IV
Todo ese tiempo transcurría bajo los influjos de una extraña droga que se llama “juventud”, nada era más importante para ti que la banda, el rock, tus discos, tus cintas, las chavas. Es como estar demasiado alejado de la realidad, vivir en otro planeta, en otra dimensión; no importaba lo que pasaba en Medio Oriente o que la economía del país este por los suelos, no importaba cuanto dinero puedes traer en el bolsillo. Importaba que todos éramos unidos y que nuestras diferencias económicas o sociales habían podido quedar atrás.
Suena el timbre y rápido nos salimos del salón:
-Que onda Zorra vamos a tu cantón ¿no?.
-Simón, al fin mi jefa se fue a ver a su mamá a la costa y estoy solapa.
-Vientos
Al doblar la esquina me di cuenta que ya todas las chavas estaban ahí.
-Orale pinche toño, ya te están esperando- Me dijo el Pocho.
-Ya, ya, ya güey se va a dar tinta y no mames no me late para chava.
-Y que güey, tu nada más apañatela y ya, o que, ¿para agandallartela necesitas declarártele?
-Nel pinche Pocho, pero ya güey, ya se dio color que me vienen echando desmadre con ella.
-Que onda morras como están.
-Que onda Zorra, a ver si ya abres el changarro, tenemos mucha sed y ustedes ni sus luces.- Replica Raquel.
-Ho..hola.- Me dice una voz en un tono muy bajito.
-Hola Rosi como estás?.
-Bien, ya tenía mucho tiempo que no te veía.
-Este….si, si.
-Siéntate aquí.
-Si, nada más dame shampoo de ir por un tabique.
-¿Shampoo? ¿Un tabique? ¿Para que?
-Bueno, que me des chance de ir por un tabaco, un cigarro, quiero decir.
Mötley Crüe empezó a sonar a todo volumen dentro de la casa de la Zorra. Wild Side. Regresé y me senté junto a ella.
-Tengo mucho calor.
Levantó los brazos y se quito el sweter, y al hacerlo pude disfrutar de la transparencia de su blusa y de su sostén de media copa.
-¿Ya mejor?- Pregunté absorto.
-Si.
Su brazo rodeo mi cuello y me dijo:
-¿Te acuerdas de lo que dejamos pendiente el otro día?
-Si..si..claro que recuerdo
Nos perdimos en otro largo beso
Después de otro rato se detuvo y me dijo:
-Oye Toño. ¿Qué onda contigo?
-Chale, ¿Cómo que que onda conmigo?
-Si, nada más vamos a andar así o que.
Me llene de sorpresa y mi cara volvió a delatar vergüenza.
-Bueno…no sé me … me…a mi me lates y no sé….- Balbuceé
-La neta, es que me cuesta un chorro de trabajo llegarle a una chava y pues no sé.
-Si me lo pides aceptaría, así que pues…adelante- Dijo con una voz que parecía mostrarme confianza.
-Bueno…como empiezo….a si…si…mmmmm…..¿Quieres ser mi novia?
-No se. Mmmmm déjame pensarlo.
-¿Cómo?
-No tonto. Si. Claro que si.
Así que ahora el gran Toño, ya tenía novia. Pero ahora mi duda era ¿que hacer? a mi no me gustaba para nada eso de andar de la manita por la calle o mandar cartitas, mucho menos estar colgado del teléfono todo el rato. Me sentía raro, como que me arrepentía de habérmele declarado y mejor hubiéramos seguido así. Pero aún tengo el maldito defecto de no saber decir que no, eso me traído muchos problemas.
-Pinche Toño, ya tienes vieja güey… no mames, ahora si ya vas a andar de manteles largos.
Así me recibió la Zorra al llegar a la escuela.
-Puta madre, quien te vino con el chisme.
-Nadie, nadie.
-Como que nadie cabrón.
-No la neta es que ayer en la tarde me fue a “visitar” la Anabel, y entre faje y faje me contó el chisme.
-Pinche Zorra, te sigues agandallando a la Anabel, nomás no me la maltrates tanto cabrón.
-No guëy, si lo de ayer no lo inicie yo, prácticamente me violó.
-No mames hijo de tu… ya te la perjudicaste…..
-Nel, nel, es puro choro, brincos diera. Además tu ya tienes vieja güey.
-Nel nomás es por un ratón.
-Uyyyyyyy, si.
