓN.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las playas de Marquelia había llegado de visita Altagracio Zamora, procedente de Santo Niño, municipio de Arcelia,  con el objetivo de visitar a su paisano Carmelino Mireles avecindado en aquellas tierras de palmeras y mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Altagracio fue recibido con alegría por Carmelino y lo hospedó en su casa. Al otro día los dos se fueron muy temprano a la playa de Las Peñitas para disfrutar de unas horas de pesca y de un buen plato de sopa de mariscos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como a las doce del día los dos amigos prepararon sus anzuelos y se dispusieron a probar suerte, sumergidos hasta el pecho, como a unos 15 metros de la playa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasó mucho tiempo cuando Altagracio pudo ver que en cuanto pasaba una ola, la luz del sol hacía que el agua se transparentara a tal grado de ver perfectamente la silueta de un gran tiburón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miedo hizo tragar saliva a Altagracio y pudo decir con mucho esfuerzo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carmelino, Carmelino, mira mi hermano un tiburonzote. Vámonos de aquí.&lt;br /&gt;-No más no te muevas Altagracio. Esos tiburones ya nos conocen, y aquí a nosotros los morenitos no nos hacen nada, nomás a los güeritos-contestó Carmelino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Altagracio volvió a tragar saliva y exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ayyyyyyy Jesucristo, pero si yo estoy bien pinto de las patas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068348176136306?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068348176136306/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068348176136306' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068348176136306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068348176136306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-tiburn.html' title='EL TIBURÓN.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068340146592770</id><published>2006-10-12T15:02:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T15:03:21.613-05:00</updated><title type='text'>EL REQUERIMIENTO.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roque Santamaría, después  haber consumido  mucho alcohol en la cantina El Atrancón, se dirigió a su casa; en el reloj de la catedral sonaron tres campanadas que irrumpieron el silencio de la madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en otras ocasiones, desde antes de llegar a la puerta de su hogar, requirió a su esposa, (de quien se decía que, a fuerza de escucharle la cantaleta acostumbrada, había optado por no atenderlo):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Rigoberta, ... ya llegó tu hombre! ... ¡Rigoberta,  necesito de tus servicios! ...¡Rigoberta, ábreme, corazón que vengo urgido! ... –En ese mismo tenor se le escuchó una y más veces sin que sus palabras lograran voluntad que franqueara  su entrada hasta la recámara de su mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ronco estuvo y más no pudo gritar, contrario a su costumbre de quedarse dormido en el quicio más cercano a su casa, se escuchó que empezó a desandar sus pasos,  sentenciando:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como no me abres, me voy con las muchachas de don “Pichi” (propietario de El Rigoletito, un prostíbulo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había caminado ni veinte metros, cuando se oyó el rechinar de una puerta, y la voz labiosa de quien le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anda, pues, loco, parece que no te puedes esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan los vecinos de El Callejón de los Letrados, que a partir de esa ocasión  Roque no volvió a amanecer en la calle,  salvo aquellas veces que por voluntad propia o porque le faltaba aliento para gritar, quedaba en el desamparo.    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068340146592770?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068340146592770/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068340146592770' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068340146592770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068340146592770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-requerimiento.html' title='EL REQUERIMIENTO.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068332152689248</id><published>2006-10-12T15:01:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T15:02:01.656-05:00</updated><title type='text'>LA EQUIVOCACIÓN</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una veintena de paisanos, animados por los mezcales consumidos la tarde de un día viernes, dejaron su pueblo y se trasladaron al Puerto de Acapulco. Al amparo de las sombras de la noche para no ser vistos, llegaron a La Huerta, un “Centro nocturno” ubicado en Aguas Blancas de ese lugar. Sin planearlo, fueron a parar al salón de espectáculos; quien los conducía advirtió: “tengan cuidado, porque aquí, entre las bailarinas hay...”. De ellos, el más viejo, no lo dejó terminar, y contestó:” no te preocupes Companche, en eso de conocer quién es quién, me pinto solo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para calentar los ánimos, el conductor del espectáculo preguntó a los parroquianos de todos los grupos, el lugar de su procedencia: Chicago, Los Ángeles, Francia, Brasil, Veracruz, Distrito Federal,... se escuchó en tanto los paisanos dejaban oír sus voces para que se supiera el nombre de su tierra natal. Los aplausos inundaron el salón y la gente rio por las ocurrencias que se dieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espectáculo empezó: un conjunto tras otro de bailarinas fueron ejecutando sus movimientos rítmicos al tiempo que repartían besos  y en algunas ocasiones el viejito de referencia se permitía devolvérselos y hasta posar sus labios en parte que escondían con pudor. La gente le festejaba y lo alentaba a seguir en sus desahogos sin escuchar la advertencia de su guía. Las caricias siguieron llegando al paisano y saliendo de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Repentinamente, apareció una rumbera jacarandosa, y cuando aún no terminaba de bailar, el viejito la llamó y le plantó sonoro beso en las piernas y más allá, cerca de donde se sujetan éstas, provocando risotadas y aplausos que lo llenaron de euforia, misma que terminó cuando la bailarina se despojó del sostén que llevaba dejando al descubierto su condición de trasvertista. Los asistentes  volcaron sus burlas y desdenes en los paisanos, a quienes no les quedó más que abandonar el lugar. Afuera, también rieron a costa del libidinoso de su compañero de parranda. Éste, para soportar las bromas, consumió más  vino del que acostumbraba y en punto cuete pidió que de lo sucedido en el salón de La Huerta, jamás se supiera en su tierra natal, porque según su decir: “se imaginan qué van a decir... “. La promesa se dejó escuchar; pero el viejito, a quien llamaban El Companche, no imaginó jamás que a otro día en su pueblo se supiera lo de su desliz; todo, porque entre ellos, iba alguien que su lema era: “a mí que me cuenten lo que quieren que se sepa, porque mi pecho no es bodega”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue así como se supo de la existencia de Mayambé, el hombre espectáculo que animaba las noches del ahora extinto centro nocturno La Huerta, en Acapulco, Gro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068332152689248?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068332152689248/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068332152689248' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068332152689248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068332152689248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-equivocacin.html' title='LA EQUIVOCACIÓN'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068240990120227</id><published>2006-10-12T14:44:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T14:46:49.906-05:00</updated><title type='text'>EL TIBURÓN DORMILÓN.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;En la generación que egresó en l963 de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Gro., había un estudiante, no muy estudioso, apodado El Tiburón, que se caracterizaba por su desparpajo y abandono físico. Con frecuencia se acostaba en camas ajenas y difícilmente se despertaba, impidiendo que el dueño de ella pudiera usarla. Fue así que una noche, antes de que se suspendiera el alumbrado eléctrico (22:00 hrs), uno de sus compañeros, a quien llamábamos La Pera, llegó a su cama y la encontró ocupada; por más que le habló y pretendió mover al durmiente de referencia, éste no despertó. Para dar cauce a su molestia, le pintarrajeó la cara con anilinas que lo hicieron ver como brujo danzante. A los pocos minutos las luces se apagaron y todos se dispusieron a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el amanecer del otro día, la banda de guerra dejó escuchar sus redobles en señal de que todos los alumnos deberían formarse en el patio central para homenajear a  la Bandera Nacional. Comúnmente los estudiantes, antes de llegar al acto cívico, se aseaban y procuraban acomodarse sus  ropas para causar buena impresión; pero El Tiburón era ajeno a estas prácticas, escasamente se limpiaba la cara con las manos y se apretaba el cinturón para que los pantalones no se le cayeran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que nuestro personaje abandonó la cama ajena, se escucharon risillas a su alrededor, mismas que lo molestaron e hicieron que dijera con frecuencia: “ ... de qué te ríes, de que de ríes, ... güey, ... “ Mas, como había prisa, nadie le aclaró la causa de éstas que lo persiguieron hasta la formación donde se integró con sus compañeros de grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solemnidad del acto destinado a la Enseña Patria, impuso silencio; al terminar éste, nuevamente las risas aparecieron generalizándose éstas en algarabía en torno a El Tiburón. Otra vez, se dejó escuchar de él su cantaleta: “de qué te ríes, ... . ... Qué, güey, ni que tuviera la cara pintada, ... “. En esa bulla se estaba cuando el Director de la Escuela, un excelente maestro de origen yucateco, se acercó a  él y mostrándole un  espejo circular que había extraído  de su bolsillo, le dijo: “¿Oye, lindo, en dónde fue el baile de disfraces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Tiburón no aguantó más su coraje y arremetió contra quienes estaban cerca de él, en el justo momento que el corneta ordenaba romper la formación de los pelotones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el transcurso del día fue, el feo durmiente -como muchos le llamaban por lo desproporcionado de su cuerpo y cara- motivo de comentario y burlas. Cuentan que a partir de entonces, jamás invadió camas ajenas, y cada mañana tuvo ya la precaución de lavar su cuerpo y mirarse al espejo, por si las dudas ...  .&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068240990120227?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068240990120227/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068240990120227' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068240990120227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068240990120227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-tiburn-dormiln.html' title='EL TIBURÓN DORMILÓN.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068226458371252</id><published>2006-10-12T14:43:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T15:00:09.470-05:00</updated><title type='text'>EL CONVERSADOR.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel Caro, señor pueblerino, esposo de doña Matiana Cisneros, ocupaba su tiempo en proporcionar descanso y deleite etílico a su cuerpo; se decía que podía platicar durante horas siempre y cuando tuviera la panza llena. “Es excelente conversador”, comentaba la gente, “y buen pedidor de novias”,añadían; lo buscaban para esos propósitos. Cuando su esposa emprendía un viaje para vender productos en lugares lejanos y con ello allegarse recursos para subsistir, él decía: “No puedo acompañarla porque tengo muchos compromisos”.Por sus características le endosaron el mote de “El Güevón Caro”. Cuentan que de sólo verlo causaba impaciencia su desfachatez; creo que por esa razón, sus amigos Benigno López, Faustino Piedra y Celestino Miranda, se propusieron jugarle una broma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día domingo, los tres amigos y Manuel Caro empezaron a platicar desde muy temprano cuando la mayoría de los habitantes del pequeño poblado asistían a misa de las siete. La conversación fue salpicada con ingenio y cuentillos que provocaron carcajadas.&lt;br /&gt;Argumentando motivos diversos, Benigno, Faustino y Celestino se separaron quince minutos del grupo: el primero, a las nueve; el segundo, a las diez, y el tercero a las once. Todos regresaron con gran disimulo de lo que habían hecho, y se integraban animosamente a la conversación que de manera intencional se concentraba en Manuel Caro, quien para esa hora, empezaba a lanzar escupitajos aguados que dejaban entrever su hambre, a la vez que mostraba una intranquilidad que fue creciendo al grado que, a las doce del día, de plano les dijo:&lt;br /&gt;-Arajo, valedores, yo creo que por hoy, a´i la dejamos, porque ya me anda por comerme unas memelas con frijoles, chimole y café caliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta a coro no se hizo esperar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, valedor, cómo te vas a retirar si tú eres el alma de la plática; no la jodas; todos estamos en las mismas; como dijo alguien, “no sólo de pan vive el hombre”. ¿O qué te vas a rajar?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queriendo o no, Güevón Caro se quedó, mientras sus amigos disimulaban la alegría que les producía el tenerlo sin comer. Siguieron las bromas y chascarrillos, pero a las dos de la tarde:&lt;br /&gt;-Quédense con su ch... plática; yo ya no aguanto el hambre- se alejó, al tiempo que Benigno, Faustino y Celestino reían a carcajadas y le confesaban que habían almorzado oportunamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel Caro se retiró encorajinado; el berrinche le duró varios días. Al domingo siguiente, buscó a sus amigos, pero ahora llevando el estómago lleno, en previsión de lo que pudiera suceder. Doña Matiana, a su regreso, lo encontró entretenido como siempre, en grandes charlas, lo cual no le permitió auxiliarla en el arreo y acomodo de la recua que llegaba, juntamente con su dueña, fatigada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068226458371252?