III
La verdad es que esos primeros meses de la preparatoria me la había pasado en el relajo total. Mi vida eran los cuates y el rock. Había empezado a sonar mucho el rock en español, aunque no era tan duro como el heavy metal, me gustaba. Salieron grupos como Soda Stereo, Miguel Mateos, Enanitos Verdes, La Unión, además me gustaban muchísimo bandas como El Tri, Luzbel, Ángeles del Infierno.
Lora aunque cantaba horrible hacía sentir sus letras, sobre todo se nos ponía la carne de gallina cuando escuchábamos esa rola de “Ella existió solo en un sueño, el es como un poema que poeta nunca escribió”.
Un día, por primera vez, se hizo un festival de rock aquí en la ciudad. En la plaza de toros tocó Luzbel, El Tri, Trolebus, Mama Z. Por desgracia no me dejaron ir, dijo mi papá que iba a estar lleno de mariguanos y borrachos, a mi mamá también le dijeron que se iba a poner muy delicada la situación y no me dieron permiso para ir. Además no creía que me fueran a dar dinero para el boleto.
Por esos días la mamá de la Zorra puso un pequeño negoció en su casa, vendía tortas y refrescos, así que a la hora del receso nos íbamos todos para allá. A veces la Zorra se tenía que poner a despachar y no se daba abasto, invitábamos a las chavas del “C” a que vinieran a comprarle, así que a veces le echaban la mano.
La casa de la Zorra se había convertido en nuestro centro de reunión después de clases.
Todos hablábamos de las mujeres pero la verdad es que creo que ninguno de nosotros había tenido un encuentro más cercano con alguna, al menos yo seguía igual que como vine al mundo. Al Valle le hacían mucha tiña de que se iba quedar virgen toda la vida. Yo tuve una novia en la secundaria con la que duré una semana y hasta ese entonces no había podido tener otra.
En la bola de las chavas del “C” había dos o tres niñas bonitas, ya se empezaban a juntar mucho con nosotros, un día las invitamos a la casa del Román, saliendo de clases nos fuimos todos para allá; hicimos una colecta y compramos pan y jamón y se pusieron hacer las tortas. Había una chica que no estaba muy bonita, pero me llamaba la atención, se llamaba Rosi, como que se me acercaba mucho, pero era y sigo siendo bastante miedoso para eso, no me había atrevido a decirle nada.
En ocasiones pensaba que me había descarriado un poco por que en la secundaria siempre estuve algo así como con las manos atadas, y además mis instintos que no habían despertado. Era la explosión de la juventud.
Estaba a punto de reprobar unas cuantas materias y el cigarro me encantaba, mis cuates ya se tomaban de vez en cuando unas cuantas cervezas pero yo todavía no.
Por esos días se acababa de mudar Laura a una casa contigua a la mía, la conocía desde que íbamos en la primaria. No era muy bonita pero era muy buena gente conmigo. Estábamos empezando a llevarnos muy bien, siempre me decía que era su confidente.
Un día salimos de clases y me dice la Zorra
-Que onda, ¿vamos a la casa del Roman no?
-Sale
-Las chavas nos iban a estar esperando
-Cámara
Cuando llegamos a la casa ya estaban todas las muchachas reunidas.
-Cual escoges güey – Me dice la Zorra
-Se pueden todas?
-Nel, la Anabel es para miguelito
-Entonces a la Marcela
-Si pero ya ves que de esa esta enamorado el Valle
-Pinche Valle nunca le va a hacer algo
-Que onda - les dice la Zorra
-Huy, ya era ora- Susurró Raquel.
Todas estaban acostadas en la alfombra, el humo de cigarro invadía ya el ambiente y en el stereo se escuchaba música de Timbiriche.
-No mamen, están cometiendo sacrilegio, mendigas pecadoras, se van a condenar por estar escuchando esa basura en este recinto sagrado, es más, el stereo va a vomitar la cinta esa que le pusieron. Así que de inmediato me cambian esa bazofia y me colocan ese disco de Twiisted que esta sobre la bocina.- Gritó el Valle.