-Neta, a mi no me late tanto eso de tener una de planta.
-Bájale, bájale. Ni que tuvieras de donde escoger, así que más vale la que traes a que andes de la mano con la Manuela.
-No mames.
A la hora del recreo siempre nos sentábamos en uno de los pretiles de los edificios de en medio de la escuela, ese lugar era sagrado, nadie más se podía sentar ahí:
-Orale güey ahí te buscan.- Me dijo burlonamente el Jona.
-Puta madre y apenas me voy a empezar a tragar mis tacos.
-Ten pinche Valle, llégale tu a mis tacos.
-Ya vas carnal, al fin tu vas a tragar puro amor.
-Ya pendejo, traga y no me estés chingando.
-Hola
-Hola- Contesté.
Al instante sentí un beso en la boca y su mano tomo la mía. No quiero describir la pena que sentí.
Insistí a que nos fuéramos a un lugar donde nadie nos viera, así que nos fuimos atrás de los laboratorios, bajo la sombra de un gran árbol. Los besos no se hicieron esperar. De vez en cuando volteaba hacia los lados para cerciorarme de que nadie nos estuviera viendo, mucho menos el prefecto.
-¿Vamos a la casa de Román?- Me dijo en voz baja
-¿Ahora?… pe..pero ¿y las clases?
-Me puedo salir un rato, nada más que tengo examen a la una y debo regresar.
-Este…pues si, vamos.
No me soltó del brazo en todo el camino, nos bajamos de la combi y mis piernas simplemente no podían dejar de temblar.
-Chin, esta cerrado.- Dije al llegar a la casa
-Si...pero se te olvida que las llaves están en la maceta.
-Este…si…de veras.
Entramos en la casa que por cierto estaba hecha un relajo.
-Espérame voy al baño.- Me dijo
Hice un espacio entre todos los cojines regados en la sala y trate de acomodarlos para podernos sentar, prendí el stereo y comenzó a sonar “Still loving you” de Scorpions.
-¿Que ustedes no pueden vivir sin música? - Me pregunto.
-No, no podemos.
-¿Me das un beso?-me dijo mientras se acostaba entre los cojines.
-¿Uno nada más?
Quise ocultar mi nerviosismo. El tiempo pasó muy rápido y realmente no se cuanto estuvimos tirados sobre los cojines, pero empecé a desabrochar su blusa. Esta vez no me detuvo, por el contrario ella desabotonó mi camisa. Mis manos y mi boca no se detenían y podía sentir sus senos firmes y sus piernas que despedían un tremendo calor. Los tirantes de su sostén color blanco estaban a punto de caer de sus hombros. Llegó el momento en que no podía detenerme y traté de subir su falda.
-No, no.
-Discúlpame, no fue mi intención.
Sus labios me callaron y comprendí que al igual que yo sentía miedo; al menos podría representar mi primera vez, a mis 15 años el miedo era algo de esperarse. La verdad mientras duraba el frenesí de besos, abrazos y manoseos, me preguntaba como diablos tenía que hacerle, al menos tenía la teoría.
Después de no se cuanto tiempo me abrazó y me dijo:
-Te amo.
Para este entonces realmente no sabía que responder. Tontamente le dije:
-Gracias.
-¿Y tu a mi?.
-Si también.
Aunque lo único que sentía por ella eran unas grandes ganas por tocarla y por besarla, por conocer eso de lo que todos hablaban y se enorgullecían, no más.
-¿Nos vamos?, tengo examen a la una- Me dijo mientras se levantaba de la alfombra.
-¿Es necesario que vayas al examen?
-Vámonos ¿Si?
-Si claro.
-Toño
-Dime
-Oye ¿lo has hecho alguna vez?
-¿Hacer que?
-¿Has tenido relaciones con alguna chava?
-Ufff, con muchas, infinidad- le contesté, al mismo tiempo que me cubría la cara con el sweter mientras me lo ponía.
-Mmmmm, ¿de veras? ¿Con quien?
-Bueno no con muchas pero, y además, este…, ni modo que te diga con quien, y de todos modos no las conoces.
-Yo nunca lo he hecho. ¿Qué se siente?, ¿Es bonito?
-Este, pues si, si es bonito
-¿Lo harías conmigo?
-Pues, claro. ¿Y tu conmigo?
-Si, me late un buen la idea, pero yo te avisaré cuando llegue el momento. ¿Duele?