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068226458371252/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068226458371252' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068226458371252'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068226458371252'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/el-conversador.html' title='EL CONVERSADOR.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068221098441498</id><published>2006-10-12T14:42:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T14:59:11.360-05:00</updated><title type='text'>LAS SEÑORITAS.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;(El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el número 23 de la Calle Ave María, del pueblo de Garabato, vivían cinco hermanas; la de menor edad cumplía treinta y cinco años y la de mayor, cuarenta y tres. Eran descendientes de un matrimonio dueño de una fortuna que heredaron y, no obstante que mostraban cierto rechazo a los hombres, había en ellas un disimulado proceder que dejaba entrever el anhelo de contactarse con éstos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feas, no eran; bonitas, muy bonitas , tampoco; pero había en ellas un no sé qué, algo que hacía que los muchachos casamenteros, solterones viejos, divorciados y viudos las miraran como amores imposibles. Aun así, en la cercanía de la casa de ellas, al amparo de la oscuridad, siempre se miraban supuestos pretendientes que esperaban la oportunidad para abordarlas. La gente estaba pendiente de los movimientos que hacían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue así que, en cierta ocasión, muy de madrugada, los vecinos se enteraron del alboroto que se dio en el interior de la casa de ellas: Cástula, la más fogosa, las despertó en medio de la oscuridad de ese pueblo a causa de un desperfecto temporal en las líneas de suministro eléctrico:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Despierten mujeres, despierten que se nos mete un hombre!&lt;br /&gt;-¡Ampáranos, Señor! – gritó Petra.&lt;br /&gt;-Que la Divina Providencia nos ampare – clamó Ponciana.&lt;br /&gt;-¡Hágase tu voluntad, Diosito Santo! – murmuró Generosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras que Dorotea, la mayor, pensó: “Señor, que no sea sólo uno, que sean más”, mientras sostenía la puerta que amenazaba con abrirse, supuestamente a causa de quienes pretendían introducirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada una de las cinco hermanas, dio rienda suela a su imaginación: ..., hasta llegaron a pensar que serían presas de los más bajos instintos de aquellos supuestos depravados sexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desengaño o tal vez la decepción quedaron al descubierto, cuando las mujeres intencionalmente dejaron que la puerta se abriera, y una enorme piedra que habían colocado unos chamacos juguetones, rodó al interior de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah,... no son hombres! – fue la expresión unánime de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este acontecimiento trajo sus consecuencias, curiosamente, al año siguiente: se dio el casorio de Dorotea y las demás siguieron sus pasos bajo el lema: “Más vale desvestir borrachos, que vestir santos”. A partir de estos hechos, en la esquina cercana a la casa de las señitos, como se les conocía en el pueblo, hubo ausencia de enamorados, y los silencios que había en el interior de la casa ubicada en el 23 de la calle Ave María, fueron suplidos por la algarabía de gente nueva. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068221098441498?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068221098441498/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068221098441498' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068221098441498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068221098441498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/las-seoritas.html' title='LAS SEÑORITAS.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068215558329513</id><published>2006-10-12T14:41:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T14:58:14.793-05:00</updated><title type='text'>INTUICIÓN PUEBLERINA.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt; (El Chincual)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anteriormente, en la mayoría de los hogares pueblerinos, se hablaba de: “patio y traspatio” como parte importante de la vivienda; el primero se utilizaba para desahogar necesidades biológicas al aire libre y el segundo de ellos, para almacenar avíos, pastura y otros materiales; de ahí que, en cierta ocasión, se diera lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Niño!, ... ¿Está tu mama? – preguntó un señor a un chiquitín que jugaba en la puerta de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No!, no está; fue al patio – contestó de inmediato quien a la postre se supo que era nieto de la casera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tardará mucho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no creo que tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué lo dices? – inquirió el recién llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque ya se iba peyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre contuvo su risa; allí frente a él, la abuela, cerraba de un solo golpe el portón que comunicaba el corredor de la casa con el patio; venía canturreando una tonadilla; se miraba contenta y satisfecha ...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068215558329513?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068215558329513/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068215558329513' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068215558329513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068215558329513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/intuicin-pueblerina.html' title='INTUICIÓN PUEBLERINA.'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068209969073205</id><published>2006-10-12T14:40:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T14:57:16.036-05:00</updated><title type='text'>REENCARNACIÓN</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff6600;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan que Reemberto Gatica, avecindado en La Capital de un estado sureño de la República Mexicana de pronto se vio ante la presencia de San Pedro pidiendo un lugar en el cielo. El señor de las llaves, fue franco:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mira, Reembet, tú no estás en la lista de muertos, así es que más vale que te regreses antes de que alguien ocupe tu lugar entre los vivos.&lt;br /&gt;-Pero, don Píter, cómo quiere que me regrese- replicó éste: ya me enterraron, mis familiares me rezaron, se repartieron lo que tenía y creo que hasta ya se consiguió otro cab... mi vieja, ¡No, no! yo no puedo regresar, argumentó el solicitante.&lt;br /&gt;-Mira, no sé, pero lo que es aquí no puedes quedarte, así es que ¡búscale!- concluyó San Pedro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de mucho pensar, Reemberto confesó no haber encontrado forma para regresar a la tierra. San Pedro, que se las sabe de todas, todas, le sugirió:&lt;br /&gt;-No seas tonto, usa la reencarnación y regresa en forma de un animal.&lt;br /&gt;La idea tuvo acogida inmediata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reemberto empezó a cavilar:&lt;br /&gt;-En forma de perro, ... ¡no!, porque me van a patear; ... como burro, ... no, porque me van a cargar de leña y no me van a dar de comer; transformado en marrano, ... ¡no!, ni de chiste, ... me darían desperdicios y les serviría para festín de carnitas, ... ¡no!, ... ¡definitivamente no!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Pedro, que no lo perdía de vista y era testigo del sufrimiento que atormentaba al supuesto muerto sin registro, lo llamó y le dijo con paternal amabilidad:&lt;br /&gt;-No te preocupes; regresa en el cuerpo de una araña”.&lt;br /&gt;-¡Sí!- contestó Reemberto. Después de unos instantes, preguntó que cómo le haría para descender del cielo a la tierra, y quedó claro que lo haría como lo hacen las arañitas, pujando para sacar de la cola su hilaza que les sirve para descolgarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urgido como estaba Reemberto por regresar a su casa, empezó a pujar con más y más fuerza al grado que sintió complacido cómo empezó a salirle la hilaza que le serviría para llegar a su destino; intensificó su esfuerzo, un esfuerzo que le causaba satisfacción; en eso estaba, cuando repentinamente sintió fuertes codazos en las costillas y la voz de su mujer que lo alertaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Viejo, viejo!, despierta,... ¡Despierta que te estás cagando!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068209969073205?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068209969073205/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068209969073205' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068209969073205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068209969073205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/reencarnacin.html' title='REENCARNACIÓN'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068203808465738</id><published>2006-10-12T14:39:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T14:56:22.760-05:00</updated><title type='text'>COSAS DEL APESTOR</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa de doña Altagracia fue visitada por sus vecinas; fueron en grupo para saber de su hija que trabajaba en un Jardín de Niños, y enterarse de lo que le había enviado de la ciudad. Las señoras tuvieron buen recibimiento y oportunidad para satisfacer su curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Luego se ve que está usted contenta, doña Alta – habló en tono meloso quien comandaba el grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí niña, estoy contenta porque mi hija ya me compró mis cositas –dijo doña Altagracia al tiempo que se rascaba la cabeza; y, como viera que todas miraban hacia el interior de la cocina, les presumió: “me compró emberijador.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ¡Ooooh!, se escuchó a coro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Diosito ha visto con buenos ojos a su hija- afirmó otra de las visitantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Y también el apestor, que le consiguió su trabajo – contestó doña Altagracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo se llama ese, ... ese, ... cómo dice, ... apestor? – preguntó alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tiempo que se ponía de pie, doña Alta, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miren, desconozco su nombre, sólo sé que se apellida verga rayada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien, que estaba cerca de ella, corrigió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vergara Rayo, Vergara Rayo, abuela.&lt;br /&gt;-Eso, eso que dice mi nieta.- completó, ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Satisfechas por lo visto y escuchado, y ante la insistencia de la casera, las vecinas consumieron el contenido de las botellas que fueron sacando del refrigerador, obsequio que doña Altagracia había recibido gracias – según su decir – a que el inspector había ayudado a su hija que trabajaba en Acapulco, Gro.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068203808465738?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068203808465738/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068203808465738' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068203808465738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068203808465738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/cosas-del-apestor.html' title='COSAS DEL APESTOR'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116068193311517857</id><published>2006-10-12T14:37:00.000-05:00</published><updated>2006-10-12T14:49:09.233-05:00</updated><title type='text'>LA EXTRAVIADA</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ff0000;"&gt;(El Chincual)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:100%;color:#ffcc33;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jeremías junto con su esposa Guadalupe y sus 2 hijos se trasladaron a la ciudad de México en busca de un futuro mejor. Traía al hombro, desde su lejana montaña guerrerense, un morral lleno de esperanzas; pensaba emplearse en lo que fuera; sus brazos eran fuertes y estaban acostumbrados a los trabajos pesados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue la pobreza y su cuñada Pascacia las que los animaron a irse a la capital. Filomena ya tenía varios años que se había ido para allá y se había ganado la vida vendiendo picaditas en La Merced. Su esposo cargaba bultos y descargaba los camiones de verduras procedentes de otros estados del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la terminal de Taxqueña Jeremías se apresuró a bajarse del camión para recoger sus cosas del portaequipaje del camión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guadalupe, por su parte se hizo cargo de sus hijos. Al bajarse del camión y no ver a su esposo, se dirigió hacia donde toda la gente caminaba. Jeremías tardó un momento en recibir sus bultos y sus cartones :&lt;br /&gt;-Siñor, siñor, esas son mis cosas.