-Uuuuuu, sabíamos que se iban a esponjar. Mejor quitamos la música y propongo que juguemos a la botella. ¿Habrá una botella vacía por ahí?- Dijo Raquel
-Uuuuuu, si eso es lo que sobra aquí, ya sabes que el Román es bien esponja, aquí hay una tella de caguama vacía, que por cierto todavía tiene tufo, se me hace que es un cadáver de anoche.
Nos sentamos en el piso y formamos una rueda, hicimos rodar la botella.
Al primero que le toco fue a Jaime y a Raquel.
-Ora güey, no se raje. – Le dice El Valle a el Perro
-Nel pinche Raquel, eres la novia de mi primo.
-A no, no, no, sin rajarse, y si no prenda – Dijo Anabel, que me quedaba exactamente enfrente y que sentada en el piso me dejaba ver parte de su ropa interior. La verdad es que me derretía por que me tocara con ella. Fue mi compañera en la Secundaria y siempre me gustó.
Se empezaron a besar y en menos de 5 segundos…
-Ya , ya ….ahí muere. – Dice Jaime
-Uuuuuuuuuuuuuu, pinche maricón.- se escucha
-Ni para el arranque me duró.- dice Raquel
Rodaron otra vez la botella. El cuello apunta a mi sin detenerse aún por completo y el fondo esta por señalar a Anabael, mi corazón late como nunca, pero termina por detenerse en la chica de a lado, levanté la vista y era Rosi. Se sonrojó, me sonrojé.
-Órale, órale que al fin estaban queriendo dice Jona.
Nos levantamos, puse las manos detrás de mi y ella me tomó por la cintura.
-Uuuuuuuu- gritaron todos.
Realmente no sabía que hacer con las manos, termino por tomarla también de la cintura, siento sus labios, su respiración y sus frenos dentales, siento sus senos pequeños pero firmes, siento que la cara en cualquier momento me puede estallar.
-Ya, ya, ya, ya. Que ya.
-A estos ya les gustó
Nos separamos bruscamente y mi diente por accidente quedó atorado en sus frenos, se me rompe un pedazo. Era un fogón por dentro. Sudaba copiosamente, mi corazón amenazaba por salirse de su lugar. Cada quien se va a su sitio.
Después de un rato de candentes juegos se forman las parejas y cada una toma lugares diferentes de la casa. El único que se quedó solo es el Valle que se hizo el disimulado y se puso a ver los discos que tiene Román. La Zorra finalmente se mete a un cuarto con Anabel; lo miro de reojo. Jaime con Raquel, la novia de su primo, se buscaron un lugarcito en el patio trasero de la casa; Jóna y Marcela se quedaron en la salita y yo me llevé a Rosi a la recamara del fondo de la casa, bueno eso de me llevé es un decir.
Me senté en la orilla de la cama y ella sobre mis piernas. Comenzamos a besarnos, mis manos habían sido invadidas por un incesante temblor. Me recargo sobre la almohada y ella quedó encima de mi. Quise tocar sus senos pero me quitó inmediatamente la mano, su respiración estaba acelerada y siento su sudor correr por mi mejilla. Después de una hora alguna de las chavas gritó:
-Ya son las dos treinta, vámonos.
Rosi se levantó de mi al tiempo que con mi mano acaricio una de sus piernas, se arregla la blusa y la falda, me da un beso y me dice que nos vemos el Lunes.
Me recuesto sobre la cama y cierro los ojos, un sopor recorre todo mi cuerpo. Me voy a la sala, las muchachas ya se habían ido. Todos estaban fumando.
-Jajajaja, No mames te mojaste el pantalón- me dice Jona
-Ya bájale güey ni que a ti no te pase. Pásame un cigarro
-Cuenten güeyes- dice la Zorra
-De lujo por poco me la ensarto - Dice Jaime, el Perro
-Pinche Jaime, haya esta diosito, te esta vigilando y te va a castigar por haberte apañado a la vieja de tu primo- Dice el Valle
Con resentimiento veo a la Zorra que me dice:
-Que güey y tu?