-¿Mmmm? ¿Qué?
-¿A ti te dolió?
-¿A mi? Este, pues claro que no. Supongo que a la que le debe doler es a ustedes las mujeres.
-¿Supones?
-Bueno no, así debe ser. A…a… ustedes se les rompe algo, si es el caso, y a nosotros no.
-Ok.
-Toño
-¿Qué? Oye, ya no te voy a contar más.
-Toño
-Ooo…¿Que transa?
-Te manchaste el pantalón, ja, ja, ja.
-¿Dónde?
-Ahí
Me que de mudo cuando señalo el lugar preciso de la mancha y lo único que pude hacer fue dejarme la camisa por fuera. Ella también se arregló la blusa y comenzó a besarme, aún antes de abrir la puerta me siguió besando.
En el justo momento en que salíamos de la casa escuche una voz muy familiar.
-Toño ¿que andas haciendo?.
Mi sangre se heló y automáticamente reconocí la voz de Doña Eufrosina, mi vecina, la más beata de las beatas.
-Este, nada y ¿usted?
-No, no, no, yo te pregunte primero, ¿qué no deberías estar en la escuela?
-Este, si…pero….pero…acompañé a…a…Rosi a traer unas cosas para...para…Laboratorio...si…eso.
-Mmmmmm.
Con la vista recorrió a Rosi de arriba abajo y le dijo:
-Buenos días….señoooriiita.
-Buenos días señora.
-Señorita, aunque se tarde más.
-Ándense con mucho cuidado, por que ahora luego, luego, salen con sus chistecitos. Yo en mis tiempos…
-Ya Doña Eufro, ya, párele, si no estamos haciendo nada.
-Hmmm. Le voy a decir a tu mamá que te andas saliendo de clases.
-No Doña Eufro, se lo juro que nada más veníamos por unas cosas.
-Hmmm. Regrésate a la escuela, y fájate esa camisa.
-Si Doña Eufro, adiós.
Rosi estaba muda y su piel morena obscureció aún más de la vergüenza, corrimos para tomar la combi.
A una cuadra de la escuela yo me quede en la tienda comprando un cigarro suelto, era lo único para lo que me alcanzaba, y ella corrió para llegar a tiempo a su examen. Al llegar al salón me percaté de que ya se habían ido todos, así que me fui a la tienda de la Zorra.
-Papacito, de donde vienes mi rey, mira nada más como te dejaron. Si vienes con una cara de felicidad que parece que…– Me dijo el Pocho.
-Cállate güey.
-El Toño ya se estrenó, ya se estrenó.
-No mames, bájale de tanates.
-Pinche Toño, cuenta, cuenta.- Me dijo el Jona.
-No mames, no paso nada.
-¿A poco estuvieron viendo tele?, si cabrón, a ver, cuenta.
-¿Y cómo se dieron cuenta de que me fui con la Rosi?. –Pregunté
-Pendejo, pues si nomás faltaste a 4 horas de clase y las chavas nos dijeron que también Rosi no estaba.- Me dijo el Valle.
-Puta madre, ¿también ellas se dieron cuenta?.
-Simón, jajajaja.
-No, la neta es que no pasó nada, nada más que traigo un dolor acá donde les platique que puta… no me deja caminar.
-Jajajaja, lo que pasa es que eso sucede cuando te pasas mucho tiempo acá en el caldo y nomás nada de nada y se quita solo con visitar a tu vieja amiga.- Me dijo con voz de experiencia la Zorra.
-No mames.
-Oye por cierto, pasó al salón el maestro de teatro para invitarnos a que nos uniéramos al grupo, como ves.- me dijo Jona.
-No mames, ¿Yo en teatro?, si no puedo engañar a mi papa cuando le digo que voy bien en la escuela, ahora imagíname actuando.
-No güey, pero vele el lado amable, dicen unos cuates de tercero que luego el sistema de prepas en donde estamos organiza concursos estatales, y que son en otras partes del estado, osease que hay chance de salir y que se arman unos desmadres a todo mecate…y lo mejor de todo es que hay unas morras bien suaves.
-Bueno, bueno, eso suena mejor.
-Pero aún así no me late.
-Pues mañana hay disque “audiciones” en la tarde así que tu dirás, yo si le voy a entrar.