&lt;br /&gt;-Siñor, ¿mi da mis bultos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El maletero le dio la preferencia a otras personas; él fue el último. Cuando ya tuvo sus cosas le dio la vuelta al camión y con horror se dio cuenta que su familia no estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Guadalupeeeeeee! ¡Guadalupeeeee!, ‘onde andas mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente extrañada lo veía y él seguía buscando desesperadamente sin poder distinguir a su mujer entre la multitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un policía se acercó para auxiliarlo; Jeremías le expuso su situación y se dispusieron a buscar a Guadalupe y a sus hijos; otros dos policías los apoyaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscaron y buscaron, y nada. Los policías invitaron a Jeremías para que fueran a la Delegación para denunciar el hecho e iniciar una investigación más a fondo sobre el paradero de su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dos horas, una señorita atendió a Jeremías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ver, déme el nombre de su esposa.&lt;br /&gt;-Guadalupe siñorita&lt;br /&gt;-Apelativos&lt;br /&gt;-Hmmmm, no sé siñorita.&lt;br /&gt;-Sus apellidos señor.&lt;br /&gt;-Nejapa Popóca&lt;br /&gt;-¿Cómo? Escríbalos aquí.&lt;br /&gt;-No se escrebir .&lt;br /&gt;-Estos indios. ¿Nejapa Popóca me dijo?&lt;br /&gt;-Si señorita.&lt;br /&gt;-Edad.&lt;br /&gt;-17 años siñorita.&lt;br /&gt;-Espéreme aquí, voy a buscarla en las listas, a lo mejor ahí está.&lt;br /&gt;Jeremías se percató de que la mujer se retiraba del mostrador para buscar algún indicio en las listas de personas extraviadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No siñorita, no la bosques en las listas, no lo vas a jayar, pos no ve que se perdió. Mejor boscala en pendejas, segurititito que ahí va a estar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116068193311517857?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116068193311517857/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116068193311517857' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068193311517857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116068193311517857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/la-extraviada.html' title='LA EXTRAVIADA'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116007474318651654</id><published>2006-10-05T13:53:00.000-05:00</published><updated>2006-10-05T13:59:03.196-05:00</updated><title type='text'>Concho Terencio (Glosario)</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Apalabraron:&lt;/strong&gt; se arreglaron conversando&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Apozonquis:&lt;/strong&gt; hervidos.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Arrechera:&lt;/strong&gt; alborozamiento sexual&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Aventar madres:&lt;/strong&gt; insultar&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bajaba la luna:&lt;/strong&gt; menstruación&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chahuiztle:&lt;/strong&gt; afectación.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chaneque:&lt;/strong&gt; duende&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chinchurria:&lt;/strong&gt; deformación de un insulto&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chinqueteada:&lt;/strong&gt; inclinada&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chocantería:&lt;/strong&gt; fastidioso, presumido&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Chuchería:&lt;/strong&gt; Cosa de poca valia&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuarta de cuero:&lt;/strong&gt; especie de chicota&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Empautado:&lt;/strong&gt; que tiene convenio con el díablo&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Enchincualada:&lt;/strong&gt; animada&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jeteaste:&lt;/strong&gt; equivocación&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Madrugar:&lt;/strong&gt; anticiparse&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Manda:&lt;/strong&gt; promesa a un santo&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Milohuatera:&lt;/strong&gt; cañas secas de la milpa&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Quebrados:&lt;/strong&gt; asesinados&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Riendazo:&lt;/strong&gt; golpe&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tiro por la culata:&lt;/strong&gt; resultado contrario al esperado&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Totomoztle:&lt;/strong&gt; hoja que envuelve a la mazorca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras publicaciones del autor:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Imágenes y matices&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hervasa 1996&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Murmullos de Arena&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sagitario 1999&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Paloma María&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lama 2003&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La tía Pola&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lama 2004&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Primera reedición de:&lt;br /&gt;Concho Terensio&lt;br /&gt;Enero de 2005&lt;br /&gt;Consta de 1000 ejemplares Editado por grupo editorial Lama&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Morelos No. 24, 1er. Piso Col. Centro&lt;br /&gt;C.P. 39000 Tel. (01747) 47 15242 Chilpancingo, Gro.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116007474318651654?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116007474318651654/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116007474318651654' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116007474318651654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116007474318651654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/concho-terencio-glosario.html' title='Concho Terencio (Glosario)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116007184913063741</id><published>2006-10-05T13:09:00.000-05:00</published><updated>2006-10-05T13:10:49.146-05:00</updated><title type='text'>Concho Terencio (8a, parte)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Un día antes del 31 de mayo, don Nemorio, que sabía lo que hacía, con astucia filtró una información que causó revuelo en la población de La Buenaventura. Había descubierto —dijo— la verdadera personalidad del forastero que hospedaba en su casa. La noticia corrió de boca en boca. Muchas ilusiones se desvanecieron originando frustración, desencanto, pesimismo. Algunos se vieron obligados a desempacar sus pertenencias que liadas se encontraban en espera de la voz de arranque en pos de la realización de anhelos, otros disimularon su desencanto, mientras que algunos de manera abierta lloraron su desesperanza.&lt;br /&gt;Don Nemorio, así como de la noche a la mañana había ungido a Brígido Pantaleón Brugueda de supuestos dones ahora de un tirón lo dejaba desprotegido, sin careta, sin ropajes de engaño. Aparecía como lo que era: un simple oficinista de una agencia dedicada a la elaboración de guiones relacionados con casos insólitos; quedaba al descubierto su desgracia de burócrata decadente, y su mediocridad subyugante que lo hacía con-descender hasta el ridículo.&lt;br /&gt;La verdad levantó una ola de enconos, pero apenas si alcanzó su magnitud suprema, ésta descendió hasta casi desaparecer. Inexplicablemente las heridas emocionales desaparecieron; volvió la normalidad en los estados de ánimo. Brígido Pantaleón dejó de ser el tema interesante en los hogares y sitios de reunión. Y si antes se peleaban el derecho de estar aunque fuera unos minutos con él, ahora rehuían referirse a su persona. Muchos se soltaron diciendo que desde un principio habían notado su poca valía, ausencia de personalidad...&lt;br /&gt;Era el último día del mes de mayo, y las chicharras habían aumentado su argüende.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mayo 31 de…)&lt;br /&gt;—Como creo que es tiempo de que se vaya por donde vino.&lt;br /&gt;—¿Así lo cree, don Nemorio?&lt;br /&gt;—¿Me equivoco, señor Pantaleón?&lt;br /&gt;—No, dijo el forastero con resignación.&lt;br /&gt;—Pues oiga lo último que llego a pensar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Casi estoy seguro que Terensio no sabe que su madre y J. Concepción han regresado al pueblo de La Buenaventura. Y poco le ha de interesar, porque es malo; porque como usted ha de saber, tiene sangre de Barroso. Sangre de maldito; como la de su abuelo Sófocles que mató a su mujer, o como la de sus tíos que terminaron balaceándose. Por eso creo que donde esté Terensio, ha de es-tar perdido y olvidado como el descabezado que enterramos en la fosa común de este pueblo. Y pienso que aunque lleguen a encontrarlo, más vale que no lo traigan acá, para no perturbar esa tristeza que se le ha encaramado a J. Concepción, y tampoco interrumpir los susurros de Teresa Rumbo junto a la troje de su casa. Es mejor dejarlo allá, si lo encuentran, porque preferible es que la monotonía y los silencios se metan en nuestros jacales; como preferible es también que usted se vaya y no venga más, que no moleste más a la gente con su chocantería de estudiado; que no mortifique a doña Altagracia, a esa vieja tullida, que la deje con sus santos, rezos, y la soledad que llora por su Tranquilino.&lt;br /&gt;«Y, ahora, como que me llamo Nemorio, me voy a callar, y no le voy a decir más. Así es que mejor se va yendo. ...Aléjese ¡Váyase!...»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dondequiera que miro no veo otra&lt;br /&gt;cosa que no sea reminiscencias de&lt;br /&gt;la muerte&lt;br /&gt;Ovidio&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Nadie sabrá lo mío, porque de los muchos que fuimos, ahora sólo quedo yo. De ahí « que platiqué conmigo mismo en esta sole-dad. Ninguno sabrá que debería hacerme llamar por mi verdadero nombre, Ambrosio Ángeles, pero no sonaría cómo soy yo. Pancho Pacheco me agrada más. Lo de Ambrosio ha de quedar para cuando esté sosiego en mi terruño, si es que llego a descolgarme por allá, porque como andan las cosas, ¿quién puede asegurarme que en ningún día de estos me maten? Si hasta el propio Terensio me madrugó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Carajo! No sé por qué se le vino a ablandar el corazón, si era rete rejego. ¡Malo! Más bien era malísimo el hijueputa. Luego que lo columbré me di cuenta que así era. Cuando mis hombres lo descolgaron a riendazos de la totomoztlera en que estaba encaramado, el muy desgraciado no bajó la vista a sabiendas de que por menos de eso lo podía matar; por eso se los quité y ordené que se incorporara a nosotros; por eso con el tiempo hasta le di oportunidad de hacer su primer muertito, cosa que le agradó porque cuando de tronar cristianos se trataba se ponía contento, más por eso lo dejé junto a mí, porque tenía chispa y a mis muchachos les quitaba lo acalambrado a la hora de los fregadazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Pero no sé qué le pasó allá junto al río, si sólo nos íbamos a divertir un rato con la muchacha aquella que estaba bañándose; pero él, luego se inconformó cuando llegamos a donde la tenían desnuda y bien sujeta los cuates Portillo; luego demostró su enojo cuando la besé y me le metí entre las piernas. Es que no era para despreciarse. Era hembra bonita como pocas hay. Yo ya no supe más de mis ganas que ten ía de saciarme en ella, hasta que desperté; que dizque me habían rajado la cabeza; que dizque fue Terensio a quien consideraba como hijo, que fue él quien me perjudicó con su machete. Lo supe porque me lo dijeron mis muchachos. Y lo lamenté mucho por él; porque imagínese, habérselo llevado trincado rumbo a La Tronconera. ¡No,no! De haber podido hacerlo yo lo hubiera defendido como lo hice cuando lo encontré por primera vez; pero se le ablandó el corazón y no le quiso entrar a la muchacha, y otra cosa prefirió; dicen que primero joderme y después matarla. ¡Vaya que sí fue desperdicio! Yo hasta pienso que enloqueció y por eso más lo siento; porque como dije: pude haberlo salvado de la furia de mis hombres de confianza; o por lo me-nos evitar que su cabeza fuera arrojada a la corriente del río que se la llevó a no sé donde; hasta pude haberme llevado su cuerpo para que no se quedara ahí incompleto. Pero ahora es tarde para eso. Lo peor de todo es que a nosotros nos entra un silencio que nos hace olvidar, y no sentir compasión. Ya que en este juego de la vida: ¡Uno más, qué más da! ¡Uno menos, también!»&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los muertos no tienen lágrimas y olvidan toda pesadumbre.&lt;br /&gt;Eurípides&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Dorotea. Obsesión, tal vez, pero aun así no Yo creo que no era amor lo que sentía porpodía permitir que se burlaran de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, al mismo Pancho Pacheco le rajé la cabeza, y a ella la maté. Por eso dejé que me llevaran a La Tronconera. Por eso esa sensación de que estoy aquí y a la vez, como si no estuviera; como si mi cabeza rodara sin poderse detener en la corriente que arrastró el cuerpo desmanado de El Mocho. Por eso divago en esta soledad. Por eso mi incertidumbre y penar interminables, y esas voces que resuenan en mí: “Cipriano, hijo... Cipriano. ¿En dónde andas, criatura? Pero yo, aunque quisiera, no puedo contestar. Y eso, como les dije, me entristece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las seis de la mañana. Ayer terminó mayo, y junio ha traído la lluvia. Hay movimiento inusitado en los jacales: los campesinos aprestan sus aperos y los fogones dejan escapar su sonido quemador, mientras que los niños juguetean chicatanas que desperdigadas quedaron junto a los hormigueros. Gotas de agua resbalan su cuerpo en las hojas lavadas de los árboles, y caen en la superficie preñada de primicias.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Todavía ayer se le vio transitar y su presencia motivó susurros. Hoy por la calle, en esa única calle de La Buenaventura, avanza como bulto móvil que se achica en la distancia. Poco a poco se aleja en la indiferencia, y diluye su figura. Sólo un par de ojos lo han estado mirando y no han perdido detalle de su partida.&lt;br /&gt;Se va, y con él, decires y rumores que removieron escombros en la memoria. ¡Nunca la esperanza! Ella, la esperanza de existir, se queda en el corazón de los hombres, mujeres y niños. Una esperanza que sobrevive a los flujos de silencio y soledad, a la monotonía y abandono cíclico de pueblo viejo y olvidado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116007184913063741?