-Tranquilo – Le respondo
-Esta exquisita la Anabel- Dice con sorna.
Toda la tarde pensé en Rosi y sus senos al hacer contacto con mi pecho, la verdad es que tenía una sensación muy extraña, ganas de buscarla para sentirla de nuevo pero ignoraba donde vivía o su teléfono.
A las ocho me habla Jona:
-Que onda hijo, no vamos a ir al toquin.
-Simón nada mas deja avisar.
-Mamá ¿Me das chance de ir a una tocada? Es aquí en el Teatro del Pueblo, llego temprano.
-Dile a tu padre.
-Siempre es lo mismo
-Ya te escuche Antonio
-Perdón Papá ¿me das chance?
-A que horas regresas?
-Como a las once
-Pues ya que – me contesta de mala manera
Había demasiada banda, la verdad es que la Banda Bostick no era mucho de mi agrado, pero como este tipo de eventos eran escasos en la ciudad, no había que dejar pasar la oportunidad. Todo era característico de una tocada: el olor a hierba seca quemada era fuerte, decíamos que apestaba a petate quemado, mareaba; los carrujos se dejaban ver sobre todo entre la banda más gruesa. Estoperoles, pantalones de mezclilla ajustadísimos, tenis Converse, chamarras de mezclilla, o en algunos contados casos de piel, las mentadas de madre a la autoridad y al anunciador
Un pésimo sonido, entradas accesibles, pocas chavas, silbidos, mas mentadas de madre para el organizador que se subía al estrado para invitar a los jóvenes a no consumir drogas, condones inflados volando por todo el lugar. Siempre se armaba el slam, los golpes eran muy fuertes y no faltaban las grescas.
-No quieres–Me dice el Chilango mostrándome un humeante carrujo.
-Nel, yo no le hago
-Cámara, yo respeto.
-Usted Jona – Nel yo tampoco
-Chido – Y le da un jalón para después lanzarse al slam.
Alfonso Maldonado Arellano
La verdad es que esos primeros meses de la preparatoria me la había pasado en el relajo total. Mi vida eran los cuates y el rock. Había empezado a sonar mucho el rock en español, aunque no era tan duro como el heavy metal, me gustaba. Salieron grupos como Soda Stereo, Miguel Mateos, Enanitos Verdes, La Unión, además me gustaban muchísimo bandas como El Tri, Luzbel, Ángeles del Infierno.
Lora aunque cantaba horrible hacía sentir sus letras, sobre todo se nos ponía la carne de gallina cuando escuchábamos esa rola de “Ella existió solo en un sueño, el es como un poema que poeta nunca escribió”.
Un día, por primera vez, se hizo un festival de rock aquí en la ciudad. En la plaza de toros tocó Luzbel, El Tri, Trolebus, Mama Z. Por desgracia no me dejaron ir, dijo mi papá que iba a estar lleno de mariguanos y borrachos, a mi mamá también le dijeron que se iba a poner muy delicada la situación y no me dieron permiso para ir. Además no creía que me fueran a dar dinero para el boleto.
Por esos días la mamá de la Zorra puso un pequeño negoció en su casa, vendía tortas y refrescos, así que a la hora del receso nos íbamos todos para allá. A veces la Zorra se tenía que poner a despachar y no se daba abasto, invitábamos a las chavas del “C” a que vinieran a comprarle, así que a veces le echaban la mano.
La casa de la Zorra se había convertido en nuestro centro de reunión después de clases.
Todos hablábamos de las mujeres pero la verdad es que creo que ninguno de nosotros había tenido un encuentro más cercano con alguna, al menos yo seguía igual que como vine al mundo. Al Valle le hacían mucha tiña de que se iba quedar virgen toda la vida. Yo tuve una novia en la secundaria con la que duré una semana y hasta ese entonces no había podido tener otra.