-Yo tambor.- dijo el Pocho
Todo ese tiempo transcurría bajo los influjos de una extraña droga que se llama “juventud”, nada era más importante para ti que la banda, el rock, tus discos, tus cintas, las chavas. Es como estar demasiado alejado de la realidad, vivir en otro planeta, en otra dimensión; no importaba lo que pasaba en Medio Oriente o que la economía del país este por los suelos, no importaba cuanto dinero puedes traer en el bolsillo. Importaba que todos éramos unidos y que nuestras diferencias económicas o sociales habían podido quedar atrás.
Suena el timbre y rápido nos salimos del salón:
-Que onda Zorra vamos a tu cantón ¿no?.
-Simón, al fin mi jefa se fue a ver a su mamá a la costa y estoy solapa.
-Vientos
Al doblar la esquina me di cuenta que ya todas las chavas estaban ahí.
-Orale pinche toño, ya te están esperando- Me dijo el Pocho.
-Ya, ya, ya güey se va a dar tinta y no mames no me late para chava.
-Y que güey, tu nada más apañatela y ya, o que, ¿para agandallartela necesitas declarártele?
-Nel pinche Pocho, pero ya güey, ya se dio color que me vienen echando desmadre con ella.
-Que onda morras como están.
-Que onda Zorra, a ver si ya abres el changarro, tenemos mucha sed y ustedes ni sus luces.- Replica Raquel.
-Ho..hola.- Me dice una voz en un tono muy bajito.
-Hola Rosi como estás?.
-Bien, ya tenía mucho tiempo que no te veía.
-Este….si, si.
-Siéntate aquí.
-Si, nada más dame shampoo de ir por un tabique.
-¿Shampoo? ¿Un tabique? ¿Para que?
-Bueno, que me des chance de ir por un tabaco, un cigarro, quiero decir.
Mötley Crüe empezó a sonar a todo volumen dentro de la casa de la Zorra. Wild Side. Regresé y me senté junto a ella.
-Tengo mucho calor.
Levantó los brazos y se quito el sweter, y al hacerlo pude disfrutar de la transparencia de su blusa y de su sostén de media copa.
-¿Ya mejor?- Pregunté absorto.
-Si.
Su brazo rodeo mi cuello y me dijo:
-¿Te acuerdas de lo que dejamos pendiente el otro día?
-Si..si..claro que recuerdo
Nos perdimos en otro largo beso
Después de otro rato se detuvo y me dijo:
-Oye Toño. ¿Qué onda contigo?
-Chale, ¿Cómo que que onda conmigo?
-Si, nada más vamos a andar así o que.
Me llene de sorpresa y mi cara volvió a delatar vergüenza.
-Bueno…no sé me … me…a mi me lates y no sé….- Balbuceé
-La neta, es que me cuesta un chorro de trabajo llegarle a una chava y pues no sé.
-Si me lo pides aceptaría, así que pues…adelante- Dijo con una voz que parecía mostrarme confianza.
-Bueno…como empiezo….a si…si…mmmmm…..¿Quieres ser mi novia?
-No se. Mmmmm déjame pensarlo.
-¿Cómo?
-No tonto. Si. Claro que si.
Así que ahora el gran Toño, ya tenía novia. Pero ahora mi duda era ¿que hacer? a mi no me gustaba para nada eso de andar de la manita por la calle o mandar cartitas, mucho menos estar colgado del teléfono todo el rato. Me sentía raro, como que me arrepentía de habérmele declarado y mejor hubiéramos seguido así. Pero aún tengo el maldito defecto de no saber decir que no, eso me traído muchos problemas.
-Pinche Toño, ya tienes vieja güey… no mames, ahora si ya vas a andar de manteles largos.
Así me recibió la Zorra al llegar a la escuela.
-Puta madre, quien te vino con el chisme.
-Nadie, nadie.
-Como que nadie cabrón.
-No la neta es que ayer en la tarde me fue a “visitar” la Anabel, y entre faje y faje me contó el chisme.
-Pinche Zorra, te sigues agandallando a la Anabel, nomás no me la maltrates tanto cabrón.
-No guëy, si lo de ayer no lo inicie yo, prácticamente me violó.
-No mames hijo de tu… ya te la perjudicaste…..
-Nel, nel, es puro choro, brincos diera. Además tu ya tienes vieja güey.
-Nel nomás es por un ratón.
-Uyyyyyyy, si.
-Neta, a mi no me late tanto eso de tener una de planta.