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116007184913063741/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116007184913063741' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116007184913063741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116007184913063741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/concho-terencio-8a-parte.html' title='Concho Terencio (8a, parte)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116007125881407833</id><published>2006-10-05T12:59:00.000-05:00</published><updated>2006-10-05T13:01:33.963-05:00</updated><title type='text'>Concho Terencio (7a. parte)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;(Mayo 27 de…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me llamo, Blandino, Blandino Massini; nadie me conoce por mi nombre. ... Aquí entre nos..., me dicen El Chupetas.&lt;br /&gt;—Yo, Brígido Pantaleón.&lt;br /&gt;—Ahora sí, que usted está para saberlo y yo para contárselo:&lt;br /&gt;«Fue en la última huarapeta que se puso Homobono aquí en mi cantina cuando me contó todo el relajo que armó. No se aguantaba la risa el cabrón, ¡Cómo gozó! Cómo se carcajeó cuando me dijo todos los pormenores.&lt;br /&gt;«Me contó que su compadre Emeterio Chacón le había dicho que comerciar por el rumbo de La Buenaventura era como andar en caballo de hacienda, y que luego se vino a pueblear con su recua cargada de chucherías. Que eran muchos años los que llevaba cambiando sus baratijas por ganado, por licor, por dinero, y hasta trapos corrientes por muchachitas que luego vendía a trinqueteros y caciques que hay por esta región. Que había habido de todo. Y que no se quejaba ‘porque de que los había los había...’ Con decirle que festejaba que lo hubieran llamado ‘heraldo celestial’. De eso, decía, que ya habían pasado muchos años.&lt;br /&gt;«Recordaba que estaba medio borracho cuando Altagracia Guerra y otras nagudas enlutadas le habían entregado unos sobres, no sin antes echarle una perorata que no entendió. Dijo que tenía prisa, pues le urgía pasar por una muchachilla de El Pedernal que se iría con él, con el conque de que le conseguiría trabajo en la ciudad, pero que la mera verdad ya la tenía apalabrada con el sebudo de Atenógenes Simón, el cacique de La Tronadera, que buenos pesos le daría por ella.&lt;br /&gt;«Mencionó que salió de Buenaventura, por lo alargado de la calle seguido de chamacos y el ladrerío de perros que asustaban a sus mulas. Que tomó el rumbo de la cañada, pero antes de llegar a la primera cuadrilla que está a la vera del arroyo Torcasitas una duda se apoderó de él. Se le vino a la memoria lo de ‘heraldo celestial’. Y como dicen que más mata una duda que el desengaño, luego sacó las cartas y las empezó a leer. Se enteró de lo que decían de Terensio: unas lo consideraban ‘angelito de Dios, hado, querubín, mensajero del Señor, médico nato, bendición para los enfermos, fruto de la Providencia…’; otras, en cambio lo comparaban con ‘hijo de lucifer, chaneque, zaragate maldito, anticristo…’ Y que mientras las primeras imploraban que lo bendijera el Santo Papa, las otras solicitaban castigo ejemplar por su malicia y actos herejes; pedían que se empezara por .exorcizarlo. Y, que él, se dijo para sus adentros: ‘Homobono, aquí está la centaviza’.&lt;br /&gt;«Entre copa y copa que consumió, me contó que eran como las ocho de la noche cuando llegó a la casa de su compadre Emeterio, que vive en El Zauce, ahí a la vuelta del camino cerca de su ruta; que dizque tiene fama de vivaracho y tramposo, como mandado hacer para los trinquetes, y que luego le armó el negocio. Comentó que días después fueron vendiendo, cambiándole y haciéndole a todo por los puebluchos al tiempo que divulgaban la existencia de un Terensio que hasta entonces nadie había conocido. Y que, al grito de ‘santo o lucifer…’ sembraron la duda entre la bola de ignorantes de todos esos parajes. Y que fue hasta entonces que la gente ideó lo de niño prodigio, alborotándose al pensar que la región tendría su santo protector: De eso, como dijo él, ya había transcurrido mucho tiempo. Él no negó que de Terensio hayan obtenido buenas ganancias; pero también consideraba que lo elevaron a la popularidad, y que para esos días que me lo contó, según él, hasta le salía debiendo, porque antes ‘no era nadie’; no era más que un pobre chamaco como los muertos de hambre que hay por aquí en La Buenaventura; y que por eso iba a buscarlo y cobrarle lo que le debía; y que lo encontraría aunque tuviera que revolver las tierras de miseria por donde se decía que andaba; y que ya vería lo que le esperaba al Terensio cuando lo encontrara. Eso dijo,... pero de ello ya tiene mucho tiempo.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mayo 28 de...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«pero debe saber que, como que me llamo Yo no sé que se traerá usted entre manos,&lt;br /&gt;Anacleta Benavides, la mera verdad es que curo a la gente pobre de estos lugares. Vienen a pedirme que lo haga y...&lt;br /&gt;—¿Y siempre lo hace? ¿Los alivia?&lt;br /&gt;—No, que va. ... Si puedo, bueno; y si no, ahí se van pensando que se aliviarán.&lt;br /&gt;—¡Los engaña!&lt;br /&gt;—No, no. Me dicen,... les digo;... me cuentan,... los atiendo. Les dedico mi tiempo. Fue así como conocí a Atenógenes Simón. Se sentó allí en don-de está usted. Se aplastó como sapo, y entre resoplidos empezó a decir:&lt;br /&gt;«No está para saberlo, señora, pero debe saber que La Tronadera, tierras extensas de esta región, la heredé. Mi padre, que para muchos fue un maldito abusivo, trabajó duro para hacerse de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«En su tiempo tuvo que fajarse los pantalones para apaciguar a la bola de indios que dizque se creían dueños. Lo de Tronadera se le quedó porque dicen que hubo muchos quebrados aquí, de esos que se alebrestan y no quieren entender quién manda y les trae progreso, de los que se le pusieron al brinco como si él hubiera estado maniatado.&lt;br /&gt;«Ahora es menos necesario que en persona se enfrente uno a esas dificultades, más recomendable es conseguirse a alguien que lo haga por unos pesos, o hasta mejor sale aliarse con los peces gordos del poder y que sean ellos quienes se encarguen de hacerle a uno justicia. A mí me ha dado resultado al grado que dicen que estoy empautado con el diablo, y que por más que me busquen no me encuentran. ¡Cuál empautado! Al mero diablo lo mueven mis talegas, estas que traigo repletas de billetotes.&lt;br /&gt;—¿Qué le motivó hablar así?&lt;br /&gt;—Poquituras de cosas para medio dormir.&lt;br /&gt;—¡Lo drogó!&lt;br /&gt;—No, que va; de por si traía la lengua suelta; porque le siguió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Después que heredé, desde que mi padre estiró la pata, mi problema no ha sido con el dinero, ni el control de los desarrapados que hay por esta región, y menos la falta de compañía, porque de todo eso tengo. Mi problema es que no tengo descendencia; eso sí que me ha preocupado, al grado que he intentado remediarlo de muchas formas: cambiando esposa, visitando a los médicos de la ciudad, consultas a hierberos y brujos de la región, uso de concubinas alquiladas, y hasta he recurrido a la compra de inditas con la esperanza de preñar a una de ellas; pero nada ha resultado favorable.&lt;br /&gt;—¡Eso lo traía!&lt;br /&gt;—Que más, sino eso. Aunque quiso justificarse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Lo más significativo que hice para remediar mi carencia fue intentar raptar o comprar al chamaco que me recomendó el arriero Homobono, a Terensio, de aquí de Buenaventura, que dizque es carajo como de mi calaña, digno heredero de La Tronadera, alguien que conserve a como dé lugar lo que con tanto esfuerzo hemos adquirido, alguien como lo recomendó mi padre. Pero más que lograrlo; solamente llené el buche de un atajo de cabrones convenencieros que a la mera hora no me ayudaron y me dejaron sólo con J. Concepción, que no aceptó venderme al chamaco, como si no pudiera él otra vez preñar a su vieja Teresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya para entonces, como se imagina usted, estaba enojado.&lt;br /&gt;—¿Podría hacerlo?&lt;br /&gt;—¡Vaya que sí! Era retebroncudo y vengativo, el desgraciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Pero más que sea por pura venganza uno de estos días le voy a enviar mis muchachitos al güey de J. Concepción, siguió diciendo como merolico. Nomás para que vea que conmigo no se juega; y al Terensio que dice que anda huidizo, también le va a llegar su momento. Van a saber quién es el mero mero de La Tronadera, don Simoné, éste, su padre, amo y señor de la región ¡por si no lo sabían!... Desgraciados, muertos de hambre... Y si duda tiene de que lo que digo lo cumplo; pregúntele a Nicho, el que por mucho tiempo fue dizque autoridad, comisariado o como le quiera llamar, de Buenaventura; a él, a quien por mis puros calzones lo vinieron a quitar del puesto; a él, que se creía intocable. Pregúntele cómo le fue cuando mi compadre, el diputado Poblete Motines le mandó decir que tenía cinco minutos para entregar su chiquero de oficina o que se atuviera a las consecuencias institucionales; a él mero, que lo puse, lo sostuve por mucho tiempo y lo quité cuando quise, como que yo soy don Simoné, y represento a la democracia que necesitan estos desarrapados, piojosos de la fregada».&lt;br /&gt;—Ahora me explico...&lt;br /&gt;—¡Qué se va a explicar, qué! ... Si ustedes los ladinos saben de estos abusos y nomás los ven como normales y necesarios.&lt;br /&gt;—No la agarre contra mi, doña.&lt;br /&gt;—No, no es eso, mejor oiga, y no me interrumpa; oiga que el Simoné estaba encarrerado:&lt;br /&gt;«O si lo prefiere —prosiguió— también le puede dar razón de cómo le fue a Petronilo, matraquero de mierda, el que más que expendio de abarrotes tiene una ‘Tienda de Raya’ que ha entrampado a cuanto jodido se ha acercado a pedir fiado; a él que hasta me vino a llorar cuando le corté los envíos de mercancías que le revendía, y porque de pronto los otros arrieros que le surtían&lt;br /&gt;empezaron a ser asaltados, que dizque por forajidos; al mismo que no lo solté hasta que se comprometió a pagarme un porcentaje de sus ganancias a cambio de seguridad que le darían mis muchachos, los mismos que le habían causado desgracias; pregúntele si lo duda, ya verá que se lo dice. O al mero Fortunato, pregunte a ese desgraciado usurero que se quiso poner al tú por tú conmigo; maldito acaparador de cosechas que compra al tiempo cuando más muertos de hambre están los huarachudos del campo; a él, si, el muy gracejo que me mandó su recua cargada de cosechas producto de sus abusos; a él, que comedidito la mandó para que, como en otros años, se la comprara; a él, que le salió, como dicen, el tiro por la culata, porque no se la merqué; y más que eso, se la regresé y para su desgracia empezaron a aparecer tirados sus arrieros cuando intentaban vender en otros lados; a él, que sus males terminaron cuando vino a lambisconearme con la muchachilla aquella que me regaló, y a justificarse con el conque de que el día que me quise robar a Terensio, él , el muy hijueputa, no me había apoyado por miedo a los Barroso, a la tal Altagracia y no recuerdo a quién más; pero que, como dijo, en otra ocasión me apoyaría; en fin que, como me convenía, volvimos a los negocios: él, jodiendo a los jodidos, y yo, yo nada más apoyándolo para que las cosechas no se quedaran atoradas en este pueblo de Buenaventura y sus alrededores. Porque de no ser yo, quién si no yo, don Simoné que por la buena no hay quién me gane a buena gente; pero por las malas... Como se lo dije al propio Cornelio, por las malas todavía no ha nacido el que me gane a cabrón, y a hijo de la chingada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Como verá, se recreaba contando su vida de maldito.&lt;br /&gt;—No era para menos, con tanto poder.&lt;br /&gt;—Poder que se acaba, señor, se acaba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«No me lo va a creer —reanudó su plática don Simoné—, pero siento bonito nomás de acordarme lo que les he hecho a estos tarugos: a Cornelio, el que dizque ganadero de Buenaventura, y a Paulino, el robavacas disfrazado devendechácharas, a ellos les endosé unos arribeños que de madrugada conseguían harta carne de descuartizaderos clandestinos, la misma carne que mi administrador hacía que llegara a las cámaras congeladoras de mi queridísimo compadre, El Comisionado de la Capirucha; un negocio fácil y seguro por unos cuantos pesos que repartíamos, negocio que de pronto se les había caído a ellos, y que por él hasta los andaban enchiquerando por sospechas de abigeato; cosa que paró cuando volvieron al redil y entendieron que más les valía estar conmigo y, desde luego, con el Comisionado que apaciguó la gendarmería que los perseguía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Por último, nomás por si la duda cabe, le puede preguntar a Melesio Mañas, a él mero, si es que lo encuentran; porque según sé, prefirió irse de La Buenaventura para no verse involucrado en la búsqueda que hacía la cuicada que había enviado, mi también compadre Armando Coroneles, cuando le platiqué que unos mariguaneros rondaban la región; y es que ya se me estaba poniendo broncudo el tal Melesio: quería pasarse de listo en lo del control de la yerba; por eso preferí que se fuera para darle oportunidad a otros con los que me podía entender sin complicaciones, y más para demostrar que, como dicen los que se dedican a ésta ‘no se mueve nada por estos lugares si no lo quiere don Simoné’. iYo! Aunque cuando me pongo a pensar en lo que me pasó cuando lo de Terensio, entonces se me calienta la sangre y, como lo he dicho, no está lejos el día que me las voy a cobrar juntas, nomás para que sepan quién soy...»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya para entonces sudaba el viejo, y empezaba a recuperarse.&lt;br /&gt;—Se aprovechó de las circunstancias, doñita.&lt;br /&gt;—No sé qué me quiera decir, pero además de que quería que lo curara de un mal de hombre, yo hasta creo que deseaba que alguien lo escuchara; y yo, que me dijera sus intenciones hacia Terensio.&lt;br /&gt;—Y vaya que lo logró, señora.&lt;br /&gt;—Yo se lo cuento, por si le interesa. Que lo mío,... es como lo sabe usted...»