En la bola de las chavas del “C” había dos o tres niñas bonitas, ya se empezaban a juntar mucho con nosotros, un día las invitamos a la casa del Román, saliendo de clases nos fuimos todos para allá; hicimos una colecta y compramos pan y jamón y se pusieron hacer las tortas. Había una chica que no estaba muy bonita, pero me llamaba la atención, se llamaba Rosi, como que se me acercaba mucho, pero era y sigo siendo bastante miedoso para eso, no me había atrevido a decirle nada.
En ocasiones pensaba que me había descarriado un poco por que en la secundaria siempre estuve algo así como con las manos atadas, y además mis instintos que no habían despertado. Era la explosión de la juventud.
Estaba a punto de reprobar unas cuantas materias y el cigarro me encantaba, mis cuates ya se tomaban de vez en cuando unas cuantas cervezas pero yo todavía no.
Por esos días se acababa de mudar Laura a una casa contigua a la mía, la conocía desde que íbamos en la primaria. No era muy bonita pero era muy buena gente conmigo. Estábamos empezando a llevarnos muy bien, siempre me decía que era su confidente.
Un día salimos de clases y me dice la Zorra
-Que onda, ¿vamos a la casa del Roman no?
-Sale
-Las chavas nos iban a estar esperando
-Cámara
Cuando llegamos a la casa ya estaban todas las muchachas reunidas.
-Cual escoges güey – Me dice la Zorra
-Se pueden todas?
-Nel, la Anabel es para miguelito
-Entonces a la Marcela
-Si pero ya ves que de esa esta enamorado el Valle
-Pinche Valle nunca le va a hacer algo
-Que onda - les dice la Zorra
-Huy, ya era ora- Susurró Raquel.
Todas estaban acostadas en la alfombra, el humo de cigarro invadía ya el ambiente y en el stereo se escuchaba música de Timbiriche.
-No mamen, están cometiendo sacrilegio, mendigas pecadoras, se van a condenar por estar escuchando esa basura en este recinto sagrado, es más, el stereo va a vomitar la cinta esa que le pusieron. Así que de inmediato me cambian esa bazofia y me colocan ese disco de Twiisted que esta sobre la bocina.- Gritó el Valle.
-Uuuuuu, sabíamos que se iban a esponjar. Mejor quitamos la música y propongo que juguemos a la botella. ¿Habrá una botella vacía por ahí?- Dijo Raquel
-Uuuuuu, si eso es lo que sobra aquí, ya sabes que el Román es bien esponja, aquí hay una tella de caguama vacía, que por cierto todavía tiene tufo, se me hace que es un cadáver de anoche.
Nos sentamos en el piso y formamos una rueda, hicimos rodar la botella.
Al primero que le toco fue a Jaime y a Raquel.
-Ora güey, no se raje. – Le dice El Valle a el Perro
-Nel pinche Raquel, eres la novia de mi primo.
-A no, no, no, sin rajarse, y si no prenda – Dijo Anabel, que me quedaba exactamente enfrente y que sentada en el piso me dejaba ver parte de su ropa interior. La verdad es que me derretía por que me tocara con ella. Fue mi compañera en la Secundaria y siempre me gustó.
Se empezaron a besar y en menos de 5 segundos…
-Ya , ya ….ahí muere. – Dice Jaime
-Uuuuuuuuuuuuuu, pinche maricón.- se escucha
-Ni para el arranque me duró.- dice Raquel
Rodaron otra vez la botella. El cuello apunta a mi sin detenerse aún por completo y el fondo esta por señalar a Anabael, mi corazón late como nunca, pero termina por detenerse en la chica de a lado, levanté la vista y era Rosi. Se sonrojó, me sonrojé.
-Órale, órale que al fin estaban queriendo dice Jona.
Nos levantamos, puse las manos detrás de mi y ella me tomó por la cintura.
-Uuuuuuuu- gritaron todos.
Realmente no sabía que hacer con las manos, termino por tomarla también de la cintura, siento sus labios, su respiración y sus frenos dentales, siento sus senos pequeños pero firmes, siento que la cara en cualquier momento me puede estallar.
-Ya, ya, ya, ya. Que ya.