-Bájale, bájale. Ni que tuvieras de donde escoger, así que más vale la que traes a que andes de la mano con la Manuela.
-No mames.
A la hora del recreo siempre nos sentábamos en uno de los pretiles de los edificios de en medio de la escuela, ese lugar era sagrado, nadie más se podía sentar ahí:
-Orale güey ahí te buscan.- Me dijo burlonamente el Jona.
-Puta madre y apenas me voy a empezar a tragar mis tacos.
-Ten pinche Valle, llégale tu a mis tacos.
-Ya vas carnal, al fin tu vas a tragar puro amor.
-Ya pendejo, traga y no me estés chingando.
-Hola
-Hola- Contesté.
Al instante sentí un beso en la boca y su mano tomo la mía. No quiero describir la pena que sentí.
Insistí a que nos fuéramos a un lugar donde nadie nos viera, así que nos fuimos atrás de los laboratorios, bajo la sombra de un gran árbol. Los besos no se hicieron esperar. De vez en cuando volteaba hacia los lados para cerciorarme de que nadie nos estuviera viendo, mucho menos el prefecto.
-¿Vamos a la casa de Román?- Me dijo en voz baja
-¿Ahora?… pe..pero ¿y las clases?
-Me puedo salir un rato, nada más que tengo examen a la una y debo regresar.
-Este…pues si, vamos.
No me soltó del brazo en todo el camino, nos bajamos de la combi y mis piernas simplemente no podían dejar de temblar.
-Chin, esta cerrado.- Dije al llegar a la casa
-Si...pero se te olvida que las llaves están en la maceta.
-Este…si…de veras.
Entramos en la casa que por cierto estaba hecha un relajo.
-Espérame voy al baño.- Me dijo
Hice un espacio entre todos los cojines regados en la sala y trate de acomodarlos para podernos sentar, prendí el stereo y comenzó a sonar “Still loving you” de Scorpions.
-¿Que ustedes no pueden vivir sin música? - Me pregunto.
-No, no podemos.
-¿Me das un beso?-me dijo mientras se acostaba entre los cojines.
-¿Uno nada más?
Quise ocultar mi nerviosismo. El tiempo pasó muy rápido y realmente no se cuanto estuvimos tirados sobre los cojines, pero empecé a desabrochar su blusa. Esta vez no me detuvo, por el contrario ella desabotonó mi camisa. Mis manos y mi boca no se detenían y podía sentir sus senos firmes y sus piernas que despedían un tremendo calor. Los tirantes de su sostén color blanco estaban a punto de caer de sus hombros. Llegó el momento en que no podía detenerme y traté de subir su falda.
-No, no.
-Discúlpame, no fue mi intención.
Sus labios me callaron y comprendí que al igual que yo sentía miedo; al menos podría representar mi primera vez, a mis 15 años el miedo era algo de esperarse. La verdad mientras duraba el frenesí de besos, abrazos y manoseos, me preguntaba como diablos tenía que hacerle, al menos tenía la teoría.
Después de no se cuanto tiempo me abrazó y me dijo:
-Te amo.
Para este entonces realmente no sabía que responder. Tontamente le dije:
-Gracias.
-¿Y tu a mi?.
-Si también.
Aunque lo único que sentía por ella eran unas grandes ganas por tocarla y por besarla, por conocer eso de lo que todos hablaban y se enorgullecían, no más.
-¿Nos vamos?, tengo examen a la una- Me dijo mientras se levantaba de la alfombra.
-¿Es necesario que vayas al examen?
-Vámonos ¿Si?
-Si claro.
-Toño
-Dime
-Oye ¿lo has hecho alguna vez?
-¿Hacer que?
-¿Has tenido relaciones con alguna chava?
-Ufff, con muchas, infinidad- le contesté, al mismo tiempo que me cubría la cara con el sweter mientras me lo ponía.
-Mmmmm, ¿de veras? ¿Con quien?
-Bueno no con muchas pero, y además, este…, ni modo que te diga con quien, y de todos modos no las conoces.
-Yo nunca lo he hecho. ¿Qué se siente?, ¿Es bonito?
-Este, pues si, si es bonito
-¿Lo harías conmigo?
-Pues, claro. ¿Y tu conmigo?
-Si, me late un buen la idea, pero yo te avisaré cuando llegue el momento. ¿Duele?