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La idea del eterno retorno es misteriosa&lt;br /&gt;y con ella Nietzsche dejó perplejos&lt;br /&gt;a los demás filósofos: —pensar&lt;br /&gt;que alguna vez haya de repetirse&lt;br /&gt;todo tal y como lo hemos vivido&lt;br /&gt;ya, y que incluso esa repetición&lt;br /&gt;haya de repetirse hasta el infinito&lt;br /&gt;¿Qué quiere decir ese mito&lt;br /&gt;demencial&lt;br /&gt;Milan Kundera&lt;br /&gt;La Insoportable Levedad del Ser. p.7 RBA Editores&lt;br /&gt;Barcelona, 1993.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ahora siento que estoy y no estoy,que soy y no soy; así había algo en mí cuando andaba alzado con los hombres de Pancho Pacheco; eso lo empecé a sentir cuando habían pasado como diez años al lado de él; sobre todo, después de atizarle a los plomazos, cuando me quedaba solo, cuando me apartaba de la boruca de los demás; entonces me venía el recuerdo de mi madre, de mi viejo y mi jacal, y aunque no tuve amigos, bien que tenía presente la algarabía de los chamacos y mis incursiones por los corrales, y de las casas ubicadas a los lados de esa única calle del pueblo; entonces sentía que algo de mí estaba aquí y que mi cuerpo se quedaba solo. Se había ido muriendo poco a poco esa indiferencia y desamor que en un principio me indujo a separarme de mis querencias.&lt;br /&gt;«Por eso le empecé a meter en la cabeza de Pancho Pacheco la idea de que fuéramos por los alrededores de mi pueblo; pero él no quería, hasta que le platiqué de los viajeros que pasaban por el camino real, entonces se empezó a interesar, y más cuando supo lo de don Simoné, y aquello de la Dorotea. Entonces sí que nos descolgamos por mi rumbo.&lt;br /&gt;«No sé quién gozaba más, Pancho Pacheco o yo, con el perjuicio que hacíamos, pero aquí dentro sentía que cada vez que nos despachábamos a un fulano era como calorcito que me enchicualaba la sangre, como si matar me tonificara. Y con eso de que nos cuidábamos mucho de aparentar lo que éramos, más emocionante resultaba; por que en el día éramos arrieros, campesinos, peregrinos que iban por los caminos; no así en la noche cuando atacábamos: nos salía a relucir la ladronería, lo incendiario, el instinto bestial, lo asesino. Ahora se los cuento porque ya no tiene chiste, ya ha pasado mucho tiempo; ya ni quién se acuerde de los matados, y menos de los destrozos que hicimos en las propiedades; como ninguno se interesó por el ladino aquel que se nos puso al brinco y entiesamos allá en la tranca del camino que conduce a Las Horconeras; ni las manos de El Mocho en la Loma Pelona que dizque le echó tram pa a Pacheco en la baraja, y que después de cortarle las manos su cuerpo se lo llevó el río. La pura indiferencia reinaba, si acaso la gente del pueblo armaba ruido cuando estaban recientes los hechos, después..., después les entraba como modorra que adormecía a todos; con decirles que los comerciantes que tronamos en el camino real, cerca de la huizachera, esos se quedaron inflados por muchos días hasta que otros arrieros les dieron sepultura. A nosotros nomás el dinerito nos interesó, y a los del pueblo, pues lo que quedaba de sus pertenencias.&lt;br /&gt;«Todo iba bien, y como andábamos alzados en las cuevas, nadie sabía de nosotros porque para eso del despiste, para eso y más se pintaba solo el Pancho Pacheco. Pegábamos, y nos íbamos por un tiempo a otro lugar, luego veníamos, y como los zorros nos escurríamos, con decirle que hasta a Homobono le tocó en una de sus andadas; a ese yo lo pancié, no sé por qué pero luego que lo vi que venía con su recua, pedí que me lo dejaran. Tamaños ojotes peló cuando le metí el verduguillo, resopló, y allí se quedó; creo que no me reconoció, y eso sentí que le había quitado importancia a lo hecho. Hubiera deseado verlo acobardado, suplicante; pero no me dio ese gusto.&lt;br /&gt;«Lo divertido estuvo cuando le caímos al empautado de don Simoné, ahí sí que se puso bueno: durante tres noches habíamos estado rondando su hacienda; agazapados medíamos distancias y se afinaban los detalles para el asalto; pero Pancho Pacheco y los demás se miraban indecisos muy a pesar de las chupadas de mariguana que daban; que dizque ten ían miedo a los chaneques del viejo. Yo por pura precaución, como siempre que entrábamos a los plomazos, repasaba: ‘Amén, de los siglos y de los siglos toda su descendencia de Abrahám, a nuestros padres que les habían prometido así, como su gran misericordia acordándose de él. Su siervo Israel exaltó...’ rezaba la mera Magnífica, pero al revés que me enseñó Altagracia, la mera para los casos difíciles. Si vieran que me sentía seguro con lo que pronunciaba; por eso le estuve insistiendo a Pacheco hasta que con un ‘hijoeputa el que se raje’ indicó que lo siguiéramos; abandonamos el escondite que ya apestaba a petate quemado. Nos fuimos cada quien por donde debía. Queríamos los pesos y las alhajas, y yo deseaba algo más por aquello que le había gritado a mis padres y a los del pueblo; pero no se me cumplió el gusto porque cuando mi jefe y yo entramos con sigilo a la recámara principal de la casona, don Simoné estaba encaramado como caguamo en las nalgas de una de sus sirvientas; resoplaba, el viejo; pero más resopló cuando lo sorprendió el grito de Pacheco: ¡viejo marrano! Nomás se recargó a un lado y en un sólo estirón se quedó con los ojos desorbitados; se ‘peló’ el cabrón... Lo demás fue fácil, ahí mismo se quedó la mujer, para que no dijera nada, chinqueteada sobre la almohada. Afuera los perros ladraban, lloraban las mujeres y los guardianes y peones pedían que no los mataran. Siete hombres cargaron morrales con dinero, y por si era verdad lo de los chaneques, la agarramos contra los botellones llenos de mezcal hasta que quedó inundado el cuarto y sin uno solo de ellos entero. La huida fue rápida, y de ahí a los escondites. Íbamos contentos, pero no sé por qué, a partir de entonces cayó como chahuiztle sobre nosotros: a cada rato se liaban a golpes los hombres de Pacheco, y una inquietud se apoderó de todos; por eso una tarde nos fuimos acercando a las orillas de mi pueblo, ellos con ganas de ver a otra gente; yo, con deseos de meterme en la troje de mi padre, y estar entre mis querencias. Por eso nos fuimos acercando hasta llegar al río; fue así como sin proponérnoslo llegamos junto a la Dorotea que se bañaba en la poza que está en un recodo de la corriente; fue así que la quise defender; fue así, . . .fue así ... que pasó todo aquello.»&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116007125881407833?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116007125881407833/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116007125881407833' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116007125881407833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116007125881407833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/concho-terencio-7a-parte.html' title='Concho Terencio (7a. parte)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116007060963472341</id><published>2006-10-05T12:48:00.000-05:00</published><updated>2006-10-05T12:50:09.663-05:00</updated><title type='text'>Concho Terencio (6a. parte)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;(Mayo 19 de…)&lt;br /&gt;« es cosa de hombres! Sepa, que durante ¡No lo cuente a nadie; no lo cuente porque mucho tiempo cargué en la cabeza la idea de que había sido un error dejar con vida a Teresa Rumbo cuando nos vimos por última vez en mi escondrijo de la huizachera, porque si bien es cierto que nunca la quise, mucho me enmuinó saber que, no obstante su preñez que tenía que ver conmigo, de la noche a la mañana se había casado J. Concepción con ella. Y, como dicen ‘una es que la perra es brava y otra es que le digan ‘uzzca’; a punto estuve de hacerles caso a mis amigos y familiares que me incitaban a vengar lo que parecía una afrenta a mi persona. Pero como sólo Teresa y yo sabíamos cómo se habían dado las cosas entre nosotros, le daba pocos oídos a sus habladurías; fue así que me aguanté el coraje; y con el tiempo hasta llegué a alegrarme de que no se me hubiera subido lo Barroso cuando me salió con el cuento de que iba a ser madre. Me alegré y pensé que había sido lo mejor para Teresa y su hijo, sobre todo para él, ese chamaco producto de los deseos de ella y mis calenturas de conquistador, ese escuintle, nuestro hijo Cipriano, que en nada se parece a su padre postizo, y sí mucho a mí.&lt;br /&gt;«Con el tiempo, veía que crecía y había algo en él que me atraía; mas como no podía acercármele abiertamente, me dediqué a cuidarlo desde lejos, a festejar sus travesuras, y, por qué no decirlo, a quererlo en silencio; a celarlo sin perder la esperanza de que un día habría de llegar en que se vendría al clan de los Barroso; mientras, quedo, quedito, ahí cerquita estaba para protegerlo, sobre todo cuando lo querían perjudicar o atosigar con imprudencias, como la ocasión en que se presentaron aquellos güeros que lo querían estudiar o aquel día que el viejo ombligón de don Atenógenes Simón se lo quería llevar; y qué les digo de cuando la santurrona de Altagracia Guerra y su escuadrón de enlutadas pretendían dizque apaciguarlo. Pero lo que me falló fue en eso de no evitar que se lo llevaran de aquí, porque luego presentí que no lo volvería a ver; y como fue, hasta ahora no sé de su paradero. Desde entonces me ha ido creciendo un coraje aquí dentro, una rabia que sólo desahogo haciendo el mal a alguien, y más placer encuentro cuando me acuerdo que aunque yo quiera, por esta cochina enfermedad que agarré en las piqueras de la madrota Carleona, jamás tendré hijos de mi sangre. Por eso ese coraje amargado, por eso culpo a las viejas santuchas de que ya no esté aquí el único hijo que engendré en Teresa; por eso se murió Tranquilino cuando andaba agazapándose en la milohuatera; por eso le encargué a la bruja Benavides que le hiciera un ‘trabajito’ a la Altagracia; por eso más me dicen que mi familia, y más yo, somos malditos; pero aunque así sea, más desgracias he de causar por si no vuelvo a ver a Cipriano, mi único hijo; que al fin por acá alejados de la civilización nosotros somos la mera justicia, mientras la sepamos hacer.&lt;br /&gt;«Ahora, lo de Teresa; lo de ella ahí quedó. Yo nada más le tendí la red, y solita cayó con ese modito de ser: chistosita, pizpireta y muy alzadita; pero con maña y saña bien que se lo tumbé. Empecé con decirle que era muy chula; que no había otra mujer más bonita que ella; que por haberla conocido no podía dormir y que me la pasaba acordándome de ella; que la quería para mi mujer. Le dije eso y otras tarugadas más que no sentía. ¡Y se las creyó! ... Después, después todo fue fácil: la pastoreé, la seguí y no la dejé pensar en J. Concepción. Ahí juntito me le pegué hasta que fue mía. Ella se encariñó, pero yo no. Ella pensó en casorio, y más cuando resultó con aquello de que estaba preñada, pero yo le dije que ni lo soñara. Se fue enojada cuando le dije que se ‘tirara’ el chamaco. Se fue altiva como si de pronto hubiera recuperado su modito de ser, y me gustó verla así. Lo demás habrá de saberlo usted por lo que la gente dice de ella, de mí y de J. Concepción, lo sabrá, seguro que lo sabrá. Pero no lo cuente, porque como que me llamo Casimiro Barroso, verdad de Dios que si sé que lo hace, le pesará.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mayo 21 de...)&lt;br /&gt;Dirá que son tonterías mías, pero quiero&lt;br /&gt;pensar que lo que se siente y nos pasa son « cosas importantes para uno que viene a vivir en este mundo sin pedirlo o quererlo, nomás porque así lo señaló el destino» —empezó diciendo con timidez, Concepción Terrero— tal vez no tengo razón, pero muchas veces oí a mi padre hablarme con ese sonsonete de patriarca que ten ía:&lt;br /&gt;—‘No le busques hijo, es tu destino’.&lt;br /&gt;«Su afirmación le afloraba de los labios como sentencia, como si el derrotero de mi vida fuera invariable, y la mera verdad, en aquellos años de mi juventud, me daba por reírme de lo que decía mi viejo, lo que ahora ni de chiste lo haría; es más: adrede buscaba contrariarlo para encontrar disfrute en ello. Tenía menos de veinte años y sentía que este pueblo no me ajustaba para mis aspiraciones; la fuerza que traía en las venas me hacía soberbio, y rebelde a todo aquello que intentaba sujetarme, y más si venía de él.&lt;br /&gt;Por eso, por su: ¿A dónde vas Concepción, a dónde vas que más valgas?&lt;br /&gt;«Y porque su hablar me llegó a producir encono; un día me fui de aquí; empecé a caminar rumbo a La Tronconera. Recorrí veredas, parajes solitarios; hasta llegar al Camino Real que conduce a la ciudad. Llevaba en mi alforja quimeras y anhelos, aires de aventura y de solazarme en los desparpajos de la libertad alejada de tutelajes familiares. Atrás dejé querencias que se acrecentaban en mí conforme me alejaba de mi terruño, y su valoración fue tanta que cierto momento quise regresarme; y más quise hacerlo cuando me detuve a pensar en Teresa, mi novia, y cómo no la iba a extrañar... si era bonita..., además de modosita la ‘condenada’ pero seguí, mientras un nudo me estorbaba en el cogote. No era para menos: ella se quedaba aquí en este pueblo de miserias, monotonías y abusos; se quedaba, con su cara y cuerpo hermosos y con esos deseos de vivir que a muchos inquietaban; se quedaba con ese candor de muchacha tierna, mientras yo me alejaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ahora que reflexiono sobre mi escape a otras tierras, llego a la conclusión de que no fueron los decires de mi padre los que me indujeron a que me escapara a la ciudad; la decisión me vino de ella, de Teresa, porque debe de saber que además de chula, desde entonces ya tenía esa forma de platicar que le abre los ojos a uno y le hace ver más allá de las narices, y aunque ni Teresa ni yo éramos ‘leídos’ bien que pensábamos que podíamos encontrar mejor vida que no fuera aquélla en la que se habían sumido la mayoría de los que habitaban Buenaventura, en donde no había esperanza de prosperidad; por eso decidí que dado que estaba en edad de ‘merecer’, debía superar a los de mi camada; fue así como tuve valor para alejarme de aquí y de ella. Antes, la había pedido para matrimoniarnos. Mi padre se apalabró con sus familiares, con la madre de ella, principalmente. Todo Buenaventura se enteró que había llegado él con sus botellas de licor y que, después de platicar de otras cosas que no venían al caso, luego les dijo de mí y la intención:&lt;br /&gt;—Tú has de dispensar Petronila, pero estoy aquí porque mi hijo J. Concepción se quiere casar con tu hija Teresa. —Era así mi padre con su parsimonia.