-A estos ya les gustó
Nos separamos bruscamente y mi diente por accidente quedó atorado en sus frenos, se me rompe un pedazo. Era un fogón por dentro. Sudaba copiosamente, mi corazón amenazaba por salirse de su lugar. Cada quien se va a su sitio.
Después de un rato de candentes juegos se forman las parejas y cada una toma lugares diferentes de la casa. El único que se quedó solo es el Valle que se hizo el disimulado y se puso a ver los discos que tiene Román. La Zorra finalmente se mete a un cuarto con Anabel; lo miro de reojo. Jaime con Raquel, la novia de su primo, se buscaron un lugarcito en el patio trasero de la casa; Jóna y Marcela se quedaron en la salita y yo me llevé a Rosi a la recamara del fondo de la casa, bueno eso de me llevé es un decir.
Me senté en la orilla de la cama y ella sobre mis piernas. Comenzamos a besarnos, mis manos habían sido invadidas por un incesante temblor. Me recargo sobre la almohada y ella quedó encima de mi. Quise tocar sus senos pero me quitó inmediatamente la mano, su respiración estaba acelerada y siento su sudor correr por mi mejilla. Después de una hora alguna de las chavas gritó:
-Ya son las dos treinta, vámonos.
Rosi se levantó de mi al tiempo que con mi mano acaricio una de sus piernas, se arregla la blusa y la falda, me da un beso y me dice que nos vemos el Lunes.
Me recuesto sobre la cama y cierro los ojos, un sopor recorre todo mi cuerpo. Me voy a la sala, las muchachas ya se habían ido. Todos estaban fumando.
-Jajajaja, No mames te mojaste el pantalón- me dice Jona
-Ya bájale güey ni que a ti no te pase. Pásame un cigarro
-Cuenten güeyes- dice la Zorra
-De lujo por poco me la ensarto - Dice Jaime, el Perro
-Pinche Jaime, haya esta diosito, te esta vigilando y te va a castigar por haberte apañado a la vieja de tu primo- Dice el Valle
Con resentimiento veo a la Zorra que me dice:
-Que güey y tu?
-Tranquilo – Le respondo
-Esta exquisita la Anabel- Dice con sorna.
Toda la tarde pensé en Rosi y sus senos al hacer contacto con mi pecho, la verdad es que tenía una sensación muy extraña, ganas de buscarla para sentirla de nuevo pero ignoraba donde vivía o su teléfono.
A las ocho me habla Jona:
-Que onda hijo, no vamos a ir al toquin.
-Simón nada mas deja avisar.
-Mamá ¿Me das chance de ir a una tocada? Es aquí en el Teatro del Pueblo, llego temprano.
-Dile a tu padre.
-Siempre es lo mismo
-Ya te escuche Antonio
-Perdón Papá ¿me das chance?
-A que horas regresas?
-Como a las once
-Pues ya que – me contesta de mala manera
Había demasiada banda, la verdad es que la Banda Bostick no era mucho de mi agrado, pero como este tipo de eventos eran escasos en la ciudad, no había que dejar pasar la oportunidad. Todo era característico de una tocada: el olor a hierba seca quemada era fuerte, decíamos que apestaba a petate quemado, mareaba; los carrujos se dejaban ver sobre todo entre la banda más gruesa. Estoperoles, pantalones de mezclilla ajustadísimos, tenis Converse, chamarras de mezclilla, o en algunos contados casos de piel, las mentadas de madre a la autoridad y al anunciador
Un pésimo sonido, entradas accesibles, pocas chavas, silbidos, mas mentadas de madre para el organizador que se subía al estrado para invitar a los jóvenes a no consumir drogas, condones inflados volando por todo el lugar. Siempre se armaba el slam, los golpes eran muy fuertes y no faltaban las grescas.
-No quieres–Me dice el Chilango mostrándome un humeante carrujo.
-Nel, yo no le hago
-Cámara, yo respeto.
-Usted Jona – Nel yo tampoco
-Chido – Y le da un jalón para después lanzarse al slam.
Alfonso Maldonado Arellano

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