-¿Mmmm? ¿Qué?
-¿A ti te dolió?
-¿A mi? Este, pues claro que no. Supongo que a la que le debe doler es a ustedes las mujeres.
-¿Supones?
-Bueno no, así debe ser. A…a… ustedes se les rompe algo, si es el caso, y a nosotros no.
-Ok.
-Toño
-¿Qué? Oye, ya no te voy a contar más.
-Toño
-Ooo…¿Que transa?
-Te manchaste el pantalón, ja, ja, ja.
-¿Dónde?
-Ahí
Me que de mudo cuando señalo el lugar preciso de la mancha y lo único que pude hacer fue dejarme la camisa por fuera. Ella también se arregló la blusa y comenzó a besarme, aún antes de abrir la puerta me siguió besando.
En el justo momento en que salíamos de la casa escuche una voz muy familiar.
-Toño ¿que andas haciendo?.
Mi sangre se heló y automáticamente reconocí la voz de Doña Eufrosina, mi vecina, la más beata de las beatas.
-Este, nada y ¿usted?
-No, no, no, yo te pregunte primero, ¿qué no deberías estar en la escuela?
-Este, si…pero….pero…acompañé a…a…Rosi a traer unas cosas para...para…Laboratorio...si…eso.
-Mmmmmm.
Con la vista recorrió a Rosi de arriba abajo y le dijo:
-Buenos días….señoooriiita.
-Buenos días señora.
-Señorita, aunque se tarde más.
-Ándense con mucho cuidado, por que ahora luego, luego, salen con sus chistecitos. Yo en mis tiempos…
-Ya Doña Eufro, ya, párele, si no estamos haciendo nada.
-Hmmm. Le voy a decir a tu mamá que te andas saliendo de clases.
-No Doña Eufro, se lo juro que nada más veníamos por unas cosas.
-Hmmm. Regrésate a la escuela, y fájate esa camisa.
-Si Doña Eufro, adiós.
Rosi estaba muda y su piel morena obscureció aún más de la vergüenza, corrimos para tomar la combi.
A una cuadra de la escuela yo me quede en la tienda comprando un cigarro suelto, era lo único para lo que me alcanzaba, y ella corrió para llegar a tiempo a su examen. Al llegar al salón me percaté de que ya se habían ido todos, así que me fui a la tienda de la Zorra.
-Papacito, de donde vienes mi rey, mira nada más como te dejaron. Si vienes con una cara de felicidad que parece que…– Me dijo el Pocho.
-Cállate güey.
-El Toño ya se estrenó, ya se estrenó.
-No mames, bájale de tanates.
-Pinche Toño, cuenta, cuenta.- Me dijo el Jona.
-No mames, no paso nada.
-¿A poco estuvieron viendo tele?, si cabrón, a ver, cuenta.
-¿Y cómo se dieron cuenta de que me fui con la Rosi?. –Pregunté
-Pendejo, pues si nomás faltaste a 4 horas de clase y las chavas nos dijeron que también Rosi no estaba.- Me dijo el Valle.
-Puta madre, ¿también ellas se dieron cuenta?.
-Simón, jajajaja.
-No, la neta es que no pasó nada, nada más que traigo un dolor acá donde les platique que puta… no me deja caminar.
-Jajajaja, lo que pasa es que eso sucede cuando te pasas mucho tiempo acá en el caldo y nomás nada de nada y se quita solo con visitar a tu vieja amiga.- Me dijo con voz de experiencia la Zorra.
-No mames.
-Oye por cierto, pasó al salón el maestro de teatro para invitarnos a que nos uniéramos al grupo, como ves.- me dijo Jona.
-No mames, ¿Yo en teatro?, si no puedo engañar a mi papa cuando le digo que voy bien en la escuela, ahora imagíname actuando.
-No güey, pero vele el lado amable, dicen unos cuates de tercero que luego el sistema de prepas en donde estamos organiza concursos estatales, y que son en otras partes del estado, osease que hay chance de salir y que se arman unos desmadres a todo mecate…y lo mejor de todo es que hay unas morras bien suaves.
-Bueno, bueno, eso suena mejor.
-Pero aún así no me late.
-Pues mañana hay disque “audiciones” en la tarde así que tu dirás, yo si le voy a entrar.
-Yo tambor.- dijo el Pocho
Alfonso Maldonado Arellano

0 comentarios:
Publicar un comentario