&lt;br /&gt;—Tu hijo, tu hijo. Pero si no tiene en qué caerse muerto, dijo la madre de ella.&lt;br /&gt;—Pero la quiere y se pondrá a trabajar. —Tu hijo, tu hijo. No tiene ni para comer.&lt;br /&gt;—Pero la quiere —insistía mi padre.&lt;br /&gt;—La quiere. ¿Tu hijo, la quiere?&lt;br /&gt;—Sí, la quiere.&lt;br /&gt;«Después de todo ese palabreo que sólo servía para cumplir con un requisito de pedimento, se quedó en que, tan pronto como juntara para el ajuar, que el caso requiere, habría casorio.&lt;br /&gt;«Cuando estuve en la ciudad la vida se me complicó. Mis camisas y pantalones de tela corriente y remendada, más que me hayan servido para cubrirme también motivaron que me vieran con extrañeza, y mis huaraches de correa cruda, para que me llamaran indio huarachudo; de mi sombrero no digo nada porque bien que me sirvió de ‘caidito’ para protegerme de los solazos y las lloviznas cuando anduve como perro sin dueño. Porque debe saber que a veces ni verme querían las personas a las que me les acercaba para pedir ayuda. ¡Quería trabajo! No pedía limosna; pero ni quién me lo diera sin la intención de aprovechar se de mi necesidad. Un día, desesperado me fui a buscar a unos señores que dejaron una tarjeta con sus nombres cuando habían estado en la casa de mi padre; pero ahí estuvo la cuestión que como si no hubieran estado, se hicieron los extraños; a los muy desgraciados se les olvidaron las memelas de maíz payanado, los frijoles apozonquis con cebolla y chile verde que les prepararon mis familiares, y más todavía: no se acordaron del petate que se les prestó para que durmieran; nomás me vieron que me iba hacia ellos, y luego ordenaron que se dijera que no estaban, que no vivían allí, como si no los hubiera visto que habían llegado. Por eso anduve como perdido, pa’rriba, pa’bajo, a veces sin comer y sin dormir en busca de trabajo y sustento, pero más que encontrarlos, tamaños sustotes que me llevaba cuando cruzaba las calles y sentía que los carros se me ven ían encima, y también cuando me perseguían los ‘cuicos’ que dizque representaban la ley; aunque más que viera como autoridad, los veía que se me acercaban tan hambrientos como yo, de ahí que pienso que estábamos casi iguales, nada más que ellos con su uniforme azul, desteñido y gastado y, su servidor, con los harapos que me había llevado de acá; ellos con su trabajo y un sueldo de miseria, y yo sin trabajo, pero para el caso daba lo mismo: correspondíamos a los que se tutean con pobreza y desesperanza.&lt;br /&gt;«Por eso y por más, cuando había pasado el tiempo, y la soledad se me metía en el cuerpo, empecé a recordar a mi padre y su sermón de siempre al presentir que me quería alejar de él. Lo empecé a extrañar y todo lo que de mi terruño afloraba en mi mente fustigada por los ayunos de querencias: pero ni modo de regresarme. Tenía mi orgullo, y por él me aguanté. Con el tiempo le hice a todo; ¡bueno, casi a todo! Porque para eso de robar no tengo sangre.&lt;br /&gt;«Cuatro años no vi a Teresa, y a esta tierra que a lo lejos me parecía la más hermosa y llena de cobijo. ‘Tan pronto como junte para el casorio me iré’, pensaba. Pero ahí tiene que cuando ya tenía algo ahorrado, no faltaba quién me dejara como cuando llegué a la ciudad, en puros cueros: unas veces porque era llevado por los amigos, y las más de ellas por mi soledad que me arrinconaba hacia la cantina donde además de tragos encontraba mujeres buenas para desvalijar a tarugos como yo. Después de lo que me pasaba otra vez me iba tras mi viejo anhelo hasta que un día, con lo poco que reuní, regresé. Llegué y todo el pueblo se enteró de mi presencia. ‘Llegó con el vestido para el casorio’, decían como si con su vocerío hubieran querido ocultar ecos indeseables, pero no lograron esparcirlos, luego me enteré de ellos; además, mi padre me los confirmó, y más que eso, me preguntó:&lt;br /&gt;—¿La quieres?&lt;br /&gt;—¡Sí!... ¡Mucho!, le contesté.&lt;br /&gt;—Si la quieres, que no te importe. ¡Cásate con ella!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Fue así que hubo casorio con Teresa. Recuerdo que en la primera noche de nuestra boda cuando aún resonaban en mí las sentencias de mi padre, luego sentí que estaba preñada, y aunque tenía muchos deseos de hacerla mía, me aparté de ella: todavía ahora no sabría decirle si me porté como hombre o como animal en celo; lo cierto es que me aparté de su cuerpo. Esperé hasta que nació su chamaco, Cipriano, el mismo que, aunque haya sido de otro y no mío, empecé a quererlo, como a la misma Teresa, sin importarme indirectas que escuchaba:&lt;br /&gt;—‘Quien compra vaca, compra becerro…’&lt;br /&gt;—‘El que es buey hasta la coyunda lame.’&lt;br /&gt;—‘De que los hay, los hay...’&lt;br /&gt;—‘Qué tanto es tantito’...&lt;br /&gt;«Chifletas que no me afectaron porque en tratándose de querencias quien manda es el corazón y, además, como lo decía mi padre, ese era mi destino.&lt;br /&gt;«De Cipriano, de él me podrán decir de sus andadas, pero esas son otras cosas, también del destino que no podemos cambiar, y más cuando se vive en un pueblo como este de Buenaventura, del que me fui y volví.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mayo 23 de…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si se lo deba contar o no, pero más vale que lo que vaya a saber de mí, lo sepa « por mi boca, y no por lo que le digan o inventen; porque en este lugar, llamado La Buenaventura, todo se sabe; en él cabe aquello de ‘pueblo chico, chisme grande’.&lt;br /&gt;«No se a quién se le ocurrió semejante nombre, ya que de buenaventura no tiene nada, al menos para mí. Siempre, desde que tengo uso de razón, ha sido la misma cuadrilla con su calle larga y sus casas a los lados, como si ellas le fueran a dar la bienvenida a alguien que ha estado por llegar, pero que nunca ha venido ni vendrá. Los que se van dejan huecos, y los que llegan los llenan; pero de ahí en adelante todo es igual. Su acontecer es como una página sobre la que se escribe, luego se borra en ella lo grabado, para después volver a escribir lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«A La Buenaventura no ha llegado la electricidad, y menos esos aparatos modernos que hay para ver y oír; tampoco los adelantos para curar a los enfermos; ni una escuela permanente con sus maestros; los pocos que llegan a venir nomás se van por el camino de La Tronconera y jamás regresan; el único constante ha sido Homobono con su recua cargada de mercancía que vende cara mientras esparce chismes y comentarios de lo que acontece en otros lugares lejanos.&lt;br /&gt;«Aquí no vienen personas importantes, salvo en tiempos que llaman de elecciones, que dizque nos vienen a ver con su palabrerío engañoso. Ahora que, también ha venido otra gente como aquella que se dejó venir con el relajo que se armó con lo de mi pupilo Concho Terensio. Aquí los hombres salen de sus casas como adormilados; se van a trabajar, se van sin ganas y regresan cansados para comer y acostarse, aburridos, con sus mujeres. Las mujeres hacen siempre lo mismo: nacen, pronto se hacen buenas para el casorio y, después, a parir y a criar hijos hasta que la gordura y vejez se apoderan de ellas. Los hechos más sobresalientes son cuando hay matados, pero se dan con tanta frecuencia que ya no producen sobresalto en los habitantes; a ellos se les dicen los mismos rezos, se les llora con la misma tonada y se llevan de igual forma a enterrar; después de ello, vuelve la rutina al pueblo: doña ‘Quenchacuetes’ con su tonadilla de ‘cómprenme la empanada’ se mete en los hogares en donde introduce y saca chismes que más tarde se agrandan en los lavaderos del río o en la cantina de ‘El Chupetas’, se da el mismo hacer y decir de la gente, se dan las mismas costumbres que han caído en la indiferencia; como les digo, todo vuelve a repetirse, hasta los abusos de pudientes y caciques de las cercanías que nos quieren tener siempre jodidos.&lt;br /&gt;«Por eso cuando tenía veinte años y me di cuenta que todas las de mi edad se habían casado, y sólo quedaba Teresa en espera de J. Concepción, sentí que ‘me iba a quedar para vestir santos’, y que la soledad y monotonía se apoderarían de mí. Fue cuado eché a caminar mi proyecto de vida. Primero me le pegué a Tranquilino y, aunque no quería, miren que con preparados que le dí salpicados con mis aguas de mujer, luego me permitió que un día me quedara en su casa con él, en calidad de amancebada; después seguí frecuentando a la bruja Benavides, a quien convencí para que me enseñara los secretos de la curadera y aprendí bien, tan bien que con el tiempo le fui quitando la clientela; pero como me diera cuenta de que había habladurías de lo que hacía, fundé la Cofradía con todas las mujeres rezanderas. Y me iba de maravilla entre que curaba el cuerpo y supuestamente los espíritus de los buenaventurenses; pero no hay felicidad completa; después de muchos años de casada no había tenido hijos y Tranquilino se empezaba a impacientar; eso, y el sentir que la vejez me iba a llegar en ese estado de esterilidad me hizo urdir la forma para apoderarme de un chamaco para hacerlo mío como si hubiera estado preñada, esperándolo; en el primero que pensé fue en Cipriano, Concho Terensio, el hijo de Teresa; me atrajo su desplante altivo y fama que tenía de travieso, y bueno para echar maldeojo, según los rumores que había en torno a él.&lt;br /&gt;«Las circunstancias se dieron solas para comunicarme con el niño de mis preferencias. Una tarde lo sorprendí espiando por mi casa, lo que tomé como pretexto para empezarlo a seguir, mas como era brioso esperé hasta que se confió. Cuando menos lo esperaba estaba en mis manos, y contra lo que imaginaba que le reclamaría, luego me lo llevé a mi cocina con engaños; no una sino varias veces estuvo conmigo. Y mire que el muchacho salió bueno para eso de mover las cosas sin tocarlas, aprenderse los rezos, hacer invocaciones y entrar en trance. Por eso y porque no tenía hijos se lo quise quitar a su madre con el argumento de que lo íbamos a consagrar como nuestro niño prodigio; pero el tiznado chamaco como viera que mis compañeras de la Cofradía se deshicieran en rezos y plegarias en torno al altar que le habíamos levantado, el muy condenado se me rebeló, y hasta provocó que se quemara la vivienda que con tanto trabajo había construido Tranquilino; por eso, por malagradecido le agarré coraje, por eso me enojé con él y hasta quise perjudicarlo. No me arrepiento de ello, pero pienso que más le hubiera convenido quedarse conmigo porque hubiera hecho de él una criatura a la que todos los de la región vendrían a ver y, con el tiempo, hasta los buenaventurenses resultaríamos beneficiados; pero no me dejó ayudarlo, ni quiso en-tender mi necesidad.&lt;br /&gt;«Ahora estoy aquí con mis males, atada a esta silla. A veces pienso que me vinieron por el coraje que le brotó a la vieja Benavides que quería a Concho Terensio como heredero de no sé qué; porque no creo que sea por mis intentos de sacar a este pueblo de la monotonía, ni por mi trabajo de curandera; más bien pienso que son cosas del destino que la encasillan a una, como lo estoy ahora aquí en donde sólo me queda rezar y pensar en mi difunto Tranquilino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, ¡váyase! ¡Váyase con su impertinencia... Váyase!»&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116007060963472341?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116007060963472341/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116007060963472341' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116007060963472341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116007060963472341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/concho-terencio-6a-parte.html' title='Concho Terencio (6a. parte)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116006966374985679</id><published>2006-10-05T12:33:00.000-05:00</published><updated>2006-10-05T12:34:23.773-05:00</updated><title type='text'>Concho Terencio (5a. parte)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Consciente de su entorno, lejos estaba la imagen de un Nemorio ninguneado por el forastero Brígido Pantaleón. El viejo sabía su cuento: se divertía en aquel trato convencional. Aparecía en ocasiones como introvertido o parco; displicente o parlanchín; benévolo o sanguinario verbal. Y aunque había constatado el poder de adaptación que tenía su huésped, y la audacia e inteligencia que le caracterizaban, jugaba con él; dejaba que fuera hasta donde no lo comprometiera, lo atraía o rechazaba a su antojo, y a veces se dejaba llevar como niño interesado en el juego de su interlocutor; pero, sin perder el timonel. Muchas veces se le escuchó murmurar: “estos arribeños, ¡como joden con sus desplantes! Siempre pensando que vienen a descubrirnos”. Por el momento, el forastero le ayudaba a llenar sus horas de soledad; se había olvidado por momentos de su aislamiento voluntario, de aquella su viudez que había conservado después de cincuenta y siete años de casado con “La Mechita”, su mujer, y del abandono de hijos que se fueron renegando de la tierra que les negaba sustento y seguridad; se le habían escondido sus contrariedades con los Barroso, y enojos con aquellos que le arrebataron sus propiedades. Por eso ahora en parte estaba contento con aquel estado de cosas que sin pensarlas mucho se daban en él; por eso se divertía, dentro de un marco prudente; porque como le había dicho a Pantaleón: “Tenga cuidado, licenciado, mucho cuidado con lo que hace, porque usted se irá un día, y yo me quedaré con esta gente, con mi vejez y la soledad que me han dejado mis difuntos; con ellos, que me tienen atado a esta tierra de La Buenaventura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mayo 15 de...)&lt;br /&gt;Seguro piensa, como me dijo el otro día, que los míos son puros cuentos. —iQué va! ... yo pienso... —habló por hablar Pantaleón.&lt;br /&gt;—¡Piense lo que quiera! —el viejo se notaba de mal humor.&lt;br /&gt;—Cálmese don Nemorio, cálmese. ¿Pues qué le dieron tan temprano?&lt;br /&gt;—¡Otra cosa sería si me hubieran dado!&lt;br /&gt;—¡Ah, ya caigo! ...usted...&lt;br /&gt;—…¡Y Ahora escuche!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«El lío del tipo aquel de La Tronadera, ese, ese si que fue otra cosa. También, gracias a los chismes de Homobono el arriero, desde allá de Los Abajales se dejó venir Atenógenes Simón, don Simoné, como le llamaban sus allegados. Entró por el lado de las trancas como a las doce de un día domingo. Luego mandó llamar a don Nicho, el comisariado; a Petronilo, el tendero; a Fortunato, el acaparador y usurero; a Cornelio, el ganadero; Paulino, el robavacas; y también a Melesio, el contrabandista; y, a otros que gozaban de algún prestigio, o para mejor decir, de desprestigio en el pueblo. A mí luego me caló su actitud porque llegó ladino, gracejo el malvado, y hasta dicharachero intentando aparentar amistad, cuando bien sabido era que el muy desgraciado ni con su madre la había tenido. Mandó que sacaran de un baúl, que traía en una carreta, muchas botellas y unos trapos que, pregonó con ostentación, serían para regalarlos a sus amigos de Buenaventura. La gente que conocía su fama de maldito, de pronto se acercó con recelo y hasta con un cierto repudio disimulado; pero, sería por la necesidad, el temor o porque sencillamente estaba harta del aburrimiento, se acercó, comió y bebió lo que les ofreció Simoné.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Algunos pobres, hasta de las afrentas que de él habían recibido se olvidaron, y envilecidos por los efectos del alcohol se arrimaron. Se les vio mansos, sumisos, serviles; mientras él, socarronamente se recreaba en su soberbia; le afloraba su verdadera estampa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ya avanzada la noche flotaron en el ambiente matices de emancipación; se amordazaron los miedos, y al amparo de la obscuridad se susurraron decires en torno a la vida del cacique Atenógenes Simón: algunos lo describían como benefactor, dador de todo lo que se deseaba, gestor de los desprotegidos; el “bienparado” con las autoridades de la Capital y los peces gordos de la política; apaciguador de querellas, y no faltó quien lo considerara hombre necesario para el progreso de la región, y más ... En cambio para la mayoría, no era más que un desgraciado vividor, miserable usurero, fustigador de los humildes; político chicharronero, lambiscón; buscapleitos, abusador de los desprotegidos; degenerado y libidinoso; hijueputa podrido y toda una sarta de calificativos que le reconocían como ciertos. Hasta se llegaron a contar versiones de lo que supuestamente escondía en un cuarto oscuro de su hacienda. Se afirmaba que era uno o más los chaneques que guardaba en botellones mezcaleros; que esos chaneques eran duendes que le daban suerte en los negocios que emprendía, y que además eran la causa de que tuviera mucho ganado, tierras, alhajas y dinero para comprar lo que él quisiera. Que se había hecho de ellos haciéndola él, de gallina, metiéndose veintiún días en los sobacos, huevos de gallo, esos pequeños como de tórtola que ponen las gallinas, hasta que aparecieron los que dizque son como hombres muy chiquitos y que lo protegían. Y que por eso no le pasaba nada al viejo maldito; pero que, para su desgracia, no podía tener hijos ni disfrutar, como a él le hubiera gustado, su riqueza. ¡Decires de borrachos!, ocurrencias de agradecidos o malagradecidos; realidades o cuentos. ¡Vaya usted a saber! Lo cierto es que la gente se desahogaba de esa manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Transcurrieron las horas de la madrugada y poco a poco se apaciguaron los ruidos de los impertinentes. Amaneció, y los que habían estado en la convivencia, además de la “cruda” tenían estados de ánimo encontrados; y, más crecieron éstos cuando se enteraron que Atenógenes Simón se había apalabrado con J. Concepción. Los pormenores se supieron: don Simoné, desde que llegó al pueblo de Buenaventura, le había mandado recados para que fuera a la fiesta que sus achichincles le organizaron que dizque de bienvenida. Toda la noche estuvo el mitote, y también el ir y venir de mandaderos con mensajes y regalos que él regresó sin tan sólo enterarse de lo que pudieran decir o ser. ¡Ni falta hacía! A la mañana siguiente se enteraría por boca del mero Atenógenes Simón:&lt;br /&gt;—Yo soy hombre de negocios y de carácter —gritó a un J. Concepción desconcertado— porque lo que me propongo hacer lo ejecuto a como dé lugar. ¡Tú me conoces! ¿Verdad?&lt;br /&gt;—Sí —se escuchó como respuesta escondida.&lt;br /&gt;—Conoces que soy bueno. ¡Pero también sabes que soy hijo de la chichuria cuando se me sube lo Simoné!&lt;br /&gt;—Sí, digo, no.&lt;br /&gt;—Pero dejémonos de rodeos, ¿Qué te parece?&lt;br /&gt;—Usted dirá, don Simoné.&lt;br /&gt;—¡Así me gusta! La cosa es sencilla: quiero que me vendas a Cipriano. ¡Porque creo que has de querer lo mejor para él. ¿O no es así?&lt;br /&gt;—Sí, claro que sí.&lt;br /&gt;—Porque considerando lo que ganas de tarecuero, apenas si te ajusta para tenerlo a medio tragar, ¿o me equivoco?&lt;br /&gt;—No, pues sí.&lt;br /&gt;—Luego entonces no te queda más que vendérmelo o dármelo.&lt;br /&gt;—Pues…, sí, pero no.&lt;br /&gt;—¡Cómo fregados no! A don Simoné nadie le dice que no. ¿Lo sabes?&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;—Entonces, ¡Carajo!&lt;br /&gt;—Sí, pero no. ¡No se llevará a Cipriano!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Atenógenes luego se enojó y empezó a aventar madres a todos. Pero no le quedó más que emprender la retirada ante un J. Concepción firme. Se fue el viejo ombligón. Había llegado haciendo barullo y con barullo se fue de Buenaventura. Iba que reventaba de coraje. Nomás lo hubiera visto parecía sapo esponjado, prieto e inflado con los ojos como si se le fueran a salir. Así sucedió, ... así.&lt;br /&gt;«Y ahora, más vale que se vaya por ahí con su preguntadera de vieja curiosa; hágalo para su conveniencia, que yo, a decir verdad, no recuerdo gran cosa al respecto que no le haya chismeado.»&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;La imagen de Brigido Pantaleón, creció. No era la del forastero que entró solo por esa larga calle de La Buenaventura, menos la del achicado recién llegado frente a la casa de don Nemorio. Era, en ese entorno, todo un personaje. En su “despacho”, como él lo llamaba (cuatro horcones que sostenían un techo de zacate, y dos sillas hechas de palo y zoyate). ¡Qué de cosas se dijeron y escucharon! Las mismas que el casero Nemorio oyó desde su escondrijo ubicado atrás de un bajareque.&lt;br /&gt;Tres días con el mayor tiempo de sus noches no fueron suficientes para las entrevistas que tuvo con los aspirantes a participar en el supuesto proyecto. Enterados estuvieron de las intimidades familiares en cada hogar buenaventurense, sin escapar las actitudes virtuosas, triquiñuelas y demás enredos; supieron de anhelos, amores y desamores; lealtades, infidelidades y pasiones desbordantes. Mas, como viera el forastero que quienes más le interesaban no acudían a él, urdió un plan para acercarse a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del Lic. BRIGIDO PANTALEON BRUGUEDA EJECUTIVO DE A.C.C.&lt;br /&gt;Para la Sra. Teresa Rumbo de Terrero, a quien suplica encarecidamente le conceda una entrevista para incluirla como viable prospecta digna de considerarse en el proyecto que le redituaría ocupación inmediata en la ciudad.&lt;br /&gt;Con el mismo texto, pero distintos destinatarios, salieron de sus manos otras tarjetas. Las respuestas no se hicieron esperar. Imperó la argucia sobre la ingenuidad,... Llegaron o permitieron que fuera hasta ellos: Teresa Rumbo, Casimiro Barroso, Concepción Terrero, Altagracia Guerra, Blandino Massini; hasta Anacleta Benavides se hizo presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mayo 18 de...)&lt;br /&gt;Por qué habría de contárselo? —dijo con indignación Teresa Rumbo.&lt;br /&gt; —Digamos que porque se lo pido.&lt;br /&gt;—Lo dice como si no se diera cuenta que son cosas íntimas. ¡Cosas de mujer!&lt;br /&gt;—Ni quien dude que es verdad. Como que también nadie lo sabrá —afirmó Brígido Pantaleón.&lt;br /&gt;—¡Qué más da! Aquí lo sabe todo el pueblo. A su modo, pero lo sabe —expresó ella.&lt;br /&gt;—Vea pues, como contarme su verdad tiene ventaja.&lt;br /&gt;—Sea por eso, y porque siento ganas de sacarla de mí. Ojalá que así me alivien el alma. ¡Sea por eso!&lt;br /&gt;«Verá, don usted, desde que era apenas una chamaca mi madre y parientes que vivían con nosotros convinieron que me casaría con J. Concepción Terrero, un muchacho de aquí, y aunque conocía a mi prometido, al principio me molestó ese compromiso porque nadie me preguntó si lo quería. Con el paso del tiempo llegó a mí la conformidad y hasta tuve preferencia por lo acordado para no quedar expuesta a que me vendieran a un extraño como había acontecido con mi hermana mayor. Desde entonces no permití que otro casamentero se me arrimara. Un día J. Concepción se me acercó y me dijo que me quería, y que por eso se iría a la ciudad para juntar lo necesario para el casorio. No recuerdo qué dije, lo cierto es que anocheció en Buenaventura y ya no se le vio al siguiente día. Su padre lo buscó. Se había ido, y la mera verdad, yo me hubiera ido con él para salir de este pueblo; pero ni tiempo me dio para que se lo propusiera; tampoco le dije lo de Casimiro Barroso, y creo que hice mal en ocultárselo, porque si se lo hubiera dicho tal vez se hubiese quedado, y con él aquí muchas cosas se habrían evitado.&lt;br /&gt;«Pienso que ya estaba escrito que así sucediera. José Concepción se fue, y con el tiempo, aunque todos me sabían “dada”, el Casimiro incrementó su acoso: no me dejaba en paz; terco me seguía con su gracejería y galanteo de “muchacho bien”. No sé a partir de cuándo, empecé a sentir que la sangre me hervía cada vez que me miraba o se dirigía a mi con esa voz que me hacía eco en los oídos y se me introducía en el alma; al principio contra mi intención, porque si bien era cierto que a J. Concepción no lo quería, también lo era que había un compromiso que mis familiares y su padre habían establecido; pero después como quien no quiere la cosa, se me fueron quedando su forma de andar, la galanura de sus ojos y esa forma que tenía para decirme que me quería cuando pasaba escurridizo junto a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Pasó un año, y los meses se fueron yendo. Al principio todos los días estaba pendiente de quiénes llegaban por el rumbo de La Tronconera; pero después poco a poco fui perdiendo el interés por lo que pudiera aparecer en él; mis ojos ya no volteaban hacia ese camino, ya no suspiraba, ni me atosigaba la ausencia de mi prometido; en cambio, no obstante que estaban terminados mis trapos para el casorio y había memorizado los rezos para cuando los pidiera el cura, la sangre se me alborotaba con sólo acordarme de Casimiro Barroso. Seguro que lo notó mi madre porque to-dos los días me obligó a beber un hervitorio que dizque servía para rebajar los calores; noté que al anochecer se iba escurridiza a la cocina en don-de entre rezos se le veía azotar, con un paliacate que me había dejado mi prometido; el metate, que yo utilizaba; después me enteré que era para atraer a J. Concepción. ¡Cosas de superstición! ¡Cosas de señoras!&lt;br /&gt;Habían transcurrido más de tres años desde aquel día que yo también me había querido ir por ese camino que a muchos se había tragado, ya para entonces sentía que mis senos se erguían briosos al sólo roce de la tela que los cubría y me invadían cosquilleos en el cuerpo, ansiedades ajenas a mi voluntad que en las noches naufragaban en lo bajo y blando de mi vientre con sólo imaginarme lo que estuviera haciendo a esas horas en mi cama si ya hubiera estado casada, como algunas de mis amigas.&lt;br /&gt;«Recuerdo que esa inquietud se apoderó de mí por los meses de la primavera; viene a mi memoria por esos trajineos que había en Buenaventura porque estaba reciente lo de los matados, que involucraba a los Barroso cuando dos de ellos, hermanos, se habían balaceado. Y, más lo recuerdo porque Altagracia Guerra amaneció como novia en la casa de Tranquilino que repentinamente le había dado por galantearla. Al siguiente día, en el atardecer, cuando aún estaban frescos los comentarios en torno a ella y lo que había tenido que hacer para que no se quedara a vestir santos, me fui al río por el recodo destinado a las mujeres; ahí me desvestí y confiada empecé a lavar mi cuerpo. Fue cuando sorpresivamente apareció Casimiro con su labia diciéndome que me quería para su mujer de toda la vida, que me amaba mucho, que no podía vivir sin mí, que era la mujer más hermosa que había conocido, que yo... que... no sé qué tanto dijo que no entendí con claridad por mi condición de mujer desnuda e indefensa. Fue cuando por primera vez me agarró con esas manos que tenían algo como lumbre que encendían lo que tocaban; fue cuando se me acercó poco a poco y otra vez sentí ese cosquilleo, y me olvidé de mis trapos de “pedida” y de los rezos de mi madre; porque aunque no creyera lo que me decía, él sentía que mi cuerpo se quería acercar al suyo, y que mi calor se parecía al que él traía y que lo quería dentro de mí con unas ganas que hasta la vergüenza se me hizo perdediza.&lt;br /&gt;«Fue así como me pasó aquello con él; fue así que se me pegó a la piel su olor de macho, el mismo que transpiraba mi cuerpo y que me obligaba a ir adonde se encontrara; fue así que un día me enteré que ya no me “bajaba la luna”. Lo demás fue muy incómodo para mí; sobre todo cuando se enteró que esperaba un hijo suyo; luego se hizo el enojado y le brotó la sangre de maldito que lleva en sus entrañas. Hasta parece que lo estoy viendo parado junto al petate donde apenas unos minutos antes nos habíamos revolcado. Estaba muy cambiado de cómo lo conocí; ya no había galanuras en él, ni miradas cariñosas, menos palabras como las que utilizó para metérseme allá en el recodo del río. Me gritó:&lt;br /&gt;—“¡Túmbate esa fregadera que dices que llevas! ¡Sácatela porque ni creas que la voy a reconocer!”&lt;br /&gt;«Me echó en cara muchas cosas que hicieron sentirme ingenua, tonta... No le respondí. Me puse de pie y erguida me dispuse a cubrir mi cuerpo, este cuerpo cuya desnudez no vería jamás. Después salí dispuesta a refugiarme en mi sole-dad. A nadie le dije lo que me pasaba, pero todos se enteraron, mi madre también; pero como dijo ella, con esa familia de malditos que tenía, ni para reclamarle, prefirió desahogarse pegándome hasta cansarse; fue entonces cuando sí lloré, pero no porque me doliera, sino por su incomprensión, por su falta de apoyo.&lt;br /&gt;«En la mañana de un día del mes de agosto cuando arrecian los aguaceros, Concepción llegó al pueblo. Lejos de alegrarme, entristecí y me arrinconé más en mi soledad. Ahí estuve hasta que una noche, con el permiso de mi madre, se presentó él ante mí y me dijo:&lt;br /&gt;—“Aquí tienes el vestido blanco que te merqué para nuestra boda”.&lt;br /&gt;«No dio tiempo que le dijera lo de Casimiro Barroso, porque quiso que al siguiente día nos casara el comisario, y que cuando viniera el cura arreglara lo necesario en la capilla.&lt;br /&gt;«Así sucedió. No hablamos nunca de lo que aconteció en su ausencia; jamás me permitió que me desahogara, más que eso, me procuró y también a mi chamaco cuando nació, al que quiso como si él me hubiera preñado. Pero mire cómo son las cosas, yo hubiera preferido que permitiera contarle todo, y que me reprendiera, porque aquello que no le he dicho lo he traído como remordimiento, y hasta llego a pensar que las tristezas que me han fustigado, sobre todo por el fallecimiento de mis otros hijos y las andanzas de Cipriano, son parte de mi castigo, si es que se puede considerar que fue toda la culpa mía, porque habría que reconocer que la soledad desquicia, y más cuando se tiene diecinueve años y la sangre fluye con ansias de vivir. Pero aquello ha pasado; ahora sólo me queda rezar y, de vez en cuando, hablar junto a esta troje que me trae tantos recuerdos.&lt;br /&gt;«Ahora que, la mera verdad, aunque haya pasado el tiempo, no puedo negar que lo que sentí, con Casimiro Barroso jamás lo sentí con J. Concepción, y no fue porque me negara a ello, sino porque así se dieron las cosas. Con él fue distinto. Una noche que mi marido no estaba conmigo, cuando más dormida me encontraba, sentí un aliento que luego me inquietó; me invadió ese olor que lo delataba, y ese calor que siempre cargaba en el cuerpo, y esa forma de pegarse que no deja oportunidad para apartarse de su lado; y esa forma de meterse que quisiera una tenerlo ahí con su calentura, su manoseo, y sus cosas que dice mientras besa la piel. Y, luego con sus temblores y gritos que hace que se confundan con los de una; sus brusquedades y suavidades que hacen que también una se meta en él, por así decirlo, y no se quiera salir jamás como para descubrir lo que tiene adentro y quedarse derretida en su sangre de macho. Cuando más emocionada estaba como próxima a la locura que me ahogaba pero que me gustaba, me lastimaba pero deseaba, cuando así estaba, un grito escapó de mi boca: ... ¡Soñaba! Mas como si así no fuera, dejé que mi cuerpo prosiguiera en su alborotamiento que naufragó en torrentes que me humedecieron de felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Fue la última vez que soñé con Casimiro Barroso; mi embarazo me apartó de él, también la comprensión de J. Concepción. Me sobrevino una indiferencia total por lo que me había pasado y por lo que sucedía alrededor de mí.»&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35396408-116006966374985679?l=letrasguerrerenses.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/feeds/116006966374985679/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35396408&amp;postID=116006966374985679' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116006966374985679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35396408/posts/default/116006966374985679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://letrasguerrerenses.blogspot.com/2006/10/concho-terencio-5a-parte.html' title='Concho Terencio (5a. parte)'/><author><name>R.: L.: S.: Nicolás Bravo No.1</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16997143663093733094</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='26' src='http://photos1.blogger.com/blogger/8171/3498/1600/nb12.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35396408.post-116006858237944943</id><published>2006-10-05T11:48:00.000-05:00</published><updated>2006-10-05T12:16:22.403-05:00</updated><title type='text'>Concho Terencio (4a. parte)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Qué descansada vida&lt;br /&gt;la del que huye del mundanal ruido,&lt;br /&gt;y sigue la escondida&lt;br /&gt;senda por donde han ido&lt;br /&gt;los pocos sabios que en el mundo&lt;br /&gt;han sido&lt;br /&gt;Fray Luis de León&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Envueltas en neblinas a mi mente acuden imágenes. Me parece como si escuchara los gritos de la chamacada:&lt;br /&gt;—¡Ya vienen!&lt;br /&gt;—¡Quieren llevarse a Terensio!&lt;br /&gt;Como ola humana llegaron con su vocerío y de igual forma se fueron, dejando el sabor amargo de su impertinencia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El arribo del forastero causó curiosidad en la población. Todos lo habían visto llegar. Y todos creían saber a qué venía. Servía de comidilla verbal en los hogares. Su presencia había roto la monotonía, y algo más: inquietó a usureros, motivó que rabiaran los acaparadores del raquítico comercio; dio en qué pensar a los vendedores y compradores de “chueco”. No faltó quienes lo asociaran con un supuesto escuadrón de ajusticiamiento; también le vieron fachas de predicador. Por otra parte, hasta galanuras le atribuyeron ciertas damas, que en su recato dieron rienda suelta a sus quimeras; y no faltó algún varón que viera en él al prototipo de hombre citadino.&lt;br /&gt;Como observara que el estado de cosas bien podía acarrear complicaciones, la astucia de don Nemorio le dictó que hiciera circular una versión en torno al forastero: “el Licenciado Brigido Pantaleón reclutará hombres y mujeres de La Buenaventura que quieran participar en un importante proyecto que se desarrollará en la ciudad”, así se lo dijo a uno de sus coterráneos advirtiéndole que por ningún motivo lo divulgara. Contrario a lo que pretendía de dicho y no de hecho, con beneplácito miró que la gente se empezó a arremolinar en tor-no a su huésped pidiendo ser parte de la supuesta selección.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;Cuando el forastero estuvo enterado del rumor que circuló, propiciado por su anfitrión, una sonrisa iluminó su rostro y se dejó consentir al tiempo que establecía condiciones para aquéllos que desearan ser reclutados. Un silencio de complicidad se tendió entre los dos hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos días llevaba como residente de aquel pueblo extraño, poco tiempo tenía y su ingenio se había agudizado ya. Sabía cómo sacar provecho de lo adverso, pero sobre todo, cuándo cobijarse o alejarse de la tutela de don Nemorio, para provecho propio. Sabía cuándo debía callarse y cuándo hablar y, de ello, el anciano estaba consciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yo puedo creer cualquier&lt;br /&gt;cosa, con tal que sea&lt;br /&gt;increíble.&lt;br /&gt;Oscar Wilde&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En el diván de mi eterna noche, reposan, además de la de mi madre, imágenes de aquellos seres con los que me relacioné en mi vida; de ellas, la de Altagracia está en primer plano. Mi relación con ella empezó un día en que corriendo por los corrales y caseríos, oí una conversación que me interesó y me indujo por laberintos de extrañas sensaciones:&lt;br /&gt;—¡Déjate, mamacita, déjate! ... déjate,... ¿Sii í?&lt;br /&gt;—No,... mire, que no, eh.&lt;br /&gt;—Ándale chiquita, ya verás...&lt;br /&gt;—Que le digo que no,... usted pues...&lt;br /&gt;—Si nomás es tantito. ... ¿Sí?&lt;br /&gt;—Pero si sí… ¿Y mi tía qué?&lt;br /&gt;—Pues si sí,…yo,... ¿Sí?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Un golpeteo atosigó mi pecho. Curioso jinqué mi charpe en el cuello y con una navaja empecé a picotear el bajareque; fue así como hice aquel agujero que me dejó ver al interior de la casa de Altagracia; y que voy mirando a Tranquilino que tenía arrinconada a Dorotea, su sobrina política, a la muchachilla la tenía abrazada mientras su vieja dirigía, en la capilla, la oración de las siete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Muchas veces fui a ver por el hoyito aquel. Me gustaba porque cuando miraba lo que hacían Tranquilino y Dorotea me entraba una comezón entre las piernas y sentía bonito agarrarme allí. En otras ocasiones, aunque no eran las siete, me asomaba y veía a doña Altagracia que andaba a medio vestir pegándose al cuerpo de su marido que terminaba tumbándola de mala gana en la cama; pero a mí más me gustaba cuando hacía eso con su sobrina.&lt;br /&gt;«Todo marchaba bien: ellos se divertían, yo también; pero una tarde que don Cástulo Carrera me negó unos limones que le había pedido, con mi coraje adentro, me fui por los alrededores de la casa de Altagracia. Estaba la vieja como loca entre velas y sahumerios encendidos. ¡Gritaba, resoplaba, rezaba! Mientras un olor fuerte a mezcal y goma de copalcohuite salía por el hoyo del bajareque. Tan impresionado estaba con lo que hacía ella, en tomo a un cuerpo medio encuerado de mujer, que solté un estornudo que llegó hasta sus oídos. Luego me vio. Sentí su mirada fría, pesada. Salí corriendo. Paré hasta que estuve dentro de la troje de mi casa. Sentía que la sangre se movía alocada por debajo de mi piel, y que en las sienes había ecos del resonado tuntunear de mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Poco a poco mi respiración se fue apaciguando, y en mi mente se hicieron más claras esas imágenes en las que doña Altagracia era el personaje principal, al tiempo que gritaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Espíritu y sombra! ... ¡Ven! ... ¡Siete veces te he de llamar, siete veces has de...!&lt;br /&gt;«Eso mismo empecé a repetir como si le hubiera encontrado alguna razón para hacerlo; después lo dije una tras otras veces sin sentir que transcurría el tiempo, sin estar consciente de lo que hacía, hasta que escuché que me llamaban:&lt;br /&gt;—Cipriano, hijo,… Cipriano.&lt;br /&gt;—¿En dónde andas, criatura?&lt;br /&gt;«Como a los tres días de que vi lo que hacía doña Altagracia, ella me agarró por sorpresa al estar yo jugando a la crucifixión de gatos. Cuando más divertido estaba con los maullidos del animal, sentí sus manos paludas y su olor a epazote ace-do que le salía por la boca. Me le quise escapar pero no pude hacerlo. Para que me dejara en paz le prometí que ya no mataría gatos, ni acosaría a los gallineros con mi resortera, y que jamás volvería a espiarla por aquel hoyo en el bajareque. Pero ella como si no escuchara: más se acercó y me empezó a empalagar con sus chiqueos. ¡Canija vieja! Yo, como temía que le fuera con el cuento a mi madre, pensé que era mejor seguirle la corriente. Fue así como empecé a visitar la casa de Tranquilino; más, cuando él no estaba. Ella me daba dulces grandes como canicas de colores que procuraba tener para mí; conchas, hojaldres, roscas de manteca, tiesos y marquesotes que me dejaba remojar en un tazón lleno de chocolate caliente. En ocasiones la veía que se movía de un lado a otro mezclando hierbas y líquidos que sacaba de unos tarros; pero poco me importaba aquello mientras me dejara hacer lo que yo quisiera y alimentara mis gustos. En verdad que empezaba a sentirme bien en esa casa, pero no me gustó que poco a poco me fue metiendo en la cabeza: rezos, nombres de cosas raras, y me llevaba al cuarto obscuro que ocupaba cuando la visitaban personas del pueblo o de otros lugares. Con decirles que hasta me quiso hacer que yo repitiera lo que ella hacía; pero yo me dije: «aguas Cipriano, esta vieja algo se trae». Y sí pues, que por ahí andaba la cuestión. Una noche le llevaron a Chana, la bemba; iba en un grito dizque porque le había caído vergüenza en la panza. Altagracia ordenó que la metieran a su cuarto de curaciones y que la desnudaran dejándola acostada en un petate rodeado de veladoras encendidas. Sólo nos quedamos con la enferma, ella y yo. De la impresión que me causaba la bemba hasta sentí que quería vomitar el chocolate y un marquesote que me había comido, pero me aguanté. Miré que doña Altagracia entre la humareda de sahumerios levantaba siete ramas de epazote aprisionadas con sal en una de sus manos y con la otra acentuaba sus conjuros, al tiempo que la enferma gritaba desesperada:&lt;br /&gt;—¡Ayyy!&lt;br /&gt;—¡Te kalo mi kaña. Te kamal kalco...! —invocaba Altagracia.&lt;br /&gt;—¡Ayyy! ... ¡Ay!, era el grito prolongado de la Bemba.&lt;br /&gt;—Te Kamalcheko, insistía la rezandera al tiempo que sobaba el cuerpo desnudo.&lt;br /&gt;—¡Ay! ... ¡Ayyyy!, era el «ay» de una enloquecida.&lt;br /&gt;—¡Ay, no… Oh, Dios…! —Ya para entonces se miraba a la vieja arrodillada con los brazos levantados.&lt;br /&gt;—¡Ayyy! ¡Aaaá...!, estaba en un solo alarido la luria.&lt;br /&gt;«Chana, la bemba, empezó a revolcarse fuera del petate mandando al carajo las veladoras y lo que supuestamente se hacía por ella. Sacaba espuma por la boca y se retorcía como culebra herida. Como viera que doña Altagracia no podía controlarla, me acerqué y empecé a decir lo primero que se me vino a la mente; a ella le agradó y me secundó:&lt;br /&gt;—Bendígote, rosa de la poderosa —dije.&lt;br /&gt;—¡La venerada! —contestó ella.&lt;br /&gt;—¡De la colorada!&lt;br /&gt;—¡Ay, no! Dios...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Luego me seguí con aquello de Espíritu y sombra... que sonaba bien cuando Altagracia hacía sus invocaciones. Después, ya no supe lo que dije; lo único que recuerdo es que no paré hasta que dejó de retorcerse Chana. En el pueblo se corrió el rumor de que su curación había sido como un milagro porque jamás le volvieron las convulsiones y menos el dolor de panza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Esa fue la última ocasión que estuve por mi voluntad en casa de doña Altagracia; después me llevó casi arrastrando. Pero me le escapé cuando quiso enjaretarme unos trapos de satén, y colocarme en un altar rodeado de sahumerios, velas encendidas y rezanderas que no paraban de decir no sé qué cosas. Salí corriendo rumbo a la troje de mi jacal. Desde entonces se me enojó la vieja. Pero lo que me enseñó no se me olvidó. Canija de Altagracia, ¡Tenía lo suyo! ... ¡Vaya que si lo tenía! Pero aunque fuera así, con elmátalascallando d
